Palestina, un conflicto con dimensión de género

Las cerca de dos millones de mujeres que viven en los territorios ocupados soportan, además de la ansiedad e inestabilidad propias del conflicto, dificultades añadidas ligadas a la condición de género

LUCÍA VILLA Madrid 25/03/2013Una mujer pasa junto a un muro reinvidicativo en Gaza. REUTERS

Una mujer pasa junto a un muro reinvidicativo en Gaza. REUTERS

Elevados grados de inseguridad alimentaria, mayor dificultad en el acceso a la educación y a los servicios sanitarios, exposición frecuente y continuada a la violencia machista. Las cerca de dos millones de mujeres que viven en el territorio Palestino ocupado soportan, además de la ansiedad e inestabilidad propias de un conflicto que se prolonga ya durante décadas, dificultades añadidas ligadas a la condición de género.

“La situación de las mujeres en la franja de Gaza se encuentra muy limitada en la actualidad, tienen poco acceso a todo tipo de servicios, son objeto de violencia fuera y dentro del hogar y están invisibilizadas en sus comunidades”, señala la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), que durante los días 19, 20 y 21 de marzo organizó en la sede de Casa Árabe en Madrid unas jornadas para exponer esta problemática sobre el tablero de la acción humanitaria.

“Frecuentemente, los roles de hombres y mujeres se ven afectados de manera diferente en situaciones de conflicto, ocupación y postconflicto, lo cual tiene un efecto directo tanto en el ámbito público como en el privado”, añade la agencia.

En el caso de los territorios ocupados esta transformación de los roles tradicionales de hombres y mujeres presenta dos caras de la realidad bien contradictorias. Mientras que el alto número de hombres asesinados, heridos o encarcelados ha posicionado a las mujeres palestinas en un papel mucho más relevante en la asistencia y sustento familiar; esta misma circunstancia ha provocado un incremento de la violencia sexual, física y psicológica, sobre todo en el ámbito del hogar.

El alto número de hombres asesinados ha posicionado a las mujeres en un papel mucho más relevante en el sustento familiar

“Con el cambio de roles, muchos hombres se sientes desempoderados, estresados o deprimidos por su incapacidad para proveer a su familia de las necesidades más básicas”, asegura la UNRWA, que afirma que la mitad de las mujeres casadas en Gaza y el 75% de los niños y niñas ha manifestado haber sufrido malos tratos por parte de sus maridos o padres.

Aunque el acceso a la formación superior y al mercado laboral de las mujeres en los territorios ocupados es cada vez mayor (la tasa de desempleo femenino ronda el 50%), el sector de la cooperación coincide en señalar la persistencia de barreras ideológicas difíciles de atajar. En lo referente a la educación, por ejemplo, la mayoría de padres y madres afirman que no dejan a sus hijas asistir al colegio y la secundaria por criterios de género.

Factor clave en la respuesta a la crisis

Pese a estas dificultades, las mujeres en Palestina, tal y como ocurre en otros lugares del mundo, son también un elemento esencial a la hora de paliar las severas consecuencias del conflicto. Elisa Nieto, jefa de Unidad de Género de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), insiste en la necesidad de “superar la perspectiva de vulnerabilidad”. “Si las mujeres somos parte de la lucha, deberíamos ser parte también de la solución. Y en Palestina son un claro ejemplo, son mujeres en lucha y a pie de calle”, señala.

“Cuando el control del presupuesto familiar está en manos de mujeres la supervivencia infantil aumenta un 20%”

Sheri Ritsema, protection officer en las Oficinas de la Franja de Gaza de UNRWA, destaca el papel fundamental de las asociaciones y colectivos de mujeres palestinas que trabajan por visibilizar y dar a conocer sus derechos en un contexto que por las fuertes diferencias e ideas preconcebidas, las organizaciones humanitarias no siempre han sabido solventar. “Muchas veces hemos fracasado en nuestras políticas porque no hemos hecho las preguntas correctas a las personas correctas”, reconoce.

En cualquier caso, la importancia de orientar los proyectos de cooperación y ayuda humanitaria con una perspectiva de género parece algo evidente y vital para el trabajo de muchas organizaciones tanto en Palestina como en otros lugares con circunstancias parecidas.

“Cuando ponemos el control del presupuesto familiar en manos de las mujeres la supervivencia infantil aumenta un 20%. En aquellos países en los que la mujer no tiene acceso a la tierra o al crédito, los niños que sufren desnutrición son entre un 60 y un 80% más que en los que sí la tienen”, advierte Amador Gómez, director técnico de Acción Contra el Hambre en España. “No es posible hoy, basados en estas evidencias, pensar en la lucha contra el hambre si dejamos a las mujeres de lado”, sentencia.

http://www.publico.es/452630/palestina-un-conflicto-con-dimension-de-genero

“El Ejército esperaba que nos fuéramos al campo para violar y matar a las mujeres”

JUICIO POR GENOCIDIO EN GUATEMALA

“Los soldados prendían fuego a las casas para quemarnos vivos”, cuenta un testigo

El expresidente Efraín Ríos Montt escucha impávido el relato de supervivientes del genocidio

 Ciudad de Guatemala 21 MAR 2013
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Una mujer ixil usa el traductor durante el juicio. / MOISES CASTILLO (AP)
 

En el tercer día del juicio por genocidio contra el expresidente Efraín Ríos Montt, los supervivientes de las masacres perpetradas por el Ejército contra población civil desarmada continuaron narrando este jueves el horror vivido durante la guerra civil que ensangrentó el país centroamericano entre 1960 y 1996 y, en concreto, durante el mandato de Ríos Montt (1982-83). En primer plano, el principal imputado escuchaba, tieso como un maniquí y sin mostrar emoción alguna, los relatos del salvajismo con que las tropas a su mando masacraron comunidades rurales indígenas enteras.

“Mi padre tenía 82 años en el momento de ser asesinado. Lo encontré tirado en una casa vecina. Su cuerpo estaba cubierto de sangre”, contó Diego Velázquez, quien a preguntas de la juez precisó que el asesinato ocurrió el 20 de julio de 1982. No pudo precisar si había sido víctima de las balas de los soldados, o había muerto a machetazos. “Solo recuerdo que estaba cubierto de sangre”, dijo a través de un intérprete.

Juan López Mateo, sobreviviente de una matanza en una aldea de Nebaj (departamento de Quiché, al norte del país), perdió a su familia el 2 de septiembre de 1982. Salvó la vida porque había salido muy temprano a trabajar la milpa (sembradío de maíz). “Cuando volvía a la aldea escuché el llanto de un niño pequeño, lo que me alertó de que algo malo estaba ocurriendo”, narró. Conforme se acercaba al poblado, “escuché disparos. Eran como las diez de la mañana”, dijo. Logró llegar a su vivienda a eso de las tres de la tarde, cuando los soldados ya se habían marchado. “En mi casa encontré los cadáveres de mi mujer y de mis hijos, de cinco y dos años”, contó con la voz entrecortada. Preguntado por si había visto a más personas asesinadas, se limitó a responder que “eran muchas”, pero que después de 31 años no podía arriesgar una cifra. Sí recordó que uno de sus niños había sido asfixiado con un lazo y el otro tenía la cabeza destrozada a golpes. Los soldados también quemaron la casa y destruyeron todos sus bienes. “Fue el Ejército”, expresó sin sombra de duda.

Cuando llegué a casa, encontré a mis suegros y a mis tres hijos muertos. También mataron las cuatro vacas que tenía

Otro de los testimonios, Pedro Álvarez Brito, contó ante el tribunal que los militares asesinaron a toda su familia. “El Ejército rodeó la casa”. Su hermana, “recién parida con el bebé”, otro de sus hermanos pequeños y él mismo lograron refugiarse en un temascal (baño maya de vapor), desde donde vieron cómo la totalidad de los habitantes de la aldea fueron introducidos, a la fuerza, en una casa.

“Uno de los soldados”, añadió, “empezó a apropiarse de las gallinas y pollos de la familia” dueña de la casa. Recuerda que las aves eran 60, el mayor patrimonio doméstico. “Por mala suerte, una de las gallinas, que no se dejaba capturar, se metió en el temascal”, lo que hizo que él y sus hermanos fueran descubiertos y conducidos, también a la fuerza, a la vivienda. “Luego quemaron la casa”, contó Brito. El relato de otros supervivientes abundó en esa imagen: que los soldados rociaron de gasolina las viviendas y les prendieron fuego para quemar a la gente viva.

“No sé cómo lo hice, pero logré escapar entre las llamas y me refugié bajo un árbol. Así estuve, escondido como un animal acorralado, por ocho días, sin comer ni beber. Desnudo y sin abrigo”. Como los militares habían asesinado a sus padres y sus hermanos mayores, quedó solo. “Ahora solo pido justicia, para que mis hijos no sufran una experiencia semejante”, concluyó.

Particularmente crueles resultaron los testimonios acerca de ataques perpetrados desde helicópteros. “Disparaban contra todo lo que se movía. Así murieron indiscriminadamente niños, mujeres y ancianos”, narró una mujer septuagenaria.

Disparaban desde helicópteros contra todo lo que se movía. Así murieron indiscriminadamente mujeres, niños y ancianos

En Villa Hortensia de San Juan Cotzal (Quiché), “el 10 de septiembre de 1982 ingresaron los militares. Se llevaron a todos los pobladores y quemaron las casas. Mi padre, Nicolás Gómez, fue de los que murieron ese día”, relató Inés Gómez. En la misma incursión, el Ejército mató a toda la familia de otro de los supervivientes: “Cuando llegué a mi casa, encontré a mis suegros y a mis tres hijos muertos. También mataron las cuatro vacas que tenía”.

Pedro Meléndez tenía diez años en 1982, cuando presenció el asesinato de su padre y tío. “Mi papá —dijo en el tribunal— murió baleado. A mi tío le cortaron el cuello con un machete”. El drama no terminó entonces. Los sobrevivientes buscaron refugio en las montañas, donde vio morir de hambre a sus hermanos, de cinco, tres y un año de edad.

Las denuncias se repiten y todas coinciden en describir un mismo patrón en el ataque. Solo cambian el lugar y la fecha. “Creo que el Ejército, que nos vigilaba, aprovechaba que los hombres salíamos a nuestras labores agrícolas para entrar a la aldea, violar y matar a las mujeres”, dijo Juan López Matón, quien puntualizó que muchos de quienes lograron refugiarse en las montañas murieron de hambre, “pues los soldados quemaban las cosechas”.

El proceso, para el que la fiscalía ha presentado 205 testimonios entre peritos y testigos, continuará hasta que preste declaración el último de ellos. El hecho de que los supervivientes, indígenas, no hablen español incide en la lentitud del juicio.

 Un proceso histórico en Centroamérica

  • Efraín Ríos Montt, de 86 años, se ha convertido en el primer ex jefe de Estado centroamericano juzgado por genocidio.
  • Para llevarle ante la justicia hizo falta esperar hasta el año pasado, cuando Ríos Montt dejó de ser parlamentario: la inmunidad le protegió durante años de responder por las atrocidades cometidas durante su mandato, entre 1982 y 1983.
  • Militar de carrera, Ríos Montt renunció al Ejército para presentarse a las presidenciales de 1974, en las que quedó segundo. Imbuido de un mesianismo de tintes milenaristas —marca de la iglesia evangélico-pentecostal que abrazó en 1978—, ejercía labores de evangelización cuando el golpe militar de marzo de 1982 le ofreció una oportunidad para llegar al poder.
  • En los escasos 17 meses que presidió el país, la violencia ensangrentó las zonas rurales. El Ejército y los paramilitares ejecutaron una política de tierra quemada con matanzas generalizadas de campesinos e indígenas considerados próximos a la guerrilla de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), sobre todo en los departamentos de Quiché y Huehuetenango.
  • Ríos Montt, que ilustraba sus discursos con citas bíblicas, se jactó de la represión armada como el método expeditivo más eficaz para privar a los insurgentes de su base popular. “El buen cristiano”, dijo una vez, es aquel que blande “la Biblia y la metralleta”.
  • El expresidente está acusado del asesinato de al menos 1.771 indígenas de la etnia maya ixil. La fiscalía le acusa también de tolerar la práctica generalizada de violaciones, torturas e incendios provocados contra propiedades de insurgentes.
  • Alrededor de 200.000 civiles, la mayoría indígenas de ascendencia maya, fueron asesinados entre 1960 y 1996 en la guerra civil que enfrentó a una sucesión de Gobiernos derechistas con guerrillas de inspiración comunista. Unas 45.000 personas desaparecieron en ese periodo.

http://internacional.elpais.com/internacional/2013/03/21/actualidad/1363892767_535883.html

Más de 200 millones de niños sufren violencia sexual en el mundo

Casi la mitad, contra chicas menores de 16 años

EFE – Sábado, 9 de Marzo de 2013

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Más de 200 millones de niños, sobre todo niñas, han sido víctimas de violencia sexual en el mundo, según un informe de Plan Internacional, organización no gubernamental (ONG) que propone una mayor acción de los gobiernos y de la sociedad civil para erradicar ese problema.

PANAMÁ. El informe “El derecho de las niñas a aprender sin miedo”, al que tuvo hoy acceso Efe, señala que “a nivel mundial se estima que 150 millones de niñas y 73 millones de niños han experimentado violencia sexual” en todo el mundo.

En base a datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Plan señala que “casi la mitad de todas las agresiones sexuales se cometen en contra de chicas menores de 16 años”.

Entre 500 y 1.500 millones de niños y niñas experimentan algún tipo de violencia cada año, indica el estudio de la ONG, que está presente en 70 países, y resalta que la prevalencia de la violencia que experimentan los menores “es inaceptable”.

Asimismo, al menos 246 millones de niños y niñas en el mundo sufren violencia en la escuela cada año, según los cálculos de Plan.

“Unas 66 millones de niñas no reciben la educación que podría transformar sus propias vidas y el mundo que les rodea”, ya que es más probable que aquellas que completan la educación primaria y secundaria perciban un ingreso más alto, tengan menos embarazos no deseados y rompan así los ciclos de pobreza.

La organización no gubernamental identifica la violencia de género y la existente en torno a las escuelas como “principal barrera para el logro de la educación de calidad”.

Añade que “en la mayoría de sociedades las relaciones desiguales de poder entre adultos y niños y los estereotipos de género dejan a las niñas en las escuelas especialmente vulnerables al acoso sexual, violación, coerción, explotación y a la discriminación de los docentes, personal y sus pares”.

En el caso de América Latina y el Caribe, los embarazos precoces, que van en aumento en la región, demuestran una situación de abuso y de violencia sexual que configura una acción delictiva que perjudica “gravemente” el desarrollo actual y futuro de las niñas.

Así lo afirmó a Efe el austríaco Roland Angerer, director regional de Plan, que asegura que Latinoamérica y el Caribe cuenta con poco más de 104 millones de niñas, muchas de ellas sin oportunidades de desarrollo sólo por ser jóvenes y mujeres.

En esa realidad inciden de forma determinante los embarazos tempranos, que muchas veces se dan como consecuencia de la violencia doméstica, en las escuelas y también por el ambiente social de la comunidad en que viven las niñas y las adolescentes, sostuvo el director para América Latina y el Caribe de esta ONG.

Otro factor que obra en contra del desarrollo pleno de las niñas y adolescentes es el trabajo doméstico, que según Angerer les “quita tiempo” para estudiar y retrasa su ingreso a la escuela.

Sumado a esto, están los contenidos educativos, que se constituyen en otra barrera que “tampoco les ayuda a superar las diferencias de género” que disminuyen sus oportunidades y les restan autonomía, añadió el directivo de Plan, que tiene en Panamá su oficina regional para América Latina y el Caribe.

La ONG enfatiza la necesidad de que, además de asegurar el acceso a las escuelas, los niños y niñas deben recibir una “educación de calidad en ambiente escolar seguro, libre de prejuicios y que promueva la igualdad de género”.

En ese sentido, Plan propone también acciones “integrales e integradas” entre los gobiernos y la sociedad civil organizada para prevenir y responder a la violencia.

Dichas acciones y políticas deben ser sensibles al género, tomar en cuenta la diversidad de experiencias, las necesidades de niñas y niños marginados, y analizar específicamente el contexto escolar, destaca la ONG, fundada en 1938.

http://www.noticiasdenavarra.com/2013/03/09/sociedad/estado/mas-de-200-millones-de-ninos-sufren-violencia-sexual-en-el-mundo

Ciudades seguras para mujeres y niñas

Mujer

“No hay una sola ciudad o país del mundo donde mujeres y niñas vivan sin miedo a la violencia. Ningún líder puede asegurar ‘Esto no está ocurriendo en mi patio trasero”.

25.02.2013 · · Michelle Bachelet

 * Michelle Bachelet es directora ejecutiva de ONU Mujeres y expresidenta de Chile.

En 2012, dos casos de alto perfil encendieron en sus naciones una ira pública que se propagó por el mundo: el asesinato a balazos de la pakistaní Malala, activista por la educación de las niñas, y la violación y trágica muerte por parte de una pandilla en un autobús de una estudiante de 23 años en Nueva Delhi. En todas las regiones del mundo ocurrieron otros incontables casos que no figuraron en los títulos de la prensa internacional.

Ya sea que vayan caminando por la calle de una ciudad, viajando en medios de transporte público, yendo a la escuela o vendiendo productos en el mercado, las mujeres y las niñas están sujetas a la amenaza del acoso sexual y la violencia. Esta realidad de la vida cotidiana limita su libertad de recibir educación, de trabajar, de participar en la política o, simplemente, de disfrutar de sus propios barrios.

Pero pese a esta prevalencia, la violencia y el acoso contra mujeres y niñas en espacios públicos es un asunto ampliamente desatendido, con pocas leyes o políticas que lo aborden.

Los días 20 y 21 de este mes se reunieron en Dublín 600 delegados –desde alcaldes hasta líderes del sector privado y la sociedad civil- para el 8º Foro Bienal de la Alianza Mundial de Ciudades Contra la Pobreza. Llegaron de todas partes del mundo para debatir enfoques innovadores sobre cómo hacer a las ciudades inteligentes, seguras y sostenibles.

Un enfoque innovador es la iniciativa mundial Ciudades Seguras. Esta asociación de gobiernos municipales, comunidades y organizaciones locales, más la Organización de las Naciones Unidas (ONU), trabaja para volver los entornos urbanos más seguros para mujeres y niñas.

Originalmente lanzada por ONU Mujeres y ONU Habitat en cinco ciudades piloto –El Cairo, Kigali, Nueva Delhi, Quito y Port Moresby-, la iniciativa se ha expandido a más de 20 urbes y continúa creciendo.

Una de las lecciones más importantes que hemos aprendido es que cada ciudad es única y requiere una respuesta local. Esto solo puede lograrse llevando a cabo un estudio de diagnóstico que contenga datos y evidencias, y dando participación a los miembros de la comunidad. Las ciudades han tomado medidas para mejorar la iluminación y el diseño de calles y edificios, capacitando y sensibilizando a la policía y contratando más mujeres en esa fuerza. Estas respuestas prácticas pueden hacer un mundo de diferencia.

Un estudio de diagnóstico en Nueva Delhi, por ejemplo, reveló que una estrategia común contra el acoso era simplemente mantener a niñas y mujeres en sus casas.

Una niña explicó: “Si les decimos a nuestros padres que hay muchachos que nos acosan, nos culparán solo a nosotras… Nuestros padres podrían incluso impedir que saliéramos de casa”.

Conclusiones como esta llaman a la acción, dado que hacer que mujeres y niñas se queden en sus casas no es una solución. Habitantes de esos lugares organizaron colectivos comunitarios para crear conciencia, reportar delitos y trabajar con las autoridades para mejorar la seguridad pública y la justicia.

En Quito, las mujeres fueron alentadas a romper el silencio sobre sus experiencias a través de la campaña Cartas de Mujeres, y se llevó a cabo un estudio. El gobierno de la ciudad enmendó la ordenanza sobre eliminación de la violencia contra las mujeres para prohibirla también en espacios públicos. Las autoridades recibieron unas 10.000 cartas.

En Port Moresby, Papúa Nueva Guinea, 55 por ciento de las vendedoras en el mercado sufrieron violencia el año anterior. En respuesta, las autoridades locales trabajan con una asociación de vendedoras en mercados, a fin de adoptar una acción cooperativa.

En El Cairo, el gobierno nacional implementó auditorías sobre la seguridad de las mujeres por medio de las cuales estas identifican las condiciones de seguridad en sus vecindarios, lo que luego se incorpora a la planificación urbana.

En Río de Janeiro, comunidades identifican riesgos de seguridad en 10 favelas o tugurios de alto riesgo. Mujeres y adolescentes capacitadas utilizan sus teléfonos inteligentes para trazar un mapa de riesgos para la seguridad, como defectuosa infraestructura o servicios, senderos oscuros y falta de iluminación. Estas conclusiones iniciales fueron presentadas a las autoridades locales y actualmente se usan para elaborar soluciones.

ONU Mujeres está asociada con Microsoft a fin de hallar maneras de usar la tecnología móvil para frenar el acoso sexual y la violencia en los espacios públicos.

Se espera desarrollar más esfuerzos mediante una asociación entre ONU Mujeres y la Red Mundial de Ciudades, Gobiernos Locales y Regionales. Los esfuerzos se centrarán en recabar datos sobre participación femenina en la política, y en expandir las actividades exitosas de Ciudades Seguras.

Aquí, en Dublín, me complace oír que el alcalde, lord Naoise Ó Muirí, ha expresado interés en asociarse con la Iniciativa, y Dublín será la primera ciudad de Europa occidental en unírsenos.

A medida que más mujeres, hombres y jóvenes elevan sus voces y se vuelven activos en el gobierno local, y que más líderes toman medidas en pro de la seguridad de mujeres y niñas, se produce el cambio.

La reunión de esta semana reconoce que volver a las ciudades más inteligentes, más seguras y más sostenibles requiere asociación y colaboración entre residentes, gobierno, el sector privado y la sociedad civil. Al incluir a las mujeres en la toma de decisiones, los gobiernos de las ciudades estarán en mejor posición para cumplir con su responsabilidad de garantizar la seguridad de sus habitantes, especialmente mujeres y niñas.

* Michelle Bachelet es directora ejecutiva de ONU Mujeres y expresidenta de Chile.

Más información: Una encuesta promovida por ONU Mujeres en Nueva Delhi revela que el 95 por ciento de mujeres y niñas no se sienten seguras en espacios públicos, por ONU Mujeres.

http://periodismohumano.com/mujer/ciudades-seguras-para-mujeres-y-ninas.html

[México] Urgente: Amenazan de muerte a indígena que denunció violación por parte de militares

por Proceso

Miércoles, 20 de Febrero de 2013 20:50
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Obtilia Eugenio Manuel, presidenta de la Organización del Pueblo Indígena Me’phaa
 
La amenaza –según indica el comunicado– hace mención a que no es cierto que soldados hayan violado a Inés Fernández Ortega, indígena me’phaa integrante de la OPIM que llevó su caso hasta la CoIDH, la cual emitió un fallo condenatorio al Estado mexicano en octubre de 2010.

 

MÉXICO, D.F., (proceso.com.mx).- La Red Nacional de Comunicación y Acción Urgente de Defensoras de Derechos Humanos en México condenó las nuevas amenazas de muerte contra de la defensora de derechos humanos Obtilia Eugenio Manuel, presidenta de la Organización del Pueblo Indígena Me’phaa (OPIM), ubicada en Ayutla de los Libres, Guerrero, y de sus compañeros de la organización, que recibieron un escrito anónimo el 11 de febrero pasado.

“Tú Obtilia estás gozando de medidas cautelares, como quiera te vamos a partir tu madre a ti Obtilia y Cuauhtémoc (los) principales son ustedes dos… la Comisión Interamericana de Derechos Humanos no los protege de la bala”, señala el escrito.

La amenaza –según indica el comunicado– hace mención a que no es cierto que soldados hayan violado a Inés Fernández Ortega, indígena me’phaa  integrante de la OPIM que llevó su caso hasta la CoIDH, la cual emitió un fallo condenatorio al Estado mexicano en octubre de 2010.

Tanto Obtilia Eugenio como sus compañeras y compañeros de la organización fueron amenazados a pesar de ser beneficiarios de medidas de protección provisionales otorgadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH) desde 2009, que el gobierno mexicano no ha cumplido a cabalidad.

“Lamentablemente, no es la primera vez que Obtilia Eugenio recibe este tipo de amenazas en contra de su vida, relacionadas directamente a sus denuncias de violaciones de derechos humanos cometidas en el estado de Guerrero. Obtilia Eugenio ha sido víctima de hostigamiento permanente y ha tenido que abandonar el estado de Guerrero para salvaguardar su integridad física y psicológica, así como la de su familia”, señaló la organización.

El comunicado, apoyado con firmas de más de un centenar de defensoras de derechos humanos de todo el país, contiene una exigencia a las autoridades a tomar “las medidas inmediatas y apropiadas” para poner fin a las permanentes amenazas de muerte y hostigamiento en contra de las organizaciones y personas que defienden los derechos humanos de las poblaciones indígenas de Guerrero, y garantizar su seguridad, integridad física y psicológica.

Exigieron a los gobiernos federal y estatal realizar una investigación pronta  y expedita para  sancionar a los responsables de las nuevas amenazas de muerte y que  se garantice la seguridad, integridad física y psicológica de Obtilia Eugenio Manuel, de los integrantes de su familia y de cada integrante de la OPIM.

Fuente: http://www.proceso.com.mx/?p=334131

http://kaosenlared.net/america-latina/item/47871

· Fundación Amaranta: “¿Qué alternativas reales les ofrecemos para que no vuelvan a la prostitución?”

Trata de mujeres con fines de explotación sexual y de mujeres en contexto de prostitución.
Patricia Simón, en Periodismo Humano

En el edificio la luz inunda las habitaciones y no es extraño escuchar el sonido de niños pequeños jugando en el jardín o llamando la atención con sus llantos de bebé. Las mujeres se sienten en su hogar y para muchas lo es durante una buena temporada. Estamos en una casa de acogida de la Fundación de Solidaridad Amaranta, que en el ámbito de la trata de mujeres con fines de explotación sexual y de mujeres en contexto de prostitución lleva acompañándolas desde hace una década en un programa que además de en Asturias, tiene sedes en Granada y Palma. Un proyecto, llamado SICAR en la región norteña, que nació al amparo de la ya centenaria labor de la congregación religiosa Adoratrices y de la mano de la Fundación Municipal de Asuntos Sociales de Gijón, cuando la Policía empezó a desmantelar redes de explotación y trata y demandó un lugar donde llevar a las mujeres que no fueran los calabozos. Pero no sólo, porque en este espacio también se atiende a mujeres en riesgo de exlusión social y a sus hijos. Es una fundación en la que los trabajadores sociales, el psicólogo, la abogada… luchan no solo contra la trata, sino contra la revictimización de las mujeres con las que conviven diariamente y a las que, nos recuerdan, miramos a menudo desde sus sufrimientos y carencias en lugar de desde sus “fortalezas y potencialidades”.

(Javier Bauluz)

Conversamos con una de sus trabajadoras sociales cuya identidad mantenemos oculta por razones de seguridad y que lleva implicada en el trabajo de la Fundación desde sus inicios. “Lo que más nos ha cambiado en esta década es la imagen sobre las mujeres, en lugar de pensar que trabajamos con mujeres machacadas, pensamos ¡qué mujeres!. Son más que prostitutas, que víctimas de trata… Una vez una de ellas nos dijo que lo que más le gustaba es que las tratamos como mujeres y no como prostitutas. Eso es lo que queremos, a la hora de intervenir nos centramos en la persona y no en sus problemas”.

Periodismo Humano. Vuestro trabajo es integral con las víctimas de trata, ¿en qué consiste?
A. Hacer un análisis global de la situación de la persona, abordar los aspectos de salud y bienestar (toda la dimensión relacional, el ocio, el descanso, las relaciones afectivas…), de inserción y laboral, jurídico y el de la vida cotidiana si viven con nosotros. Nuestra metodología se basa en ser capaces de analizar y partir de una valoración de la situación consensuada con la mujer: dónde estás, qué te preocupa, qué necesitas y a dónde quieres ir. Y vamos dando diferentes apoyos para ir consiguiéndolo, de tal forma de que si una mujer no quiere abordar determinados temas desde el ámbito psicológico, por ejemplo, no se hace. No abordamos el tema del abandono de la prostitución si ella no lo quiere; si sí, plantemos alternativas… Pero siempre de la mano de la mujer.

P. ¿Cómo han evolucionado las redes de trata desde que empezásteis a trabajar el tema?

A. Cuando empezamos hace diez años eran redes organizadas de traficantes y ahora van apareciendo redes informales de familiares, de amigos que se convierten en otra vía para que las mujeres puedan llegar aquí para la explotación.

En la red informal, una de las dificultades es que la mujer no se percibe como víctima de un delito sino que es una amiga o un pariente el que le facilita un trabajo, el dinero para el viaje…. No lo interpreta como una forma de explotación sino como que le están ayudando para llegar al lugar donde quiere ir. Suele ser gente de su pueblo o ciudad, una vecina, una amiga que ya estuvo aquí o que conoce a otras chicas, que tiene sus propios contactos y facilita que pueda llegar y que luego ejerza la prostitución.

P. ¿En qué etapa y cómo llegan a Amaranta?
A. A nosotros nos llegan fundamentalmente a través de las Fuerzas y Cuerpos del Estado, en el momento en que identifican a una mujer bien durante una redada en un club o por una denuncia. Si detectan que es víctima de trata y que no tiene dónde estar, la mujer accede al recurso (es decir, se aloja en las instalaciones de Amaranta). O si no tienen claro que sea víctima de trata, vamos a entrevistarla a comisaría. Esos son los casos que nos llegan en el momento en que están siendo víctima del delito de trata.

Luego tenemos muchas mujeres que, por la característica del programa dedicado al entorno de la prostitución -para que quepan muchas realidades-, cuando trabajamos con ellas y su trayectoria vital aparece la trata, la explotación, la violencia… Pero eso ya pasó. Por lo tanto, nosotros a la hora de intervenir con ellas, no tenemos ningún instrumento para abordar el tema más allá del de cualquier mujer inmigrante. La legislación no precisa el periodo en el que sigue siendo delito, por lo que podría haber prescrito. ¿Desde cuándo y hasta cuándo se considera víctima de trata?. Las herramientas que la ley pone a disposición se basan en la denuncia, por lo tanto, el delito tiene que estar sucediendo.

P. Hay organizaciones que entienden que el porcentaje de mujeres que ejercen la prostitución que son víctimas de trata es altísimo, incluso más del 80% de ellas, porque la situación en la que se encontraban en sus países de origen, era de vulnerabilidad como recoge la Ley contra la trata. ¿Qué pensáis vosotros?

A. Es un tema de interpretación porque en la ley aparece la vulnerabilidad de esa persona para valorar si está habiendo un tema de trata. Como muchas mujeres tienen en origen una situación social y económica pues se acogen a esto… nos parece poco sólido. Nuestra posición es que estamos trabajando con mujeres, con trabajadoras pobres, que acceden a empleos a los que sólo acceden esas personas y que aquí vienen a entrar en esa rueda como servicio doméstico, cuidadoras… A la hora de intervenir, eso ¿qué nos aporta si en realidad la legislación no nos da ningún instrumento para darle alternativas, si ella no tiene conciencia de víctima…? Al final, consiste en entender su historia de vida como mujer, como madre, como trabajadora pobre… no como víctima de trata. Claramente ni todas, ni la mayoría de las mujeres prostitutas son víctimas de trata. No nos podemos agarrar al tema de la vulnerabilidad porque las personas no son vulnerables sino las circunstancias que viven las que las hacen vulnerables… Lo que no negamos es que esa situación las pone en una situación más fácil para que sean explotadas.

Hoy por hoy, hay un interés de meter bajo el rótulo de la trata a todo… Pero estamos hablando de inmigración, de derechos…. Me parece igual de grave que sufran abusos por ser pobre, inmigrante… Necesito que legislen a favor para que tengan instrumentos para seguir adelante…

Cartel de la campaña ‘Redibuja el mundo’ de Fundación Amaranta

P. Una de vuestras preocupaciones es la de que no revictimicemos a las mujeres tratadas.

A. Es cierto que jurídicamente necesitamos darle el título de víctimas para poder protegerlas y actuar, pero más allá de eso no suele aportar casi nada.

Nuestra experiencia es que el valor, la opinión, las decisiones que ha tomado una mujer que está en la prostitución muchas veces son menospreciadas, pensamos que no están hechas desde opciones de libertad. Eso las hace todavía más vulnerables, al quitarle validez a sus decisiones las estamos victimizando más porque las estamos haciendo irresponsables de sus tomas de decisiones, las estamos tratando como menores de edad constantemente. Vienen de donde vienen, tienen una historia de vida… pero nuestra tarea no es decir ‘como vienes de ahí esto no…’ Si no, ‘tú has tomado unas decisiones frente a otras, así que construyamos con ellas desde la reflexión, desde ser dueñas de su vida…’

A mí me obsesiona mucho ahondar en la pregunta de por qué dos personas ante un mismo hecho toman decisiones diferentes, decisiones que las sitúan en una situación más precaria o mejor. Es decir, un mismo hecho de partida no supone una relación directa de causa-efecto: quién es esa persona, por qué ha tomado esa decisión, qué ha puesto en juego a la hora de tomar esa decisión. Estas mujeres no son tontas, todos ponemos en juego nuestra libertad en algún momento de la vida… Otra cosa es que por esa misma vulnerabilidad tenga un riesgo o un coste demasiado alto…

Darles la palabra es escuchar a la que te dice que ella sabía que venía a ejercer la prostitución, que ella se expuso a pagar esa deuda. ¿Por qué decimos que esa persona no está tomando la decisión en libertad? Está condicionada por vulnerabilidad, sí. Pero si no trabajamos con ellas desde la responsabilidad de las decisiones, desde los costes, seguirá repitiendo esa pauta porque estamos haciéndola irresponsable de su vida. O cuando vuelven a la prostitución una vez que han dejado la red de trata. ¿Por qué exigimos a las mujeres que no vuelvan a la prostitución? ¿Qué alternativas reales les ofrecemos, el servicio doméstico? Al final, nuestra abogada Clara Corbera lo dice mucho, es el despotismo ilustrado, todo por las mujeres pero sin las mujeres.

Cuando vives con las mujeres y conoces de dónde vienen no sólo intelectualmente, sino que estás allí, compartes tu tiempo, pues la vida se ve distinta. La perspectiva es muy valiosa, lo que cada una cuenta de por qué ha hecho las cosas... Porque si no, las anulamos. Volvemos a infantilizarlas. Tenemos que ver de dónde vienen y cómo esto influye en la reducción de los niveles de hasta dónde aguanto, eso es una trayectoria de vida y el que ante una situación se decide una cosa y se expone a eso. Que haya explotación es una cosa, pero a la hora de sentarnos ante estas mujeres y de hablar con ellas, no las anulemos aunque sea en nombre de ellas.

Se trata de trabajar con las mujeres de manera adulta, reflexionar con ellas, el porqué, ser honestos y plantear que no tenemos alternativas reales para que una mujer decida. Es un tema de igualdad de oportunidades.

Estamos haciendo un trabajo de investigación con la Universidad de Brasilia, y una de las dificultades que nos encontramos son los límites del concepto de trata porque nos deja fuera un montón de realidades, estamos atendiendo al delito y no a las historias de vida: mujeres pobres en cuyos países de origen prima la desprotección a todos los niveles. Hemos recuperado las historias de vida de una zona de Brasil, sus trayectorias vitales, su realidad de trata, de explotación, prostitución en España, y en algunos casos, el retorno.

En Brasil, un país con larga tradición de esclavitud, el tema de la trata se analiza desde el punto de vista de la explotación que sigue muy presente: explotación de trabajadores pobres para la prostitución, para el trabajo doméstico… Aquí, el enfocarlo desde la prostitución dificulta mucho el trabajo porque está sesgado.

P. ¿Por qué un tema tan grave como la trata de mujeres tiene tan poca repercusión social?

A. Pues como la violencia de género. Un problema no es un problema social hasta que no nos afecta en la vida cotidiana de cada uno, como la prostitución de calle porque molesta. ¿La trata a quién importa? Está invisiblizada porque a muy poca gente le afecta, porque hay muchos intereses económicos y porque está muy ideologizada. Si en vez de debatir tanto sobre la legalización o la abolición de la prostitución, nos pusiéramos todos a combatir la trata y la explotación, y a crear los mecanismos para combatirlos… veríamos como disminuía. Este debate invisibiliza a la trata y, como no hay consenso, lo metemos todo en este saco.

P. ¿Cambiaría la percepción de la prostitución el conocer las historias de vida de las víctimas de trata?
A. Es un mundo desconocido y en torno al cual hay mucho morbo. El tema es cómo las visualizamos, si las seguimos visibilizando como víctimas, como personas con graves problemas, marcadas para toda la vida… Ciertamente hay gente así pero no sólo. El problema no es mostrar sino qué mostramos y esto está totalmente sesgado por el análisis que hagas. Si no mostramos una realidad compleja no vamos a poder diseñar soluciones complejas. Responsablemente deberíamos ir más allá, analizar desde un paradigma de complejidad…

Cuando una mujer llega a la Fundación y te pregunta “tengo que haber sido prostituta o víctima para que me ayudes?“. Es demoledor. “¿Qué pasa, que si no soy víctima no me ayudas? Que si no te digo que me explotaron no me vas a ayudar”. Y tú le tienes que decir “pues para tener derecho a esto y a esto, no”. Cuando sabes que esa persona por todo lo que ha vivido lo que te está diciendo es ‘ayúdame, échame una mano’. Y escuchar eso a mí me resulta muy duro, pero es lo que le estamos diciendo.

El mensaje es: primero denuncia para activar la protección, igual que la violencia doméstica. Las entidades planteamos que la denuncia no sea el elemento que active la protección. Pero les estamos diciendo ‘te vamos a ayudar a protegerte, te voy a dar un lugar para estar si quieres, te van a ayudar a buscar trabajo…’ Pero es que eso no es así. Tus opciones laborales son como las de tantos otros, y tienes unos hijos a los que dar de comer, unas expectativas…  Y les decimos que esperen y si entran en el mercado laboral finalmente, con un poco de suerte, será en la hostelería. Eso es hipocresía. Elige eso o el trabajo sexual que está ahí también.

En realidad les estamos pidiendo algo que tiene poco en cuenta su vida. Les decimos que dejen la prostitución, pero, ¿cuáles son las alternativas?. No les compensaría seguir en la prostitución si tuvieran alternativa porque llegado un momento emocionalmente no les compensa.

P. ¿Cómo habéis detectado que les afecta emocionalmente la prostitución?

A. Al concepto de sí mismas, a las relaciones afectivas y sexuales, les provoca inestabilidad, miedo.. Emocionalmente tiene un coste alto. Después tienen sus mecanismos de defensa para minimizar el coste emocional del llevar dos vidas paralelas, el no poder mostrar lo que eres…

P. Una de las labores más costosas de la Fundación es documentar a las mujeres víctimas de trata que llegan indocumentadas. Pero, además, está cómo influye el que estén o no en situación administrativa regular, es decir, con papeles en España.
A.  Si no tienen papeles, la inserción laboral es imposible con lo cual sólo les queda la economía sumergida, que vuelve a ser el trabajo sexual, el servicio doméstico o el cuidado de personas mayores.

P.¿Cómo ha evolucionado la visión que tiene el equipo de la Fundación Solidaridad Amaranta de la prostitución?

A. Cuando empezamos en 2002 éramos superabolicionistas… Institucionalmente no tenemos una posición más allá de que la prostitución tiene muchos costes para las mujeres. Tenemos vocación de estar con las mujeres y cuando estás con ella un día y otro, hay días que somos superproderechos y otros lo contrario. Fuimos evolucionando al ver la complejidad de la realidad.

Ninguno de nosotros es proderechos ni abolicionista. Es un debate secundario. ¿Qué nos aporta? ¿Ideología? Queremos estar con las mujeres entendiendo que la prostitución no es un tema positivo, que hay un problema de igualdad de oportunidades. Nos avala el trabajo y cuando te hago esta reflexión, es desde el contraste de la idea con la vida. Hay foros en los que como no te posiciones te ponen en el lugar de los explotadores.

El error es la casuística, siempre hay un caso que te ilustra la posición que quieras apoyar. Pero nosotros apoyamos categorías más amplias, que aúnen que estamos hablando de personas, de trabajadores pobres, de Derechos Humanos, de género….

Hace muchos años que nos gustaría que alguien pudiera visibilizar este tema desde la fortaleza de las mujeres, sin negar el sufrimiento, pero poniendo el acento en todo lo demás. Estamos revictimizando, mostrando el lado duro, sus carencias y no sus potencialidades. Y ellas construyen con eso sus imágenes de sí mismas. Tenemos que apoyar a la gente para que puedan vivir con ello, no decir eternamente son prostitutas, víctimas de trata, que han sufrido mucho en la vida que y sufrirán porque el bagaje que traen las merma… ¿Por qué nos empeñamos en mostrar sus sufrimientos y no su fortaleza? Porque también depende de cómo te sitúes ante las personas, de cómo te sientas a mirar la vida.

No son sólo prostitutas sino que son mujeres, madres… Como cualquiera de nosotras, y de las que tenemos mucho que aprender. ¿Qué pasa, que una mujer es eternamente prostituta o víctima de trata? Imagínate que alguien ocho años después les recuerde eso. ¿A cuento de qué? Las destroza.

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http://trata.periodismohumano.com/2012/09/20/amarantas-que-alternativas-reales-les-ofrecemos-para-que-no-vuelvan-a-la-prostitucion/

Si ahorcasen a todos los violadores

El Gobierno indio, siguiendo la voluntad temeraria de sus conmocionados ciudadanos, aplicará la pena de muerte a los cinco acusados de violar y asesinar a la joven Amanat. ¿Cuántos hombres serían ejecutados si este castigo se llevase a cabo en todo el mundo contra los que han agredido sexualmente a niñas, niños y mujeres?

Sólo una hipótesis escalofriante pero reveladora de nuestro sórdido mundo: serían las decenas de millones de hombres que tienen en sus lechos a niñas–esposas de edades entre 6 o 12 años como esclavas sexuales, además de los pederastas que hacen lo mismo, pero fuera de la ley; casi la mitad [siendo optimista] de todos los hombres del planeta que, en calidad de maridos, agreden a sus mujeres reclamándoles el “débito matrimonial”; los millones de cuidadores, vigilantes de los campos de refugiados, celadores de residencias de ancianos, discapacitados físicos y psíquicos, sacerdotes, padres, hermanos, tíos y abuelos que han convertido en terror la vida de no se sabe cuántos millones de niños y niñas o los soldados y los civiles que han torturado sexualmente a miles de mujeres como “botín de la guerra” [expresión utilizada también por los libros sagrados de las religiones abrahámicas] en Afganistán, Congo, Somalia, Sudan, Libia, Yugoslavia o Irak.

Así fue la masacre de Mahmudiyah, en 2006, en la que varios marines violaron a una niña de 11 años, la mataron junto a su familia e incendiaron la casa simulando un ataque insurgente. Los militares misóginos no distinguen entre mujeres “del enemigo” y “compañeras soldados”. Lavena Jonson es una de los cientos de mujeres violadas dentro del ejército de EEUU. Tras ser agredida por varios colegas, fue mutilada y asesinada en Irak en 2005.

Toda los casos narrados previamente formarían parte de los violadores “no convencionales”, una categoría en la que entrarían, por ejemplo, los delincuentes sexuales convertidos en mandatarios en Ciudad Juárez.

Ejecutar o castrar a los violadores, además de ser inhumano y bárbaro, es una cortina de humo que utilizan las autoridades para cubrir su misoginia, su incompetencia política y su voluntad de ocultar su responsabilidad. Sancionan a los chivos expiatorios y desligan este tipo de barbaries de la estructura social, económica, política y religiosa del país. Tampoco acertó en su método

Phoolan Devi, la Reina Bandida, quien en la década de los noventa, tras ser violada en varias ocasiones por grupos de hombres, creó bandas organizadas de mujeres agredidas para eliminar a los depredadores sexuales. Mataron a una veintena de jóvenes, todos de castas superiores. Tras 11 años en prisión –sin ser juzgada–, la heroína de los pobres y los discriminados, fue elegida diputada. En 2001 fue asesinada a balazos por defensores de la supremacía masculina, esos que consideran a la mujer un ser creado para satisfacer las necesidades de los hijos varones de Adán.

En este país capitalista, hundido en la miseria y en injusticias de todo índole, apodado absurdamente “la mayor democracia del mundo”, con casi la mitad de la población analfabeta, cada seis horas una joven es quemada viva, golpeada hasta la muerte u obligada a quitarse la vida. Aquí, ser niña es peligroso incluso cuando se está en el vientre de la madre. Cada día se producen 2.000 abortos de fetos de sexo femenino y un numero parecido de niñas nacidad son asesinadas, no sólo por parte de padres incultos y desalmados, sino también por médicos cultos  que actúan con el beneplácito de las autoridades del país. Uno de los principales motivos del feticidio e infanticidio femenino en la India es la costosa dote que los padres deben entregar al futuro marido de sus hijas. Progenitores que, en vez de eliminar la dote, eliminan a la niña. La estupidez humana, sin duda, no tiene límite.

Los políticos, preocupados por el desequilibrio poblacional en cuanto al género –sólo hay 866 niñas por cada 1.000 niños– quieren que haya muchas mujeres, aunque tengan un estatus infrahumano. Muchos de los hombres honorables que se manifestaban a favor del castigo capital para los violadores de Amanat lo hicieron porque consideran el cuerpo de sus mujeres el habitáculo de su propio honor. Una agresión muestra, por tanto, falta de hombría y capacidad para proteger su honra y su propiedad. Poco o nada importa lo que sufren las Amanat.

 

El crimen sexual es la forma más extrema de una mirada mercantilista y patriarcal que cosifica a la mujer y desprecia sus capacidades. Otro ejemplo es la observación que hizo un contertulio de televisión en España sobre la forense que cometió un error en su diagnóstico sobre los restos de los niños desaparecidos en Córdoba: ¡Qué vaya a trabajar en una mercería!, dijo. Ninguno de los componentes de la mesa de “análisis”, esos todólogos, reaccionó. Tampoco la presentadora.

Además de leyes que garanticen la seguridad de las mujeres y los menores y de prohibir tradiciones que les humillan y matan, es necesario poner en marcha planes integrales que incluyan programas educativos para toda la población encaminados a crear un cambio de mentalidad. La India emerge. Sus nuevos mil millonarios se siguen forrando gracias al obsceno subdesarrollo de un país con bomba atómica [ilegal] y uno de los principales almacenes de armas del mundo. Mientras, sus mujeres y hombres, se bañan junto a los cadáveres en las sagradas y turbias aguas del Ganges.

29 días encerrada en Barajas

Josephine Thomas fue detenida por la Policía del Aeropuerto de Barajas cuando intentó cruzar el control fronterizo usando el pasaporte español que le había servido para entrar en Europa

Horas después de ser detenida y ya con un intérprete presente, pudo confesar su nacionalidad nigeriana, que no era turista, que la documentación era falsa, que tenía 16 años y el propósito de su llegada a España: venía para ser prostituida.

08.01.2013 · · Mercedes Hernández
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Archivo (Javier Bauluz /Piraván)

Josephine Thomas (nombre ficticio) fue detenida por la Policía del Aeropuerto de Barajas cuando intentó cruzar el control fronterizo usando el pasaporte español que le había servido para entrar en Europa. Su piel negra y su habla inglesa hicieron saltar todas las alarmas. No pudo responder al interrogatorio en castellano que le hizo el oficial de control de fronteras, así que fue trasladada inmediatamente a la Sala de Rechazos y se le inició un expediente de devolución a Rumanía, desde donde procedía el vuelo que la trajo a España. Horas después de ser detenida y ya con un intérprete presente, pudo confesar su nacionalidad nigeriana, que no era turista, que la documentación era falsa, que tenía 16 años y el propósito de su llegada a España: venía para ser prostituida.

La sola condición de ser menor le otorgaba a Josephine el derecho a la admisión a trámite de la solicitud de asilo que hizo, el acceso a los recursos específicos de protección para menores extranjeros no acompañados (MENAS) y la autorización inmediata de entrar en el territorio del Estado español para ser tutelada por la Comunidad Autónoma de Madrid. Porque España, Estado miembro de la Unión Europea, es firmante de la Convención de los Derechos del Niño y de la Niña, de la Convención de Ginebra de 1951 para los refugiados, del Protocolo para Prevenir, Reprimir, y Sancionar la Trata de Seres Humanos, Especialmente de Mujeres y Niños, y del Convenio del Consejo de Europa sobre la Lucha contra la Trata de Seres Humanos, entre otros. Además, la legislación española sobre el Derecho de Asilo ordena la protección de las mujeres víctimas de persecución por motivos de género; y el artículo 59.bis de la Ley de Extranería establece la posibilidad de una protección específica para las mujeres víctimas de trata con fines de explotación.

Sin embargo, Josephine estuvo encerrada 29 días en un espacio donde tenía menos derechos que cualquier recluso.

De Nigeria a Rumanía: un camino de esclavitud doméstica y sexual

Josephine nació en Haití, pero había vivido desde los cinco años en Benin City, al sur de Nigeria. Se quedó huérfana a los 11 años y desde entonces fue la esclava doméstica de su tía y la esclava sexual del esposo de ésta. Le daban comida sólo tres veces por semana, el resto del tiempo se alimentaba de la basura, según cuenta. Después de años de violaciones, amenazas y cautiverio, un día descubrió que estaba embarazada. Cuando su tía se enteró la echó de la casa y tuvo que vivir en la calle, donde también fue violada, esta vez por tres hombres. Ahí conoció a Peter. Él le dio de comer, la llevó a su casa, le compró ropa, contactó y pagó la clínica donde ella abortó.

Dos semanas después ambos se dirigían al aeropuerto de Lagos, la capital de Nigeria, con sendos billetes de avión hacia Rumanía, pasaportes y DNI españoles. Peter le aseguró a Josephine que “donde viven los blancos” podría trabajar y hacer realidad su gran sueño desde niña: ir a la escuela.

En el autobús desde Benin City a Lagos, el tratante cambió drásticamente la amable actitud de los días anteriores, le aseguró que la mataría si contaba el más mínimo detalle sobre la ceremonia Juju, por la que le habían cortado vello de las axilas y del pubis. Un ritual de brujería por el que se entiende que queda vinculada en cuerpo y alma al tratante, hasta saldar la deuda de 55.000 euros contraída por haber sido “rescatada de la calle”. Al llegar al aeropuerto, él se encargó de mostrar toda la documentación para poder pasar los controles migratorios. Llegaron a Timisoara, el segundo aeropuerto más importante de Rumanía. Josephine permaneció cuatro meses encerrada en diferentes hoteles de varias ciudades rumanas. Ahí fue violada y prostituida por el tratante, quien le advirtió que ese país no era su destino final.

En Madrid: Las mil y una incoherencias procesales

El 1 de abril de 2011, Josephine viajó sola de Bucarest a Madrid. Sabía que en Barajas la estaban esperando los socios del tratante, la reconocerían por las fotos que éste les había enviado. Ella no sabía quiénes ni cómo eran, podía ser cualquiera.

Tras ser detenida, la Fiscalía del Menor de Madrid ordenó que se le realizara una prueba de determinación de la edad, que se hizo, nuevamente sin la presencia de un intérprete ni la de su abogado. La prueba incluía una exploración del vello púbico y axilar. Para ella, la escena se repetía. Al día siguiente de su detención, el Fiscal de Menores de Madrid decretó que Josephine era mayor de edad, basándose en el informe del médico forense de la Fiscalía de Guardia que estimaba su edad en 18 años, con un margen de error de dos años más o menos. Esta decisión es contraria a los propios protocolos de la Fiscalía de Menores, que en otras ocasiones ha sostenido: “Siempre habrá de tomarse como edad del extranjero no acompañado la menor que se desprenda del informe médico.” Y al Artículo 10.3 del Convenio del Consejo de Europa sobre la lucha contra la trata de seres humanos que ordena: “En caso de que no exista seguridad sobre la edad de la víctima y cuando existan razones para creer que se trata de un niño, tendrá la consideración de tal y se le concederán medidas de protección específicas a la espera de que se pueda comprobar su edad.”

El sexto día de encierro, la Oficina de Asilo y Refugio (OAR) le denegó a Josephine la petición de protección internacional que había realizado tres días antes, a pesar de que los artículos 6, 7.1 y 46 de la Ley de Asilo recogen la persecución por motivos de género como causa de protección y el tratamiento diferenciado a las solicitudes de las personas víctimas de trata por “la gravedad de las violaciones de derechos que han podido sufrir.” Ante la denegación de la solicitud de asilo, el procedimiento otorga la posibilidad de una revisión de esa primera resolución a través de un reexamen. Así se hizo. Pero la OAR volvió a denegar la protección internacional para Josephine, desoyendo incluso los informes de apoyo, en la práctica considerados periciales, que en ambas ocasiones realizó la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y sin motivar tal decisión.

Los días 9 y 10 del encierro, fue entrevistada, primero, por dos agentes de la Policía Nacional, y después por un agente de fronteras rumano sobre cómo había obtenido la documentación.

El día 11, con la denegación del reexamen de su solicitud de protección internacional, se le comunicó a Josephine que sería expulsada a Rumanía el día 15.

El día 13, se recurrió la decisión denegatoria de la OAR, ante la Audiencia Nacional, solicitándose a la vez una medida cautelarísima de suspensión de la expulsión. La Audiencia Nacional paralizó la expulsión de forma provisional. La provisionalidad se basaba en una supuesta dificultad de carácter procesal que antes debía superarse para resolver de forma definitiva.

El día 14, se llevó a cabo una acción jamás realizada en un puesto fronterizo: se solicitó para Josephine la concesión del periodo de restablecimiento y reflexión establecido en el Artículo 59.bis de la Ley de Extranjería, que establece, entre otros aspectos, un período de —como mínimo— 30 días de acceso a todos los recursos disponibles para las víctimas de trata.

Ese mismo día, por la tarde, se presentó una queja a la Oficina del Defensor del Pueblo, denunciando el silencio de los organismos competentes para resolver sobre el periodo de restablecimiento y reflexión para las víctimas de trata, cuya reacción debía ser inmediata a fines de paralizar la expulsión de Josephine.

La inexistencia de un protocolo de actuación ante tal solicitud generó un conflicto entre la Delegación de Gobierno de Madrid, la Unidad Central de Fronteras y la Unidad Contra Redes de Inmigración y Falsificación (UCRIF), que inicialmente repercutió en la desatención del caso y posteriormente en una absoluta disfuncionalidad de las competencias. Josephine fue revictimizada en múltiples ocasiones a través de un proceso experimental de numerosas e innecesarias entrevistas, con intervalos de hasta cuatro días entre una y otra.El día 15, por la mañana, fue entrevistada por dos técnicas especializadas en el abordaje de casos de trata de seres humanos representantes de la Oficina del Defensor del Pueblo y por la tarde fue entrevistada, otra vez, por una funcionaria no especializada de la Unidad Central de Fronteras.

El día 18, sin que mediara una comunicación oficial y sin competencias para ello, la Unidad Central de Fronteras practicó un interrogatorio más a Josephine y posteriormente emitió una propuesta negativa respecto de la concesión del periodo de restablecimiento y reflexión, generando así una resolución nula ipso iure por falta de competencia objetiva de este organismo.

Desde el octavo hasta el vigésimo día, el abogado de Josephine no tuvo acceso a la sala donde ella permanecía privada de libertad, ni siquiera se le notificó sobre los interrogatorios a los que fue sometida.

El día 20, la Oficina del Defensor del Pueblo emitió un informe en el que se resaltaban los indicios de que Josephine fuera víctima de trata y el riesgo que correría en caso de que fuera devuelta a Rumanía o a su país de origen. El informe también cuestionaba que la determinación de la edad fuera ajustada a derecho.

Siguiendo las recomendaciones de la Defensora del Pueblo en funciones, la Delegación de Gobierno de Madrid ordenó una entrevista más para evaluar la concesión del periodo de restablecimiento y reflexión para víctimas de trata. Asimismo, el vigésimo día, toda la documentación, incluyendo el informe del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) se le trasladó al entonces Delegado de Gobierno contra la Violencia de Género, Miguel Lorente  quien también destacó los indicios de trata en el caso de Josephine y así se lo comunicó a la Delegación de Gobierno de Madrid.

El mismo día 20, la Audiencia Nacional le concedió al abogado de Josephine un plazo de diez días laborables para presentar formalmente la petición de paralización definiva de la expulsión.

El día 21, con la sintomatología de una salud sumamente dañada y el informe médico que así lo acreditaba, Josephine solicitó, a través de su abogado, al Juzgado de Instrucción nº 47 de Madrid (en funciones de guardia) el cese del aislamiento en dependencias no acondicionadas para estancias largas, mientras no hubiese resolución judicial o administrativa en los procedimientos pendientes. También se solicitó que pudiera beneficiarse de los recursos especializados de Proyecto Esperanza, una organización de amplia y reconocida trayectoria en la atención especializada a víctimas de trata. La solicitud fue denegada el mismo día a través del auto de 20 abril de 2011, donde el juez Adolfo Carretero Sánchez afirmó:

La influencia mediáticaEl día 29, a primera hora, el caso pormenorizado de Josephine apareció en algunos medios de comunicación. Quizá esa sea la única razón existente para que esa misma mañana la Sección Octava de la Sala de lo Contencioso Administrativo de la Audiencia Nacional, interrumpiendo el plazo por la misma Sala concedido, resolviera finalmente la solicitud de Josephine, en auto de 29 de abril de 2011, demostrando que el famoso asunto protocolar era sólo una excusa que prolongó innecesaria e injustificadamente su cautiverio. La resolución fue denegatoria y dejó abierta —una vez más— la vía para la expulsión de Josephine.

El Tribunal denegó concluyendo que se trataba de un “relato inconcreto,” además de “una edad y unos documentos falsos”, dejando clara su postura en este caso: si la documentación con la que Josephine fue obligada a viajar es falsa toda la historia carece de veracidad y es inexistente el peligro que puede correr si es expulsada de España:

Eso sí, la Audiencia Nacional argumentó que le denegaba a Josephine la protección internacional en nombre de su “libertad ambulatoria” y como “garantía de sus derechos fundamentales de la interesada y en concreto a su derecho a la libertad.” Esta denegación sólo era un avance de lo que más tarde sería la sentencia, en un procedimiento plagado de incoherencias procesales.

Pero, también el día 29, finalmente, la Delegación de Gobierno de Madrid, sobre la base de todos los informes precitados, notificó oficialmente a Josephine la concesión del periodo de restablecimiento y reflexión que le había sido concedido desde el día 27, evidenciando la existencia de unos indicios de trata que fueron ignorados por la OAR y la Audiencia Nacional.

En la práctica, ¿las víctimas de trata son susceptibles de protección internacional?

Actualmente, Josephine tiene concedida una autorización provisional de residencia y trabajo, en atención a su situación personal, prevista por el artículo 59.bis de la Ley de Extranjería, que recoge la protección a las víctimas de trata. Mientras, espera que sea resuelta su solicitud de una autorización definitiva de residencia y trabajo por circunstancias excepcionales.

La sentencia denegatoria de la Audiencia Nacional está recurrida en casación y será el Tribunal Supremo quien decida si el Estado español debe o no admitir a trámite, para un estudio más riguroso, la solicitud de asilo de Josephine. Si el fallo del Supremo es favorable, Josephine Thomas se enfrentaría por tercera vez a los criterios de la OAR, que ya ha desestimado su petición de asilo en dos ocasiones y sin que se conozca, por el momento, una sola concesión de estatuto de protección internacional para una víctima de trata en España, a pesar de que son detectadas más de mil cada año por los propios organismos del Gobierno.

Mientras, Josephine, en ocasiones ajena al importante precedente que sentaría su caso, intenta reconstruir la vida que le ha sido tantas veces violentada, allá y aquí, y ha hecho realidad su gran sueño: ir a la escuela.

http://periodismohumano.com/migracion/29-dias-encerrada-en-barajas-i.html

Compradas, vendidas y abusadas en Yemen

Aisha, de 21 años, se aferra a sus dos hijos mientras relata su historia de horror.

Creció en Mogadiscio, la capital de Somalia, donde se enamoró y, hace cuatro años, tuvo un hijo sin haberse casado

. Cuando su familia la amenazó de muerte por haber destruido su “honor”, escapó.

04.01.2013 · · Rebecca Murray · (Aden)

Aisha, de 21 años, se aferra a su hijo mientras relata cómo fue víctima de tráfico (R. M.)

La joven se animó a realizar un peligroso viaje con contrabandistas, por el océano Índico hasta Yemen, hacia lo que ella creía sería una vida mejor. En cambio, ahora Aisha y otras cuatro mujeres ocupan ilegalmente una vivienda en el tugurio de Basateen, en la sudoriental ciudad portuaria de Aden. Cada día piden limosna y, a menudo, se prostituyen por dos dólares el servicio. Luego dividen sus magras ganancias con su proxeneta. “Solo quiero ir a un lugar más seguro para mis hijos. En otro país”, suspira Aisha.

Las redes internacionales de tráfico de personas se expanden en Yemen, y con la pobreza como factor clave, las mujeres explotadas sexualmente son las víctimas más vulnerables. Aunque el futuro de Aisha pueda lucir sombrío, su destino es mejor que el de una muchacha etíope de 17 años que falleció sola en un hospital de Haradh, en la frontera entre Yemen y Arabia Saudita. Comprada y vendida dentro de la red de tráfico que opera en todo Yemen, la violaron y golpearon reiteradamente, hasta que murió. Ahora está enterrada lejos de su hogar y el traficante que la asesinó está libre.

“Entre 2011 y 2012 hubo un aumento significativo en el contrabando y el tráfico, así como en los casos reportados de violencia y abusos perpetrados contra recién llegadas”, dijo Edward Leposky, de la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). En 2011, Acnur registró 103.000 nuevas llegadas a Yemen. Se trata del mayor influjo registrado desde que se empezó a documentar estadísticas hace seis años, y Leposky sospecha que en 2012 se produjo un aumento. Se cree que los números reales son muy superiores.

Las mujeres que inmigran, principalmente etíopes y somalíes, a menudo huyen de la pobreza y la violencia reinantes en sus países de origen. Pagan cientos de dólares para llegar a puntos de tránsito en Yibuti o Puntlandia (autoproclamado estado autónomo de Somalia), y también para ser trasladadas a Yemen en peligrosas embarcaciones hacinadas, cuyos trayectos pueden durar entre uno y tres días.

Su objetivo es llegar a estados del Golfo como Arabia Saudita, para allí poder trabajar. Pero en el camino suelen ser violadas por pandillas, asfixiadas por el hacinamiento o tiradas por la borda por contrabandistas, además de tomadas como rehenes por traficantes una vez que llegan a suelo yemení.

“La mayor parte del tráfico que vemos que ocurre aquí es el de quienes llegan del Cuerno de África a Arabia Saudita”, dice Eman Mashour, integrante del equipo antitráfico de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en Yemen. “Hay una red. Las mujeres pueden ser severamente explotadas por los traficantes. Las mujeres nos dijeron que a lo largo del camino mantenían relaciones sexuales con los contrabandistas”, plantea la experta.

La confirmación radica en las sombrías conclusiones del estudio “Desperate Choices” (Elecciones desesperadas) [pdf en inglés], divulgado en octubre por el Consejo Danés para los Refugiados y la Secretaría Regional de Migraciones Mixtas.

“Las redes delictivas se extienden por Etiopía, Yemen, Yibuti y Arabia Saudita”, según el informe. “Parece altamente probable que estas pandillas tengan contactos en otros países”.

Ciudadanas locales son víctimas del tráfico
Sin embargo, no todas las víctimas del tráfico sexual en Yemen son inmigrantes. Los breves matrimonios entre jóvenes muchachas yemeníes y visitantes de los estados del Golfo (práctica comúnmente conocida como “turismo sexual”) son el resultado de la pobreza entre grandes familias yemeníes, principalmente en las áreas rurales. “Adolescentes de incluso 15 años son objeto de comercio sexual en hoteles y clubes, en las gobernaciones de Sanaa, Aden y Taiz”, plantea el informe 2012 sobre tráfico del Departamento de Estado (cancillería) de Estados Unidos.

“La mayoría de los turistas (que buscan) sexo con niñas y niños en Yemen proceden de Arabia Saudita, y una cantidad más pequeña posiblemente llega de otras naciones de la región. Las muchachas yemeníes que se casan con turistas sauditas a menudo no se dan cuenta de la naturaleza temporaria y explotadora de estos acuerdos, y algunas son sometidas a tráfico sexual o abandonadas en las calles de Arabia Saudita”, agrega.

Leila, una víctima de otra clase de tráfico sexual, tenía 15 años cuando finalmente pudo esconderse en el refugio secreto de una mujer, ubicado en un tranquilo barrio de Sanaa. Golpeada por su familia, Leila había escapado de su casa dos años antes, y vivía en las calles. Pronto una mujer mayor la recogió, llevándola a un burdel del vecindario. Allí, las muchachas eran fotografiadas manteniendo relaciones sexuales como chantaje para hacer que se quedaran, les daban drogas y las obligaban a atender clientes por las noches. La mujer se embolsaba el dinero que les pagaban.

Leila y la mujer que trabajaba como su proxeneta fueron arrestadas justo cuando Leila estaba por ser traficada a Arabia Saudita. Luego Leila pasó dos años en prisión por su “delito”. Su familia la repudió, acusándola de destruir su honor, y su hermano la amenazó de muerte.

Cuando personal de la Unión de Mujeres Yemeníes visitó la cárcel, Leila supo que existía el pequeño refugio de mujeres, una rareza en Yemen, y fue uno de sus primeros casos. Con ayuda psicológica y trabajos prácticos se le fueron pasando los días, y se quedó en el refugio hasta que el personal resolvió la disputa familiar.

El Código Penal de Yemen prevé 10 años de prisión para quienes participan en la compra o venta de seres humanos. Aunque reconoce la actual crisis política en el país, el informe del Departamento de Estado enfatiza que en 2012 faltaron esfuerzos gubernamentales para contrarrestar el tráfico.

“El gobierno de Yemen no fue capaz de brindar datos sobre la aplicación de la ley para contribuir con este informe, y tampoco instituyó procedimientos formales para identificar y proteger a las víctimas de tráfico o tomar medidas para abordar el tráfico con fines de explotación sexual comercial”, señala.

Nicoletta Giordano, directora de las actividades de la OIM en Yemen, alertó sobre la inactividad. “Hay un floreciente negocio de contrabando y tráfico. Es un negocio internacional… Muchos países occidentales se centran en los asuntos de la piratería, y la atención (que se debería dedicar) al contrabando y el tráfico quedan a mitad de camino”, dice. Sería de interés para todos los países involucrados adoptar un enfoque más integral sobre el manejo de fronteras, para dar asistencia y protección a quienes las necesitan y para hacer frente a quienes puedan plantear una amenaza, según Giordano.

* Los nombres de las víctimas de tráfico sexual fueron cambiados para proteger sus identidades.

http://periodismohumano.com/mujer/compradas-vendidas-y-abusadas-en-yemen.html

¡A todas las mujeres del mundo, sed fuertes!

Esta es la historia de Kim Bok-dong, surcoreana de 90 años de edad a quien el ejército japonés se llevó de su pueblo natal durante la Segunda Guerra Mundial. Fue sometida diariamente a abusos sexuales, en lo que se conoce como “confort woman” o mujer de solaz para capricho y satisfacción de los soldados. Una mujer valiente que alza la voz para denunciar estos abusos.

Kim Bok-dong – “Confort woman” que habla públicamente de la esclavitud sexual a la que fue sometida por soldados japoneses durante la Segunda Guerra Mundial

04/01/2013

Kim Hak-soon fue la primera superviviente en hablar públicamente del sufrimiento como "confort woman". © Consejo Coreano de mujeres afectadas por la esclavitud sexual del ejército de Japón

Kim Hak-soon fue la primera superviviente en hablar públicamente del sufrimiento como “confort woman”. © Consejo Coreano de Mujeres Reclutadas por Japón para la Esclavitud Sexual

Tenía 14 años cuando me vi arrastrada a la fuerza a la esclavitud sexual por el ejército japonés. Dijeron que me contratarían como operaria de fábrica, pero en vez de eso nos llevaron a muchas hasta Taiwán, Hong Kong, China, Malaisia e Indonesia. Yo estaba con la comandancia del ejército, así que prácticamente fui a todas partes con ellos.

No tengo palabras para describir lo que me hacían los soldados todos los sábados, desde el mediodía hasta las cinco de la tarde; y los domingos, de ocho de la mañana a ocho de la tarde. Al final del día no podía ni incorporarme. Tras ocho años de suplicio me pusieron a trabajar en un hospital del ejército. Su intención era ocultar cualquier prueba sobre las “confort women”.

Ni siquiera me enteré de que la guerra había terminado. Cuando volví a casa tenía 22 años. ¿Cómo iba a contarle a nadie lo que me había sucedido? Mis padres no dejaban de decirme que me casara, pero no podía. Al final tuve que decirles la verdad. Al principio no me creyeron, y después dijeron que, al menos, había sido afortunada por sobrevivir a todo aquello. Han transcurrido varias décadas desde el fin de la Segunda Guerra Mundial y Japón todavía no ha dado una respuesta adecuada. Si nuestro propio gobierno no se esfuerza en este asunto, ¿con quién vamos a hablar? Ésa es la razón de que sigamos luchando.

Me impliqué en el movimiento de las “confort women” en cuanto se formó, por tanto hace 20 años. Un día estaban pidiendo informes de las “confort women” que habían sobrevivido. Así que llamé. Vinieron a verme unas personas y algunos periodistas. No recuerdo la fecha exacta, pero el Consejo Coreano de Mujeres Reclutadas por Japón para la Esclavitud Sexual llegó hasta mí y desde entonces estoy con ellas. Al principio fue realmente difícil, pero no podía quedarme cruzada de brazos cuando todas esas personas acudían todos los miércoles a manifestarse por nosotras. Ahora yo también protesto todos los miércoles ante la Embajada. Reclamamos a gritos al gobierno japonés que pida perdón. En este tiempo hemos establecido lazos afectivos entre nosotras, como no podía ser de otra manera.

Cuando asistí a la Conferencia Mundial de Derechos Humanos de la ONU en Viena en 1993, muchas mujeres de todo el mundo gritaron con nosotras, por nosotras. Aprecio sinceramente el apoyo de otros Estados. Hablan como si estuvieran dispuestos a trabajar a nuestro lado ya mismo. Pero pienso que deben presionar más a Japón si de verdad quieren ayudarnos. Y no parece que sepan que esto no sólo les sucedió a mujeres coreanas. Todos los países cuyas mujeres lo sufrieron deben cooperar más activamente en la protesta contra la negación del gobierno japonés. Todos esos países probablemente conocen los delitos y saben que estuvo mal. Deben cooperar [entre ellos] y pedir a Japón que acepte recomendaciones y dé importancia al reciente proceso deexamen periódico universal de la ONU. Estoy deseando que, en vez de palabras, tomen más medidas que ayuden a mantener la presión sobre Japón.

Imagen de Lee Doo-soon, confort woman, (84), Tongyoung. © Paula Allen
Imagen de Lee Doo-soon, confort woman, (84), Tongyoung. © Paula Allen

Han pasado varias décadas pero nada se ha resuelto. Cuando oigo hablar de simpatizantes en todo el mundo me siento muy agradecida, y gracias a eso tengo esperanza en que esta lucha pueda terminar pronto. Confío en que cada vez más gente alce su voz para que este asunto se resuelva. Debemos permanecer fuertes y no rendirnos. También pido a las mujeres jóvenes y a los estudiantes que se sumen a nuestra lucha por la justicia: vuestras voces y acciones serán enormemente apreciadas.

Yo ya tengo 90 años, y lógicamente esto me fatiga. Pero quiero recibir en persona las disculpas del gobierno japonés. No lo hago por dinero. Sólo quiero que el gobierno japonés lamente sus acciones, asuma la responsabilidad de lo que hicieron, nos pida perdón a todas y respete nuestros derechos humanos.

A todas las mujeres del mundo, sed fuertes. ¡No a la guerra! ¡ No a la violencia contra las mujeres!

http://www.eldiario.es/amnistiaespana/todas-mujeres-mundo-fuertes_6_86851319.html