¿POR QUÉ LOS GOBIERNOS OCCIDENTALES NO SE SOLIDARIZAN CON EL PUEBLO PALESTINO?

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Mientras Israel extermina a hombres, mujeres y niños en la Franja de Gaza, invocando su derecho a garantizar su seguridad, Estados Unidos y la UE contemplan la matanza con indiferencia, limitándose –en el mejor de los casos- a esbozar tímidas objeciones. Al margen de las cuestiones energéticas y geoestratégicas, nadie quiere proporcionar argumentos que permitan lanzar la temida acusación de antisemitismo. Los niños palestinos mueren carbonizados, mutilados o agujereados porque Israel quiere explotar los yacimientos de gas situados en las aguas territoriales de Gaza y porque existe una inequívoca voluntad de forzar una segunda Nakba o emigración forzosa, semejante a la de 1948, que expulsó de sus hogares a casi un millón de palestinos. No es una exageración hablar de genocidio o limpieza étnica. Israel sigue los pasos de Estados Unidos, que aplicó el mismo procedimiento con los pueblos nativos americanos. Los pueblos nativos americanos son en realidad las primeras naciones de un continente diezmado por el colonialismo europeo, pero en la actualidad sobreviven en reservas, sin la posibilidad de constituir un gobierno que refleje su identidad cultural. Sus derechos se extinguen en el humillante fidecomiso de sus propias tierras en calidad de gestores y administradores. Israel ni siquiera reconoce a los palestinos como pueblo, pues estima que solo son árabes, población hostil e incompatible con el proyecto de recuperar algún día las fronteras del Antiguo Testamento.

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LA PASIVIDAD DE EUROPA Y ESTADOS UNIDOS ANTE LA SHOAH

La UE y Estados Unidos no quieren acusar a Israel de genocidio y crímenes de guerra, pues la Shoah se ha convertido en una imbatible coartada, que se explota con vergonzoso cinismo. Casi todos los pueblos ocupados por el Reich alemán durante la Segunda Guerra Mundial colaboraron en la deportación de sus ciudadanos de origen judío, sin ignorar su terrible destino. El infame gobierno de Vichy se plegó a las exigencias de los nazis con auténtico fervor antisemita, movilizando a miles de policías para deportar a 74.000 conciudadanos judíos. 42.000 acabaron en Auschwitz. Solo 811 regresaron a Francia. En cambio, cuando el 1 de octubre de 1943 Adolf Hitler ordenó la deportación de los judíos daneses, el movimiento de resistencia y un gran número de ciudadanos anónimos se movilizaron para trasladar a la neutral Suecia a 8.000 judíos. Gracias a esta audaz maniobra y a las gestiones diplomáticas de las autoridades, solo perdieron la vida 102 judíos daneses, de acuerdo con los datos del Yad Vashem. El antisemitismo es un viejo prejuicio cristiano que en los años 30 gozaba de excelente salud en Europa y Estados Unidos. Joseph Kennedy, William Randolph Hearst y Henry Ford -que sería condecorado por los nazis con la Gran Cruz de la Orden Suprema del Águila Alemana, la distinción más alta que podía recibir un extranjero- nunca ocultaron su odio hacia los judíos y aprovecharon su poder para influir en la opinión pública norteamericana, ensalzando las dictaduras de Hitler y Mussolini. Walt Disney se movió en la misma línea y el gobierno de Franklin Delano Roosevelt restó importancia a la Shoah, pese a conocer perfectamente lo que sucedía. No quería perder el voto judío, pero tampoco el de los evangélicos y los irlandeses católicos, notorios antisemitas. Cuando en 1943, Jan Karski, representante del gobierno polaco en el exilio y testigo presencial de la matanza de judíos en el gueto de Varsovia y el campo de tránsito de Izbica, se entrevistó con Roosevelt para informarle del genocidio, el presidente le contestó con evasivas y desvió la conversación hacia la hípica, una de sus pasiones, preguntándole por las características de los caballos europeos. Ni siquiera se planteó bombardear las vías ferroviarias utilizadas por los nazis para deportar a millones de judíos. En esas fechas, los judíos norteamericanos sufrían discriminación laboral y se limitaba su acceso a colegios y universidades. Después del bombardeo de Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941, muchos jóvenes judíos se alistaron en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. Algunos ya habían luchado contra el fascismo en España como voluntarios de las Brigadas Internacionales. Los gentiles con un título universitario se convertían automáticamente en oficiales, pero ese criterio no se aplicaba con los judíos y, además, se les prohibía incorporarse a los servicios de inteligencia o la Fuerza Aérea, virulentamente antisemita. Si querían alistarse en los marines, les exigían una explicación. Si manifestaban que deseaban frenar el avance del fascismo, chocaban con un muro de incomprensión, pues los oficiales esperaban escuchar a los reclutas que su intención era “matar japos”. Aunque 550.000 judíos americanos lucharon en los campos de batalla europeos, soportaron el mismo desprecio que los afroamericanos, lo cual explica que años más tarde muchos judíos apoyaran la campaña por los derechos civiles encabezada por Martin Luther King. La prensa estadounidense no mostró mucha preocupación por la suerte de los judíos europeos. Incluso The New York Times, cuyos dueños (Ochs y Sulzberger) eran de procedencia judía, relegó a la página doce el informe de la historiadora Déborah Lipstadt sobre la deportación de 400.000 judíos húngaros a Auschwitz II (Birkenau), donde les esperaban las cámaras de gas y los crematorios. Cuando se produjo el levantamiento del gueto de Varsovia, el diario habló de patriotas polacos y no de Resistencia judía. El New York Herald Tribune, el Washington Post y Los Angeles Times obraron del mismo modo. Solo en la primavera de 1944, la Fuerza Aérea accedió a bombardear el complejo industrial de Auschwitz III (Monowitz), pero el ataque no incluyó las cámaras de gas ni las vías de tren que transportaban a los seleccionados para recibir “tratamiento especial”. Esta vergonzosa maniobra insinúa que las vidas de los deportados se consideraban menos importantes que la destrucción de las fábricas de munición.

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LA COMPLICIDAD DE EUROPA Y ESTADOS UNIDOS EN EL GENOCIDIO DE GAZA

La historia se repite con los palestinos, que en las últimas semanas están soportando en la Franja de Gaza un violento ataque militar del Tzahal. No se puede hablar de guerra, pues los palestinos carecen de un ejército regular y las milicias de Hamás poseen un arsenal ridículo, con escasa capacidad de infligir bajas. Sarah Woznick, enfermera norteamericana de Médicos Sin Fronteras, ha trabajado seis meses en la Franja de Gaza y acaba de abandonar el lugar, pues los ataques israelíes por tierra, mar y aire no discriminan entre civiles, personal sanitario y milicianos de Hamás. “No hemos podido desarrollar parte de nuestras labores médicas por falta de seguridad. […] Los palestinos sufren mucho, sobre todo los niños. Cada vez que había un ataque los niños se agarraban a las piernas de los padres, intentando protegerse. […] Aparte de los que mueren y los que resultan heridos, los niños de Gaza están sufriendo mucho psicológicamente. […] Un niño llegó con quemaduras en todo el cuerpo, con 100 pedazos de metralla incrustados”. Cuando le preguntan si los milicianos de Hamás se parapetan en los hospitales, según afirma el gobierno y la prensa israelíes para justificar sus bombardeos sobre escuelas y centros médicos, Woznick afirma que no conoce ningún caso ni ha escuchado ningún testimonio en ese sentido. Es un acto de cinismo afirmar que el Tzahal actúa con criterios selectivos, pues sus avisos para abandonar los edificios convertidos en blancos militares solo proporcionan a la población civil un ridículo margen de tiempo que no excede los cinco minutos. La Franja de Gaza está compuesta por 385 kilómetros cuadrados limitados al Mar Mediterráneo, Egipto –que ha recuperado su papel de aliado de Israel y Estados Unidos- y las fronteras israelíes. Apenas hay donde esconderse. “Te metas donde te metas te van a bombardear. Gaza es una ratonera, pero ¿adónde podemos ir?”, exclaman los palestinos.

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El Consejo de Derechos Humanos de la ONU ha aprobado una resolución que condena a Israel por su ofensiva militar y ha creado una comisión para investigar los crímenes y las violaciones del derecho internacional. Solo se ha opuesto Estados Unidos, que ha calificado la resolución de “destructiva”, y 17 países –entre los que se encuentran Alemania, Francia, Reino Unido y España- se han abstenido. Israel ha ironizado sobre la resolución, afirmando que solo es “una farsa”. Navi Pially, Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, ha afirmado que hay indicios de crímenes de guerra en la Operación Margen Protector, que de momento le ha costado la vida a 735 palestinos y ha provocado graves heridas en casi 5.000. El 85% son civiles. Al menos, 175 eran niños y más de un centenar mujeres. Ya hay 110.000 desplazados que han huido de sus hogares y, según Save the Children, cada hora muere un niño palestino. Israel ha bombardeado once escuelas, un pozo de agua que abastecía a 1.500 personas, un hospital, una escuela de Naciones Unidas en Beit Janún y un almacén gestionado por la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos en Oriente Próximo (UNRWA). Navi Pially ha recordado que desde el 12 de junio Israel ha detenido a más de 1.200 palestinos en Cisjordania y Jerusalén Este, sin presentar cargos. Simplemente, ha realizado una detención administrativa que puede prolongarse indefinidamente, sin aportar pruebas incriminatorias. Estos hechos solo pueden calificarse de secuestro. Israel disfruta de una escandalosa impunidad. Solo eso explica que Tizpi Livni, Ministra de Justicia, haya declarado al diario Yediot Aharonot: “¡Venid a buscarme!”, burlándose de la orden –ya revocada- de un tribunal británico, exigiendo su detención para interrogarla por crímenes de guerra en la Franja de Gaza durante la Operación Plomo Fundido (2008-2009). En esa época, Livni –antigua agente del Mossad– ocupaba los cargos de primera viceministra y ministra de Asuntos Exteriores. Hasta ahora el Tzahal ha sufrido 35 bajas. Es un número insignificante que refleja la asimetría de los contendientes, pero que triplica la cifra de 10 caídos durante la Operación Plomo Fundido, cuando 1.400 palestinos perdieron la vida bajo el fuego israelí. El Presidente Barack Obama ha lamentado la muerte de civiles, pero ha defendido el derecho de Israel a protegerse. En un alarde de cinismo, ha aprobado una ayuda de 47 millones de dólares para reconstruir Gaza, mientras continúan fluyendo ingentes cantidades de dinero para mantener en funcionamiento la maquinaría militar israelí.

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ISLAMOFOBIA Y EL RESURGIR DEL IMPERIALISMO NORTEAMERICANO

Uno de los crímenes del Tzahal que debería perdurar en la memoria colectiva es el asesinato de un joven palestino desarmado, que fue abatido y rematado ante las cámaras por francotiradores israelíes, mientras buscaba a sus familiares entre los escombros. ¿No es una triste repetición de los disparos del Hauptsturmführer SS Amon Göth desde el balcón de su residencia en el campo de concentración de Plaszow en la Polonia ocupada por la Alemania nazi? ¿Cómo es posible que los países occidentales toleren y no condenen esta masacre? Evidentemente no es tan solo por su subordinación a Estados Unidos ni por el miedo a ser acusados de antisemitas. No es solo por los yacimientos de gas en las aguas territoriales de Gaza, sino también por la profunda islamofobia que se ha propagado en el mundo desde el 11-S, un brutal atentado sin esclarecer que proporcionó la excusa perfecta a Estados Unidos para intervenir en Oriente Medio y proseguir sus planes para reordenar una zona de vital importancia en el suministro de combustibles fósiles. La islamofobia presupone que el Islam es una religión primitiva, irracional, cruel, racista, violenta y sexista. Los deleznables artículos de Michel Houellebecq, Oriana Fallaci y Antonio Elorza, mandarín del diario El País, han contribuido a fomentar esa visión, cuando lo cierto es que tanto en El Corán como en la Biblia hay frases igualmente inaceptables para la sensibilidad contemporánea, así como invitaciones a la compasión, el perdón y la tolerancia. Estados Unidos combatió el panarabismo de inspiración socialista en los años de la Guerra Fría y financió el fundamentalismo islámico, no menos dañino que el fundamentalismo cristiano, aliándose con Arabia Saudí, donde reina el wahabismo, una de las versiones más radicales del Islam. La desintegración de la Unión Soviética le dejó durante un tiempo sin el enemigo que justificaba sus desorbitados gastos militares, pero el 11-S restableció el clima de confrontación que sirve de coartada a su agresivo imperialismo. El Islam se ha convertido en el mejor comodín de la diplomacia norteamericana. Por un lado, se fomenta en la opinión pública el odio a los regímenes musulmanes, minimizando el impacto que causa la muerte de civiles palestinos, afganos o iraquíes en operaciones militares de la OTAN, Israel o Estados Unidos en solitario. Por otro, se promueve la constitución de un califato islámico en Siria e Irak que prepararía la batalla final contra Irán, la llave que permitiría controlar las repúblicas caucásicas limítrofes con Rusia, estrechando el cerco contra el oso ruso, su principal rival. La prestigiosa politóloga iraní Nazanín Armanian no alberga dudas sobre las intenciones de Estados Unidos. En mayo de 2014 Armanian publicaba en su blog Punto y seguido el artículo “La ofensiva simultánea del intrépido Obama contra Rusia y China”, donde afirma: “Ni en sus mejores años de imperialista Washington se había atrevido a actuar como un suicida: mientras planea un enfrentamiento directo con Rusia en Ucrania, Barack Obama visita a sus aliados asiáticos ─Japón, Corea del Sur, Malasia y Filipinas─, en el marco de su política del Regreso a Asia, para contener el avance de China en el mundo. […] El Pentágono planea  aumentar  las operaciones de vigilancia cerca de China, desplegar cazabombarderos y usar misiles para destruir la infraestructura militar del enemigo y enviar un portaaviones al Estrecho de Taiwán.  […] La línea roja autoimpuesta por Moscú de que consideraría el ataque a los ciudadanos rusos en Ucrania como un ataque a la propia Rusia,  puede convertirse en una trampa mortal para Putin. Es justo lo que busca Washington: involucrarle en una larga guerra de desgaste en Ucrania para así tumbar su economía, dañar su peso en las relaciones internacionales (ahora que se había convertido en mediadora de los conflictos como el de Irán y de Siria), parar el proceso de la mejora de sus relaciones con los Estados exsoviéticos, privar  a la Vieja Europa de un sólido socio comercial (y venderle su excedente de gas de esquisto), obligarla a participar en las sanciones económicas contra Moscú e incluso entrar en guerra contra su proveedor de gas, y ¿cómo no?  dar un nuevo protagonismo a la OTAN. El Pentágono va a desplegar más paracaidistas en Polonia, Estonia, Letonia y Lituania,  enviará un  buque de guerra al Mar Negro y en unos meses realizará la maniobra Operación Trident con Ucrania”. Armanian señala que Estados Unidos refuerza su estrategia política con atentados terroristas para desestabilizar a sus adversarios y cita la masacre de Odessa y el atentado en la estación de tren de Xinjiang, la región musulmana de China fronteriza con Afganistán y Pakistán. En ambos casos, los hechos coincidieron con la presencia en Ucrania de John Brennan, ex director de la CIA, y Joe Biden, vicepresidente de los Estados Unidos. No hay que estrujar mucho la imaginación para descubrir que Washington intenta forzar una intervención militar de Rusia. El atentado en Xinjiang se produjo poco después de la gira de Obama por Asia. Esta vez se trataba de desestabilizar una región fronteriza con países controlados por Estados Unidos. Armanian también ha señalado que el secuestro y asesinato de tres jóvenes israelíes en la Cisjordania ocupada solo favorecía a los intereses israelíes y ha cuestionado la existencia de Al Qaeda y la misteriosa ejecución de Osama Bin Laden, al que llama “el Fantasma”. Me he permitido citar a Armanian con tanta extensión por su enorme calidad como analista y porque sus hipótesis sobre operaciones de bandera falsa y terrorismo financiado por Estados Unidos tal vez resultan más creíbles que mis especulaciones. Hace poco, alguien me recriminó que atribuyera al Mossad el secuestro y presunto asesinato de los tres jóvenes judíos en la Cisjordania ocupada, asegurándome que un judío jamás atentaría contra la vida de otro, olvidando que en el atentado contra el Hotel Rey David cometido por el Irgún el 22 de julio de 1946 murieron 17 judíos. En esas fechas, dirigía el Irgún Menájem Beguín, futuro Primer Ministro de Israel y Premio Nobel de la Paz en 1978.

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EL ANTISEMITISMO COMO CORTINA DE HUMO

Mientras escribo este artículo habrán muerto más palestinos y tal vez algún soldado del Tzahal. Hace unos días, Marcos Ricardo Barnatán, judío sefardita nacido en Buenos Aires, visitó mi página en Facebook y calificó de repugnate mi artículo “¿Por qué el Estado de Israel asesina a niños palestinos?”. Buscando algunas de sus declaraciones, descubrí la siguiente perla: “¿España antisemita? Claro que sí: llevó aquí 45 años y he oído todos los eructos antisemitas que se pueda imaginar”. No sé si sufro alucinaciones visuales, pero en su foto de perfil posa con una pulsera con los colores de la bandera española y el escudo constitucional al fondo. Me cuesta trabajo entender esta paradoja, pero le remito a las conocidas palabras de Norman Finkelstein, judío norteamericano hijo de una superviviente de Auschwitz y Majdanek: “No existe nada más despreciable que usar el sufrimiento y el martirio de las víctimas del nazismo para intentar justificar la tortura, la brutalidad, la demolición de hogares que Israel comete diariamente contra los palestinos”. Dicho de otro modo: no hay excusas para justificar el martirio del pueblo palestino, que se produce por una mezcla de colonialismo, racismo e inconfesables intereses económicos y geoestratégicos. Para finalizar añadiré que los países occidentales no se solidarizan con el pueblo palestino porque los intelectuales, los artistas y los escritores hace mucho que renunciaron a cualquier forma de compromiso, más preocupados por los premios y homenajes que por el sufrimiento de sus semejantes. Al igual que los argelinos que luchaban contra Francia por su independencia, los palestinos solo disponen de su coraje para evitar su desaparición como pueblo. Indudablemente, todos somos culpables del genocidio que se está cometiendo ante nuestros ojos. Escribir un artículo no nos descarga de esa responsabilidad.

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RAFAEL NARBONA

Rafael Narbona.es

 

 

‘Pogromo’ palestino y ser mujer bajo el Gran Muro

Nazanín Armanian, 28-07-2014

¡Matad a todas las madres palestinas para que dejen de parir “pequeñas serpientes”!, propone Ayelet Shaked, la diputada israelí, ignorando que las “soluciones finales” nunca lo han sido y que suelen estallar en la cara de sus idearios. Antes de los nazis, en la Rusia de 1880 también se incitó el pogrom «linchamiento» de las familias judías y el expolio de sus bienes. Los palestinos, al igual que los judíos, sobrevivieron a esta y a otras rondas de exterminio, a pesar de esta señora o del rabino Dov Lior, quien ha lanzado una fatwa legitimando la masacre de los palestinos.

Afortunadamente, éstos, al igual que Buko Haram, Taliban o Bin Laden, no representan la ética de millones de personas a las que afirman representar. Si tales barbaridades las hubiera dicho un líder político o religioso palestino contra los israelíes, ahora estaría en uno de los Guantánamos acusado de la incitación al odio y terrorismo, y su tierra arrasada por la aviación de la OTAN en nombre de la civilización.

El triple desafío de la mujer palestina

1. Como nativas de una tierra enfrentada a una agresión imperialista-colonial, ocupada y sometida a una limpieza étnica sistemática, las palestinas, incluso en los tiempos de paz, sufren el bloqueo más largo de la historia, que prohíbe la entrada de los siguientes artículos al gueto en Gaza:

Lentejas, pasta, especias, galletas, dulces y chocolate entre otros alimentos, causando la desnutrición de 4 de cada 5 niños y la mitad de las mujeres; libros, lápices de colores, papel y ordenadores; balones de fútbol e instrumentos musicales; papel higiénico, ropa, vasos, cubiertos, vajilla, nevera, lavadora, bombillas de luz, agujas, sábanas, mantas, zapatos, colchones; cuerdas de pescar , varillas y criaderos de peces; piezas de repuesto para coches y sillas de ruedas, entre otros objetos.

Mientras:
– Demuelen con bulldozer las viviendas: unas 20.000 desde el año 2000. Aplastaron bajo sus máquinas, en el 2003, a Rachel Corrie de 23 años, activista estadounidense del Movimiento Internacional de Solidaridad (ISM) cuando impedía la destrucción de una casa palestina.

– Cometen “Ecocidia”: han arrancado de cuajo 1,4 millones de árboles frutales, entre 2000 y 2006. Han matado y golpeado a decenas de mujeres y hombres campesinos.

– Les cortan la electricidad y el agua durante horas o días, y a través de decenas de puestos de control, les impiden la libre circulación (ver: http://www.palestinalibre.org), dificultándoles acudir a sus trabajos, centros académicos e incluso a hospitales. Según Amnistía Internacional (AI), a Rula Ashtiya, embarazada que de madrugada iba a un ambulatorio para dar a luz acompañada de su marido, le impidieron el paso, siendo obligada a tirarse al suelo y parir delante de ellos mismos. El bebé murió minutos después y sólo entonces le dejaron ir a pie al hospital en Nablus, con su hijo muerto en los brazos. En el caso de Maysoon Saleh Nayef, a punto de dar a luz, su coche fue parado por estos controles y nada más arrancar fue tiroteado por los soldados. Mataron a su marido y a ella la hirieron en un hombro. En estado de shock, la sacaron del coche, le obligaron a quitarse la ropa ¡para cachearla!, y luego la dejaron desnuda tirada en el suelo, negándole además algo para cubrirse. Después, llamaron a una ambulancia —¿para mostrar que no eran tan inhumanos, quizás?—, y ella dio a luz a Fida, su niña huérfana. Maysoon, para colmo, no podía regresar a la casa conyugal, ya que sus suegros le hacían responsable de la muerte de su hijo (más casos en los informes de AI y el articulo “y los gemelos murieron” —And The Twins Died— del periodista israelí Gideon Levy).

Un conjunto de situaciones de terror y malas condiciones de vida que hicieron disparar los abortos involuntarios en Cisjordania en un 58% en 2012.

Con tales restricciones sobre el libre movimiento y la escasez de medios en los hospitales sería un disparate hablar de pruebas de prevención de enfermedades como el cáncer. Jahr de Jan Yunis, de 38 años y madre de cuatro hijos, consiguió viajar a Egipto para el tratamiento del cáncer de mama, pero no le dejaron regresar a Gaza, a su casa, mientras entre el 70% y 75% de sus hermanas israelíes se curan en su mismo país.

Fabricar palestinos enfermos, mutilados, incapaces durante las próximas décadas para defender sus derechos sobre su tierra es una estrategia política. Que quitándole el pan, agua, luz, libros, y seguridad a toda una nación, se tenga la indecencia de preguntar “por qué no hay grandes científicos entre los palestinos mientras decenas de judíos son premios Nobel” es indignante.

2. Como ciudadana discriminada por leyes teocráticas de los gobiernos de Gaza y de Cisjordania: ella necesita un tutor varón para realizar muchas gestiones, como si se tratase de una menor o incapacitada mental; la poligamia y el matrimonio infantil son legales. La falta de oportunidades laborales y un seguro social les arrebata el derecho a emanciparse. Ante las exigencias de las feministas, el Gobierno recién formado de la Unidad Nacional ha incluido a tres mujeres en su gabinete, como un intento de cambiar las leyes. Israel, que pretende impedir un Estado palestino a toda costa, canceló los permisos de viaje de los ministros palestinos entre Cisjordania y Gaza días antes del ataque.

3. Como mujer, por estar sometida a las tradiciones y una cultura profundamente patriarcal que le reducen en el “honor” de la familia, negándole su identidad independiente y el derecho a dirigir su vida. El desempleo masivo de los hombres, que ha destruido el tejido tradicional de la familia perturbando los roles, ha propiciado el trabajo de la mujer fuera del hogar, sin que ello haya supuesto su liberación, ya que se han convertido en mano de obra barata de los colonos judíos que han ocupado sus tierras agrícolas, y encima su propia comunidad les acusa de traidoras. Según el movimiento feminista palestino “Assiwar”, unas 40 mujeres murieron en 2013 a mano de sus familiares varones por este maldito honor. Sin apoyo institucional y con un cultura de resignación y aguante, algunas renuncian a ejercer los pocos derechos que tienen a beneficio de los hombres del grupo a cambio de ser protegidas por ellos, y a otras, las subversivas, se las chantajea, recomendándoles posponer sus reivindicaciones feministas para después de ganar la batalla nacional, si no quieren ser acusadas de antipatrióticas.

Y tres desafíos de la mujer israelí

1. “No en mi nombre” ha sido una de las consignas de cientos de mujeres y hombres judíos que han protestado contra los crímenes cometidos por su Gobierno en los territorios ocupados. Aunque desde 1948 el Movimiento de Mujeres Democráticas, fundado por militantes árabes y judías del Partido Comunista de Israel, y otras organizaciones progresistas habían trabajado en circunstancias muy difíciles por la igualdad de la mujer, las minorías étnicas, la separación entre religión y Estado y una paz justa entre ambos pueblos, las feministas judías empiezan a conocer el sufrimiento palestino tras la primera Intifada en 1987, que es cuando además asumen el arriesgado papel de ser la transmisora de esta realidad a la sociedad israelí sometida, según ellas, a un sofisticado lavado de cerebro. El proyecto “Enlace Jerusalén” o “Mujeres de Negro” han sido parte de esta compleja alianza, que a pesar de la asimetría en la relación —unas son ricas y pertenecen a la nación ocupante, y las otras pobres y colonizadas como pueblo—, sigue adelante con sus altibajos.

2. Como ciudadana de un Estado semiteocrático, que no les considera iguales ante la ley. El Gran Rabinato que controla la Ley de Familia las discrimina por su género: ella, por ejemplo, no conseguirá el divorcio si el esposo se niega a dárselo, condenándole así a ser “agunah” (anclada, encadenada) de forma indefinida, e impidiéndole que se case de nuevo o tener hijos “legítimos”. Éstos serán registrados como bastardos y sólo podrán casarse con personas de una lista. Ellas, al contrario de las musulmanas, no pueden incluir sus condiciones en el contrato matrimonial y librarse de estas normas prehistóricas.

Las israelíes van asestando golpes en la estructura patriarcal-religiosa de su sociedad y toman posición: Dorit Beinisch es presidenta de la Corte Suprema, y el 22% de los parlamentarios son mujeres (en Ruanda el porcentaje es de 64%, y en Pakistán, del 20%), y no todas son como Ayelet Shaked.

3. Como mujer “intocable” y despreciada por los poderosos grupos fundamentalistas. La batalla de las “Rosa Parks” israelíes contra la segregación en algunas líneas de autobuses ha dado “medio resultado”: esta ofensa será ilegal, aunque los conductores pueden pedir a las mujeres que ocupen los asientos traseros. ¡Menuda solución para atajar la mentalidad discriminatoria! Las “Patrullas del recato” de los extremistas Haredi, aunque no llegan a actuar como los Taliban, acosan a las mujeres por su vestimenta e incluso por rezar en voz alta.

La mirada sexual a la mujer que recorre los textos sagrados de las religiones abrahámicas fortalece la estructura patriarcal de la sociedad (ver: De dioses y genitales humanos). Así, el 76% de las judías y el 79% de las árabes israelíes temen un asalto sexual. Entre 2003 y 2010 estas agresiones aumentaron de forma espectacular. El ex presidente del país, Moshe Kasave, está en prisión por violación. Según la Organización Internacional sionista (WIZO), el año pasado, unas 200.000 mujeres fueron víctimas de la violencia de género y 600.000 niños fueron testigos de las agresiones. Y eso que tan sólo se denuncia el 20% de los casos. A diferencia de las palestinas, ellas y sus hijos disponen de numerosos centros de atención y casas de acogida.

Un movimiento feminista de izquierda palestina-israelí es clave para la consecución de la paz. Ellas tienen derecho a estar en la mesa de negociaciones para conseguir una solución que no sea militar, sino progresista y justa.

 

Público.es – Punto y seguido

Otro día de horror] Mueren 66 personas en las últimas horas en Gaza por la ofensiva sionista: 714 palestinos y palestinas asesinadas

Escrito por  Kaos. Solidaridad con Palestina

[Otro día de horror] Mueren 66 personas en las últimas horas en Gaza por la ofensiva sionista: 714 palestinos y palestinas asesinadas Foto: EFE

Más de 66 palestinos y palestinas murieron este miércoles, 16º día de la ofensiva militar israelí contra Gaza, elevándose así a más de 714 las personas palestinas asesinadas en la ofensiva de Israel desde el 8 de julio, según el portavoz de los servicios de emergencia palestinos, Ashraf al Qudra.

En el otro campo han muerto 32 soldados, la mayoría en combate en Gaza, dos civiles en Israel por un obús disparado desde Gaza, y un trabajador extranjero víctima de un obús palestino. Al Qudra señaló 18 personas muertas en ataques a primera hora del jueves. El balance no cesa de agravarse.

Varios niños figuran entre las víctimas de los bombardeos aéreos y artilleros contra los sectores del enclave palestino.

Grupos de derechos humanos indican que más de 80% de los palestinos muertos son civiles, y el Centro de Derechos Humanos de Palestina, con sede en Gaza, indicó que 90 de los muertos son mujeres y 160 niños. La mayoría de las víctimas palestinas son civiles.

Seis palestinos de una misma familia, incluyendo dos niños, murieron la mañana del jueves en un bombardeo israelí al oeste de Jan Yunes, sur de la Franja de Gaza, indicaron los servicios de socorro palestinos.

“Seis miembros de la familia Al Aftal, incluidos una niña de 5 años y un niño de 3 años, murieron”, precisó Ashraf al Qudra, portavoz de los socorristas en la zona.

Con esto, suman 18 los palestinos muertos durante la jornada en bombardeos israelíes.

Grupos de derechos humanos indican que más del 80% de los palestinos muertos son civiles, y el Centro de Derechos Humanos de Palestina, con sede en Gaza, indicó que 90 de los muertos son mujeres y 160 niños.

Según la ONU también, la mayoría de las víctimas palestinas son civiles.

Stefan Dominioni, voluntario de Médicos sin Frontera, informó desde Gaza que muchas organizaciones de ayuda se han retirado de la Franja debido a las condiciones de inseguridad que enfrentan día a día para atender a los cientos de heridos que llegan.

En entrevista con Lo Que Queda del Día, Dominioni, quien se encuentra en el norte de Gaza a cargo de la logística, indicó que actualmente el equipo de Médicos sin Fronteras lo componen cinco personas de distintas nacionalidades: Italia, Nueva Zelanda, Rumania, Australia y Francia.

“Hacemos sólo lo mínimo y con mucha precaución”, explicó respecto a los problemas que enfrentan en medio de un conflicto que ya ha dejado 700 muertos, en su mayoría civiles.

Dominioni explicó que “para poder trabajar en condiciones de inseguridad y con tantos heridos, ellos (los médicos) están muy concentrados en sus trabajo y tratan de no prestar atención a lo que pasa alrededor, sólo a sus pacientes”.

Además señaló que trabajan en lugares que Israel conoce y con el permiso de ellos, por lo que “no somos una meta, no corremos un riesgo directo”.

El voluntario en Gaza informó que al menos un cuarto de los muertos son niños y una mitad son mujeres. La gran mayoría llega “con heridas por explosión o por fuego, traumas, fracturas, los casos más graves mueren a los pocos minutos de llegar” debido a la “intensidad de las lesiones”.

El médico además comentó que muchas organizaciones de ayuda “eligieron salir porque era demasiado peligroso”, y que sólo queda la Cruz Roja y algún otro grupo.

Sin embargo, explicó que por el bloqueo “la mayoría no puede salir”.

“Muchos tuvieron que evacuar de sus casas, ahora están viviendo todas las familias juntas. Por ejemplo, una casa donde vivían nueve ahora hay 40”, comentó.

Respecto a la labor que realizan, detalló que “trabajamos donde hay necesidad, no tomamos parte en las decisiones políticas”, puntualizó.

Kaos en la red

Noam Chomsky, Rigoberta Menchú y otros 62 intelectuales exigen embargo militar a Israel

Escrito por  Kaos. Solidaridad con Palestina

Según destaca el comunicado de los intelectuales, “la capacidad de Israel para poner en marcha este tipo de ataques devastadores con impunidad proviene en gran parte de la vasta cooperación militar internacional y del comercio de armas que Israel mantiene con gobiernos cómplices de todo el mundo.”

La carta fue publicada por el diario ‘The Guardian‘, en donde figuras públicas como la guatemalteca Rigoberta Menchú o el argentino Adolfo Pérez Esquivel, ganadores del Nobel de la Paz, lamentan que Israel haya desatado “una vez más toda la fuerza de su Ejército contra la población palestina”.

Los firmantes de la carta exigen un embargo militar inmediato a Israel por su ofensiva en la Franja de Gaza.

“Hacemos un llamado a las Naciones Unidas y a los gobiernos de todo el mundo a tomar medidas inmediatas para aplicar a Israel un embargo militar integral y legalmente vinculante, similar al impuesto a Sudáfrica durante el apartheid,” señala el comunicado.

Entre los firmantes se encuentra el Premio Nobel de la Paz de la Argentina, Adolfo Pérez Esquivel, así como sus colegas Desmond Tutu, de Sudáfrica, Rigoberta Menchú, de Guatemala, Mairead Maguire, de Irlanda, Jody Williams, de Estados Unidos, y Betty Williams, de Irlanda del Norte.

“Israel ha desatado una vez más toda la fuerza de su ejército contra la población palestina cautiva –arranca el texto–, sobre todo en la sitiada Franja de Gaza, en un acto inhumano e ilegal de agresión militar. El actual ataque de Israel contra Gaza hasta el momento ha matado a muchos civiles inocentes, ha causado cientos de heridos y devastado la infraestructura civil, incluido el sector de la salud, que ya estaba gravemente deteriorado.”

Según destaca el comunicado de los intelectuales, “la capacidad de Israel para poner en marcha este tipo de ataques devastadores con impunidad proviene en gran parte de la vasta cooperación militar internacional y del comercio de armas que Israel mantiene con gobiernos cómplices de todo el mundo.”

También firmaron el texto el músico británico Roger Waters, la escritora estadounidense Alice Walker, el teólogo de la liberación brasileño Frei Betto, el sindicalista sudafricano Zwelinzima Vavi, su colega brasileño Joao Antonio Felicio, el filósofo esloveno Slavoj Zizek, el académico israelí Nurit Peled, el británico ex presidente del PEN Gillian Slovo y la escritora india Gita Hariharan.

“A partir de 2008, EE.UU. comenzó una ayuda militar a Israel que rondará 30 mil millones de dólares, mientras que las ventas militares anuales israelíes al mundo llegan a miles de millones de dólares. En los últimos años, los países europeos han exportado armas a Israel por valor de miles de millones de euros, y la Unión Europea ha financiado a las empresas militares y a las universidades israelíes con becas de investigación en el ámbito militar por un valor de cientos de millones de euros”, señala el comunicado.

Los intelectuales acusaron a los países emergentes de apoyar de palabra a Palestina mientras financian las campañas represivas de Israel. “Las economías emergentes, como India, Brasil y Chile, aumentan rápidamente su comercio y cooperación militar con Israel, a pesar de que afirman apoyar los derechos palestinos.”

Entre los firmantes también aparecen Federico Mayor Zaragoza, ex director general de la Unesco, de España; Chris Hedges, periodista, Premio Pulitzer 2002, de EE.UU.; Boots Riley, rapero, poeta, productor de artes, de EE.UU.; y Noam Chomsky, filósofo, analista político, de EE.UU.

http://www.kaosenlared.net/secciones/s/derechos-humanos/92601-noam-chomsky,-rigoberta-mench%C3%BA-y-otros-62-intelectuales-exigen-embargo-militar-a-israel

Nadie puede sorprenderse por lo que ocurre en Gaza

gaza huida

Centenares de palestinos muertos, de los que una cuarta parte son niños y adolescentes. Hospitales atacados. Fuego de artillería masivo y desde los F16 contra zonas civiles donde viven miles de personas. Ataques directos contra casas donde mueren familias enteras. ¿Es la operación israelí de castigo contra Gaza que estamos presenciando ahora un salto cualitativo, una ofensiva en la que se han utilizado medios mucho más desproporcionados que en ocasiones anteriores?

Los periodistas extranjeros que están allí y que fueron testigos de operaciones anteriores confirman que nunca han visto nada parecido. Muy pronto el parte de bajas superó lo ocurrido en noviembre de 2012.

Y sin embargo, en esencia todo esto sucedió antes, quizá a una escala menor. Las cifras de muertos cambian, pero hay cosas que siguen siendo las mismas. La deshumanización del enemigo (y por tal hay que entender todos los habitantes de Gaza, no sólo los miembros de Hamás). Responsabilizar a los civiles de su condición de víctimas sea por vivir en territorio gobernado por Hamás, o por estar en su casa o en la calle cuando se produjo el ataque porque ambas situaciones se producen cada día. Crear zonas en las que se dispara de forma indiscriminada contra todo aquel que esté en la calle.

Todo eso no proviene de una nueva orden dictada por el Gobierno actual, sino que viene de una mentalidad que se ha impuesto a lo largo de años. Hay algunos ejemplos en lo que escribí en 2004 (“Israel declara la yihad”) con ocasión de otros ataques. Por ejemplo, una manifestación de civiles en Gaza durante un toque de queda acabó con diez muertos, masacrados por los disparos de tanques. Sobre estas situaciones, un coronel israelí había dicho:

“Alguien que sale a la calle es obviamente alguien que está buscando problemas. Es alguien que pretende cometer un atentado terrorista, y por consiguiente es un objetivo legítimo”.

Y después citaba a un periodista israelí, que comentaba el ataque contra la manifestación:

“Esta conducta es parte de la creciente falta de sensibilidad del Ejército israelí hacia las víctimas civiles palestinas. Se explica por las draconianas instrucciones para abrir fuego en Gaza desde el principio de los enfrentamientos, cuando decenas de palestinos pagaron con sus vidas acercarse a la valla de seguridad o los asentamientos, por la decisión de asesinar al líder de Hamás Salah Shehade, a pesar de que había decenas de civiles a su alrededor, y por la indiferencia de la fiscalía militar: tan pocas investigaciones y procesamientos después de tantas bajas civiles.”

¿Más ejemplos? ¿Qué decir después de ver las imágenes de un voluntario, eliminado a sangre fría de dos disparos por un francotirador, que buscaba a sus familiares entre las ruinas de las casas?

En 2009, me referí al caso de unos suboficiales que se atrevieron a contar en un acto público los hechos que habían presenciado en Gaza.

“El suboficial contó la historia de una anciana que estaba cruzando una calle y que fue disparada por los soldados: ‘No sé si ella era sospechosa o no sospechosa, no sé quién era. Lo que sí sé es que mi oficial mandó a gente al tejado para acabar con ella. Fue un asesinato a sangre fría’.

Otro suboficial se refirió a un incidente en el que mataron a una familia. ‘Habíamos ocupado la casa, y a la familia se le dejó ir y se le dijo que se fueran hacia la derecha. La madre con los dos hijos se confundió y se fue hacia la izquierda. Al francotirador de la azotea no se le dijo que no había problema con eso y que no debía disparar. Se podría decir que hizo lo que le habían ordenado. Le habían dicho que no debía permitir que nadie apareciera por la izquierda y les disparó’”.

Otra noticia de esa ofensiva: Israeli troops killed Gaza children carrying white flag, witnesses say. ¿Qué amenaza presenta para un soldado un grupo de gente con una bandera blanca?

También en esa ofensiva de 2009, se habló de la mentalidad de los soldados israelíes con relación a los civiles de Gaza. Los políticos dicen en sus discursos que el Ejército intenta distinguir entre las milicias de Hamás y los civiles (porque también entonces el jefe de las FFAA y el primer ministro, Ehud Olmert, decían que Israel tenía “el Ejército más moral del mundo”), pero en esa inmensa galería de tiro que es Gaza las tropas tienen ideas diferentes sobre sus objetivos. Cité el caso de un oficial que estaba intentando convencer a sus soldados (ya lo había hecho antes con sus superiores) de que no era necesario entrar en una casa disparando a matar. Y se queda perplejo al escuchar la respuesta de sus hombres:

“Uno de mis soldados me preguntó ‘¿Por qué?’. ‘Qué es lo que no está claro? -No quiero matar a civiles inocentes’, le dije-. Y él siguió: ‘¿Seguro? Cualquiera que esté dentro es un terrorista. Eso lo sabemos todos’. Le dije: ‘¿Crees que la gente de dentro escapará? Nadie escapará’-. ‘Eso está claro’, responde, y entonces sus compañeros se unen (a la discusión): ‘Tenemos que asesinar a todo el que esté dentro. Sí, todos los que están en Gaza son terroristas’, y todas esas cosas con que les llenan la cabeza, sobre todo en los medios de comunicación”.

Cambian las cifras, sí, pero la historia es la misma.
http://www.guerraeterna.com/nadie-puede-sorprenderse-por-lo-que-ocurre-en-gaza/

 

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¿Cuántos niños tiene derecho a matar Israel para vengarse?

El tablero global

Carlos Enrique Bayo

20 jul 2014
 

Que hay víctimas mortales de primera y muertos de segunda (y de tercera, de cuarta…) ha quedado trágicamente patente este domingo con el tratamiento informativo de las matanzas de civiles en Gaza.

La práctica totalidad de los medios de comunicación occidentales abrieron sus portadas o telediarios con la situación en Ucrania oriental tras el derribo de un avión de pasajeros tres días antes, mientras dejaban en segundo lugar la masacre de civiles cometida por el Ejército israelí en el barrio Shayahía de Ciudad de Gaza. En TVE incluso se calificó como “batalla” el bombardeo masivo de la Aviación contra un vecindario superpoblado, que mató a más de 80 inocentes, en su mayoría mujeres, niños y ancianos.

Largos espacios de televisión e innumerables páginas escritas se dedicaron a narrar la tragedia de los familiares y amigos de los fallecidos en el vuelo MH-17. Pero las breves crónicas de los enviados especiales a la Franja, periodistas que trataban de sintetizar el horror de la catástrofe humana a su alrededor, eran las únicas denuncias de la atrocidad que Israel estaba cometiendo en ese gigantesco campo de concentración al aire libre. Y ningún medio se detuvo a narrar las trágicas historias personales de las familias mutiladas por ese crimen de guerra. Las víctimas palestinas no eran más que frías cifras, únicamente números de daños colaterales en una operación militar defensiva.

Que el derribo del Boeing 777 de Malaysian Airlines fue una monstruosidad nadie lo puede negar. Sin embargo, todo indica que el lanzamiento del misil que lo derribó fue un fatal error de los que en ese momento manejaban baterías antiaéreas en una zona de guerra cuyo espacio aéreo debería haber sido cerrado mucho antes a los vuelos comerciales.

En cambio, la lluvia de fuego que cae incesantemente sobre la población palestina desarmada e indefensa es premeditada y se descarga por orden de las más altas autoridades militares y gubernamentales de un Estado que se declara democrático… además de autoproclamarse “judío” y exigir que así lo reconozcan los palestinos que fueron expulsados de sus tierras para que el ocupante israelí estableciera allí su nación.

Esta terrible operación Margen Protector tiene su origen en el criminal secuestro y asesinato de tres adolescentes israelíes en un asentamiento judío de Cisjordania. Y la venganza del Gobierno de Israel ha sido tan desproporcionada y despiadada como siempre, hasta ser también criminal, porque en el fondo cree que la vida de un solo judío vale mucho más que la de cientos de árabes. Eso es lo que demostró en la anterior operación Plomo Fundido con la que causó en 2009 una inmensa catástrofe humana en la Franja, además de matar a unos 1.400 palestinos (más de la mitad de ellos civiles, incluidos cientos de niños y mujeres), para vengar la muerte de unos pocos israelíes (en realidad, en todo 2008 perecieron cuatro personas a causa de los cohetes caseros lanzados desde Gaza, aunque luego murieran otros 13 israelíes durante la ofensiva).

El informe del comité de la ONU encargado de investigar aquella atrocidad (no perpetrada por grupos terroristas o fanáticos armados, sino por el poderoso Ejército regular de un Estado de derecho), presidido por el juez surafricano Richard Goldstone, dictaminó que, durante Plomo Fundido, “crímenes de guerra y posiblemente crímenes contra la humanidad fueron cometidos por las Fuerzas Armadas israelíes”, que “violaron las leyes internacionales y la IV Convención de Ginebra”.

Aquello sacudió incluso las conciencias de muchos judíos, que asistieron atónitos al informe interno de las propias Fuerzas de Defensa de Israel y de la inteligencia militar, según el cual 1.166 palestinos resultaron muertos en la operación: supuestamente, 709 de ellos terroristas, 162 que podían o no estar armados, y 295 viandantes (80 menores de 16 años y 46 mujeres). “¿Es que el asesinato de alrededor de 300 civiles, incluyendo docenas de mujeres y niños, no constituye un motivo para penetrar en la búsqueda del alma de una nación?”, se preguntaba entonces el destacado periodista israelí Gideon Levy en las páginas de Público.

Pues parece que no. Más de cinco años después, ningún militar ni político israelí ha pagado por semejante carnicería, y el halcón Netanyahu –quien dimitió del Gobierno de Sharon por oponerse a la retirada de Gaza en 2005– se siente legitimado por su fiel aliado estadounidense para lanzar otra operación de castigo colectivo contra toda la población civil de una Franja sometida desde hace siete años a un bloqueo sólo comparable a los asedios de la Edad Media. Porque, además, con Plomo Fundido Israel destruyó totalmente el 22% de las instalaciones de agua corriente de la Franja y más de la mitad quedaron seriamente dañadas. Tras aquella invasión, sólo el 13% de las líneas telefónicas seguía funcionando. Miles de edificios de viviendas, escuelas y hospitales habían sido demolidos. El daño que Israel infligió con alevosía a cientos de miles de civiles inocentes fue descomunal.

¿Cómo pueden los aliados de Israel aducir que el Estado judío tiene “derecho” a perpetrar tamaña destrucción, a cometer semejantes matanzas de mujeres, menores y ancianos? ¿Cuántos niños se cree Israel con derecho a asesinar para vengarse de los atentados de Hamás?

Quizá encontremos la respuesta en este dato: desde septiembre del año 2000 hasta antes de que comenzase esta espantosa operación Margen Protector, las Fuerzas de Defensa de Israel ya habían dado muerte a 1.540 niños palestinos. Ahora, superarán la marca de 1.600 niños asesinados.

¡¿Cómo se atreven a hablar de “defensa propia”?!

http://blogs.publico.es/eltableroglobal/a-cuantos-ninos-tiene-derecho-a-matar-israel-para-vengarse/963

Éxodo palestino tras la brutal matanza de Shujaiya

OFENSIVA CONTRA GAZA / AL MENOS 89 MUERTOS EN EL ATAQUE ISRAELÍ A UN BARRIO DE LA CIUDAD

CUARTOPODER | Publicado: 20/7/2014
 
 
Noventa palestinos muertos en un solo día, la gran mayoría en el barrio de Shujaiya, al este de la ciudad de Gaza. La jornada más sangrienta de la ofensiva israelí contra la Franja deja un total de 430 muertos, 112 de ellos niños o menores de edad, así como 45 mujeres y 25 ancianos. El ataque aéreo y terrestre contra el mencionado barrio ha sido tan brutal que el Comité Internacional de la Cruz Roja ha exigido a las partes un alto el fuego de cinco horas para poder evacuar a muertos y heridos. Tras la paralización momentánea de los combates, cientos de personas han huido del barrio en un éxodo del que son una pequeña muestra la imágenes de este post.

Desde el lado israelí también se hace balance de bajas. Las Fuerzas Armadas aseguran que 13 soldados han muerto hoy domingo en la ofensiva, la mayor cifra de bajas en un solo día que tiene en años el Ejército de Israel.

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Tres guerras y una vida

Lo que está ocurriendo en Gaza no va sólo contra todas las convenciones internacionales, sino que destruye a la humanidad y la vida del pueblo palestino

Un niño palestino mira a través de la ventana de su casa dañada por el impacto de metralla. EFE

Por tercera vez en siete años, Gaza ha sido atacada militarmente. Cientos de niños y niñas de Gaza están viviendo por tercera vez lo que significa ser bombardeado. Éstos, son los niños y adolescentes que se supone tendrían que disfrutar de la playa, como cualquier otro adolescente durante el verano. De viajes y campamentos de verano que se suponía iban a celebrarse en Khan Younes, Rafah y otras ciudades de Gaza, pero que se convirtieron en casas y sueños demolidos.

“El problema no es vivir tres guerras, el problema es que ellos saben lo que bombardean, pero yo no. Espero a los cohetes bombardeen mi casa en cualquier momento. Los veo venir. Todo el mundo es un objetivo” dice una de las trabajadoras del Comité Técnico de Asuntos de la Mujer (WATC).

Desde que comenzó el ataque israelí el pasado lunes, 7 de julio 2014 en Gaza, más de 200 personas han muerto (la mayoría de ellos son mujeres y niños) y hay casi 1.600 heridos. Más de 900 casas han sido destruidas o severamente dañadas, lo que significa que miles de familias sin hogar necesitan ayuda inmediata y refugio. Además, 19 escuelas han sido bombardeadas y 1 hospital, fue totalmente destruido. Hasta el momento más de 1.160 toneladas de explosivos han sido arrojadas sobre Gaza desde el inicio del ataque. Esas cifras muestran la magnitud del dolor y el sufrimiento del pueblo palestino en Gaza, donde la mayoría son civiles, tratando de tener una vida normal.

Un día antes del ataque, funcionarios del Ministerio de Salud en Gaza anunciaron la desesperada necesidad de medicamentos, ya que no cuentan con los suministros básicos para tratar a las personas debido a que los pasos de Erez (un puesto de control israelí custodiado por las fuerzas militares israelíes para controlar la entrada a Gaza) y Rafah (la frontera de Palestina a Egipto) están cerrados. En estos momentos, no se disponen de medicamentos para más de dos días, si las bombas siguen cayendo, esto no será suficiente.

Tres hospitales han sido cerrados porque no pueden ofrecer ningún servicio debido a la falta de electricidad, medicamentos y suministros esenciales, incluso para heridas leves. Bajo estas circunstancias, las personas que sufren de enfermedades crónicas como el cáncer, la diabetes, la presión arterial alta y la diálisis no están recibiendo los tratamientos necesarios, ya que no se consideran casos de urgencia, debido al elevado número de lesiones graves y muertes que los hospitales reciben cada hora.

Muchas de nosotras y nosotros, no tenemos electricidad, y las comunicaciones se hacen casi imposibles; algunos han tenido que abandonar sus casas porque al regresar de la oficina las encontraron destruidas; y una compañera salió corriendo con su bebé de 6 meses con unos pocos pañales y algo de leche después de pasar 24 horas refugiada en casa cayendo bombas sin parar.

Por todo esto, hacemos un llamamiento a todas las organizaciones internacionales de derechos humanos y ciudadanos del mundo a ponerse de pie y levantar la voz en contra de la agresión israelí y el ataque militar contra la población civil palestina en Gaza. Lo que está ocurriendo en Gaza no va sólo contra todas las convenciones internacionales, sino que destruye a la humanidad y la vida del pueblo palestino. Como decía Luther King, “Al final no recordaremos las palabras de nuestros enemigos, sino el silencio de nuestros amigos”.

Soraida Hussein es trabajadora del Comité Técnico de Asuntos de la Mujer (WATC) en Palestina y socia de Alianza por la Solidaridad

WACT es una organización palestina con la que Alianza por la Solidaridad trabaja en terreno desde hace años. Ante la situación en la que se encuentran nuestras socias, estamos llevando a cabo una campaña de apoyo para ofrecer atención médica de las víctimas del conflicto a través de las clínicas que tienen en varias zonas de Gaza.

www.alianzaporlasolidaridad.org/actua/gaza

http://www.elplural.com/2014/07/18/tres-guerras-y-una-vida/

Policías agreden a periodista de Periodismo Humano

La policía ha impedido una manifestación por la abolición de la monarquía y por un proceso constituyente frente al Congreso, mientras en el interior se aprobaba la ley de abdicación del rey Juan Carlos.

Jaime Alekos, periodista de Periodismo Humano, fue agredido y herido en el cuello por un policía, además de ser amenazado e insultado.

El dispositivo de policía antidisturbios, que superaba en número varias veces a la cincuentena de manifestantes que acudieron a la convocatoria de la Coordinadora 25S, identificó a varios de ellos para después desplazarlos a todos por el Paseo del Prado 200 metros más abajo, en dirección a la Glorieta de Atocha e impidiendo que se volvieran a acercar al Congreso.

Los antidisturbios también obstaculizaron el trabajo de los periodistas que cubrían la manifestación, alejándoles de la misma e identificando y empujando a varios de ellos.

Jaime Alekos, periodista de Periodismo Humano, fue agredido y herido en el cuello por un policía (hay un parte de lesiones) quien también le llamó “el tonto de siempre”, le quitó la cámara de vídeo, intentó borrar la grabación,  le exigió su DNI para multarle por negarse a identificarse (ver foto con DNI en la mano del policía) y  le amenazó diciendo:  ”Como subas el vídeo a YouTube, te voy a meter un puro que vas a flipar”.

Un compañero del policía le aconsejó no detener al periodista ante la manifiesta intención del agente agresor de proceder a su arresto. Algunos policías eran miembros de Puma 120, la unidad que recientemente hirió a siete periodistas, acción que fue grabada por el periodista Jaime Alekos, ahora también agredido.

Varios periodistas ha sido testigos de la agresión y han documentado los hechos.

Información relacionada:

Secuencia 02 (1)

Siete periodistas heridos por policías al fotografiar una detención

30.03.2014 ·  · (Madrid) VÍDEO

La convocatoria, organizada en Madrid por la Coordinadora 25S, reunió a alrededor de 200 personas en la Plaza de Neptuno. La Unidad de Intervención Policial (UIP, los antidisturbios), con un dispositivo de más de 100 agentes, identificó a la mayoría de asistentes. Una vez en Atocha, los antidisturbios detuvieron a un manifestante, golpeando a siete periodistas gráficos que documentaban la intervención.

Leer más

http://periodismohumano.com/sociedad/policias-disuelven-manifestacion-republicana-y-agreden-a-periodista-de-periodismo-humano.html

La UE y EEUU se oponen al proyecto de la ONU para obligar a las multinacionales a respetar los derechos humanos

La ONU aprobó esta semana una resolución histórica, presentada por Ecuador y Sudáfrica, que permitirá vigilar a las grandes corporaciones en los países del Sur. China, Rusia, Venezuela y Cuba votaron a favor. Alemania, Francia o Reino Unido, en contra

ALEJANDRO LÓPEZ DE MIGUEL Madrid 29/06/2014

Imagen de la Asamblea General de la ONU.

Imagen de la Asamblea General de la ONU.– EFE

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha aprobado esta semana un resolución histórica, que abre el camino para poder vigilar de cerca el cumplimiento de los derechos humanos por parte de las multinacionales a lo largo y ancho del planeta; un terreno hasta ahora inexplorado a estos niveles, y una resolución del Consejo de Derechos Humanos de la ONU que ha supuesto una inyección de optimismo en las organizaciones y colectivos que luchan por estas causas.

“Ha sido una gran victoria”, reconoce a PúblicoDiana Aguiar, investigadora del Transnational Institute, una de las organizaciones que han presionado para lograr la aprobación de esta resolución. Con 20 votos a favor, 14 en contra (entre ellos los de la UE y EEUU) y 13 abstenciones, la ONU se ha comprometido este jueves en Ginebra a formar un grupo de trabajo con los gobiernos de distintas naciones para crear un marco legal, un tratado que comprometa de forma efectiva a los estados a supervisar el cumplimiento de los derechos humanos.

“La idea es crear un tratado vinculante para todas las multinacionales, para que no puedan incumplir derechos humanos en los países que lo ratifiquen. Lo que empieza ahora es la negociación del trabajo, pero esto no tiene antecedentes. Antes solo había normas para la protección de los intereses de los inversionistas, como los tratados de libre comercio, pero no había hasta hoy ningún tipo de norma vinculante en el derecho internacional que señalara a las multinacionales como culpables. Hay muchos casos en los que se ha intentado acceder a justicias nacionales [para enfrentarse a las empresas], pero por limitaciones diversas no se ha logrado, y este mecanismo cambia la distribución de fuerzas”, asegura.

Aguiar (Transnational Institut): “Este tratado cambia la distribución de fuerzas”

“A partir de 2015 tendrán dos años para ponerlo en práctica”, explica a este medio Tom Kucharz, portavoz de Ecologistas en Acción, otra de las organizaciones que han celebrado la resolución de Naciones Unidas, que previsiblemente logrará la aprobación de un tratado que ratificarán “los países que lo deseen, aunque la voluntad sea que lo ratifiquen todos”, como asegura el activista.

“Ha quedado claro que los crímenes de lesa humanidad cometidos por empresas transnacionales, y los que se siguen cometiendo en la actualidad, no pueden continuar y no pueden quedar impunes. Es una demanda de las víctimas de estas violaciones de los derechos humanos, y de gran parte de las organizaciones y movimientos sociales del mundo”, explica.

Preguntada por un ejemplo de los derechos por cuyo cumplimiento velará este mecanismo, Aguiar confirma que permitirá garantizar condiciones de trabajo dignas, contribuyendo a igualar las que afrontan los trabajadores de la India o de Bangladesh con las de los asalariados en estados de occidente -mientras estos países firmen-, pero también servirá para luchar contra la contaminación de suelos y ríos, o la persecución de defensores de derechos humanos. “Las empresas persiguen a quienes trabajan por los derechos humanos, muchas veces con la connivencia de los Estados”, asegura.

Entre los países que han votado a favor están China, Rusia, Cuba, India, o Venezuela, mientras que entre los que han cargado contra la resolución, promovida por Ecuador y Sudáfrica, figuran Alemania, Francia, Italia o Reino Unido; algunas de las grandes potencias de la UE, acompañadas por EEUU. Algo que, en palabras de Kucharz, “evidencia qué países defienden al gran capital, a la banca y a las grandes compañías multinacionales, como la Unión Europea, Estados Unidos y Japón, y quienes defienden a las víctimas de los abusos de las grandes empresas, como los veinte países que han votado a favor de la resolución”.

Kucharz (Ecologistas): “Los países que no lo han firmado defienden los derechos de las empresas y no de los ciudadanos”

Aguiar coincide con la lectura de Kucharz: “Los países que acogen a las mayores empresas internacionales no lo han firmado; defienden los derechos de las empresas y no de los ciudadanos, es absurdo. Es el resultado de cuarenta años de políticas neoliberales”, defiende, poniendo como ejemplo las palabras de una de las mandatarias presentes en la votación. “La representante de Reino Unido ha criticado que esta resolución puede restar valor a los inversionistas para ir a países del sur; está diciendo abiertamente que es más importante la inversión que los derechos humanos “, afirma.

“La intervención de la UE ha sido lamentable”, añade Kucharz. “La Unión Europea y Estados Unidos apoyan a las grandes corporaciones por encima de su obligación de velar por el cumplimiento de los derechos humanos. Con su rechazo a la resolución, no sólo han mostrado su desprecio por las leyes internacionales de Derechos Humanos, sino que además han convertido a los gobiernos en cómplice de las graves violaciones de los derechos humanos por parte de las empresas transnacionales”, esgrime.

El portavoz de Ecologistas en Acción y la investigadora del Transnational Institute participan en la campaña global para desmantelar el poder corporativo –Stop Corporate Impunity– que lleva meses haciendo presión política para influir en la decisión de Naciones Unidas. En total, más de 610 organizaciones de 95 países han exigido a la ONU la aprobación de la resolución presentada por Ecuador y Sudáfrica, que abre nuevos caminos para su causa.

Victoria parcial

“El resultado del grupo de trabajo intergubernamental dependerá de la continuidad de las movilizaciones de la sociedad civil; esta votación ha sido sólo la victoria de una batalla parcial, nos queda mucho camino por delante para erradicar los crímenes de las multinacionales y la impunidad”, asegura Kucharz.

Preguntada por ejemplos que evidencien los efectos del nuevo mecanismo de la ONU, Aguiar responde que dependerán del contenido de tratado. “Lo que hay de mínimo es que ha habido un cambio cultural; lo que ha pasado en la ONU especialmente en los últimos 20 años cambia, ya ha habido una derrota, hay gobiernos que han presionado. Empieza el desmantelamiento de la idea de que las empresas deben ser defendidas de los gobiernos. En el caso de la Chevron [petrolera en disputa con el Estado de Ecuador], las víctimas han ganado el caso, pero antes de que ganaran Chevron sacó sus activos del país, la justicia se quedó sin poder expropiar para pagar a las víctimas. Si esto se aprueba, cualquier otro país en el que tuviese peso podría expropiar parte de sus recursos, es una de nuestras peticiones”, añade.

Más de 610 organizaciones de 95 países han exigido a la ONU la aprobación de la resolución

También coincide con su compañero de Ecologistas en Acción en que habrá que presionar para que los países ratifiquen el futuro tratado. “La UE se ha negado, pero vamos a presionar. ¿Cómo puede Bruselas decir que está a favor de los derechos humanos y no apoyar algo que va a regular la actividad de las empresas? ¿Cómo decir que un país como España, que compra ropa fabricada en Bangladesh [en mención al mortal derrumbe en una industria textil el pasado año] no va a participar en un proceso que regule las operaciones de una empresa internacional?

En esta línea, añade Kucharz, durante la semana varios movimientos y organizaciones sociales, así como comunidades afectadas por crímenes sociales y ambientales, han presentado en una audiencia especial del Tribunal Permanente de los Pueblos en Ginebra 12 casos de violaciones sistemáticas de los derechos humanos por multinacionales. Entre ellos, los de las petroleras Chevron-Texaco en Ecuador y Shell en Nigeria, la israelí Mekorot en Palestina, la minera suiza-inglesa Glencore Xstrata en 7 países, Lonmine en Sudáfrica o Coca Cola en Colombia, o el de la empresa española Hidralia en Guatemala.

“Lo que tuvimos ayer [por el jueves] fue una gran victoria”, esgrime Aguiar. “Ahora se abren caminos en los que los defensores de derechos humanos tenemos que presionar, lo que pase dependerá en gran medida de nuestro capacidad para ello”, zanja.

Potencias de la UE contra la resolución

El Consejo de Derechos Humanos es el organismo intergubernamental de la ONU encargado de fortalecer la promoción y protección de los derechos humanos en todo el mundo. Está compuesto por 47 miembros de Naciones Unidas, elegidos por la Asamblea General, y España no está entre ellos. Así han votado los distintos estados la resolución de este jueves:

A favor: Argelia, Benín, Burkina Faso, China, Congo, Cuba, Etiopía, India, Indonesia, Costa de Marfil, Kazajistán, Kenia, Marruecos, Namibia, Pakistán, Filipinas, Rusia, Sudáfrica y Venezuela.

En contra: Austria, República Checa, Estonia, Francia, Alemania, Irlanda, Italia, Japón, Macedonia, Montenegro, Corea del Sur, Rumania, Reino Unido, Estados Unidos.

Abstenciones: Argentina, Botswana, Brasil, Chile, Costa Rica, Gabón, Kuwait, Maldivas, México, Perú, Arabia Saudí, Sierra Leona y Emiratos Árabes Unidos.

http://www.publico.es/internacional/530936/la-ue-y-eeuu-se-oponen-al-proyecto-de-la-onu-para-obligar-a-las-multinacionales-a-respetar-los-derechos-humanos