Nicolás Sánchez-Albornoz: “Hay que desacralizar el Valle de los Caídos y sacar de ahí los restos de Franco”

ENTREVISTA AL HISTORIADOR QUE PROTAGONIZÓ LA FUGA MÁS FAMOSA DE CUELGAMUROS| Publicado: 16/1/2015
Sato Díaz *Nicolás_Sánchez_Albornoz_entrevista

Nicolás Sánchez-Albornoz (Madrid, 1926) es una de esas personas cuya historia personal es un reflejo de la historia colectiva de este país. Ahora que se cumplen 75 años del inicio de la construcción del Valle de los Caídos, conocer la opinión de quien en agosto de 1948 protagonizó una fuga junto a su compañero Manuel Lamana, huyendo del destacamento penal de Cuelgamuros, donde cumplía condena realizando trabajos forzados por participar en un intento de reconstrucción de la Federación Universitaria Escolar, es imprescindible. Además, Sánchez-Albornoz tiene la capacidad de interpretar la actualidad que se le presupone a un especialista en historia económica de España y en la social de América Latina. Tras escapar de su cautiverio, se exilió en Argentina y luego en Nueva York. En ambos lugares fue profesor universitario. También se le ha concedido el grado de doctor honoris causa en las universidades Autónoma de Barcelona o Carlos III de Madrid, entre otras. El que fue el primer director del Instituto Cervantes, recogió en Cárceles y exilios (Anagrama, 2012) sus memorias de lo que vivió entre 1936 y 1975. También ha escrito numerosos artículos.

En el prólogo de Cárceles y exilios dice: “la cara que el país luce en la actualidad es más amable que en el pasado, a pesar de los oscuros forúnculos que la afean”. ¿Cuáles son esos forúnculos?

– El Gobierno actual es un forúnculo mayúsculo, pero hay más. Por ejemplo, el problema de la Iglesia no está resuelto. Se podría hacer una lista muy larga de forúnculos.

Mucha gente está calificando el momento actual como un periodo de cambio. ¿Cree que pronto será la cara del país más amable?

– Nunca se sabe cuál será el resultado. Lo que se puede decir es que es difícil que sea más fea.

La guerra y el franquismo supusieron un retroceso económico, social, político y cultural para España. ¿Se ha superado ya o se mantiene todavía ese retraso?

– La Segunda República supuso unos avances muy importantes y el Franquismo supuso un retraso. Después, en el orden social han habido una serie de cambios que han hecho que España vuelva a la línea de la República: la ley del divorcio, la convivencia entre ciudadanos… Todo eso se ha recuperado. Pero siguen habiendo una serie de grupos a los que les parecen mal los cambios sociales que se han producido espontáneamente. El hecho de que haya más matrimonios civiles que eclesiásticos es motivo de resentimiento para personajes como Rouco Varela. Hay un núcleo de resistencia muy fuerte que pone en peligro lo conseguido y la convivencia. En el orden económico, la Segunda República intentó un reparto del bienestar de las clases menesterosas, pero el Franquismo fue una marcha atrás. Después ha habido un esfuerzo para elevar el nivel de bienestar de la gente. Eso es por influencia de que estamos en Europa, pero hay una serie de gobernantes a los que les incomoda esto y están dañando a la Sanidad y a la Educación. Todo lo que representa el bienestar lo quieren echar para atrás. Eso no es único de España, ha habido una corriente en todo el mundo para romper el bienestar y abrir una brecha entre la gente con mucho dinero y los pobres y la clase media.

Este año se cumple el 75 aniversario del inicio de la construcción del Valle de los Caídos (1940). ¿Ha conseguido olvidar aquellos meses de 1948 en los que estuvo cautivo en Cuelgamuros?

“Cuelgamuros fue un observatorio de cómo funcionaba el sistema. Pude ver toda la corrupción de los funcionarios en la alimentación de los presos

– Recuerdo perfectamente todo lo que vi en el Valle de los Caídos en los pocos meses que estuve. Recuerdo nombres y anécdotas y eso me ha permitido escribirlo. Lo que pasa es que mi experiencia es limitada y nunca he querido exagerar. Estuve cuatro meses y en el mejor destacamento de los tres, el que construía el monasterio, y con unas condiciones accidentales muy favorables, pues yo estaba en una oficina en vez de poniendo ladrillos. Aquello fue un observatorio para ver lo que pasaba y para ver cómo funcionaba el sistema. Pude ver toda la corrupción sobre la alimentación de los presos.

¿Cómo era esa corrupción?

– El sistema, por lo menos en mi época, era que las compañías arrendaban al Estado los presos por 10 pesetas y 50 céntimos por día. El Estado depositaba 50 céntimos en una cartilla que el trabajador preso iba acumulando y que cuando salía libre se le pagaba. La propaganda de Franco decía que el Estado era previsor y creaba un fondo para que los liberados cobraran dinero al salir. ¿Pero qué cantidad era esa? Poca, para volver a su pueblo y poco más. Tras quitar esos 50 céntimos, quedaban 10 pesetas. El presupuesto de la alimentación del preso era de cinco pesetas al día. El Estado hacía pagar al preso su alimentación y quedaban cinco pesetas de beneficio, que se pueden atribuir a financiar a los guardianes, a la Guardia Civil… Era un sistema por el cual mantener a toda esa población presa no costaba dinero al Estado, que podía permitirse el lujo de tener a decenas de miles de personas haciendo trabajos forzados. La corrupción venía en la alimentación de los presos. Las cinco pesetas por día para alimentar a los presos iban al Estado, que compraba la comida. Venían los camiones, pero lo que yo veía era que se volvían llenos. Hacían el paripé de bajar galones de aceite o lentejas, pero se volvían llenos. El estraperlo de esa época venía de lo que los funcionarios robaban a los presos. El funcionario podía hacerlo porque sus compañeros no le denunciaban y los jefes también estaban pringados. Era una corrupción vertical, como los sindicatos. Esto era generalizado, esto lo tenían que saber el ministro y Franco, porque era la forma de comprar lealtades. El régimen conseguía lealtades por la persecución y represión, pero también dando a su propia gente esos beneficios que llegaban de la corrupción.

¿Hemos heredado ese sistema corrupto?

– Es que esta gente corrupta se ha formado así. Cree que el mundo funciona y debe funcionar de esa manera.

No existen cifras oficiales de la gente que murió en el Valle…

– En el periodo que yo estuve no me consta que hubiera muertos, pero sí recuerdo comentarios de las explosiones. Las explosiones durante la construcción existían. Lo de los 14 muertos que figuran es una cifra muy reducida, pero que ha sido reconocida por la propia Fundación Francisco Franco. A mi modo de ver, es una cifra mínima, pero bien está que reconozcan esa cifra. Lo que la gente no computa es todos los que quedaron heridos por el trabajo, que eran trasladados a hospitales, y, sobre todo, a todos los que barrenaban la piedra, porque eso levanta mucho polvo y tiene un efecto nocivo para los pulmones. Todos los muertos que ha habido después no se computan, pero también son víctimas del monumento.

Nicolás_Sánchez_Albornoz

Durante los cuatro meses en los que estuvo preso en el Valle de los Caídos, ¿fue víctima de torturas o las vio?

– No. No traía a cuenta. Se les llevaba a Carabanchel o a la Jefatura de Policía. Cuando nos fugamos Manuel Lamana y yo, había un tercer compañero, Ignacio Faure, a quien le faltaban 15 días para cumplir la condena, por lo que nos parecía absurdo hacerle participar en una fuga y que se jugara la vida. Pero, por otro lado, se nos planteó el problema de que nuestro compañero no lo supiera. Entonces, fuimos en el último momento y se lo contamos. Cuando nos fugamos, lo primero que hicieron fue llevarle a interrogatorios, que no fueron nada suaves. Él no cantó. Aguantó y hubo malos tratos, pero no en Cuelgamuros, sino en la Puerta del Sol. En vez de 15 días tardó tres meses en que le pusieran en libertad, pero salió. Luego lo vi una vez, era un arquitecto muy famoso y marchó a México, donde se desarrolló su carrera.

La ley de Memoria Histórica, aprobada en 2007 por el Gobierno de Rodríguez Zapatero, dicta que “el Valle de los Caídos se rige por normas aplicables a lugares de culto y religiosos”, así como que “se prohíben los actos políticos que exalten el Franquismo y la Guerra Civil”. Además, mediante dicha ley se pretende honrar a todas las personas fallecidas en la contienda y la represión posterior. ¿Qué se ha llevado a la práctica de esto?

– Parto de una discrepancia: el monumento se ha creado como un monumento religioso para dar un culto a los muertos del Franquismo, en especial a Franco y a Primo de Rivera. Se ha convertido en un lugar sagrado, y la ley reconoce ese carácter sagrado, donde se prohíben los actos políticos. Yo creo que hay que desacralizar el Valle de los Caídos. Tiene que abandonarse ese carácter sagrado y renegociar con la Iglesia, porque allí no puede darse el culto, es un monumento a un acto político y tiene que tratarse como algo político. Yo dije en un artículo que había que poner un urinario encima de la tumba de Franco y cuando se discutió en el Consejo de Ministros la ley de Memoria Histórica, hicieron referencia a eso. “Hay alguien que incluso quiere poner un urinario…”, dijeron. (Risas) Eso que dije es una barbaridad, pero de vez en cuando hay que decir barbaridades. Lo que no puede ser es un lugar sagrado y la ley lo reconoce implícitamente. Ante lo que es una expresión de un acto político hecha por Franco y con el agravante del trabajo forzado de los presos políticos, la Iglesia tendría que ser la primera que dijera que eso no puede ser un sitio de culto.

Según usted, ¿en qué se debería convertir el Valle de los Caídos?

– Primero, lo desacralizamos. Luego ya tendremos tiempo de meditar si se mantiene, de qué forma se mantiene, si se destruye o si se deja que la naturaleza lo destruya. Algo que ya está pasando, se está agrietando. De momento, yo, a parte de la solución del urinario, no tengo otra solución. El problema es que quedarán una gran cantidad de huesos, de los dos bandos, de Franco, pero también fusilados. Ahí está el problema, eso está lleno de cadáveres. Se complicará la solución. Pero lo primero es desacralizarlo y sacar de ahí a Franco. También a Primo de Rivera.

“Se le dice a nieta: – Ahí tiene [los restos de Franco], haga lo que le dé le gana. Y a Primo de Rivera, a Jerez de la Frontera. Todo con normalidad

Y, ¿a dónde nos llevamos el cadáver de Franco?

– Se le dice a la nieta: “ahí lo tiene, haga lo que le dé la gana”. Y a Primo de Rivera, a Jerez de la Frontera. Todo con normalidad.

Los guías turísticos del Valle todavía no explican quién lo construyó…

– Eso es problema de Patrimonio Nacional, vende toda clase de folletos pero no dice la verdad.

Patrimonio Nacional, que fue administrado por socialistas, ¿porque no introdujeron la verdad?

– Son de esas herencias de las que no nos hemos deshecho y para las que no ha habido ningún esfuerzo por deshacerse de ellas.

¿Sigue sin visitar el Valle de los Caídos?

– ¿Para qué? No lo visito, hay muchas fotografías.

¿Lo ha visto desde la carretera?

– Sí, la cruz esa.

¿Qué sentimientos le produce el verlo?

– El mismo sentimiento que me producen la cantidad de cruces que hay por el mundo levantadas en entornos físicos bonitos. El valle de Cuelgamuros es bonito, pero lo estropearon.

“La memoria no se circunscribe al pasado, sino que es garante de futuro”, dice usted en el mismo libro. ¿Qué es lo más inmediato que hay que solucionar de aquel tiempo?

– Aquí hay algo referencial. ¿Cómo podemos presumir de que tenemos un sistema democrático homologable al resto de Europa cuando tenemos todavía todos los restos del Franquismo, como Cuelgamuros? En Italia o en Alemania sería impensable tener un monumento de esas dimensiones a Mussolini o Hitler. ¿Cómo se puede explicar a nuestros vecinos que somos europeos cuando permitimos estas cosas? Es la antidemocracia. En Alemania, cuando los grupos nazis se manifiestan, se les cortan las alas…

Durante su exilio, cuando pensaba en volver a España, ¿se la imaginaba igual que se la encontró?

– Al volver, en 1976, por fuerza tenía que encontrar que España era mejor que la que había dejado. La España de mi juventud es la de Cuelgamuros. Yo estaba enterado y podía tener el deseo de que las cosas eran distintas, pero al volver me encuentro una España mejor que la de los años 40. Y una España en marcha, en la que cabían todos los deseos y esperanzas. Íbamos a mejor, pero no hemos logrado tanto como se podría haber hecho.

Hoy también hay mucha gente, muy preparada, que tiene que irse fuera de España, como usted. ¿Qué les diría?

Eso es muy triste. Lo que se demuestra es que España económicamente y socialmente ha estado siempre atrasada con respecto al resto de Europa. Con la entrada de España en Europa se dio una gran oportunidad para dar un salto adelante y ponerse a un nivel comparable con el resto. Algo se ha hecho, evidentemente, el PIB, los ingresos, el modo de vida… todo eso ha progresado, pero no se han aprovechado las condiciones favorables para un crecimiento sólido y sostenible. Se han gastado los recursos y las oportunidades para consolidar ese avance. Aznar se gastó el dinero en fuegos artificiales, en el ladrillo, en las radiales. Todo eso ha sido un despilfarro que ha impedido la consolidación de los progresos. Esas imbecilidades nos han llevado a que ahora no haya empleo y la gente se tenga que ir. Eso es criminal y eso no se dice lo suficiente.

(*) Sato Díaz es periodista.

http://www.cuartopoder.es/invitados/2015/01/16/nicolas-sanchez-albornoz-hay-que-desacralizar-el-valle-de-los-caidos-y-sacar-de-ahi-los-restos-de-franco/4268

La corrupción condena al Partido Popular a una semana negra

Las continuas imputaciones judiciales a raíz de las tarjetas black y la financiación ilegal cercan al partido de Rajoy

El presidente se aferra al propósito de enmienda como única respuesta a la imagen de corrupción en su partido tras varios días de silencio

Rajoy ofrecerá España a Asia como puente hacia la UE, América Latina y el norte de África

Rajoy ha pasado una de las peores semanas desde que llegó a Moncloa.

El Gobierno y el PP han salido esta semana a susto por día. No ha habido jornada en que la corrupción en sus filas no haya sido noticia. De lunes a viernes, Mariano Rajoy y el partido que preside han tenido que lidiar con  el escándalo de las tarjetas black centrado en la figura de Rodrigo Rato y otra docena de afiliados, la imputación de un exsecretario general como Ángel Acebes, la del anterior alcalde de Toledo por un contrato a cambio de comisiones para pagar una campaña electoral y nuevos detalles sobre las reformas en Génova 13 a base de dinero negro. La guinda la ha puesto el hallazgo de otra cuenta bancaria de Luis Bárcenas, esta vez en Bermudas.

El plan de centrarse en vender la recuperación económica ha saltado por los aires ante las continuas informaciones con la corrupción como protagonista. La reacción durante la semana ha ido del mutismo completo a los comunicados escuetos. Hasta llegar a las promesas de enmienda “porque ya se están tomando medidas”. Nada de poner la mano en el fuego por nadie.

Rajoy ha dicho que desea que la Justicia castigue a los culpables y absuelva a los inocentes. Bárcenas queda claro que es de los primeros. En el caso de Acebes, su situación le parece “injusta”.

Los casos de corrupción, “esas cosas”

El presidente no ha tenido más remedio que pronunciarse, ya que la rueda de prensa era obligada tras asistir en Bruselas al Consejo Europeo. Fueron los periodistas los que citaron en sus preguntas los casos de corrupción por sus nombres. Él se refugió en la vaguedad y los llamó “esas cosas que no pueden volver a pasar”. El mismo sistema usado recientemente para referirse a Rodrigo Rato, que se convirtió en “esa persona por la que se interesa” la prensa. Igual que hace para evitar pronunciar el nombre del responsable de las finanzas del PP que sigue en prisión.

La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría solventó las preguntas incómodas con una rueda de prensa exprés tras el Consejo de Ministros. Tres preguntas sobre Cataluña y poco más. Como excusa para las prisas, el supuesto temor a coincidir en el tiempo con la comparecencia de Rajoy desde Bruselas. Prevista para las dos, esta acabó produciéndose cinco horas después, por lo que la número dos del Gobierno se ahorró el trance.

Entre las medidas en marcha para atajar la corrupción, se encuentran los proyectos para reformar la ley que regula el funcionamiento de los partidos y las nuevas exigencias de conducta para los altos cargos. Ambos están ya en el Congreso y a eso se acoge Rajoy para trasladar el mensaje de que todas estas penosas noticias son cosa del pasado y su voluntad de que no se repitan. La intención del Gobierno es que PP y PSOE suscriban un pacto por la regeneración para convencer a los españoles y luchar contra la mala imagen. De fondo, el miedo a las encuestas y a las próximas elecciones.

“Rato ya no es militante”

La semana arrancó con las dudas de qué decisión tomar respecto a Rodrigo Rato y su militancia en el PP. El uso que el expresidente de Bankia hizo de su tarjeta black ha sacudido los cimientos de un partido en el que Rato lo fue todo. El expediente informativo llevaba 13 días abiertos cuando María Dolores de Cospedal abría la puerta a la suspensión temporal como una “decisión dolorosa” que no quedaba descartada. Al mismo tiempo, se lanzaba el mensaje de que había que respetar los plazos para que tomara una decisión el Comité de Derechos y Garantías, el órgano disciplinario interno. Eso incluía el derecho de Rato a ofrecer explicaciones.

Cospedal prometía durante una rueda de prensa este lunes que el PP tomaría una decisión “dentro del ámbito de la rapidez”. Mientras, algunos barones y dirigentes del PP reclamaban “contundencia” en el castigo. Los menos proclamaban su confianza en la inocencia de Rato o recordaban el brillante pasado del exvicepresidente. La presión surtió efecto. A última hora del lunes, Rato pidió por carta a Cospedal que le diera de baja del partido de forma temporal. Inmediatamente, el PP anunció que la investigación interna se congelaba para él y seguía para la docena de afiliados. El argumento fue que ya no era militante.

Acebes y el PP “sólo tiene una contabilidad”

El martes era el día del debate sobre las cuentas de 2015. Los conservadores se aseguraron a primera hora de vetar de nuevo una comisión de investigación sobre las tarjetas como propuso en el Congreso la Izquierda Plural. Desde la tribuna del Parlamento, Cristóbal Montoro se enfrentó a Pedro Sánchez a cuenta de los Presupuestos Generales del Estado en un debate bronco. Rajoy entró y salió del Congreso sin decir una palabra. Para esquivar a los periodistas, llegó a entrar en el hemiciclo por el pasillo que usan los socialistas.

Mientras, el patio del Congreso era un hervidero de comentarios sobre la situación de Rato. La noticia de la imputación de Ángel Acebes por las ayudas del PP a Libertad Digital con fondos ilegales cayó como una bomba. La mayoría se refugió en que los papeles de Bárcenas no son la contabilidad real del PP y así se difundió en un comunicado de un solo párrafo. “Si hubiera otra contabilidad desde luego no es del Partido Popular”, acababa el texto.

Cospedal, en el punto de mira

El miércoles fue el día en que se conoció la imputación del exalcalde de Toledo, José Manuel Molina, y el cerco judicial se acercó a Cospedal y a su número dos, Vicente Tirado. La causa, la adjudicación del contrato de basuras de la ciudad a cambio de una comisión utilizada para pagar la campaña electoral de 2007.  El juez Pablo Ruz se refirió a la “posibilidad de que personas aforadas” acaben relacionadas con sus indagaciones y él deba enviar el sumario al Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha.

La presidenta regional intentó argumentar que la imputación es “una oportunidad” para defenderse ante la Justicia y cargó de nuevo con que se crea en la palabra “de un presunto delincuente”, en referencia a los papeles del extesorero. Pero esos 200.000 euros recibidos como comisión a cambio del contrato a una empresa de Sacyr se utilizaron en su campaña. Entre otros testigos, ha sido llamado el diputado Sebastián González, coordinador electoral del PP nacional en aquella época.

La imputación del presidente del PP de Almería y alcalde de Roquetas, Gabriel Amat, por sospechas de prevaricación en la concesión de una licencia de construcción parece un caso menor comparado a los anteriores. Pero demostró que era raro el día que acababa sin otro conservador ante los tribunales. Hacía solo una semana, el pasado viernes, Rajoy había estado en esa provincia en un acto público y Amat había dado un discurso pocos minutos antes del presidente.

La reforma de Génova pagada en negro

La confirmación por parte de Hacienda de que la sede del PP fue reformada con dinero negro ha cerrado la semana en cuanto a sobresaltos por la corrupción. Ruz tiene confirmado que la reforma de la planta baja de Génova, 13 se pagó con 750.000 euros en B. Hay que sumarlos a otro millón que se usó para el resto del edificio. A la comprobación de cómo se usó el dinero hay que sumar el hallazgo de una nueva cuenta de Bárcenas en un paraíso fiscal del Caribe y que el juez Ruz ha ordenado embargar.

La bandera republicana española ondea en el homenaje a la liberación de París

25 de agosto de 2012

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Foto de larepública.es

La bandera republicana española ondeó hoy por primera vez en la plaza del Ayuntamiento de París en el homenaje a la liberación de esa ciudad de la ocupación nazi, en recuerdo de los exiliados españoles de la resistencia y de la División Leclerc que contribuyeron a la victoria.

Desde el 25 de agosto de 1944, esa bandera no había vuelto a aparecer en las conmemoraciones, recuerda a Efe emocionado Eloi Martínez, presidente de la Asociación para el recuerdo del exilio español en Francia (ASEREF).

Con ella hicieron un pequeño ejercicio de memoria histórica la ciudad y el presidente francés, François Hollande, quien en su discurso saludó la “fraternidad de los combatientes de toda Europa”, recibida con aplausos cuando citó en concreto a los españoles, que constituyeron el grueso de “La Nueve”.

Esa compañía, compuesta esencialmente por esos republicanos, formaba parte de la mítica II división blindada del general Leclerc, que entró en el París ocupado el 24 de agosto de 1944 con tanques bautizados con nombres de batallas de la guerra civil española, como “Guernica”, “Brunete” o “Teruel”.

Asociaciones de republicanos y de sus descendientes habían reclamado con un millar de firmas de apoyo procedentes de Francia, España y otros países que se les permitiera asistir oficialmente al homenaje con la bandera, y lograron con su petición que se le dejara también un espacio en la tribuna.

“Hemos sentido mucha emoción. Es un primer paso hacia el reconocimiento”, añadió a Efe Martínez, uno de los cerca de 150 descendientes de republicanos presentes hoy en la capital gala, que aseguran que su lucha no va a acabar con este gesto simbólico.

Conseguida esta “primera victoria”, las asociaciones procuran ahora obtener tanto del Ejecutivo galo como del presidente el “reconocimiento oficial nacional” que esperan los descendientes por el rol que jugaron sus padres y sus abuelos en la liberación gala.

“Francia debe reconocer su rol de libertadores igual que lo ha hecho con otros resistentes. Pedimos verdad, justicia y reconocimiento para los republicanos españoles que lucharon por la libertad en España y en Francia”, habían reclamado en un comunicado antes de que tuviera lugar este acto.

Buscan no solo que se recuerde el rol desempeñado en la resistencia, sino también que el país admita su “responsabilidad histórica” por la muerte de miles de republicanos españoles en campos de concentración franceses en 1939.

“Es algo que tiene que aparecer en los libros escolares”, reclama Martínez, satisfecho pese a todo de que, “aunque tarde”, Francia haya dado este primer paso y se haya comenzado, en sus palabras, a “hacer justicia”.

http://noticias.terra.es/mundo/europa/la-bandera-republicana-espanola-ondea-en-el-homenaje-a-la-liberacion-de-paris

 

14 de abril. Un sueño roto

Mi foto, en Kabila

Son 80 los años que hace que nació un sueño. Un verdadero sueño. Difícilmente se puede encontrar en la historia de España un acontecimiento tan popular, esperado y celebrado.

Hay quien dice que recordar la República huele a rancio, que es mirar atrás. Otros van más lejos y quieren hacerla responsable del mayor crimen de Estado, del golpe de Estado. Porque sin duda, hay quien se encarga de cambiar la historia, de hacerla a su medida y conveniencia. Últimamente, desde la desgraciada era Aznar, han sido muchos los seudo-historiadores que han lanzado una ofensiva contra el periodo de mayor progreso social en España.

Constitución II Republica

Fue tanto lo que consiguió en tan poco tiempo, que hoy sólo la pueden atacar, con odio basado en muchas mentiras. La República no fue un periodo de paz porque las fuerzas vivas, la derecha reaccionaria se pasó los cinco años que duró, atentando contra ella, contra los valores que trataba de imponer, contra la libertad, la justicia, contra la justa distribución de la riqueza, contra la cultura, contra la emancipación de la mujer.

España en esos cinco años que duró consiguió cotas que no había logrado en toda su historia. Pero sólo fueron capaces de pararla a la fuerza, contra la democracia, con el fascismo. Un ejército asesino capitaneado por el genocida Franco acabo con un periodo que habría convertido a España en la vanguardia de Europa.24-RosasRepublicanas

Hoy, ochenta años después, justo en estos tiempos, donde se pierden conquistas sociales y donde el poder democrático ha sido hurtado por Los Mercados, con el beneplácito del gobierno, sigue siendo necesario reclamar esos valores democráticos que representaba nuestra república.

Hemos de volver a soñar con esos valores. La esperanza que despertó la República debe seguir en pie, y abrir las puertas de una necesaria III República capaz de una regeneración democrática y de un definitivo cierre de una transición con heridas abiertas.

Si hay algo que no nos podrán nunca robar, a pesar de que lo intentan, es nuestra memoria, nuestro mayor activo. Preservarla viva es honrar a todos los que lucharon y murieron por mantener el orden democrático establecido. Urge reparar tanta miseria enterrada en muchos años de mentiras y silencios.

¡Que no nos roben nuestra memoria!

Salud y República

http://rafa-almazan.blogspot.com/2011/04/14-de-abril-un-sueno-roto.html

LA ESPAÑA DE LA 2ª REPÚBLICA

http://www.publico.es/especial/republica-80-aniversario/espana-republicana.php

1. Una experiencia democrática

EL TIEMPO DE LOS DERECHOS

Josep Fontana historiador

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La actuación del primer Gobierno de la Segunda República española, presidido por un terrateniente católico e integrado por ocho liberales moderados y tres socialistas, se encaminó desde el primer momento a asegurar el desarrollo constitucional y a adoptar medidas de emergencia para paliar los efectos de una crisis económica agravada por la inepta política de la dictadura del general Primo de Rivera. Un Gobierno de predominio liberal no dudó entonces en publicar medidas de intervención, como las leyes de términos municipales, de laboreo forzoso, de prórroga de arrendamientos y de asentamientos colectivos, o la implantación de la jornada de ocho horas para los jornaleros.

Como dijo Azaña, “la obra legislativa y de gobierno de la República arrancó de los principios clásicos de la democracia liberal”, pero en las cuestiones económicas, por muy liberal que se fuese, era necesario intervenir para hacer frente a las consecuencias de la crisis mundial, en unos momentos de paro y de conflicto, en especial en la agricultura. “Con socialistas ni sin socialistas ningún régimen que atienda al deber de procurar a sus súbditos unas condiciones de vida medianamente humanas podía dejar las cosas en la situación que las halló la República”.

Pero los cambios que permitieron mejorar la condición de la población trabajadora procedieron menos de las leyes mismas –la de reforma agraria, por ejemplo, promulgada en septiembre de 1932, llegó a 1936 sin resultados significativos, puesto que, como dijo Camilo Berneri, “se aplicó en dosis homeopáticas”– que de un cambio de apariencia nada espectacular, pero de consecuencias trascendentes, en las reglas del juego social.

La derecha recortó salarios y persiguió a sindicalistas en 1933 al volver al poder

En el campo, por ejemplo, se acabó con la relación tradicional de fuerzas que permitía a los propietarios, con la colaboración de los funcionarios, de la Guardia Civil y de los jueces, desvirtuar o neutralizar las leyes reformistas que se publicaban en los años de la monarquía (que haberlas las hubo, aunque sus consecuencias fuesen escasas). Al comienzo, los propietarios vieron la llegada del nuevo régimen con tranquilidad, puesto que estaban acostumbrados a que cambiasen los gobiernos en Madrid, mientras seguían controlando su entorno local. Comenzaron a alarmarse cuando vieron que los campesinos se organizaban para reivindicar sus derechos sin que la Guardia Civil se lo impidiera, como en el pasado; fue así como los jornaleros pudieron mejorar sus salarios y sus condiciones de vida.

Que esa política fuese acertada lo demostró que sirviera para evitar la extensión a España de la crisis económica mundial. Los índices económicos españoles de estos años muestran descensos moderados o estabilidad. La renta nacional creció y las mejoras salariales, consecuencia de la libertad de acción sindical, permitieron aumentar la capacidad de consumo de la población, generando un crecimiento interior desligado de la coyuntura internacional. Nada hubo en España que se pareciera al desastre de la gran recesión en Estados Unidos o en Alemania. Cuál fue la actitud de las derechas españolas hacia estos cambios lo muestra todavía un libro publicado en 1998 –e insisto en la fecha para que no se crea que se trata de un panfleto de la Guerra Civil– en el que cuando se enumeran las razones que movieron a Pedro Sainz Rodríguez a colaborar con la insurrección fascista, se nos da esta descripción de los horrores de la República: “Se obligaba a los terratenientes a roturar y cultivar sus tierras baldías, se protegía al trabajador de la agricultura tanto como al de la industria, se creaban escuelas laicas, se introducía el divorcio, se secularizaban los cementerios, pasaban los hospitales a depender directamente del Estado…”. O sea, el bolchevismo.

Por eso, cuando las derechas llegaron al poder en 1933, los terratenientes y los caciques reafirmaron de nuevo su autoridad: recortaron los salarios (en Córdoba, el de la recogida de las aceitunas bajó de 6,50 a 5,75), se suspendieron las reuniones de los jurados mixtos y las leyes de términos y de laboreo forzoso se infringieron impunemente. Los campesinos que se habían afiliado a un sindicato o se habían distinguido como partidarios de la izquierda sufrieron toda clase de persecuciones, expulsándolos de los lugares en los que trabajaban y negándoles la contratación como jornaleros. Eso sucedió en Andalucía, en Cuenca –donde los trabajadores de Barajas de Melo se lamentaban de que “cuando pedimos trabajo, el alcalde nos dice que ‘comamos zarzas y república”–, en Ciudad Real –donde los de Solana del Pino aseguraban que “para perseguirnos, prefieren dejar la tierra sin cultivar antes que dárnosla a nosotros”–, en Toledo, donde, según explica Arturo Barea, a fines de 1933 los propietarios comenzaban a echar a todos los que se habían afiliado a un sindicato “y a no dar trabajo más que a los que se sometían a lo de antes”.

La izquierda aceptó su derrota en las urnas en el 33; la derecha no lo hizo en el 36

Otra muestra del cambio profundo que introdujo la conjunción republicano-socialista en la política española la tenemos en la práctica del sistema electoral. Las elecciones de 1933 fueron, en 120 años de historia parlamentaria española, las primeras que perdió un Gobierno que las hubiera convocado. Este aceptó su derrota y cedió el poder a la oposición de derechas. Cuando esto sucedió por segunda vez, en febrero de 1936, las derechas se dispusieron a recuperar el poder por la fuerza, volviendo a una tradición histórica en que las elecciones no eran más que una farsa.

Nadie ha expresado mejor que Antonio Machado, en un texto publicado el 14 de abril de 1937, lo que vino a significar, como una profunda ruptura en la historia española, la actuación del Gobierno provisional de 1931: “Unos cuantos hombres honrados, que llegaban al poder sin haberlo deseado, acaso sin haberlo esperado siquiera, pero obedientes a la voluntad progresiva de la nación, tuvieron la insólita y genial ocurrencia de legislar atenidos a normas estrictamente morales, de gobernar en el sentido esencial de la historia, que es el del porvenir. Para estos hombres eran sagradas las más justas y legítimas aspiraciones del pueblo; contra ellas no se podía gobernar, porque el satisfacerlas era precisamente la más honda razón de ser de todo gobierno. Y estos hombres, nada revolucionarios, llenos de respeto, mesura y tolerancia, ni atropellaron ningún derecho ni desertaron de ninguno de sus deberes”.

2. Estructura Territorial

La República Integral Sigue leyendo