Gaza, asesinatos directos e indirectos.

PALESTINA Devastación tras la ofensiva israelí

Parón en los hospitales de GazaLa crisis energética en la Franja es tal que sólo hay seis horas de electricidad al día

Varios hospitales se han visto obligados a tener que dejar de realizar operaciones

Varios palestinos en el hospital de Deir al-Balah, el pasado julio.

Varios palestinos en el hospital de Deir al-Balah, el pasado julio.AFP
ISABEL PÉREZEspecial para EL MUNDOGaza

Actualizado: 24/10/2014

En la Franja de Gaza los cortes de electricidad de 18 a 20 horas al día, la escasez y el alto precio del diésel que sirve para producir energía con los generadores eléctricos han provocado una crisis aguda en los hospitales que el ministerio de Salud en Gaza ha intentando paliar sin resultado. El hospital de Beit Hanun y el hospital de la Media Luna Roja en Rafah ya han desconectado los aparatos de las salas de operaciones y cancelado todas las citas quirúrgicas. El poco combustible que queda se guarda para urgencias.

El hospital de Beit Hanun ofrece sus servicios sanitarios de Medicina general, Medicina interna o cirugía pediátrica a más de 300.000 habitantes, todos ellos de la zona norte de la Franja de Gaza. Este hospital todavía se recupera de los bombardeos israelíes que sufrió durante la ofensiva militar israelí ‘Margen Protector‘. Al finalizar la guerra, comenzaron inmediatamente su reconstrucción, haciendo lo posible por encontrar el material necesario. Médicos, enfermeros y enfermeras emprendieron también su trabajo. Sin embargo, desde hace tres días, las salas de operaciones están inoperativas y las máquinas apagadas. “Hace dos días, cuando vimos que nos quedaban solo 400 litros de diésel, decidimos cancelar todas las operaciones. Con cortes de electricidad diarios de 18 horas utilizamos mucho más combustible para el generador del hospital. Así que, esos 400 litros se reservan para casos de extrema urgencia“, cuenta el doctor Bassam Abu Warda, director del hospital.

Combustible israelí

El único combustible que entra a la Franja de Gaza es el israelí. Su precio es alto y la cantidad para cubrir las necesidades de la Franja, insuficiente. El acuerdo de alto el fuego estima que Israel debe facilitar la apertura de los pasos fronterizos con la Franja y la entrada de material necesario.

El Centro Palestino para los Derechos Humanos (PCHR en sus siglas en inglés) ha enviado un comunicado urgente advirtiendo al presidente palestino, Mahmud Abbas, y al Gobierno que si no toman medidas urgentes “el deterioro desastroso y grave [de los centros de salud] afectará a los pacientes palestinos en toda la Franja de Gaza”.

“Los establecimientos del ministerio de Salud palestino en la Franja de Gaza sufren una crisis real debido a la paralización de la central eléctrica que fue bombardeada por las fuerzas israelíes el 28 de julio de 2014. Hay una aguda escasez de diésel que se utiliza para los generadores en los hospitales, clínicas y centros de primeros auxilios debido a los cortes de energía”, apunta el centro.

La degradación de una crisis antigua

El doctor Iyad Zaqut, director Administrativo del mayor complejo médico de la Franja, el Hospital Shifa, también confiaba en que las condiciones del alto al fuego mejorasen la situación en los hospitales. “La crisis de combustible es aguda y no es nada nuevo. Estábamos esperando a que, después de que el gobierno de unidad nacional se formase en junio la situación fuera a mejorar, pero llegó la agresión contra Gaza y la crisis empeoró. Según el acuerdo de alto al fuego el suministro de combustible, entre otras cosas, tenía que ser mayor. Aunque lo cierto es que nosotros sólo tenemos diésel para los tres próximos días. La crisis está también afectando al movimiento de ambulancias y otros vehículos,” explica Zaqut.

El complejo Shifa es el hospital público más grande de Gaza. Cuenta con 760 camas, cubre toda la ciudad de Gaza y tiene especialidades que no existen en el resto de la Franja. En la clínica externa recibe diariamente entre 600 y 650 pacientes, en los departamentos obstetricio e internos entran 900 pacientes diariamente.

“Los esfuerzos del ministerio han ayudado a retrasar esta crisis unas horas o unos días en algunos hospitales”, explica el doctor Ashraf al-Qidra, portavoz del ministerio de Salud que estos días está inmerso en reuniones urgentes para afrontar la crisis. “El sistema de salud de Gaza está en continuo deterioro. Después de la guerra hemos entrado en una crisis más aguda que la que teníamos antes“.

Durante la ofensiva militar israelí de este verano 17 hospitales, públicos y privados, fueron dañados por los bombardeos en diferentes grados. Lo mismo ocurrió con 26 centros de cuidados primarios o con 36 ambulancias que fueron objetivo de ataque a pesar de portar heridos. “La reconstrucción del sistema de salud necesita llenar el vacío que ya había antes de la guerra -afirma el doctor Al-Qidra-. La donación de varios donantes terminó a principios del mes de octubre y no hay suficientes fondos para comprar combustible para los hospitales y centros de salud en la Franja de Gaza.”

Los centros de salud de la Franja necesitan aproximadamente 700.000 litros mensuales, unos 25.000 litros al día. Los largos cortes de electricidad ponen en peligro la vida de miles de pacientes, como los pacientes en cuidados intensivos, los que sufren de insuficiencia renal y usan máquinas de diálisis o los bebés. “Si los neonatos en las incubadoras pasan tres o cuatro minutos seguidos sin electricidad sufrirán daños parciales en el cerebro que causará retraso mental”, explica el doctor Al Qidra.

“Desgraciadamente, el acuerdo de alto al fuego no está reparando la situación como debería ser -continúa el doctor Al Qidra-. Los pacientes no pueden ser trasladados fuera para recibir tratamiento, los materiales desechables o medicamentos no entran en cantidades suficientes. Prácticamente, nada ha cambiado.”

http://www.elmundo.es/internacional/2014/10/24/544a568f268e3eb9028b457f.html?cid=SMBOSO25301&s_kw=facebook

Una farsa y 11 motivos detrás de la agresión israelí a Gaza

Punto y seguido

Nazanín Armanian, 21 jul 2014

 

“¿Qué pasaría si, dentro de una semana, fuesen secuestrados tres jóvenes de 14 años en una de las colonias?”, fue la pregunta-profecía lanzada por Tamir Pardo, jefe del Mossad, una semana antes de la desaparición de los tres jóvenes israelíes en Cisjordania, según publica el diario israelí Haaretz (Mossad chief’s chillingly prescient kidnap prophecy).

¿Insinúa Haaretz que se ha tratado de una guerra de bandera falsa?  ¿Que Netanyahu ha utilizado los 18 días de sufrimiento de los familiares de los chicos dándoles esperanza de encontrarlos vivos, a sabiendas de que estaban muertos, mientras detenía a cientos de activistas palestinos, mataba, mutilaba y dejaba sin hogar a miles de civiles inocentes?

Claro está que la reconstrucción oficial de los hechos es bastante difícil de creer: unos israelíes suben a un coche de matrícula palestina (¿o era israelí?) en Cisjordania, después piden ayuda a través del teléfono móvil,  pero a pesar del protocolo de guerra contra el terror en un país en estado de alerta constante nadie toma en serio su petición de socorro;  después de la detención (y seguramente de la tortura) de unos 600 palestinos “implicados” Israel seguía sin saber de los jóvenes, y no supo el lugar en el que estaban enterrados hasta 18 días después. Tampoco explicaron por qué los secuestradores no pidieron un rescate (como sí hizo Hamas tras capturar al soldado Guilad Schalit en 2006 para liberarlo en 2011 a cambio de cerca de mil hombres, mujeres y niños palestinos detenidos por Israel), o por qué nadie reclamó la autoría del crimen. Dieciocho días ha sido tiempo más que suficiente para acosar a los palestinos, culpar a Hamas sin ninguna investigación, prueba o indicio, y lograr el apoyo de la opinión pública interna y mundial para lo que se había planeado con anterioridad.

Si esta hipótesis se descarta, quedan otros posibles autores: los lobos solitarios, contra los que Hamas lucha, o el Estado Islámico de Irak y Levante (EIIL), que reclamó la autoría del secuestro. Según Edward Snowden, el EIIL fue fundado por el Mossad, EEUU y Reino Unido con el objetivo de crear un avispero que involucre a los estados musulmanes de la región, protegiendo a Israel. En su macabro avance, esta semana lapidaron a dos mujeres sirias.  (ver: 23 observaciones sobre la nueva guerra líquida de EEUU en Irak).

A pesar de que Hamas comete asesinatos contra la población civil israelí, este crimen no lleva su marca. De hecho, los lanzamientos de cohetes se habían reducido a unos cinco por mes en 2013, cuando en 2007 eran cerca de 200. Junto con Al Fatah estaba formando el Estado palestino, y un hecho de tal calibre dañaría severamente su imagen ante los políticos occidentales que habían apoyado la fundación de dicho Estado. Sea como fuere, Netanyahu ha echado mano al Plan Dagan (elaborado en 2001) que prevé el uso de la muerte de civiles israelíes para justificar operaciones militares contra enemigos.

“Netanyahu es un mentiroso”, dijo una vez Nicolas Sarkozy, harto de artimañas y chantajes del político hebreo.  Para encontrar una magnífica descripción gráfica de la realidad distorsionada palestina está el artículo del periodista israelí Noam Sheizaf, titulado Why I object to this military campaign, even as missiles fall on my city.

Los porqués de la actual masacre

Durante los últimos años los distintos gobiernos israelíes han atacado Gaza para conseguir más apoyo de los belicistas en vísperas de elecciones, para preservar una coalición de gobierno, acallar las voces de protesta interna, desviar la atención pública de un escándalo o entrenar a sus tropas en un campo de batalla real, entre otros motivos. La actual agresión busca los siguientes objetivos nacionales, regionales e internacionales:

1. Limar las fricciones políticas de su régimen, además de permitir que un Netanyahu acusado por algunos socios del Gobierno —como el ultraderechista moldavo Avigdor Lieberman, exministro de Asuntos Exteriores— de fracasar en el intento de atacar a Irán,  o de impedir que el Estado palestino ganase legitimidad en la ONU, se presente de nuevo como un hombre duro. Liberman dimitió el 6 de julio por considerar blanda la lluvia de misiles y bombas que caían sobre la franja, forzando así al primer ministro a lanzar la ofensiva terrestre, a cambio de seguir dándole estabilidad a su Gobierno.

2. Impedir la formación de un Estado palestino, debilitando la infraestructura de Hamas, dañando su credibilidad y provocando que surjan nuevas brechas entre Al Fatah y Hamas, para acabar con la unión entre ambas formaciones. Tel Aviv no busca la destrucción de la organización derechista-islámica; la necesita para que siga gestionando el gueto de Gaza, para que impida el caos o que grupos descontrolados tomen protagonismo, y para que sirva de pretexto para atacar a los palestinos cada dos por tres.

3. El objetivo real de la agresión no es Hamas, “el terrorista”, sino el pueblo palestino, como en su día hizo Israel con el Líbano, Irak, Sudán, Libia o Siria.

4. Radicalizar a Hamas y provocar un conflicto interpalestino. Una mala idea, ya que un Hamas debilitado y acorralado no tendría nada que perder en una batalla tan desigual, en una sociedad tan peligrosamente frustrada. Tel Aviv piensa que podrá reinar en un estado de guerra permanente en la zona.

5. Hacer pedagogía del terror, en este caso dirigida a Mahmud Abbas, por atreverse a pedir el reconocimiento de su Estado en la ONU y acercarse a Hamas.

6. Apoderarse de los yacimientos de hidrocarburos en Palestina (ver: Israel detrás del gas de Gaza). En enero pasado, Mahmud Abbas y Putin negociaron la explotación del yacimiento del gas de las aguas de Gaza por Gazprom.

7. Librarse de la presión de Obama y Kerry, que les exigían esfuerzos en el proceso de paz con los palestinos, además de parar los nuevos asentamientos (ver: Israel: Aquí mando yo). Este ataque no sólo significa arruinar el plan de paz estadounidense, sino que además es un claro mensaje a Obama:  sin el apoyo de EEUU Israel es capaz de lanzar destructivas guerras sin que nadie, ni en Occidente ni en Oriente, tenga agallas de impedírselo o de amonestarle.

8. Recibir más ayudas militares de sus socios occidentales: Obama añadió otros 500 millones de dólares a la partida de 30. 000 millones prevista para el periodo 2009-2018, entre otras entregas militares.

9. El temor a que un Estado palestino se acerque a Moscú (como lo están haciendo Cuba y los países exsocialistas de Asia Central), ahora que su pueblo ha sido casi abandonado por los países árabes, Turquía e Irán.

10. Exhibir su poderío en la región, con la complicidad de Egipto, aprovechando la catastrófica situación en la que se encuentran: Libia, Sudán, Siria e Irak agonizan como estados y naciones; el Líbano carece de gobierno; Hizbollah está entretenido en la lucha contra los terroristas en Siria (ver: Siria es una trampa), e Irán se encuentra ocupado con las negociaciones con EEUU sobre el programa nuclear (la prioridad de Teherán es romper las sanciones económicas y dar una imagen más amable y menos radical).

11. Siendo uno de los principales fabricantes mundiales de armas, le interesa probar nuevos artefactos: un gas venenoso en 2001, el fósforo blanco con efectos de napalm en 2009, y el uso de explosivos de metal inerte denso ahora.

Se trata de emplear la guerra para conseguir objetivos que no ha podido lograr desde la política.

Nueva situación, nuevas políticas

A pesar de la propaganda israelí, Gaza/Palestina no es Hamas, una organización de derechas religiosa, con grandes sombras y poca luz en sus acciones sociales y político-militares. Hombres y mujeres laicas, creyentes de diferentes religiones, feministas o pacifistas forman parte de la resistencia palestina (ver: Lenin en Palestina), y teniendo en cuenta los profundos cambios en la zona, trazarán nuevas tácticas y estrategias para conseguir sus objetivos.

El resultado de esta guerra-masacre está siendo un triunfo militar de Israel contra los petardos de Hamas, a la vez que un fracaso estratégico por los crímenes cometidos contra la humanidad; un aumento de los sentimientos antiisraelíes (y antioccidentales) en la región y un duro golpe a Hamas y Al Fatah, que cae como víctima política, acusada con o sin razón de colaboracionista.

Avanza la construcción de un Nuevo Oriente Medio diseñado por el imperialismo estadounidense e Israel, edificado sobre los cuerpos calcinados de cientos de miles de personas, en el que un Gran Israel nacería si consigue hacerse con los territorios, el petróleo y el agua que pertenecen a sus vecinos.

Ante el arrollador poderío de este país y sus socios occidentales, los palestinos no pueden lanzarse a batallas suicidas y emitir declaraciones pasionales propias de políticos aficionados como que “continuará su lucha hasta la última gota de sangre”. En ocasiones, habría que dar un paso atrás para luego dar dos hacia adelante.

http://blogs.publico.es/puntoyseguido/1798/una-farsa-y-11-motivos-detras-de-la-agresion-israeli-a-gaza/