Lo que nadie contará hoy sobre Auschwitz

Por Miguel Ángel Rodríguez Arias

Se cumplen 70 años de la liberación del campo de la muerte, cuyo nombre evoca lo más cerca que ha llegado a estar la humanidad del mal absoluto en toda su historia.

| 25 Enero 2015 – 22:13 h.

Hablar de Auschwitz continúa siendo hoy demasiado difícil, demasiado insuficiente, demasiado sobrecogedor

@MiguelRArias

Se cumplen setenta años de la liberación del campo de la muerte de Auschwitz. Con toda probabilidad el nombre que evoca lo más cerca que ha llegado a estar la humanidad del mal absoluto en toda su historia. Y ya es decir.

Auschwitz, y los otros más de 50 “campos de la muerte” diseminados por toda la Europa ocupada, evocados al unísono con ese sólo nombre; y ello sin contar los casi 1000 campos de concentración del Tercer Reich, los más de 1150 guetos y todo lo demás.

Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, hablar de Auschwitz continúa siendo hoy demasiado difícil, demasiado insuficiente, demasiado sobrecogedor. No hay texto ni palabras suficientes para abarcar lo que fue Auschwitz, y mucho menos en un breve artículo, es verdad.

Pero con todo me resulta demasiado inaceptable, que incluso en el día que se recuerda el 70 aniversario de Auschwitz y de todo lo que allí sucedió se permita -se promueva- olvidar que Auschwitz fue el mayor campo de trabajo forzado de la Alemania nazi y que Auschwitz fue también “IG Auschwitz”. Filial de IG Farben, el gran cartel empresarial del momento, formado por las empresas Bayer, HOECHST y BASF. Y no digo el gran cartel empresarial “alemán”, porque eso tampoco sería verdad, no hasta poco antes de diciembre de 1941 y el ataque a Pearl Harbor.

Y no podría ser verdad decir eso porque, según el propio informe oficial de la sección de investigación financiera del gobierno militar de ocupación, a las alturas de 1940 del total de las 324.766 acciones que componían el Cartel IG Farben únicamente 35.616 de éstas estaban en manos de personas con residencia en Alemania, mientras que casi el triple de esa cantidad, 86.671 acciones, estaban en manos de inversores de nacionalidad estadounidense y casi cinco veces más, 166.100 acciones, estaban en manos de ciudadanos suizos.

Esto es más de un 80% del capital social de IG Farben, fue financiado desde Wall Street y Suiza, frente a poco más de un 10% directamente alemán.

Y esa sería, precisamente, una de las razones determinantes para excluir el juicio a los responsables empresariales de IG Farben (hasta 24 altos directivos de la compañía) de los Juicios principales de Núremberg: la imposibilidad de dejar fuera de la investigación penal a otros ciudadanos de Estados Unidos, Reino Unido y otros países.

Porque los líderes nazis fueron unos monstruos y unos dementes, por supuesto que sí, pero algún día deberá terminarse de hablar también de la auténtica conspiración de Farben, Krupp y otras empresas mastodónticas, mundiales, supuestamente “alemanas” que en nombre de un “beneficio” autoreferencial y fuera de toda sensatez y humanidad, les ensalzaron y financiaron sin límite con más de tres millones de marcos de la época para que “las elecciones de 1933 fuesen las últimas elecciones de la República de Weimar” (von Schnitzler dixit) y poder hacer después “negocios” a satisfacción con el régimen nacionalsocialista y aprovechando la “oportunidad de mercado” de la invasión de casi toda Europa e “instalaciones de trabajo” como Auschwitz.

Porque tal y como señalaría el fiscal Taylor en su posterior “indictment”, durante los Juicios posteriores a Núremberg: “IG marchó con la Wehrmacht, concibió, inició y preparó un detallado plan para hacerse al amparo de ésta con la industria química de Austria, Checoslovaquia, Polonia, Noruega, Francia, Rusia y otros 18 países”.

Y por eso tampoco debería sorprender que, una vez derrotada la Alemania nazi, una de las Leyes del Consejo de Control aliado fuese, específicamente, la número 9, de 20 de septiembre de 1945, destinada a disolver por ley el Cartel IG Farben (“Beschlagnahme und Kontrolle des Vermögens der I. G. Farbenindustrie”). Ley fundamentada, según las palabras de su propio preámbulo, en la necesidad de “impedir que IG Farben pudiese representar ninguna amenaza futura a sus vecinos o a la paz mundial a través de Alemania.

Y no es que me cupiese esperar en un día como hoy ningún tipo de comunicado o petición pública de perdón por “IG Auschwitz” por parte de Bayer, HOECHST y BASF, que, a diferencia de su matriz, Farben, sí continúan hoy existiendo.

Pero sí que considero que “IG Auschwitz” representa un motivo muy real de preocupación acerca de la necesidad de los “límites y controles” del poder corporativo en el mundo actual y la actual insuficiencia de los instrumentos de Derecho penal internacional ante todo ello.

Y que, un día como hoy, resulta demasiado inaceptable, y arriesgado para el futuro, que ni siquiera se mencione la fundamental responsabilidad desempeñada por estos otros actores empresariales en el crimen sin fondo de Auschwitz. No olvidemos tan fácilmente lo que no queramos que se pueda volver a repetir en este nuevo siglo XXI.


Por Miguel Ángel Rodríguez Arias | Experto en Derecho Penal Internacional

http://www.nuevatribuna.es/articulo/mundo/nadie-contara-hoy-auschwitz/20150125203920111666.html

Muere un preso saharaui a causa de tortura en la Cárcel Negra en la ciudad ocupada de El Aaiun

IMG-20150127-WA0008Ciudad ocupada de El Aaiun, 27/01/2015 (SPS)

Falleció en la tarde de ayer lunes en la cárcel Negra de El Aaiun, el preso saharaui Abdul Baqi Aliyen Antahah a consecuencia de torturas y maltratos recibidos en la cárcel a manos del personal penitenciario marroqui, según informan fuentes del Ministerio de los Territorios Ocupados y la Diáspora.

Según la misma fuente, Abdul Baqi, de  22 años de edad, cumplía una pena de un año y medio desde su detención hace un mes, pero “su rechazo e inconformidad con las pésimas condiciones de la cárcel donde se humillan a diario los detenidos saharauis eran la causa de llevarlo a una celda de aislamiento donde fue  salvajemente torturado”.

La  misma fuente, señaló que Abdul Baqi había sido torturado desde el pasado miércoles cuando fue aislado en régimen de aislamiento, y desde el viernes se encontraba en estado de inconsciencia total y no recibió ninguna atención sanitaria lo que lo que condujo a su muerte.

En el mismo contexto, todos los presos saharauis en las diferentes cárceles marroquíes siguen sufriendo una política de represión sistemática por parte del personal de las prisiones, vedados de los derechos más básicos reconocidos internacionalmente.

Con la muerte de Abdul Baqi Anthah, el número de saharauis muertos en las cárceles marroquíes en los dos últimos años  llega a ocho y sin que se haga la mínima investigación para determinar las causas de esas muertes y castigar a los culpables.(SPS)

http://porunsaharalibre.org/2015/01/muere-un-preso-saharaui-a-causa-de-tortura-en-la-carcel-negra-en-la-ciudad-ocupada-de-el-aaiun/

Afrontar la minería, un reto de las comunidades

Los días 25 y 26 de noviembre la Coordinación de Consejos Comunitarios y Organizaciones de Base del Pueblo Negro de la Costa Pacífica del Cauca (COCOCAUCA) con el apoyo de la Coordinación Regional del Pacífico Colombiano y acompañada por las Naciones Unidas llevó a cabo el foro “Costa Pacífica frente a la minería” en Guapi (departamento Cauca).

Durante los dos días más de 30 personas, entre mujeres y hombres, representes líderes de los Consejos Comunitarios de los municipios Guapi, Timbiquí y López de Micay, discutieron sobre la problemática de la minería y las graves consecuencias ambientales y sociales que conlleva esta actividad extractivista mecanizada para las comunidades en la costa pacífica.

Los participantes del foro expresaron la gran preocupación por la crisis alimentaria que se viene presentando en la región, y sus afectaciones a largo plazo, esto debido a la alarmante contaminación de los ríos con mercurio y cianuro, la pesca está contaminada y está disminuyendo. Aún encima los suelos revueltos y contaminados en las orillas – sólo a lo largo del río Timbiquí se contaban al rededor de 105 retroexcavadoras – ya no permite cultivos de plátano y yuca, que al igual que el pescado hacen parte de los alimentos básicos de los pueblos afros e indígenas.

Las comunidades cuentan como la actividad minera ya está generando secuelas en la salud de las personas, en especial de los niños, los alimentos contaminados por el mercurio como la piangua, el pescado bocachico, el camarón, ya consumidos son un veneno para la vida, perjudica el sistema nervioso y propicia enfermedades como la minamata.

“Escucho eso y me pregunto, si seguimos así, ¿qué vamos a comer en el futuro?, ¿de qué vamos a vivir, y dónde?” se preocupa un líder del río Saija. “Obviamente el oro no se puede comer. ¿Y qué nos sirve si el precio son enfermedades y por la contaminación ya no tenemos dónde vivir?” Para los participantes del foro la fiebre del oro se ha vuelto en una pregunta esencial: ¿Optamos por el oro o por la vida?

Por ahora los Consejos Comunitarios de la costa Pacífica del Cauca optan por la acción y la incidencia. Son los dueños de los territorios y por eso no van a permitir que se acabe con ellos. Al contrario, van a buscar los espacios adecuados, locales, nacionales e internaciones para hacerse escuchar; por ejemplo en la Mesa Departamental Minera Ambiental del Cauca, instalada por el gobernador – con él mismo quieren hablar y presentar un diagnóstico sobre la situación minera en los tres municipios. Mientras tanto también hay otras cosas que se pueden hacer – en lo pequeño: sensibilizar a sus comunidades. Hablar con sus familias, vecinos y amigos de las consecuencias que conlleva la minería y los daños a generaciones futuras.

http://www.pacificocolombia.org/novedades/afrontar-mineria-reto-comunidades/1147

España sigue deportando menores posibles refugiados

Zacarias, maliense de 17 años, es deportado de forma ilegal por la Guardia Civil a Marruecos tras pasar la valla de Melilla, según informa Prodein

El menor relata también el trato violento que recibió en un intento de entrada anterior por parte del ejército marroquí.

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En Periodismo Humano llevábamos cuatro años documentando la violación continua de derechos humanos en Melilla.

http://periodismohumano.com/migracion/espana-sigue-deportando-menores-posibles-refugiados.html

El peluche del hambre: Preludio de una Navidad española

29 Nov 2014
Los rostros de estas familias cabizbajos, avergonzados por ese trance de no tener, de haber sido saqueados con reformas laborales, desahucios y desempleo generado por un gobierno de sinvergüenzas.

Venían de ese lugar donde cada día las colas de familias pidiendo comida inundan la calle donde vivo, traían varios carritos de la compra y uno de supermercado con alimentos, juguetes usados, una bicicleta pequeñita con las ruedas pinchadas, algunos peluches grandes, manchados, un poco sucios, de los juegos de otros/as niños/as, que un día les dieron su cariño, dispuestos al lavado para la noche de reyes, para que otros/as niños/as sin nada no caigan en el desconsuelo, no pierdan la ilusión en ese mundo mágico que también nos están robando, saqueando unos tipos viciosos, unas tipas presumidas, que se peinan con laca y ganan millones cada mes, que viajan en coche oficial, gozan de hoteles de lujo, vuelan en primera clase, gastando el dinero de todos/as con tarjetas visa oro de uso ilimitado.

Los rostros de estas familias cabizbajos, avergonzados por ese trance de no tener, de haber sido saqueados con reformas laborales, desahucios y desempleo generado por un gobierno de sinvergüenzas.

Les miré unos segundos disimuladamente, no quería que se sintieran mal, pero percibí esa desolación de haber perdido todo, de sobrevivir en bancos de alimentos o entidades caritativas.

Caras del hambre, tristes, sin esperanzas de cambio, sometidas a una banda política tramposa, sin escrúpulos, dispuesta a todo, hasta de matar de hambre, de suicidios por razones económicas, para seguir reventando de dinero robado sus vergonzosas cuentas corrientes.

Me quedé unos momentos observando, se perdieron calle arriba, varias madres y padres, una señora mayor muy delgada, gente triste, como millones en todo el estado español, que ven como se acerca de nuevo una Navidad de miseria, hambre y corrupción política generalizada.

Luego en el supermercado un tipo que trabajaba en charcutería predicaba a favor del gobierno, decía que si ganaba la izquierda las elecciones habría una especia de dictadura comunista. El personaje, posiblemente con un contrato basura de menos de 600 euros al mes, insistía en “que valía más malo conocido que otro por conocer, que al menos los gobiernos del PPSOE, aunque robaran, respetaban la democracia”.

La gente lo miraba como aburrida, una señora vestida de negro solo se animó a susurrar algo ininteligible, una especie de crítica a quienes estaban produciendo tanta pobreza. El “ejemplar” empleado con su gorro blanco seguía con su particular mitin, un runruneo aburrido, patético, demasiado monótono, similar al discurso de las televisiones del régimen español, repeticiones ensayadas: bolivarianismo, ETA, terrorismo, marxismo, reparto de la riqueza, cuernos y rabos del diablo rojo, lo de siempre, ahora que echan tanto de menos los coches bombas, los lucrativos votos del miedo, en unos tiempos en que ya todo el mundo sabe que siempre fueron ladrones/as compulsivos/as.

El viento en el exterior removía un ambiente irrespirable, varias familias más bajaban la calle con bolsos vacíos, directos al lugar del reparto. La gran superficie recién inaugurada por flamantes, sobrecogidos/as alcaldes y concejales/as irradiaba ruido de bullicio, ese olor a consumo navideño que ya comienza a impregnar el ambiente de basura, hipocresia y egoísmo.

El niño del peluche sucio y usado esperaba en casa, no le dijeron nada, lo entretuvieron en la habitación del hermano con parálisis cerebral, lo llevaron para esconder los juguetes encima del viejo ropero de la abuela, solo había comido a las 4 de la tarde medio pan con mantequilla, la nevera seguía medio vacía como casi siempre.

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es/

Tomado de: http://www.kaosenlared.net/secciones/s/derechos-humanos/101126-el-peluche-del-hambre-preludio-de-una-navidad-espa%C3%B1ola

Paraguay, donde la tierra siembra desposesión y muerte

Meses después de la masacre de Marine Kue y del golpe de Estado parlamentario que derrocó a Lugo, los monocultivos y los transgénicos se han apoderado de la vida política y económica del país con mayor concentración de tierras del mundo y con la tasa más alta de deforestación

Las expulsiones de población campesina y la represión aumentan con la llegada del Partido Colorado, que ya estuvo 61 años en el poder

“Nosotros lo que más queríamos era un pedazo de tierra un poco más grande. Queríamos plantar caña dulce en una cantidad suficiente, queríamos plantar mandioca, maíz…”. Era lo que reclamaban pero recibieron muerte, expulsiones y criminalización. Como añadido, el derrocamiento de Fernando Lugo al frente del Gobierno de Paraguay, en un juicio político exprés tachado de golpe de Estado parlamentario.

La masacre de Curuguaty, en la que murieron once campesinos y seis policías en junio de 2012 tras el violento desalojo de unas tierras ocupadas por los agricultores, significó la apertura total del país sudamericano a los monocultivos, a los agrotóxicos y a la persecución del campesinado. Un año y medio después de los hechos que cambiaron abruptamente la historia paraguaya, la pregunta acerca de qué pasó en Curuguaty sigue repicando sin respuesta. Ni se ha determinado la propiedad del terreno. Esclarecer estas incógnitas supone analizar la realidad del país con mayor concentración de tierras del mundo: el 85 por ciento del territorio está en manos del 2,6 por ciento de los propietarios, muchos de ellos extranjeros.

Encogido en el corazón de América del Sur entre dos gigantes como Argentina y Brasil, casi el 20 por ciento del territorio paraguayo, en concreto unos 7,7 millones de hectáreas o el 32 por ciento de las tierras cultivables, están controladas por foráneos. Son mayoritariamente brasileños, quienes controlan unas 4,8 millones de hectáreas. Mientras tanto, carecen de tierras 300.000 familias de campesinos de entre los más de seis millones de habitantes. “Paraguay es un país no industrializado en el que la exportación de las materias primas agrícolas es la única fuente de generación de riqueza. De ahí que las disputas sobre la propiedad de la tierra, que en el caso de los latifundios tiene muchos claroscuros en términos legales, sea una cuestión estratégica por donde pasa la distribución del poder económico y político. Hablar de la tierra es hablar de la democracia”, explica el abogado paraguayo Hugo Valiente.

Tierra y democracia. Dos palabras que en la república guaraní tienen múltiples lecturas e interpretaciones. La tierra y el territorio son el hilo articulador del trabajo y de la vida en el mundo rural, tanto para las poblaciones campesinas como para las indígenas de este país agrario y latifundista. Tierra y trabajo, trabajo y tierra permiten “abordar problemáticas como el derecho al trabajo, la contribución a la economía de los países y la región, la gestión de recursos naturales, la identidad, gobierno local, el enfoque de género, la seguridad alimentaria y la cultura, entre otros”, recoge el informe ‘La tierra en el Paraguay: de la desigualdad al ejercicio de derechos’.

La abrupta salida de Lugo del Ejecutivo ha desempolvado lastres como la disputa por el acceso a la tierra, la existencia de terrenos con orígenes espurios, las pugnas políticas y las carencias del sistema de justicia. “Una de las deudas que tenemos en la transición democrática es que no se ha impulsado una política en torno a la recuperación de las tierras ‘mal habidas’. Una de las grandes herencias de la dictadura es que, de los doce millones de hectáreas que la dictadura debía destinar a la reforma agraria, casi ocho millones fueron destinadas a personas que no eran beneficiarias de esa reforma”, explica el secretario ejecutivo de la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (Codehupy), Enrique Gauto.

Las tierras de la masacre, reclamadas por un empresario colorado

Para saber qué pasó en Curuguaty, población situada en departamento de Canindeyú y precisamente uno de los que concentra el mayor número de propietarios extranjeros, hay que entender la situación de la propiedad de la tierra y en concreto la de los terrenos en los que se produjo la tragedia: en teoría del Estado, los campos de Marine Kue son reclamados por Campo Morombi, empresa del recientemente fallecido empresario Blas N. Riquelme, quien llegó a presidir el Partido Colorado, la formación que estuvo 61 años en el poder, entre ellos los 35 de la dictadura.

“El caso de la tierra ‘mal habida’ de Marina Kue refleja un conflicto histórico por la desposesión a las familias campesinas de su principal medio de producción, la tierra”, recoge el informe de la Misión Internacional de Observación sobre la Situación de los Derechos Humanos en Paraguay, que acudió al país meses después de la catástrofe. Enrique Guato continúa la explicación: “La alta concentración de las tierras facilita la continuidad y profundización de un modelo excluyente, apoyado fuertemente en el monocultivo y la ganadería. La soja instalada en nuestro país, sin regulación y con cero control por parte del Estado, hace que el esquema económico excluyente se profundice”.

A comienzos del siglo esta planta ocupaba un millón de hectáreas en Paraguay, cuarto exportador mundial de esta planta de la que cerca del 60 por ciento se envía a Europa para alimentar al ganado y producir biocombustibles. Ahora se contabilizan tres millones y el objetivo es llegar a los seis.

Como si de una partida de dominó se tratara, la salida de Lugo provocó la llegada al poder del que hasta entonces era su vicepresidente, Federico Franco, del Partido Liberal, formación con la que gobernaba en coalición. Las fichas siguieron cayendo tras las elecciones de abril de 2013, que devolvieron al país a la legalidad internacional y a foros como Mercosur y Unasur, aupándose en el poder el candidato del Partido Colorado Horacio Cartes, el empresario más rico del país, relacionado con el narcotráfico y el blanqueo de dinero. El círculo se cerraba de nuevo. “Paraguay, junto a Honduras, es el único país de América Latina donde sigue gobernando el mismo esquema bipartidista de élites oligárquicas del siglo XIX”, añade Valiente.

Y es que, todo ‘cuadra’ en el país guaraní. Cristina Coronel, del Servicio Paz y Justicia, recuerda que “Cartes quiso postular como embajador ante la ONU a Alfredo ‘Goli’ Stroessner, un nieto del dictador que antepuso el apellido materno para tener el mismo nombre que su abuelo y que públicamente defendió la dictadura. ‘Goli’ fue un mediocre senador cuyo único aporte ha sido intentar traer el cadáver de su abuelo con honores, iniciativa que se paró mediante movilizaciones”.

Plan sistemático de ejecuciones y desapariciones

La llegada de Federico Franco al poder supuso la legalización casi automática del uso de semillas transgénicas (de las nueve variedades de algodón, maíz y soja que se utilizan hoy, ocho de ellas han sido aprobadas desde 2012), proceso que había paralizado Lugo. “El objetivo del golpe de Estado era frenar el ascenso de la lucha popular en el país, donde las ocupaciones de tierra de Ñacunday y de Marina Kue fueron algunos de los puntos más fuertes, y reinstalar un gobierno servil a los intereses del imperialismo norteamericano y brasileño, profundizando la dependencia”, considera Cecilia Vuyk, del Movimiento 15 de Junio.

Curuguaty no es un hecho aislado. Desde la caída de la dictadura hasta hoy, Hugo Valiente ha registrado 114 casos de ejecuciones y desapariciones forzosas de dirigentes y militantes de organizaciones campesinas. “Existe un plan sistemático de ataque desplegado sobre una parte significativa de la población campesina con el objetivo de forzar su desplazamiento para apropiarse de sus territorios, mediante la perpetración generalizada de métodos del terrorismo de Estado que gozan de la impunidad judicial”, añade el abogado.

“Las medidas de Franco están siendo profundizadas con el Gobierno de Cartes”, afirma el secretario ejecutivo de la Codehupy. Y es que, apenas diez días después de asumir la presidencia, los colorados promulgaron un decreto para militarizar los departamentos Amambay, San Pedro y Concepción. Incluso el senador liberal Luis Alberto Wagner critica ante Periodismo Humano que la situación “ha empeorado notablemente, sobre todo porque los latifundistas cuentan con el apoyo de los poderes judicial y ejecutivo del Estado, mientras los que practican la agricultura familiar campesina son perseguidos inmisericordemente”.

Aníbal Alegre, campesino de 68 años, acaba de perder un ojo víctima de un balín de goma mientras trataba de impedir la fumigación de una plantación de soja de un brasileña protegida por militares. “Fuimos a pedir que respeten nuestros derechos, principalmente a la vida, ya que las fumigaciones únicamente hacen daño, principalmente a los niños y ancianos como yo. Los agrotóxicos destruyen nuestras cosechas de autoconsumo”, explicó el herido a la prensa paraguaya. “Qué lástima que el afán desmedido de enriquecimiento ilimitado de unos pocos afecte a tanta buena gente como don Aníbal Alegre”, ha escrito en las redes sociales Wagner, que trabaja en la denuncia de casos de fumigaciones.

Detenciones de campesinos

La militarización del país, la dureza represiva en todo tipo de protestas y el aumento de las fumigaciones esconden la apuesta por una economía agroexportadora, sustentada en un desigual reparto de la tierra. Las noticias sobre desalojos de campesinos, fumigaciones, quema de casas y enfrentamientos ocupan cada día más espacio en los medios nacionales y en las redes sociales. Wagner es uno de los que nutre el debate: “El agronegocio de granos, principal y casi exclusivamente la soja, sólo da ventajas a los que más tienen; la expansión de los grandes cultivos arrasa con los pequeños productores, con los que practican la agricultura familiar campesina usando semillas nativas”.

El presidente de la Federación Nacional Campesina, Marcial Gómez, explica que “existe una clara persecución al campesinado en general y a las organizaciones campesinas en particular; en estos últimos tres meses tenemos más de cien compañeros y compañeras imputados, con orden de captura, ocho con prisión domiciliarias, dos en la cárcel solamente por luchar contra la fumigación de sojales y contra el modelo de producción empresarial”.

Además de la reforma de la Ley de Defensa Nacional y Seguridad Interna, por la cual el poder ejecutivo tiene mayores atribuciones para la utilización de las Fuerzas Armadas en asuntos que son seguridad interna del país, Cartes ha promulgado otras dos regulaciones que han despertado controversia e inquietudes. “La Ley de Responsabilidad Fiscal, que otorga más facultades al poder ejecutivo respecto a limitar o definir el tope de utilización de recursos en el presupuesto nacional; y la Ley de Alianza Público-Privada, porque da amplias facultades al Ejecutivo para definir la asignación privada de determinados servicios que debieran estar en manos del Estado”, concreta Enrique Gauto.

Todo ello en seis meses. En los primeros pasos de un Gobierno que “tiene cinco años para realizar la venta y alquiler del país. Apuesta a deshacerse del Estado tal cual es ahora, privatizando lo que hay y lo que no hay, especialmente lo que no hay: sistemas ‘modernos’ de rutas, puertos, aeropuertos, transporte interno, ferrocarriles y obras públicas en general. En política interior tiende a resolver todo por la vía de la represión”, vaticina Pelao Carvallo, del grupo ‘¿Qué pasó en Curuguaty?’.

La mayor tasa de deforestación del mundo

El campesinado no el único grupo de población que sufre los envites del modelo agroexportador de desarrollo. También las poblaciones indígenas padecen la deforestación de sus territorios ancestrales. Según denuncia la organización de derechos humanos Survival, Paraguay ha otorgado una licencia a los ganaderos para el desmonte de una reserva de la biosfera de la Unesco y el último refugio de indígenas ayoreros no contactados. Por otro lado, un estudio de la Universidad de Maryland alerta de que el bosque de arbustos del Chaco paraguayo “está experimentando una rápida deforestación por el desarrollo de las haciendas ganaderas. El resultado es que registra la tasa más elevada de deforestación del mundo”.

El panorama es gráfico y visual. Las estadísticas completan la realidad del sexto peor país de todo el continente americano respecto al Índice de Desarrollo Humano del PNUD (ocupa el puesto 111 de 180 Estados); y el peor situado de América del Sur. El agronegocio genera el 28 por ciento del PIB, pero sólo contribuyen un dos por ciento a los ingresos fiscales del país, revela el diario paraguayo E’a. La presión tributaria gira en torno al 13 por ciento, mientras que el promedio del Mercosur es del 25 por ciento y el de América Latina, del 18 por ciento. “Difícilmente podamos crecer en presión tributaria si no se realiza una reforma, porque aquellos sectores con más ingresos y ganancias son los que menos tributan, los que producen soja y los que producen ganado”, explica Enrique Gauto.

El modelo agroexportador avanza a través del capital transnacional, como denuncia Fabricio Arnella, de la Articulación Curuguaty. Y no se basa sólo en los monocultivos, sino también en la ganadería, que ocupa más del 57 por ciento de las tierras. El informe ‘La tierra en el Paraguay: de la desigualdad al ejercicio de derechos’, uno de los últimos publicados al respecto, subraya que “la relación da una cantidad de 1,75 hectáreas de tierra para cada animal. Como contraste, las familias con pequeñas tierras –de hasta cinco hectáreas– y las que carecen de ella suman un total aproximado a 420.000 familias. Este contrasentido en la distribución y utilización de la tierra es el principal causante de los numerosos conflictos de tierra”.

El abogado Hugo Valiente finaliza recordando que “Curuguaty es el canto de cisne de la lucha campesina en Paraguay. Es el portazo que la élite terrateniente da a cualquier posibilidad de discutir la distribución de la tierra. Y se lo hace con un castigo de una brutalidad ejemplarizante, para sembrar y reproducir un terror que paralice”. Marine Kue no es ninguna excepción, aunque sí el caso con mayores repercusiones, no sólo por muertes y encarcelaciones, sino por el punto de inflexión en la política paraguaya.