TTIP, la dictadura escondida de las corporaciones transnacionales

11 octubre 2014

Xavier Caño / Lourdes Lucía — ATTAC Madrid

14038247399_c3bf517c89_m (1)No se ha informado nada ni se comenta públicamente, pero los gobiernos de la Unión Europea y de Estados Unidos negocian en absoluto secreto desde hace más de un año un tratado de libre comercio e inversiones. Lo de libre comercio es una entelequia porque los aranceles de exportación-importación ya son bastante reducidos. La clave está en las inversiones. Casi inexistente para prensa, radio y televisión, sólo las grandes empresas multinacionales y los lobbies saben con detalle lo que se cuece en la oscuridad.

El Acuerdo Trasatlántico de Libre Comercio e Inversiones, TTIP por sus siglas en inglés, es un acuerdo de gran alcance, el mayor hasta la fecha en tales acuerdos. Es así porque EEUU necesita a la vieja Europa para hacer frente a China y aislar a Rusia. Para crear el mercado más grande del mundo, un mercado de más de 800 millones de consumidores. Y las élites de Europa creen que en ese tratado, en el TTIP, está el camino de salvación del crecimiento.

¿Que pretende el TTIP? En realidad, lo que busca con desespero es eliminar las normas reguladoras, las barreras reglamentarias, las normas, cautelas y precauciones en beneficio de la ciudadanía y sus derechos, porque las élites entienden que todo eso reduce sus beneficios posibles. Lo que pretenden es que nada se oponga a sus inversiones y como quieran hacerlas.

En América Latina, en los noventa, EEUU quiso crear un área de libre comercio con Centroamérica y Sudamérica. Con el señuelo del libre comercio que todo lo enriquece, ese multilateral tratado era simplemente imponer el credo neoliberal del Consenso de Washington que hoy, tras más de veinte años de sufrirlo, sabemos que conduce al desastre de una gran mayoría ciudadana y de la clase trabajadora. Porque lo que pretendía y pretende EEUU, y también la muy neoliberal Unión Europea, es aplicar rígidamente las políticas neoliberales de desregulación, ausencia de control, rebajas fiscales y privatización de todo lo público en beneficio de la élite económica y financiera.

Cuando EEUU renunció al tratado multilateral con Sudamérica y Centro América, por las protestas, la movilización de activistas y posturas de algunos gobiernos, EEUU negoció y firmó tratados bilaterales con Colombia, Perú, Chile y con México y Canadá, el NAFTA. Como dan fe las hemerotecas y archivos, este último tratado tuvo devastadoras consecuencias para agricultura e industria mexicanas, se destruyeron millones de empleos en México y Estados Unidos y ese tratado solo benefició de verdad a grandes empresas de ambos lados, al tiempo que provocaba una intensa y abundante migración hacia EEUU y limitaba las posibilidades de desarrollo de México.

Según un estudio de Thirlwall y Penelope Pacheco-López “no hay evidencia alguna de que los tratados comerciales hayan mejorado la vida de los ciudadanos de los países firmantes“. Pero sí de lo contrario.

La razón de ser de los tratados, aunque los maquillen o disfracen, es apoyar sin fisuras a las empresas en los países receptores de las inversiones frente a las actuaciones de sus gobiernos. Porque, en realidad, los tratados son sistemas jurídicos paralelos para que las multinacionales incumplan las leyes nacionales. Y, por supuesto, para imponer al país receptor la política económica que convenga a los inversores, es decir, a las corporaciones transnacionales.

Si se aprueba el Tratado se violarán sistemáticamente derechos humanos universales e inalienables desde la alimentación adecuada, agua, salud, derechos sexuales y reproductivos, integridad física y psíquica, ropa, vivienda, educación, protección social, movilidad, cultura, ocio y un medio ambiente limpio, trabajo decente, que permita a la gente tener una vida digna, incluyendo una renta adecuada y derechos laborales… Lo que busca el TTIP es además una amenaza para el empleo y los derechos de los trabajadores. Incluso la Comisión Europea reconoce que muchos puestos de trabajo se verán amenazados por la competencia estadounidense, además de que las normativas laborales en EEUU son menos exigentes, débiles o no existen contagiarán a las europeas.

La regulación europea de salud pública y medio ambiente, que hasta hoy es más garantista que la que hay en Estado Unidos, se verá afectada por el TTIP. Hoy el 70% de los productos alimenticios que se venden en los supermercados estadounidenses contienen ingredientes genéticamente modificados; en Europa, no. Por contra, en Europa funciona el principio de cautela: antes de poner un producto en el mercado hay que probar más allá de dudas razonables que no es perjudicial. En Estados Unidos ocurre lo contrario: para que un producto sea retirado por su peligro potencial, hay que demostrarlo de tal manera que supone en trabajo descomunal.

Pesticidas, sustancias químicas que afectan al sistema hormonal humano, pollos y pavos de consumo humano lavados con cloro camparán a su aire según el modo y práctica estadounidenses.

Y, por supuesto, se verán afectados el derecho a la educación pública, a la sanidad, a la vivienda, al agua, a la energía… Todos estos servicios y bienes podrán ser privatizados en beneficio de empresas privadas.

Mención especial merece que, según se ha sabido, la Unión Europea está presionando a la Administración Obama para que expanda el llamado fracking, es decir la fracturación hidráulica, las perforaciones de petróleo mar adentro y las extracciones de gas, lo que representa un gravísimo atentado contra el medio ambiente y contra los seres vivos.

La normativa estadounidense sobre propiedad intelectual favorece los intereses de las grandes corporaciones frente a los derechos del consumidor, lo que supone una violación de la privacidad de los datos personales, porque las grandes compañías podrán acceder a esos datos de los consumidores…

Pero tal vez lo peor sea que el TTIP espera acordar una protección a ultranza de las inversiones para lo que se propone un mecanismo de Solución de Diferencias entre el Estado y el Inversor (ISDS). El ISDS permitiría a las corporaciones y grandes empresas demandar a los Estados cuando consideren que alguna decisión democrática de gobierno en aras del interés general puede afectar a sus ganancias presentes o futuras.

El ISDS estaría formado por unos presuntos tribunales que no son tales sino tres abogados privados sin mandato alguno de institución democrática alguna nacional o global. Y esos tribunales de pizarrín, por encima de los Estados, fallarían ante las demandas de menores beneficios de las élites y exigirán multimillonarias indemnizaciones. Es decir, las grandes corporaciones se asegurarían los beneficios sin mover un dedo, solo por temor de que tal o cual ley en defensa de los intereses ciudadanos pudieran mermar los beneficios de esta o aquella corporación. Las empresas podrán cuestionar las leyes, proponer restricciones y exigir indemnizaciones.

No es ficción. Hay precedentes por aplicación de mecanismos similares de otros tratados bilaterales. Philip Morris, Vattenfall, Chevron y Occidental Petroleum demandaron por cantidades multimillonarias a Uruguay, Ecuador, Argentina, Alemania…

Esos tribunales de arbitraje han sido cuestionados por profesionales del derecho y del mundo académico, pero se pasan por el arco de triunfo los sistemas legales de las naciones y la soberanía democrática de los países.

A tales tribunales especiales, que no son tribunales y que actúan al margen de cualquier tribunal legítimo estatal o internacional, solo podrán recurrir los inversores, no los estados ni los grupos de la sociedad civil. Con la agravante aberración de que sus fallos serán inapelables contra todo principio básico de buen derecho.

Para el dislate, el TTIP pretende crear un Consejo de Cooperación Regulatoria para que las corporaciones puedan cuestionar todas las decisiones parlamentarias o gubernamentales que pudieran reducir sus beneficios. Tal consejo será en verdad una cueva de lobbies que, presionarán de modo constante, buscarán rebajar o aguar las normas, incluso poder escoger otras normativas, recibir notificación de las nuevas propuestas de normas antes de su resolución y eliminar las restricciones que piensen que les perjudican.

Es decir, con el TTIP y sus mecanismo y órganos de regulación, los parlamentos nacionales y el propio Parlamento Europeo cada vez podrán legislar menos, porque todo puede afectar a o los beneficios de las corporaciones como IBM, Deutsche Bank, Vodafone, Telefónica… para oponerse frontalmente a cualquier acuerdo o medida que suponga proteger derechos humanos y laborales. En resumen: lo que pretende el tratado del libre comercio e inversiones entre Estados Unidos y la Unión Europea es que los beneficios de las grandes empresas prevalezcan sobre los derechos de la ciudadanía y sobre la preservación integral del medio ambiente o la seguridad alimentaria.

La oportuna y legítima filtración de estos obscenos planes de la negociación del TTIP entre la Unión Europea y EEUU, ha promovido una amplia oposición en Europa y Estados Unidos y, por fortuna, han comenzado a celebrarse actos, protestas, movilizaciones… contra el TTIP. Además, se escriben miles de artículos y se organizan cientos de debates para informar a la ciudadanía de lo que se nos viene encima si no le ponemos remedio.

Las élites quieren aprobar el TTIP el año 2015. A pesar de sus secretos y oscuridades, el tratado ha de ser aprobado por el Parlamento Europeo y ratificado por los Parlamentos de los países miembro cuyas Constituciones así lo establezcan. Esa circunstancia abre una brecha por la que la ciudadanía se puede colar, movilizándose claramente en contra de la aprobación del TTIP. Aún podemos frenar esa aberración obscena contra los derechos de la inmensa mayoría y la limpieza y estabilidad del medio ambiente.

Por ello, nos hemos unido más de 300 organizaciones y movimientos sociales en una campaña de denuncia de este Tratado, tanto difundiendo el peligro que representa en charlas, conferencia, debates, artículos, etc., como con la convocatoria de una jornada internacional contra El TTIP el próximo 11 de octubre.

Ilustración del articulo por cortesía de campact. Fotografía utilizada bajo licencia Creative Commons

http://www.attac.es/2014/10/11/ttip-la-dictadura-escondida-de-las-corporaciones-transnacionales-2/

Éxodo palestino tras la brutal matanza de Shujaiya

OFENSIVA CONTRA GAZA / AL MENOS 89 MUERTOS EN EL ATAQUE ISRAELÍ A UN BARRIO DE LA CIUDAD

CUARTOPODER | Publicado: 20/7/2014
 
 
Noventa palestinos muertos en un solo día, la gran mayoría en el barrio de Shujaiya, al este de la ciudad de Gaza. La jornada más sangrienta de la ofensiva israelí contra la Franja deja un total de 430 muertos, 112 de ellos niños o menores de edad, así como 45 mujeres y 25 ancianos. El ataque aéreo y terrestre contra el mencionado barrio ha sido tan brutal que el Comité Internacional de la Cruz Roja ha exigido a las partes un alto el fuego de cinco horas para poder evacuar a muertos y heridos. Tras la paralización momentánea de los combates, cientos de personas han huido del barrio en un éxodo del que son una pequeña muestra la imágenes de este post.

Desde el lado israelí también se hace balance de bajas. Las Fuerzas Armadas aseguran que 13 soldados han muerto hoy domingo en la ofensiva, la mayor cifra de bajas en un solo día que tiene en años el Ejército de Israel.

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Tres guerras y una vida

Lo que está ocurriendo en Gaza no va sólo contra todas las convenciones internacionales, sino que destruye a la humanidad y la vida del pueblo palestino

Un niño palestino mira a través de la ventana de su casa dañada por el impacto de metralla. EFE

Por tercera vez en siete años, Gaza ha sido atacada militarmente. Cientos de niños y niñas de Gaza están viviendo por tercera vez lo que significa ser bombardeado. Éstos, son los niños y adolescentes que se supone tendrían que disfrutar de la playa, como cualquier otro adolescente durante el verano. De viajes y campamentos de verano que se suponía iban a celebrarse en Khan Younes, Rafah y otras ciudades de Gaza, pero que se convirtieron en casas y sueños demolidos.

“El problema no es vivir tres guerras, el problema es que ellos saben lo que bombardean, pero yo no. Espero a los cohetes bombardeen mi casa en cualquier momento. Los veo venir. Todo el mundo es un objetivo” dice una de las trabajadoras del Comité Técnico de Asuntos de la Mujer (WATC).

Desde que comenzó el ataque israelí el pasado lunes, 7 de julio 2014 en Gaza, más de 200 personas han muerto (la mayoría de ellos son mujeres y niños) y hay casi 1.600 heridos. Más de 900 casas han sido destruidas o severamente dañadas, lo que significa que miles de familias sin hogar necesitan ayuda inmediata y refugio. Además, 19 escuelas han sido bombardeadas y 1 hospital, fue totalmente destruido. Hasta el momento más de 1.160 toneladas de explosivos han sido arrojadas sobre Gaza desde el inicio del ataque. Esas cifras muestran la magnitud del dolor y el sufrimiento del pueblo palestino en Gaza, donde la mayoría son civiles, tratando de tener una vida normal.

Un día antes del ataque, funcionarios del Ministerio de Salud en Gaza anunciaron la desesperada necesidad de medicamentos, ya que no cuentan con los suministros básicos para tratar a las personas debido a que los pasos de Erez (un puesto de control israelí custodiado por las fuerzas militares israelíes para controlar la entrada a Gaza) y Rafah (la frontera de Palestina a Egipto) están cerrados. En estos momentos, no se disponen de medicamentos para más de dos días, si las bombas siguen cayendo, esto no será suficiente.

Tres hospitales han sido cerrados porque no pueden ofrecer ningún servicio debido a la falta de electricidad, medicamentos y suministros esenciales, incluso para heridas leves. Bajo estas circunstancias, las personas que sufren de enfermedades crónicas como el cáncer, la diabetes, la presión arterial alta y la diálisis no están recibiendo los tratamientos necesarios, ya que no se consideran casos de urgencia, debido al elevado número de lesiones graves y muertes que los hospitales reciben cada hora.

Muchas de nosotras y nosotros, no tenemos electricidad, y las comunicaciones se hacen casi imposibles; algunos han tenido que abandonar sus casas porque al regresar de la oficina las encontraron destruidas; y una compañera salió corriendo con su bebé de 6 meses con unos pocos pañales y algo de leche después de pasar 24 horas refugiada en casa cayendo bombas sin parar.

Por todo esto, hacemos un llamamiento a todas las organizaciones internacionales de derechos humanos y ciudadanos del mundo a ponerse de pie y levantar la voz en contra de la agresión israelí y el ataque militar contra la población civil palestina en Gaza. Lo que está ocurriendo en Gaza no va sólo contra todas las convenciones internacionales, sino que destruye a la humanidad y la vida del pueblo palestino. Como decía Luther King, “Al final no recordaremos las palabras de nuestros enemigos, sino el silencio de nuestros amigos”.

Soraida Hussein es trabajadora del Comité Técnico de Asuntos de la Mujer (WATC) en Palestina y socia de Alianza por la Solidaridad

WACT es una organización palestina con la que Alianza por la Solidaridad trabaja en terreno desde hace años. Ante la situación en la que se encuentran nuestras socias, estamos llevando a cabo una campaña de apoyo para ofrecer atención médica de las víctimas del conflicto a través de las clínicas que tienen en varias zonas de Gaza.

www.alianzaporlasolidaridad.org/actua/gaza

http://www.elplural.com/2014/07/18/tres-guerras-y-una-vida/

El espionaje de EEUU está rompiendo internet

 

MIGUEL ÁNGEL CRIADO | 24/10/2013
https://i2.wp.com/www.cuartopoder.es/mecanicamente/files/2013/10/Sede_NSA_esp%C3%ADas_EEUU.jpg

 

Sede central de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), en Fort Meade (Estados Unidos). La agencia tiene una veintena de centros en países amigos. / nsa.gov

No han pasado ni cinco meses desde que el diario británico The Guardian empezara a publicar los documentos que Edward Snowden había ido recopilando mientras trabajaba para la Agencia de Seguridad Nacional (NSA). Ese tiempo ha bastado para comprobar que, con la excusa de luchar contra el terrorismo, Estados Unidos ha usado su control sobre la tecnología como el mismo fin que en el pasado Inglaterra aprovechó su dominio de los mares, España el oro de América o Roma sus legiones: para mantener su dominio sobre el resto del mundo.

 

“Defendiendo nuestra nación. Asegurando el futuro”. Ese es el lema de la NSA. Cualquiera lo suscribiría. Pero para conseguirlo, la agencia estadounidense ha desplegado el mayor y más sofisticado sistema de espionaje que se pueda imaginar. Por sus servidores pasa más información que la que puede procesar Google cada día. En un mes son capaces de registrar datos de 70 millones de comunicaciones de los franceses. Cuentan con máquinas que interceptan los datos que pasan por los mayores cables submarinos. Infectan con virus espía ordenadores de diplomáticos y hasta podrían estar escuchando lo que dice la canciller alemana Angela Merkel por su móvil.

 

“La NSA se ha apropiado de internet”, escribía en su blog  Bruce Schneier. Este experto en seguridad informática está ayudando a varios medios, en especial a The Guardian, a valorar el alcance de los distintos programas que está usando la NSA para conseguir cumplir con su lema. El primero del que se tuvo noticia fue PRISMA. Con él, los espías estadounidenses tienen acceso a los datos alojados en los servidores de los grandes de internet como Yahoo, Microsoft, Google o Facebook. Todas son empresas estadounidenses, detalle que no hay que olvidar.

 

Después se supo de XKeyscore, que con sólo la dirección de correo del objetivo se podría saber casi todo lo que hace en la red, o de la colaboración de las operadoras estadounidenses para entregar datos de las llamadas telefónicas de ciudadanos estadounidense. En pleno verano le tocó el turno a Tempora. Aquí entra en juego el Reino Unido. El GCHQ, homólogo británico de la NSA, usa este programa para interceptar las comunicaciones que van a través de los cables submarinos. Para hacerse una idea de la importancia del papel del eterno aliado inglés, el 95% de los datos internacionales viajan por estos cables y 50 de los más importantes tocan tierra británica. Una vez conseguidos los datos, los británicos los comparten con los estadounidenses.

 

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Manifestación contra la NSA y a favor de Snowden y otro filtrador, el soldado Manning, en Berlín, este verano. / Mike Herbst (Wikipedia)

 

Ya en septiembre, se publicó que la NSA además de espiar, hackea. Una de las herramientas para garantizar el anonimato en la red es Tor que permite, por ejemplo, a los activistas evitar la censura o la persecución en países totalitarios. Con el programa Bullrun, la agencia estadounidense localiza a usuarios de Tor y redirige su tráfico hasta sus servidores para conseguir infectar sus ordenadores con programas espía. También se supo que la NSA ha presionado a varios fabricantes estadounidenses de software de cifrado para que les facilitaran las claves para desencriptar comunicaciones cifradas.

 

El periodista que está manejando el ritmo y el tempo de las revelaciones de Snowden es Glenn Greenwald. A pesar de las amenazas y el acoso a su novio, David Miranda, este estadounidense ha ido modulando las publicaciones casi como un estratega. Primero golpeó a las grandes tecnológicas y su colaboración mediante el programa PRISMA buscando un impacto global. Después volvió los ojos a Estados Unidos con el asunto del espionaje de las llamadas telefónicas de los estadounidenses. Hay que recordar que la NSA tiene vetado investigar a sus conciudadanos.

 

Pero Greenwald también ha colaborado estrechamente con medios de otros países para amplificar el efecto Snowden. El más destacado es el alemán Der Spiegel, que ha venido contando cómo actuaba la NSA con los datos de ciudadanos alemanes o cómo había colocado programas espía en ordenadores de diplomáticos europeos. Hace unos días, el diario alemán se hizo con una documentación que probaría que el teléfono móvil de Merkel habría sido interceptado por la NSA durante años. Los servicios de seguridad alemanes han dado credibilidad a las pruebas hasta el punto de que la canciller alemana llamó ayer a Barack Obama para pedir explicaciones.

 

¿En que puede ayudar a la lucha contra el terrorismo saber de las conversaciones de Merkel o de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, o controlar el correo electrónico del mexicano Peña Nieto, otros de los mandatarios presuntamente espiados? ¿Para que quiere la NSA interceptar las comunicaciones de los políticos indios o sus aliados del GCHQ acceder a las redes de la operadora Belgacom? No se trata de terrorismo, sino de dominio político y económico por medio de la tecnología.

 

“Los Estados Unidos no tiene aliados, sólo objetivos o vasallos”, decía en una entrevista a Le Monde, el presidente de la comisión de leyes de la Asamblea francesa. Y es en esa clave en la que hay que entender las acciones de la NSA. A su potencia económica y militar, Estados Unidos ha unido ahora su potencia tecnológica. Y el resto del mundo se lo ha puesto fácil. La mayoría de las herramientas tecnológicas, los servicios de internet más usados y los grandes carriers que transportan la información por el mundo son estadounidenses y, quieran o no, están sujetos a las leyes de ese país. Y desde el 11-S se han aprobado unas cuantas que extienden la Pax Americana a cualquier parte del mundo, internet incluida.

 

Por eso el único camino es el de la independencia tecnológica como el que están siguiendo algunas empresas y gobiernos. Mientras la operadora germana Deustche Telekom busca sistemas para que el tráfico doméstico de los alemanes no salga del país, el gobierno de Brasil impulsa un sistema propio de correo electrónico seguro para sus funcionarios. También, tanto desde Francia como desde Alemania ya se habla de impulsar una industria tecnológica europea que haga al Viejo Continente menos dependiente de la tecnología estadounidense.

 

Al final, la idea de los apestados Irán y China de crear una internet propia no va a ser tan descabellada. Estados Unidos, con la NSA, está rompiendo una internet, cuya primera versión, se había diseñado para que resistiera un ataque nuclear.

http://www.cuartopoder.es/mecanicamente/el-espionaje-de-eeuu-esta-rompiendo-internet/3616

Falsos positivos, falsas banderas, falsa legalidad imperial

A través de http://www.lahaine.org

28/9/2013

x Sara Rosenberg

La palabra FALSO está hoy en el centro del discurso del imperio. Y sin embargo no se ve, no resulta fácil verla porque el aparato mediático invade nuestro lenguaje

Tal como invaden con sus bombas de enorme poder destructivo.

Los señores de la guerra, expertos en la FALSA LEGALIDAD, sólo obedecen a los dictados de las grandes corporaciones petroleras y armamentísticas. El discurso de Obama en la ONU ha sido un modelo en este sentido, un modelo de lenguaje FALSO, recubierto de FALSAS propuestas de paz para ocultar sus constantes crímenes de guerra.

FALSO POSITIVO le llaman a ese campesino joven, de diecisiete años que trabajaba de la mañana a la noche en Cundinamarca [Colombia] para conseguir dos calabazas, algunas papas y cuatro acelgas para el puchero, y que aquella mañana fue secuestrado para ser después asesinado y presentado como guerrillero, junto a otros once jóvenes campesinos. Carne humana al peso. FALSOS POSITIVOS. Fueron asesinados porque su cuerpo tenía precio para el ejército de la muerte, porque lo FALSO les permite cobrar y/o ascender en el escalafón del crimen. El léxico es claro y desnuda brutalmente lo sucedido: “no es quien debe ser, es falso, pero es positivo porque con él muerto los carniceros cobran.”

Es la técnica usada con las víctimas sirias de ataque en Goutha. De la misma manera que fueron fabricados los crímenes en la guerra de la OTAN contra Yugoslavia. FALSOS culpables sirvieron para justificar los bombardeos a la población civil y para destruir un país, con la FALSA excusa de las guerras étnicas. FALSO, porque como ha explicado muchas veces Michel Collon, “…La guerra contra Yugoslavia fue una guerra de globalización. Todas las grandes potencias occidentales trataban de liquidar el sistema económico demasiado de izquierda de Yugoslavia: un sector público fuerte, importantes derechos sociales, relativa resistencia a las multinacionales… El 4 de agosto de 1996, el “Washington Post” exponía la verdadera razón de las distintas guerras contra Yugoslavia en este reproche (¿esta amenaza?): “Milosevic no ha logrado comprender el mensaje político de la caída del Muro de Berlín. Otros políticos comunistas han aceptado el modelo occidental, pero Milosevic ha ido en la otra dirección.”

FALSOS CAMPOS, FALSOS ATAQUES, FALSA BANDERA: “Las armas del uranio denominado empobrecido permiten a Estados Unidos —pero también a Francia y a Reino Unido— desembarazarse de desechos tóxicos de sus centrales nucleares. Los residuos contaminan seriamente el suelo y la capa freática, provocando cánceres, leucemias y mutaciones genéticas monstruosas (lo que incluye niños nacidos de soldados estadounidenses contaminados). En resumen, las armas de uranio convierten a numerosos países en cubos de basura para la eternidad.” (Michel Collon-Entrevista en el la revista Amor y Rabia-9-2013)

De la misma manera que hoy, en Siria, los mercenarios asesinan para cobrar de sus amos. Y usan FALSA BANDERA, para culpar al gobierno de los aberrantes crímenes que cometen contra el pueblo. Esa FALSA BANDERA que esgrime el presidente Obama hoy en Naciones Unidas, cuando proclama que el gobierno sirio es culpable del uso de armas químicas, y esa FALSA BANDERA que lleva a decir al segundón Hollande que es necesario promover un gobierno de transición en Siria. Y es la misma FALSA BANDERA usada por el presidente turco que sirviendo a la OTAN permite y apoya el paso de los mercenarios por su fronteras mientras pide castigo para un gobierno legítimo.

FALSOS ARGUMENTOS, FALSOS POSITIVOS, FALSA BANDERA: Antigua práctica imperial. Pero la palabra FALSO debe servirnos como un prisma que abre los verdaderos colores de la luz, para ver qué intereses se mueven detrás de la guerra imperial y a quién beneficia la guerra.

No es falso el uso de armas químicas y de uranio empobrecido en Yugoslavia, Irak, Afganistán y Libia. FALSO es que las torres gemelas hayan caído por esos aviones, FALSO es que la culpa la haya tenido Sadam, ahorcado por falsos jurados en un juicio falso, pero es una verdad incontestable el millón de muertos y las bombas sembradas para siempre que continúan explotando en calles, mercados y mezquitas. FALSO también que Gadafi haya atacado a su pueblo y que hubiera una revolución popular en marcha, verdad incontestable es que han saqueado el gas, el petróleo, los fondos estatales y han destruido Libia para ponerla en manos de FALSOS gobiernos que no son más que mercenarios del capital imperial. FALSO es que se defienda la democracia o la libertad cuando la guerra imperial es el negocio que necesita de una amplia difusión de lo FALSO para prosperar, y que lo FALSO sea un eje importante a la hora de desmovilizar, confundir y engañar a través de los FALSOS MEDIOS.

El imperio ha armado a los mercenarios en Siria, los ha adiestrado, los ha llevado al negocio del crimen y está destruyendo a un pueblo. Sabemos perfectamente que el concepto de los FALSOS POSITIVOS y LAS FALSAS BANDERAS en Siria se han sintetizado de una manera atroz. NI los “rebeldes” son rebeldes, ni las armas químicas utilizadas han sido utilizadas por el gobierno sino por los mercenarios a los que llaman “rebeldes” en los medios occidentales.

Pero estamos asistiendo al final de los FALSOS ARGUMENTOS que todavía sirvieron para acabar con Libia. Es un gran avance el descrédito del imperio y la falta de consenso para intervenir de manera aún más directa en Siria –bombardeando e invadiendo – pero no debemos bajar la guardia, porque las armas químicas son un capítulo más de la técnica de la FALSA bandera, y han conseguido implantar ese discurso después de estar interviniendo y destruyendo un país desde hace casi tres años. Armas químicas que Estados Unidos no ha cesado de utilizar jamás. Hiroshima, Nagasaki, Viet-Nam, Faluya…

No han conseguido el consenso internacional que consiguieron con el auto atentado del 11 S. y las guerras que desencadenó. Y el discurso de Obama en la ONU ha sido un ejemplo de soberbia y de acopio de argumentos FALSOS.

Pero LA VERDAD ES REVOLUCIONARIA, como han demostrado en la Onu los presidentes de los gobiernos del ALBA y el presidente de Irán, mientras Israel dejaba la silla vacía. Hay que desenmascarar constantemente las estrategias del imperio: FALSOS POSITIVOS- FALSA BANDERA- FALSA LEGALIDAD y exigir VERDAD, MEMORIA Y JUSTICIA.

Esa debería ser la función de la ONU, atenerse a la legalidad o bien asumir su FALSA EXISTENCIA como instrumento capaz de luchar por la paz en el mundo.

http://calpu.nuevaradio.org/?p=121

Cuando Estados Unidos fomenta el extremismo

MóNICA G. PRIETO | 17/9/2013

Siria_inspectores_ONU

Fotografía por el Comité Local de Arbeen que muestra a dos inspectores de armas de la ONU recogiendo muestras durante sus investigaciones en Zamalka, al este de Damasco, el pasado 29 de agosto. / Local Commitee Of Arbeen (Efe)

Tras 30 meses de crímenes, la población siria que se levantó contra el régimen de Bashar Assad sufre su enésima decepción con el plan internacional destinado a destruir el armamento químico de Siria en lugar de proteger a los civiles atrapados por el conflicto. Como explicaba a la agencia Reuters Ayham Kamel, analista del grupo de estudios estratégicos Eurasia, “ahora nos encontramos con un régimen re-legitimado. No sólo Assad, sino todo su entorno”. Más de 100.000 muertos, siete millones de desplazados y refugiados, un tercio de las viviendas y miles de escuelas y hospitales destruidas por los bombardeos, el status quo en Siria sigue siendo el mismo a ojos de Occidente. Y Bashar Assad, a quien Washington tachaba de “muerto viviente” hace dos años, es el interlocutor de pleno derecho la comunidad internacional.

El acuerdo político, de cuestionable eficacia y que no está diseñado para proteger a los civiles de las masacres con armas convencionales, ha promovido entre los opositores la sensación de que Occidente sigue apoyando al dictador –una opinión muy extendida desde el principio del conflicto– y conlleva el riesgo de fortalecer a los grupos yihadistas extremistas que, siendo una minoría, son los únicos que han acudido en ayuda de los rebeldes, aunque estén secuestrando el levantamiento para adaptarlo a su propia agenda.

“Todo el mundo está perdiendo la fe en la comunidad internacional. Uno de mis amigos más modernos, que durante toda su vida fue laico, me dijo hace tres días que está pensando seriamente en sumarse a Al Qaeda para inmolarse en Occidente. Tenemos la sensación de que el mundo se ha puesto en nuestra contra”, explica con amargura Mohamed, un documentalista de Homs actualmente en Turquía. Hace apenas un mes que huyó de Raqqa, al norte de Siria, amenazado por los grupos fanáticos que están imponiendo su propia dictadura de terror. En el muro de Facebook del activista, ayer podía verse una imagen estremecedora: un grupo de niños observando el cadáver de un civil recién decapitado por Al Qaeda. “El maldito Al Qaeda”, dice con rabia.

Los temores de Mohamed son confirmados por otras voces. “Si Occidente no parece interesado en deshacerse de Assad, los islamistas moderados podrían radicalizarse”, explicaba el analista del centro especializado en asuntos de Defensa IHS Jane’s, Charles Lister, autor de un estudio sobre el verdadero peso de los extremistas en las filas del ELS que será publicado a finales de semana pero que fue adelantado ayer por el Telegraph. Según su investigación, de los al menos 100.000 combatientes que luchan en Siria divididos en un millar de grupos distintos, unos 10.000 lo hacen en los grupos afiliados con Al Qaeda –Estado Islámico de Irak y el Levante y Jabhat al Nusra son los más importantes– y otros 30.000 son islamistas que, a diferencia de los anteriores, combaten para derribar al régimen y no para imponer un sistema religioso.

Siendo una minoría en comparación con el grueso de la tropa rebelde, las milicias leales a Al Qaeda disponen de una financiación no comparable a la del resto de los grupos. Suelen pagar a sus reclutas un sueldo –lo cual le ha traído no pocos adeptos–, pueden presumir de mejor armamento y combaten ferozmente en colaboración con el Ejército Libre de Siria, si bien no se pliegan al mando de éstos. Pero a medida que logran éxitos militares y se confirman sobre el terreno, imponen sus reglas. El Estado Islámico –la más feroz de ambas facciones– ha asesinado a líderes del ELS, religiosos, civiles e incluso niños en ajusticiamientos justificados con motivos religiosos. En zonas liberadas pero ocupadas por los extremistas fanáticos, como Raqqa o Idlib, las decapitaciones públicas de supuestos infieles comienzan a ser habituales. Los combates contra algunas facciones del ELS y milicias kurdas salpican el norte de Siria, definiendo uno de los más complejos conflictos que conforman la guerra siria, a estas alturas una serie de guerras interpuestas e interconectadas que promete devolver el país árabe al pasado.

Si bien los sirios son musulmanes moderados –se han producido manifestaciones contra la presencia de yihadistas en las zonas liberadas, pero los radicales han respondido con secuestros y amenazas contra los presentes– las masacres cometidas y el discurso sectario del régimen han alentado la religiosidad de la población, que sólo encuentra consuelo en sus creencias, y eso incluye al ELS. El hecho de que, tras el gaseamiento de civiles del pasado 21 de agosto, el régimen reanudara sus operaciones militares contra núcleos civiles con total impunidad no ayuda precisamente a quienes promueven una oposición secular y pacífica.

“Están jugando con nosotros. Es lo peor de todo: podrían, sencillamente, no decir nada, en lugar de prometer que van a actuar y luego arrepentirse”, se lamenta Mohamed. ”Llevo dos años sin querer decirlo en voz alta, pero ahora tengo claro que Bashar está protegido por Israel”. A cientos de kilómetros, otro activista coincide con el discurso. “Es un plan internacional para destruir el poder militar de Siria y mantener a Bashar en el poder. Bashar trabaja para Israel y EEUU, y sacrificará el arsenal sirio para que le permitan quedarse en su puesto, aunque para ello tenga que renunciar a todos los recursos del país”, dice Abu Baqr, activista de Homs, desde la maltratada provincia siria, vía Skype.

En Ghouta, el suburbio damasceno objetivo del ataque químico, Tareq explica por la misma vía que “los sirios ya estaban muy decepcionados con toda la comunidad internacional. No quieren parar a Assad, parece claro que le están ayudando de una forma u otra a masacrarnos. Cualquier resolución nos habría ayudado y, en lugar de consensuar una, se le permite que nos mate a diario con todo tipo de armamento, no sólo químico. Y con cercos criminales: en Ghouta llevamos ocho meses sin electricidad. No hay acceso a comida, hay pocos recursos médicos… es otra forma de matarnos”.

Tareq relativiza las consecuencias que el abandono internacional pueda tener en la radicalización siria. “Hasta cierto punto, está pasando, pero insistir en ello sería dar la razón a la propaganda del régimen que caracteriza a toda la oposición como terroristas salafistas. No es cierto”, asegura.

http://www.cuartopoder.es/elfarodeoriente/cuando-estados-unidos-fomenta-el-extremismo/4938

Más de lo que no se habla sobre Siria

Vicenç Navarro
VICENÇ NAVARRO

Pensamiento Crítico

En un artículo (“De lo que no se habla sobre Siria”) que escribí hace unos días en Público 10.09.13, intentaba dar una versión diferente de lo que estaba ocurriendo en Siria (referente al ataque casi inminente de las Fuerzas Armadas de EEUU a aquel país). En mi artículo mostraba evidencia de que la explicación que se estaba dando en los mayores medios de información en España para explicar la propuesta realizada por la Administración Obama de bombardear Siria era errónea. Los datos no confirmaban que la motivación principal de dicho bombardeo fuera moral, resultado de la indignación creada por la utilización de armas químicas por el dictador Asad de Siria. Por muy legítima que fuera tal indignación (y lo era), esta no era la motivación real de las propuestas de la Administración Obama. En mi artículo subrayaba y mostraba evidencia de que el deseo de la Administración Obama era debilitar al gobierno Asad en Siria y recuperar la influencia del gobierno federal de EEUU, cuya política exterior tiene poco que ver con la defensa de los derechos humanos en el mundo (como también mostraba en mi artículo) y sí, en cambio, con la defensa de los intereses de los poderes financieros y económicos de lo que en EEUU se llama la Corporate Class, defendidos por el complejo militar-industrial. En el artículo señalaba que tales intereses entraban en conflicto con los de las clases populares de EEUU, que se estaban rebelando de una manera muy notoria en contra de dicha Corporate Class y en contra de las instituciones políticas representativas, cuyas políticas están muy influenciadas por esa clase social.

¿Por qué ahora la vía diplomática y no antes?

Los hechos acaecidos desde entonces prueban la veracidad de este análisis. En cuestión de días, la Administración Obama ha cambiado de estrategia, mostrando mayor receptividad a la solución diplomática y aceptando explorar la posibilidad de eliminar y/o controlar por parte de instituciones internacionales las armas químicas en posesión del gobierno Asad. En contra de lo que han publicado los medios, tal propuesta no es nueva. En realidad, y tal como ha documentado The New York Times “An Unlikely Evolution, From Casual Proposal to Possible Resolution” (11.09.13), dichas negociaciones han estado teniendo lugar desde hace un año entre el gobierno ruso y el estadounidense.

Y el hecho de que ahora aparezcan como posibilidad es primordialmente porque la Administración Obama se ha dado cuenta de la enorme oposición de la gran mayoría de la ciudadanía estadounidense a que ocurriera tal bombardeo de Siria. Ha sido el bombardeo del Congreso y de la Casa Blanca de EEUU con mensajes de la población expresando su clara oposición al bombardeo de Siria lo que ha sido determinante en este giro de la Administración Obama. Es obvio que el Congreso, sometido a tal grado de presión popular, hubiera votado claramente en contra del bombardeo militar, debilitando enormemente a la Administración Obama. De ahí el cambio de esta.

Según la última encuesta del New York Times/CISS, así como otras (citadas en mi artículo “De lo que no se habla sobre Siria”), la gran mayoría de la población está en contra del rol de “policía mundial” que se atribuye el gobierno federal, en contra de su interferencia militar en otros países, en contra del bombardeo a Siria, en contra del considerado excesivo gasto militar y a favor del aumento de los gastos públicos sociales para atender las enormes necesidades humanas existentes en el país (documentado también en mi artículo). También, y por grandes mayorías (según las encuestas de PEW Research Center y Common Cause), la mayoría de la población estadounidense cree que hay una excesiva concentración de poder financiero, económico y político en el país, y también cree que ese poder se traduce en que las ramas ejecutivas y legislativas del Estado están excesivamente influenciadas por intereses fácticos financieros y económicos (solo el 15% de la población expresa confianza en el Congreso de EEUU). Y, nota importante para aquellos que, tanto en las derechas como en las izquierdas en España, niegan que existan clases sociales y que estas estén en conflicto: la mayoría de la población en EEUU cree que hay un conflicto de clases (un 65%), que alcanza un 74% entre los afroamericanos. El incremento del porcentaje de la población que percibe este conflicto ha sido uno de los desarrollos más importantes en EEUU (PEW Survey. Social Trends 12.01.2011) y que tiene a la Corporate Class muy preocupada. Dicho conflicto se percibe como un conflicto entre la mayoría de la población contra la minoría que controla y gobierna el país. Este es el trasfondo del debate que está ocurriendo en EEUU. Y refleja la rebelión de la mayoría frente al rol imperial de la minoría que se ejerce a costa del bienestar de las clases populares.

Dos últimas observaciones. Esta realidad es muy relevante para lo que está ocurriendo en España (y en Catalunya). En realidad, España es uno de los países de la OCDE con mayores desigualdades y mayor concentración de las riquezas, concentración que empobrece la calidad democrática del país como consecuencia de la excesiva influencia de poderes fácticos y económicos en la vida política del país. La crisis de legitimidad del Estado federal en EEUU responde a las mismas pautas que encontramos también en España. Existe en España una necesidad de movilizaciones populares (con bombardeos de mensajes de protesta, siempre no violentos) como está ocurriendo en EEUU para mostrar un “Basta ya”, con el intento de recuperar la democracia.

En España, el Movimiento 15M ha mostrado, como así lo ha mostrado el movimiento Occupy Wall Street en EEUU, el enorme potencial de simpatía, apoyo y movilización popular que tienen sus denuncias de la minoría que gobierna la vida financiera, económica y política del país. De ahí la necesidad de tal movimiento político-social (que no debería convertirse en partido político, pues perdería con ello su capacidad de movilización transversal) que presione y transforme los instrumentos e instituciones llamados democráticos, revolucionando el país.

Vicenç Navarro es catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University

Ver todos los artículos de Vicenç Navarro.

http://www.elplural.com/2013/09/15/mas-de-lo-que-no-se-habla-sobre-siria/

Fatídico 11S

Once de septiembre, aniversario del sangriento golpe de estado chileno, de la muerte de Salvador Allende y aniversario también del terrible atentado contra las torres gemelas en Nueva York.

Merece la pena ver el vídeo y escuchar la carta que Ken Loach, escritor chileno exiliado en Londres escribió a los familiares de las víctimas del atentado de las torres gemelas en vísperas del aniversario.

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La justicia, ¿no es igual para todos?

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Seis propuestas para la paz en Siria y un réquiem por Obama

Nazanín Armanian

La agresión militar de EEUU y sus socios a Siria estaba preparada meses antes del supuesto uso de las armas químicas por el gobierno de Bashar Al Asad. Washington sólo necesitaba un ’11-S’ para justificar su decisión, que curiosamente se ultima en torno al 11 de septiembre. El 24 de marzo The Washington Post informó de que el Pentágono tenía preparado el envío de tropas a Siria y realizar una serie de bombardeos aéreos sobre el país. El 16 de mayo, 41 países liderados por el Pentágono realizaron unos ejercicios navales sin precedentes en el golfo Pérsico. Una semana después, el Senado de EEUU aprobó, por 99 votos a cero, una resolución de apoyo a un posible ataque de Israel contra Irán (¡noticia que pasó desapercibida y no escandalizó a nadie!). El 5 de Junio, 8.000 soldados de 19 países hicieron maniobras en la frontera jordano-siria con misiles Patriot y aviones de combate F-16, y lo llamaron ‘Eager Lion’ (‘León impaciente’). Asad en árabe significa león.

Caerán sobre la población siria una lluvia de misiles y bombas, a pesar de que Barak Obama no haya podido vender su guerra a los aliados, y ni siquiera a la opinión pública de su país. Una opinión pública que no entiende cómo el presidente se une a unos rebeldes acusados de graves atentados contra los intereses occidentales en todo el mundo, y luego en Afganistán o Yemen los combate. Tampoco ve una hoja de ruta, una estrategia de salida, ni una consecuencia positiva, como instalar la democracia o salvar a la población. Temen que, de nuevo, les están mintiendo. Como lo hicieron James Clapper, director nacional de Inteligencia (NSA), y su compañera demócrata Dianne Feinstein. Admitieron -tras las revelaciones de Snowden- haber mentido ante el Senado sobre la recopilación de datos de millones de ciudadanos, al puro estilo de la Inquisición católica. Si Obama tiene pruebas sobre la culpabilidad de Asad, ¿por qué no las enseña? Bueno, tampoco enseñó ninguna prueba sobre el asesinato de Bin Laden, ni de la matanza de civiles por el dictador Gadafi. The Guardian publicó (12 de marzo de 2011) que, según los rebeldes, el ejército de Gadafi iba a matar a medio millón de personas. ¡Podrían haber dicho dos o tres millones y se lo hubieran publicado igualmente! No se sabe cuántos murieron a manos de aquel hombre, pero sí que los tres meses de bombardeo continuo de la OTAN sobre el país segó la vida de unos 50.000 libios.

El “no a la guerra” del parlamento británico no es por su pacifismo. Votaron a favor de la invasión de Irak y del embargo genocida contra aquel pueblo. Están cumpliendo el consejo de Sun Tzu: “la guerra hay que ganarla antes de declararla”. Y esto sólo sería posible si el blanco es débil. Siria no es un Irak agonizando tras años de asedio, ni la Libia previamente desarmada, ni mucho menos el Afganistán de unos desharrapados que no tenían ni un helicóptero. Los diputados son valientes con los débiles. Mientras, el ejército sirio es poderoso, cuenta con armas modernas, y es apoyada por Rusia e Irán. Meterse con Siria supondría altísimos riesgos para su seguridad nacional y sus intereses en la región ahora que, además, vuelve a reanudar las relaciones diplomáticas con Teherán.

Obama oculta que:

-Esta agresión será más peligrosa que las anteriores que su país emprendió. En 1983, como respuesta a la invasión israelí al Líbano y los bombardeos de EEUU, la Yihad islámica mató en un doble atentado simultáneo en Beirut a 241 marines estadounidenses y 58 paracaidistas franceses.

-Habrá botas sobre el terreno. El Pentágono ha calculado que para “controlar las armas químicas de Siria” necesita a 75.000 soldados en suelo sirio.

-El ataque es ilegal. La Carta de las Naciones Unidas sólo permite el uso de fuerza en dos casos: defenderse ante un ataque inmediato –que no es el caso-, o contar con la autorización del Consejo de Seguridad en respuesta a una amenaza a la paz y la seguridad internacionales, que tampoco lo es.

¿Fin de la “obamania”?

Dicen que no fue por perversidad que Calígula nombrase cónsul a Incitato, uno de su caballos, sino una insinuación a que su imperio podía seguir su curso al margen de quien le dirigiese. La invasión a Siria será la guinda a cinco años traicionando a sus promesas electorales y a la imagen que vendió Barack Husein Obama al mundo. Ahora sufre, con la negativa de buena parte de sus aliados y la del G-20 en aprobar su nueva hazaña bélica, la derrota más grande de su política exterior.

Los congresistas, que reciben suculentos donativos de los grupos de presión, aprobarán la acción militar. La industria armamentística donó a los candidatos de ambos partidos 22,6 millones de dólares durante la campaña electoral del 2009-2010. Arabia pagará 70 millones de dólares de los gastos iniciales de la invasión. Si el precio del petróleo alcanzase los 150 dólares, exportando diez millones de barriles al día, ¿cuánto ganarían en 24 horas, en un mes y un año que dure el conflicto? De paso, para alegría de EEUU, la invasión tumbaría la economía china (que no la de Europa, que por suerte está en recesión y no le afectaría mucho). Es otro festín para las empresas de armas como Raytheon, cuyas acciones subieron esta semana. Buena parte de la venta de armas del 2011, y cuyo valor era 85.000 millones de dólares -el doble que en 2010-, fue a parar al Oriente Próximo.

Los aliados desafían el papel de liderazgo de Washington y los americanos se movilizan por la paz.

Aun así, Obama se empeña en ir a la guerra, a pesar de que cometer tal acto criminal contra una población civil indefensa es lo que dañaría su imagen y no echarse para atrás. La supuesta obligación moral tampoco se realiza aplicando el ojo por ojo y un castigo colectivo a los inocentes por lo que han hecho unos individuos aún por identificar. Es más, si Siria tuviera la bomba atómica, Obama hubiera guardado su obligación moral en un baúl bajo siete llaves. Fue durante la presidencia de Obama cuando Israel utilizó el fósforo blanco, arma química prohibida, y no le pasó nada a su moral. Quizás pretende recurrir al keynesianismo militar para salir de la crisis, o quizás sabe que no podrá conseguir el permiso del Congreso para un ataque a Irán, y considera que esta será la oportunidad de asestar un golpe a la República islámica: sería ir del Golfo de Tonkin al Golfo Pérsico. La arrogancia y la hipocresía han sido las dos columnas de la política exterior de este país.

En realidad, la línea Roja que Obama estableció no era el uso de esas malditas armas (antes utilizadas por ambos bandos), sino el fin del equilibrio entre los rebeldes y el gobierno sirio. Y el ejército pasó esa línea cuando empezó a recuperar las localidades ocupadas. La última hace unos días: el enclave cristiano de Malula, de habla arameo, en manos de los fanáticos Al Nasr, los talibanes sirios.

Por su cultura y formación, y siendo además comandante de las fuerzas armadas, el presidente americano es como un martillo al que todo le parece un clavo. Busca soluciones militares a los problemas. “Yo soy el mundo” es el síndrome del triunfalismo, una enfermedad psicológica que padecen los mandatarios de EEUU, originada por la desaparición de la Unión Soviética.

Ni guerra ni dictadura

Durante la invasión a Irak, a los oriundos de Oriente Próximo nos sorprendía la caída de las fuerzas progresistas occidentales en el maniqueísmo del pensamiento único: o conmigo o contra mí. Defendían a un carnicero como Sadam Husein frente a Bush, un criminal de guerra, cuando él era corresponsable del calvario que su pueblo sufría desde al menos dos décadas. Sucede lo mismo con Bashar Al Asad, un despiadado dictador narcisista, paranoico y manipulador, que identifica cualquier reivindicación popular con la conspiración de sus enemigos extranjeros, y por ende, se niega a realizar reformas reales. Los paramilitares gubernamentales utilizan los mismos métodos para aterrorizar a la población que los rebeldes. Ahora bien, pedir su cabeza en estos momentos y ante las dimensiones que la tragedia siria está tomando, es un error. Mirad Irak y Libia. Una dictadura es mejor que una eterna guerra total. Asad ya ha aceptado convocar elecciones libres para el 2014 y no presentarse.

La paz es posible

Las vías pacíficas para poner fin al conflicto no están agotadas. Lo necesario para empezar es:

1. Que se deje de utilizar el término “comunidad Internacional” para referirse a EEUU y a sus aliados, excluyendo a Rusia, China, India, Brasil, entre otros, que son los países más grandes y más poblados del planeta. No se puede hacer de policía, de juez, del jurado y del verdugo a la vez y en nombre de la humanidad, provocar una terrible catástrofe.

2. Que Ban Ki-moon convoque una reunión urgente de la Asamblea General de la ONU, con autoridad para decidir sobre el conflicto, y empezar así a reducir el peso del Consejo de Seguridad.

3. Que Rusia y EEUU utilicen su influencia para imponer un alto el fuego, un embargo del material militar tanto al Gobierno como a la oposición siria, recurriendo a la amenaza de romper los contratos de venta de armas con Asad y también con Turquía, Arabia e Israel, que apoyan a la oposición armada.

4. Que China y Rusia, además de oponerse a la agresión militar, propongan una alternativa política de consenso, apoyando a las fuerzas progresistas internas (como el Comité Nacional de Coordinación de las Fuerzas de Cambio Democrático, entre otras), para preparar unas elecciones libres.

5. Que Irán convoque una reunión urgente del Movimiento de los No Alineados. El gobierno de Rohani, en un acto sin precedentes, felicitó a los judíos su fiesta de Rosh Hasaná. La ONU debe aprovechar esta nueva postura de Irán e implicarle en la pacificación de la región.

6. Que la verdadera comunidad internacional dé ayuda humanitaria a los millones de damnificados por el conflicto.

7. Que España, en vez de apuntarse a la guerra, utilice sus relaciones tradicionales con el mundo árabe y albergue una conferencia de paz para Siria.

http://blogs.publico.es/puntoyseguido/968/seis-propuestas-para-la-paz-en-siria-y-un-requiem-por-obama/

“Si EEUU interviene será en busca en sus intereses”

 

Los refugiados sirios en Líbano recelan del verdadero objetivo de los anunciados ataques occidentales

“Nos han bombardeado durante dos años y medio sin que nadie responda a esos ataques. ¿Por qué deberían responder ahora?”

 

Niña siria refugiada en Jordania. (Manu Brabo/AP)

Sidón , Líbano (Mónica G. Prieto)

El tiempo parece haberse parado en el edificio que debería albergar la Universidad Imam Ozei de Sidón, desde hace año y medio convertido en un improvisado centro de refugiados donde se hacinan 165 familias sirias huidas de los combates de su Hama natal.

Mujeres y niños acarrean agua desde una fuente cercana mientras los jóvenes juegan al fútbol y los adultos se enzarzan en interminables conversaciones políticas acompañadas de café y tabaco. Nadie parece especialmente inquieto ni aliviado por la posibilidad de un ataque occidental contra Damasco. “A nosotros nos están bombardeando desde hace dos años y medio”, dice Ahmed Said, agricultor y veterano en el edificio, de 61 años. “Primero fue con armas automáticas, luego artillería pesada, después con carros de combate, más tarde con aviación, luego con misiles y con barriles explosivos y finalmente con armas químicas. Y nadie ha respondido a esos ataques. ¿Por qué lo iban a hacer ahora?”.

(Manu Brabo/AP).

Para Ahmed, la retórica occidental que amenaza con ataques puntuales contra el régimen sirio en respuesta al ataque con gases contra civiles del pasado 21 de agosto está vacía. Como él, otros muchos refugiados desconfían de las verdaderas intenciones de Estados Unidos y sus socios, que durante los dos años y medio que dura la represión y la guerra civil nunca castigaron –apenas cuestionaron- al régimen de Damasco. “No nos creemos que vayan a intervenir”, irrumpe Abu Yazen, de 33 años, rodeado de otros aldeanos de la localidad de Al Hawija, en la provincia de Hama, una población de 1.200 habitantes que ha quedado reducida a un montón de ruinas y medio centenar de moradores: todos combatientes rebeldes. “Estados Unidos miente, como todos los gobiernos occidentales y todos los Gobiernos del Golfo. Si quiere atacar, atacará a los civiles y luego dirá que han errado en su objetivo”, afirma Ahmed Abdelaziz, 38 años, en una peculiar percepción que indica hasta qué punto los sirios recelan de Washington, aliado regional de Israel, enemigo por antonomasia del pueblo árabe.

El peso de la invasión norteamericana de Irak, que empujó al país a una sangrienta guerra religiosa, la ocupación de Afganistán, los bombardeos con aviones no tripulados en países como Yemen y el doble rasero que emplea Estados Unidos en su trato con los países árabes -pese a su “escándalo moral” por el uso de gases contra población civil siria, apoya a la Junta golpista egipcia y su principal socio en el Golfo es Arabia Saudí, una dictadura extremista islámica regida por la Sharia y que no respeta los derechos más básicos para sus ciudadanos- alimentan una desconfianza histórica entre los árabes, bien reflejada por los comentarios de los ciudadanos sirios consultados. “Estados Unidos sólo busca su propio beneficio, no el de la gente. Si interviene será en busca en sus intereses, como hizo en Libia, no por motivos humanitarios. Nunca intervino a favor del pueblo de Egipto, ni de Túnez, ni de Siria”, asegura Mohamed, agricultor de 36 años.

(Manu Brabo/AP)

Niños sirios refugiados en Líbano (M.G.Prieto)

“En realidad, a Estados Unidos le interesa la debilidad de los países árabes, y en el caso de Siria le interesa más proteger a un régimen que ha salvaguardado la frontera con Israel durante 40 años que a la población civil. ¿Por qué van a bombardear a quien protege la frontera de su aliado? EEUU y Naciones Unidas sólo buscan el beneficio de Israel, y sólo tomarán decisiones por el bien de Israel”, prosigue.

La idea se repite entre los moradores de lo que tendrían que haber sido aulas universitarias, hoy habitaciones que acogen entre una y dos familias de refugiados, en el edificio abandonado cuya construcción fue abortada antes de su fin. Con el inicio de la crisis de refugiados, un colectivo de ONG locales pactó con los dueños la remodelación del edificio para destinarlo a acoger a ciudadanos sirios a cambio de dos años de alquiler: hoy, 857 personas están registradas como habitantes del inmueble, entre ellas 250 niños que han perdido dos cursos escolares y que hoy vagan, muchos sin calzado, entre los charcos de barro y la inmundicia que rodea el lugar.

(Manu Brabo/AP)

Este es el mayor edificio que hace las veces de campo de refugiados en Sidón pero no el único: hay otros seis inmuebles menores, todos en construcción, que albergan a sirios huidos del conflicto. En total, se estima que en Sidón hay unas 2.000 familias a los que habría que sumar otras 1.800 familias palestinas que han buscado refugio en Ain al Hilweh, el mayor campo de refugiados palestinos del Líbano. En total, el Líbano alberga ya a 1,2 millones de refugiados sirios, registrados o no, y la cifra amenaza con dispararse en los próximos días por la amenaza occidental contra Damasco: parte de la población de la capital siria está optando por huir y su salida natural es el Líbano. Si hace unos días salían a diario entre 500 y 1000 refugiados por el puesto fronterizo de Masnaa, la cifra se ha disparado: según fuentes oficiales libanesas, sólo el miércoles cruzaron la frontera 6.000 nuevos refugiados.

“Lo único que pretende Estados Unidos es que la gente, los sirios, nos sigamos matando”, se encoge de hombros Abu Yazen, de 33 años, sentado en el suelo de la habitación de cemento que ocupa con su familia. “Ya están avisando de qué posiciones pretenden bombardear. ¿Para qué lo hacen, para que las desalojen? Si atacan, atacarán al Frente al Nusra, los que ellos llaman terroristas, y no al régimen. Usarán el ataque para matar a los grupos islamistas, que son los únicos que nos han ayudado”.

(Manu Brabo/AP)

Sus palabras resumen la desesperación de un pueblo que, tras levantarse contra el régimen y ser arrastrado a la guerra civil por la represión y la retórica sectaria de la dictadura, simpatiza más con el extremismo islámico que con los países occidentales que volvieron la cara ante bombardeos contra población civil que han dejado más de 100.000 víctimas, más de seis millones de refugiados y desplazados internos y un país en ruinas. Mucho han cambiado las cosas desde que, en marzo de 2011, un grupo de adolescentes fuera arrestado y torturado por la Inteligencia siria por escribir “el pueblo quiere la caída del régimen” en un muro de Daraa, en imitación de las consignas que se coreaban en países vecinos envueltos en las llamadas primaveras árabes. Fue el inicio de un levantamiento popular que al principio exigía reformas y el final de la corrupción: a medida que corrió la sangre, pidió la caída del régimen.

Miembros del ELS atacan posiciones del Ejército de Assad (Manu Brabo/AP)

Padres, familiares y amigos de aquellos niños tomaron las calles exigiendo su liberación en una serie de marchas que serían reprimidas. Cada funeral se convertía en una nueva declaración de intenciones, y cada manifestación era más numerosa que la anterior: al ritmo que crecían en número, aumentaba la represión; a medida que aumentaba el número de muertos, se radicalizaban las exigencias de los manifestantes.

El régimen alternó promesas incumplidas con una respuesta militar que pretendía hacer regresar a su pueblo al terror. Los primeros soldados del Ejército de Bashar comenzaron a desertar meses después del inicio de las manifestaciones: denunciaban que eran forzados por sus superiores a abatir a los civiles que se manifestaban. Fueron el germen del Ejército Libre de Siria, un grupo armado y al principio homogéneo que no tardaría en convertirse en la denominación que representa a un millar de grupos armados, algunos fieles a los principios de la revolución y otros motivados y financiados por diferentes agentes exteriores con sus propias agendas políticas. El brutal asedio y bombardeo de Baba Amr, en Homs, y la pasividad internacional que acompañó aquel episodio sólo atrajo yihadistas al conflicto y animó a las potencias árabes, en especial a Qatar y Arabia Saudí –enemigos del régimen de Bashar Assad- a intervenir de forma masiva con armas, dinero e incluso combatientes. Los socios del régimen, Hizbulá e Irán, hicieron lo mismo apoyando con armamento y hombres a Assad, convirtiendo así a Siria en el terreno donde se libra la gran batalla sectaria regional.

Miembros del ELS  ayudan a un compañero caído en combate (Manu Brabo/AP)

La revolución quedó devorada así por la represión y el odio religioso, por los extremistas que la secuestraron y por los intereses exteriores que ven en el país árabe el escenario perfecto para dirimir sus diferencias sin verse manchados de sangre. El afianzamiento de milicias como Johbat al Nosra (asociada con Al Qaeda) o Ahrar al Sham y la entrada del Estado Islámico de Irak (la temida sucursal de Al Qaeda en la antigua Mesopotamia, responsable de muchos de los atentados suicidas que arrastraron a Irak a una guerra civil entre 2004 y 2009) en Siria han desfigurado el levantamiento social y amenaza incluso a muchos de sus promotores: son varios los activistas secuestrados, amenazados o asesinados por grupos extremistas.

Son una realidad sobre el terreno –en regiones como Alepo o Raqqa disponen de más fuerza militar que ninguna otra facción- a la que el ELS no se ha enfrentado hasta el momento. La consigna es cumplir el objetivo común (la caída del régimen) antes de dirimir sus diferencias, basadas en el futuro que cada facción desea para Siria, pero las primeras desaveniencias ya se están traduciendo en combates entre milicias. Los extremistas quieren imponer un Estado islámico rechazado por los activistas, por muchos combatientes del ELS y por una vasta parte de la población civil, suní moderada, y parece casi imposible que haya un entendimiento pacífico en el futuro. Si las divisiones internas son irreconciliables, las externas también: la oposición en el exilio ha sido incapaz de unirse en estos dos años y medio dando un lamentable espectáculo donde los intereses políticos y económicos de cada grupo y su patrón exterior se superponen a la sangre del pueblo sirio al que dicen representar.

Niño amputado tras un bombardeo del Ejército sirio en Alepo. (Manu Brabo/AP)

Le pregunto a Ahmed Said si no teme a los extremistas y se piensa la respuesta: “No lo sé, pero por el momento, son ellos los que están ayudando a la gente. No los países del Golfo ni Occidente, sino ellos”. El mismo pensamiento se extendió inicialmente en Irak, en los primeros años de invasión, cuando yihadistas de todo el mundo se instalaron allí con la excusa de ayudar a la insurgencia suní contra la ocupación norteamericana para, poco más tarde, desatar una guerra sectaria mediante coches bomba contra la comunidad chií. El Estado Islámico de Irak no tardaría en declarar un emirato en la provincia de Anbar sometiendo a la población al terror de su dictadura religiosa: sus propios adeptos y simpatizantes terminarían combatiéndoles hasta arrinconarles.

Son muchos quienes temen que Siria siga los pasos de Irak, ahora que las milicias afines a Al Qaeda se fortalecen –el Estado Islámico de Irak y de Levante, que actúa en Siria, ha prometido un “volcán de venganzas” en respuesta al ataque químico– y son muchos quienes temen que el Líbano siga los de Siria. Con una población diversa religiosamente, un número abrumador de armas y las heridas de la guerra civil aún abiertas y avivadas por los líderes políticos –los mismos señores de la guerra que alimentaron el conflicto libanés entre 1975-1990-, el país del Cedro se ha convertido en el principal receptor de refugiados sirios y en la nación más expuesta al efecto contagio. Son más de un millón (en un país de 3.5 millones de habitantes) los sirios que han encontrado refugio en el país vecino, malviven de alquiler ante la ausencia de campos oficiales (se han contabilizado 383 concentraciones de tiendas, o campos improvisados) y salvo aquellos que no pueden mantenerse económicamente (El Líbano no reconoce la existencia de sus refugiados y no les ayuda como Estado) nadie piensa en regresar a Siria por el momento, ni siquiera si se produce una intervención occidental.

Miembro del ELS  intenta reanimar a un niño herido un bombardeo del Ejército sirio en Alepo (Manu Brabo/AP)

“A ninguno nos ha sorprendido que el régimen haya gaseado a la población de Damasco”, continúa Ahmad Said mientras sorbe café con cardamomo. “Son criminales, nos bombardean con Scuds, con barriles de dinamita… Si Estados Unidos ataca, lo hará de forma compasiva para el régimen. Será una respuesta puntual, pero los sirios no se quedarán quietos tras el ataque con armas químicas. Intentarán recuperar todo el país, y lo podrían hacer fácilmente si tuviesen aviones o cohetes”.

“Tendrían que haber intervenido hace mucho tiempo”, añade Farid Salloum, su cuñado, de 57 años. “La mitad de los grupos islamistas son una invención del propio régimen, les creó el régimen para enviarles a Irak hace unos años y ahora les usa para que manchen la imagen del Ejército Libre de Siria”, asegura. Durante la guerra civil siria, Damasco se caracterizó por proteger a parte de los grupos armados suníes, que aprovechaban la retaguardia siria para reorganizarse y realizar contactos exteriores: entre 2005 y 2010, era fácil encontrar a los líderes de las facciones más radicales, perseguidos por las autoridades de Irak, en despachos damascenos en un ejemplo más de la capacidad siria para pactar con todo aquel que le pueda beneficiar, más allá de afinidades políticas, económicas o religiosas. Muchos de esos combatientes iraquíes que una vez se vieron protegidos por el régimen se han sumado a las filas del ELS para combatirlo.

Refugiados sirios llegan  a la frontera (Manu Brabo/AP)

Salloum relata el día que decidió abandonar Al Hawija. “Nos habíamos refugiado en casa de mi hermano, había 20 mujeres y niños en la casa, incluida mi madre, de 90 años. Bombardearon la casa desde el aire: murieron cinco de mis familiares y 15 resultaron heridos. De eso hace 11 meses: nos fuimos de Siria y nunca hemos regresado. ¿Cómo se puede definir al hombre que ordena matar mujeres y niños de su misma nacionalidad? No es sirio, no es musulmán, no es humano”, dice moviendo la cabeza con gesto negativo.

http://periodismohumano.com/en-conflicto/si-eeuu-interviene-sera-en-busca-en-sus-intereses.html