Los 37 rostros de la desigualdad

ACNUR inaugura en el Museo Nacional de Antropología la exposición del fotógrafo Francisco Magallón ‘Mujer.Todos somos una’; una mirada desde los ojos femeninos de todos los continentes contra la concepción androcéntrica del mundo

JAIRO VARGAS Madrid 23/09/2013

Una mujer egipcia portando el 'niqab' junto a su hijo en 2011.

Una mujer egipcia portando el ‘niqab’ junto a su hijo en 2011.– FRANCISCO MAGALLÓN

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Matrimonio forzoso, mutilación genital, explotación y esclavitud sexual, violencia machista. Todos estos términos son comunes en los titulares de los medios e, inevitablemente, van asociados a la figura de la mujer.

Ser mujer nunca fue fácil. Ni siquiera en los países donde han logrado conquistar -no todos- derechos y libertades fundamentales. Sin embargo, el camino por la simple supervivencia se les presenta difícil en determinados contextos socioculturales, y de ese calvario particular sólo llegamos a conocer los casos con el desenlace más trágico: la muerte y las heridas irreversibles.

Por esta razón, el reportero gráfico Francisco Magallón, en colaboración con la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y el Museo Nacional de Antropología ha tratado de acercar los rostros de 37 mujeres de distintas partes del mundo que diariamente se enfrentan a situaciones de discriminación, desigualdad, exclusión, violencia o persecución. Unos retratos captados desde 1983  que podrán contemplarse bajo el nombre de Mujer, todos somos una en las paredes de este museo desde el 20 de septiembre hasta el 19 de enero (ver fotogalería).

“No se trata de un alarde gráfico ni de retratos bonitos”, afirma el fotógrafo, “sino unas caras que pretenden concienciar de que el problema de la mujer es el de toda la sociedad“, explicó durante la presentación de esta exposición temporal en el Museo Nacional de Antropología de Madrid.

Para Magallón, el título de la exposición hace referencia a esa “responsabilidad que tenemos tanto hombres como mujeres de cambiar esa visión androcéntrica del mundo que conduce a la invisibilidad de las mujeres, la negación de sus derechos y la ocultación de sus aportaciones”, un estigma social para el que el único remedio que ve es la educación.

Mujer y refugiada, doble peligro

“Cruzar la frontera conlleva peligros inimaginables para las mujeres y más aún para la madres” “La mayoría de estos peligros para la mujer se da en situaciones de conflicto armado”, explica la representante del ACNUR en España, Maricela Daniel, que destaca el “aumento exponencial de los riegos” que el simple hecho de ser mujer conlleva para los refugiados y los desplazados forzosos. Daniel sostiene que “cruzar la frontera conlleva peligros inimaginables para las mujeres y más aún para la madres”, y apunta que de los más de 45 millones de personas refugiadas y desplazadas en el mundo, el 80% son mujeres y niños.

Una conocedora de primera mano de lo que supone huir del país durante una guerra es Esma Kucukalic, que a los diez años abandonó su Bosnia natal, en 1992, junto a su madre y su hermana. Ahora, como periodista en el canal Córdoba Internacional TV y madre, puede explicar el miedo que pasó y que dejó plasmado en su diario. “Mi hermana tenía 21 años, una edad muy expuesta a la mirada de violadores. Mi padre murió en la guerra de los Balcanes y tanto mi madre como nosotras estábamos totalmente desamparadas, con una desprotección absoluta”, relata.

“En mi país, la violencia sexual se utilizó de forma sistemática como arma de guerra y con el objetivo de humillar y llevar a cabo una limpieza étnica“, recuerda esta antigua refugiada, inmortalizada en uno de los retratos de Magallón.

“La violación se utilizó en Bosnia de forma sistemática como arma de guerra”

Es precisamente a raíz del conflicto en la antigua Yugoslavia cuando el Tribunal Penal Internacional reconoció la violación como un crimen de lesa humanidad. Sin embargo, según datos de la ONU, cerca de 1,2 millones de niños y niñas son víctimas de trata cada año, siendo el 80% de las personas con las que se trafica son mujeres y niñas.

La mutilación genital femenina afecta a 3 millones de niñas anualmente en 28 países de África, Asia y Oriente Medio. Y una de cada tres mujeres en el mundo ha sido golpeada,  maltratada u obligada a mantener relaciones sexuales a lo largo de su vida.

ACNUR ha elaborado directrices sobre persecución por motivos de género, víctimas de trata, orientación sexual e identidad de género y mutilación genital femenina que sirven de orientación legal a quienes trabajan en temas de protección internacional. Pero aún queda mucho trabajo para llegar a conseguir la igualdad de género. Mientras tanto, trabajos como el de Magallón ponen cara a estas cifras. Algunas tiene final feliz; otras ni siquiera tienen rostro.

http://www.publico.es/469621/los-37-rostros-de-la-desigualdad

La persecución de las brujas permitió el capitalismo

Entrevista: Silvia Federici y la caza de brujas, 17-sep-2013

federici.webHace unos siglos la hubieran quemado en la hoguera. Feminista incansable, la historiadora y autora de uno de los libros más descargados de la red, “Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria”, habla con Números Rojos y expone de forma rigurosa las razones políticas y económicas que se ocultaron tras la caza de brujas. Su último libro, “Revolución en punto cero”, es una recopilación de artículos imprescindible para conocer su trayectoria intelectual. 

Texto: Maite Garrido Courel.

Con ojo escrutador, la italiana Silvia Federici lleva más de 30 años estudiando los acontecimientos históricos que dieron lugar a la explotación social y económica de las mujeres. En su libro “Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria” (Traficantes de sueños, 2010), fija su punto de mira en la violenta transición del feudalismo al capitalismo, donde se forjó a fuego la división sexual del trabajo y donde las cenizas de las hogueras cubrieron de ignorancia y falsedades un capítulo esencial de la Historia. Federici habla para Números Rojos desde su despacho del departamento de Historia en la Hofstra University de Nueva York sobre brujas, sexualidad y capitalismo, y se propone “revivir entre las generaciones jóvenes la memoria de una larga historia de resistencia que hoy corre el peligro de ser borrada”.

¿Cómo es posible que la matanza sistemática de mujeres no se haya abordado más que como un capítulo anecdótico en los libros de Historia? Ni siquiera recuerdo haberlo dado en la escuela…
Este es un buen ejemplo de cómo la Historia la escriben los vencedores. A mediados del siglo XVIII, cuando el poder de la clase capitalista se consolidó y la resistencia en gran parte fue derrotada, los historiadores comenzaron a estudiar la caza de brujas como un simple ejemplo de supersticiones rurales y religiosas. Como resultado de ello, hasta no hace mucho, pocos fueron los que investigaron seriamente los motivos que se esconden tras la persecución de las ‘brujas’ y su correlación con la instauración de un nuevo modelo económico. Como expongo en “Calibán y la bruja…”, dos siglos de ejecuciones y torturas que condenaron a miles de mujeres a una muerte atroz fueron liquidados por la Historia como producto de la ignorancia o de algo perteneciente al folclore. Una indiferencia que ronda la complicidad, ya que la eliminación de las brujas de las páginas de la historia ha contribuido a trivializar su eliminación física en la hoguera. Fue el Movimiento de Liberación de la Mujer de los años 70 el que reavivó el interés por la caza de brujas. Las feministas se dieron cuenta de que se trataba de un fenómeno muy importante, que había dado forma a la posición de las mujeres en los siglos venideros, y se identificaban con el destino de las ‘brujas’ como mujeres que fueron perseguidas por resistirse al poder de la Iglesia y el Estado. Esperemos que a las nuevas generaciones de estudiantes sí se les enseñe la importancia de esta persecución.

Hay algo, además, que inquieta profundamente, y es el hecho de que, salvo el caso de los pescadores vascos de Lapurdi, los familiares de las supuestas brujas no se alzaran en armas en su defensa después de haber luchado juntos en los levantamientos campesinos.
Desafortunadamente, la mayoría de los documentos que tenemos sobre la caza de brujas fueron escritos por aquellos que ostentaban el poder: los inquisidores, los magistrados, los demonólogos. Esto significa que puede haber ejemplos de solidaridad que no hayan sido registrados. Pero hay que tener en cuenta que era muy peligroso para los familiares de las mujeres acusadas de brujería que se les asociara con ellas y más alzarse en su defensa. De hecho, la mayoría de los hombres que fueron acusados y condenados por brujería eran parientes de las mujeres sospechosas. Esto, por supuesto, no minimiza las consecuencias del miedo y la misoginia que la propia caza de brujas produjo, ya que propagó una imagen horrible de las mujeres convirtiéndolas en asesinas de niños, sirvientes del demonio, destructoras de hombres, seduciéndolos y haciéndolos impotentes al mismo tiempo.

Expones dos consecuencias claras en lo referente a la caza de brujas: que es un elemento fundacional del capitalismo y que supone el nacimiento de la mujer sumisa y domesticada.
La caza de brujas, así como la trata de esclavos y la conquista de América, fue un elemento imprescindible para instaurar el sistema capitalista moderno, ya que cambió de una manera decisiva las relaciones sociales y los fundamentos de la reproducción social, empezando por las relaciones entre mujeres y hombres y mujeres y Estado. En primer lugar, la caza de brujas debilitó la resistencia de la población a las transformaciones que acompañaron el surgimiento del capitalismo en Europa: la destrucción de la tenencia comunal de la tierra; el empobrecimiento masivo y la inanición y la creación en la población de un proletariado sin tierra, empezando por las mujeres más mayores que, al no poseer una tierra que cultivar, dependían de una ayuda estatal para subsistir. También se amplió el control del Estado sobre el cuerpo de las mujeres, al criminalizar el control que estas ejercían sobre su capacidad reproductiva y su sexualidad (las parteras y las ancianas fueron las primeras sospechosas). El resultado de la caza de brujas en Europa fue un nuevo modelo de feminidad y una nueva concepción de la posición social de las mujeres, que devaluó su trabajo como actividad económica independiente (proceso que ya había comenzado gradualmente) y las colocó en una posición subordinada a los hombres. Este es el principal requisito para la reorganización del trabajo reproductivo que exige el sistema capitalista.

Hablas del control de los cuerpos: si en la Edad Media ejercían las mujeres un control indiscutible sobre el parto, en la transición al capitalismo “los úteros se transformaron en territorio político controlados por los hombres y el Estado”. 
No hay duda de que con el advenimiento del capitalismo comenzamos a ver un control mucho más estricto por parte del Estado sobre el cuerpo de las mujeres, llevado a cabo no solo a través de la caza de brujas, sino también a través de la introducción de nuevas formas de vigilancia del embarazo y la maternidad, y la institución de la pena capital contra el infanticidio (cuando el bebé nacía muerto, o moría durante el parto, se culpaba y ajusticiaba a la madre). En mi trabajo sostengo que estas nuevas políticas, y en general la destrucción del control que las mujeres en la Edad Media habían ejercido sobre la reproducción, se asocian con la nueva concepción que el capitalismo ha promovido del trabajo. Cuando el trabajo se convierte en la principal fuente de riqueza, el control sobre los cuerpos de las mujeres adquiere un nuevo significado; estos mismos cuerpos son entonces vistos como máquinas para la producción de fuerza de trabajo. Creo que este tipo de política es todavía muy importante hoy en día porque el trabajo, la fuerza de trabajo, sigue siendo crucial para la acumulación de capital. Esto no quiere decir que en todo el mundo los patrones quieran tener más trabajadores, pero sin duda quieren controlar la producción de la fuerza de trabajo: quieren decidir cuántos trabajadores están produciendo y en qué condiciones.

En España, el ministro de Justicia quiere reformar la ley del aborto, excluyendo de los supuestos la malformación del feto, justo cuando las ayudas a la dependencia han desaparecido.
En Estados Unidos también están tratando de introducir leyes que penalicen gravemente a las mujeres y limiten su capacidad de elegir si desean o no tener hijos. Por ejemplo, varios estados están introduciendo leyes que hacen que la mujer sea responsable de lo que le ocurre al feto durante el embarazo. Ha habido un caso polémico de una mujer a quien han acusado de asesinato porque su hijo nació muerto y luego se descubrió que había utilizado algunas drogas. Los médicos excluyeron el consumo de cocaína como causa de la muerte del feto, pero fue en vano, la acusación siguió su curso. El control de la capacidad reproductiva de las mujeres es también un medio de controlar la sexualidad de las mujeres y nuestro comportamiento en general.

Tú misma lo planteas: ¿por qué Marx no se cuestionó la procreación como una actividad social determinada por intereses políticos?
Esta no es una pregunta fácil de responder, ya que hoy nos parece evidente que la procreación y crianza de los hijos son momentos cruciales en la producción de fuerza de trabajo y no por casualidad han sido objeto de una regulación muy dura por parte del Estado. Creo, sin embargo, que Marx no podía darse el lujo de ver la procreación como un momento de la producción capitalista porque se identificaba con la industrialización, con las máquinas y la industria a gran escala, y la procreación, como el trabajo doméstico, parecía ser el opuesto de la actividad industrial. Que el cuerpo de la mujer se mecanizara y se convirtiera en una máquina para la producción de fuerza de trabajo es algo que Marx no podía reconocer. Hoy en día, en Estados Unidos al menos, el parto también se ha mecanizado. En algunos hospitales, obviamente no los de los ricos, las mujeres dan a luz en una línea de montaje, con tanto tiempo asignado para el parto, si exceden ese tiempo se les hace una cesárea.

La sexualidad es otro tema que abordas desde un punto de vista ideológico, siendo la Iglesia quien promovió con gran virulencia un férreo control y criminalización. ¿Era tan fuerte el poder que confería a las mujeres que continúa ese intento de control?
Creo que la Iglesia se ha opuesto a la sexualidad (aunque siempre lo han practicado a escondidas) porque tiene miedo del poder que ejerce en la vida de las personas. Es importante recordar que a lo largo de la Edad Media, la Iglesia también estuvo implicada en la lucha para erradicar la práctica del matrimonio de los sacerdotes, que lo veían como una amenaza para la conservación de su patrimonio. En cualquier caso, el ataque de la Iglesia sobre la sexualidad siempre ha sido un ataque a las mujeres. La Iglesia teme a las mujeres y ha tratado de humillarnos de todas las maneras posibles, retratándonos como el pecado original y la causa de la perversión en los hombres, nos obliga a esconder nuestros cuerpos como si estuvieran contaminados. Mientras tanto, se ha tratado de usurpar el poder de las mujeres, presentando al clero como dadores de vida e incluso adoptando la falda como vestimenta.

En una entrevista afirmas que sigue teniendo lugar una caza de brujas ¿Quiénes son los herejes ahora?
Ha habido caza de brujas desde hace varios años en diferentes países africanos, así como en la India, Nepal, Papúa Nueva Guinea. Miles de mujeres han sido asesinadas de esta manera, acusándolas de brujería. Y está claro que, como en los siglos XVI y XVII, esta nueva caza de brujas se conecta con la extensión de las relaciones capitalistas en todo el mundo. Es muy conveniente tener campesinos luchando unos con otros mientras que en muchas partes del mundo estamos viviendo un nuevo proceso de cercamiento, con la privatización de la tierra y un gran saqueo a los medios básicos de subsistencia. También hay pruebas de que parte de la responsabilidad de esta nueva caza de brujas, que a su vez se dirige especialmente a las mujeres mayores, debe atribuirse a la labor de las sectas cristianas fundamentalistas, como el movimiento pentecostal, que han traído de nuevo al discurso religioso el tema del diablo, aumentando el clima de sospechas y el miedo existente generado por el dramático deterioro de las condiciones económicas.

“Omnia sunt communia!”, “Todo es común”, fue el grito de los anabaptistas cuya lucha y derrota, como cuentas en el libro, fue barrida por la Historia. ¿Sigue siendo igual de subversivo ese grito?
Ciertamente lo es, ya que estamos viviendo en una época donde sunt omnia privata. Si las tendencias actuales continúan, pronto no habrá aceras, ni playas, ni mares, ni aguas costeras, ni tierra, ni bosques a los que podamos acceder sin tener que pagar algo de dinero. En Italia, algunos municipios están tratando de aprobar leyes que prohíben a la gente poner sus toallas en las pocas playas libres restantes y esto es solo un pequeño ejemplo. En África, estamos siendo testigos de las más grandes apropiaciones de tierras en la historia del continente por parte de empresas mineras, agro industriales, agro-combustibles… La tierra africana se está privatizando y las personas están siendo expropiadas a un ritmo que coincide con el de la época colonial. El conocimiento y la educación se están convirtiendo en mercancías disponibles solo para aquellos que pueden pagar e incluso nuestros propios cuerpos están siendo patentados. Así que omnia sunt communia sigue siendo una idea radical, aunque hay que tener cuidado de no aceptar la forma en que está siendo usado este ideal distorsionado, por ejemplo, por organizaciones como el Banco Mundial, que en nombre de la preservación de la ‘comunidad global’ privatiza las tierras y los bosques y expulsa la población que ganaba su sustento de ello.

¿Cómo se podría abordar la cuestión de los comunes actualmente?
El tema de los comunes es cómo crear un mundo sin explotación, igualitario, donde millones de personas no se mueran de hambre en medio del consumo obsceno de unos pocos y donde el medio ambiente no sea destruido, donde la máquina no aumente nuestra explotación en vez de reducirla. Este creo que es nuestro problema común y nuestro proyecto común: crear un mundo nuevo.

http://blogs.publico.es/numeros-rojos/2013/09/17/entrevista-silvia-federici-y-la-caza-de-brujas/

La memoria democrática de las mujeres

 

MICAELA NAVARRO,
JUEVES, 27 DE JUNIO DE 2013

 

 

Ellas también son memoria histórica. Los valores de la II República han llegado a nosotras y a nosotros gracias a todas aquellas mujeres republicanas que con una situación familiar devastadora supieron educar a sus hijas e hijos en valores de justicia, igualdad y libertad. Y lo más importante, lo hicieron huyendo del odio y el rencor generado por una guerra, como todas, cruel e injusta.

 

 

 

Nuestras madres, maestras, hermanas y abuelas republicanas nos mostraron el camino de la libertad en una dictadura donde las mujeres fuimos esclavas de una moral católica radical e integrista. Gracias a ellas encontramos nuestra Ítaca, la deseada democracia. Durante más de 30 años de gobiernos elegidos por la ciudadanía, constantemente nos han instado a olvidar, hacer borrón y cuenta nueva. Nosotras, al igual que nuestras mujeres republicanas, teníamos claro que olvidar es sólo la opción que nos ofrecen los vencedores para no cargar con las responsabilidades de la represión. “Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla”, esta cita en boca de Marco Tulio Cicerón nos muestra que sólo a través de la recuperación de nuestra memoria histórica podemos evitar que la historia de la vieja España se repita.

En estos tiempos, en los que resuenan viejas voces de represión y se pueden intuir los deseos de la derecha de este país de condenar a las mujeres a la esclavitud del ámbito doméstico silenciando nuestras decisiones, incluso las referentes a nuestro propio cuerpo, tenemos que tener presentes a nuestras mujeres republicanas. Su trabajo educativo está en cada una de las mujeres de esta sociedad y hoy se sale a la calle exigiendo políticas igualitarias y rechazando la discriminación patriarcal de las instituciones gobernadas por el PP.

Nuestra memoria es su legado y la recuperación de la misma es sólo posible a través de leyes y políticas que fomenten la investigación de los crimines del franquismo y la eliminación de todos aquellos resquicios de la dictadura que están presentes en nuestro entorno. Además necesitamos visibilizar la labor de aquellas mujeres que tanto han aportado y están aportando a la justicia social. Son necesarias medidas como el decreto aprobado en 2010 por La Junta de Andalucía que posibilitaba que las mujeres andaluzas que padecieron formas de represión sobre el honor, la intimidad y la propia imagen durante la guerra civil y la dictadura franquista recibieran una indemnización como modo de reparación moral y reconocimiento a su papel en la construcción de la actual sociedad democrática. Pero no nos equivoquemos, hemos tardado mucho en reconocerles su papel.

Hace un par de semanas escribía aquí, en esta columna, un artículo titulado “Mujeres en rojo” sobre María Miaja, una mujer ceutí que había luchado por la libertad y los derechos a lo largo de toda su vida. Hoy recuerdo una entrevista en un medio de comunicación a Anita Molina de Linares, con quien he coincidido varias veces en la provincia de Jaén, secretaria provincial de Jaén en las JSU durante la guerra civil. En esa entrevista Anita mostraba su visión acerca del decreto de 2010. Esta mujer de 93 años, expresaba su gratitud por este reconocimiento pero indicaba que ojalá se hubiese reconocido 20 años antes cuando podría haber compartido esta alegría con otras muchas mujeres en su misma situación. La memoria histórica no puede relegarse a otros tiempos, llevamos muchos años de retraso y ahora no nos vale el argumento de “no es momento para eso”. Siempre es momento para la Justicia, Igualdad y libertad.

http://www.diarioprogresista.es/la-memoria-democratica-de-las-mujeres-32910.htm

La puta, la bruja y la pecadora

por María A. García de la Torre
Miércoles, 26 de Junio de 2013 La puta, la bruja y la pecadora

Es necesario cambiar patrones culturales que justifican la violencia contra la mujer y que las mujeres aprendan a identificar y a alejarse de un maltratador.
Desde su alcoba oyó a sus padres gritando. Luego oyó solo a su padre y un ruido seco, repetitivo. Bajó las escaleras con cuidado de no hacer ruido y se asomó a la sala: vio a su madre en el suelo recibiendo patadas en el vientre. Nadie llamó a la policía. Esta escena probablemente se repite en miles de salas, garajes, jardines, cocinas de casas y apartamentos de Colombia. Desde los más humildes hasta los más acaudalados: muchos hombres coinciden –de forma más o menos explícita– en el desprecio a la mujer y justifican la consecuente sucesión de maltratos y humillaciones.

Algunas mujeres reaccionan, superan el temor y denuncian a sus parejas, pero pronto vuelven al redil, calladas, maquillando los moretones, evadiendo preguntas. Ellos las agreden y ellas se quedan. ¿Por qué?

Muchas veces, por dependencia económica, por un intento de mantener las apariencias, por negación. Pero el motivo principal, me atrevo a aventurar, es una educación basada en la sumisión absoluta de la mujer. La mujer, traidora, culpable, dual, maquiavélica.

¿Quién destruyó la relación idílica entre el dios cristiano y el hombre? La mujer. ¿Quién hizo pactos con el diablo cristiano y protagonizó aquelarres? La mujer. ¿Quién importuna con sus altibajos emocionales por esos ciclos menstruales que impiden el goce sexual del hombre? La mujer.

Ella, ser histérico, melodramático, infantilizado, reducido desde siempre a una diminuta parte del cuerpo del hombre: una costilla. Su naturaleza “pecaminosa” y “errada” da carta blanca para que el hombre la considere su propiedad y para que se sienta autorizado para darle cuantas golpizas sean necesarias.

Y las mujeres, calladas, herederas de una crianza que se remonta a la Grecia antigua, allí donde era lícito abandonar a los hijos en la calle si eran de sexo femenino. Herederas de una tradición medieval que dejó más de medio millón de mujeres incineradas en hogueras, acusadas de brujas. Hijas de una modernidad que, en aras de dotarlas de equidad, ha triplicado su carga laboral, convirtiéndolas en ese híbrido de ama de casa-ejecutiva-madre-esposa disponible 13 horas diarias.
El hombre, autor de una sociedad patriarcal, inventó una deidad masculina sustentada en el sometimiento del 50% de la población: la mujer. Así nos criaron, con el temor reverencial ante el macho, aunque muchas veces lo superemos en fuerza física, emocional e intelectual. Y aunque seamos ese 50% de la población generador de vida.

El hombre inventó prohibiciones oprobiosas como encarcelar a las mujeres que interrumpen un embarazo, justificó violaciones por el atuendo de la mujer, construyó un mundo laboral donde todavía les pagan menos a las mujeres pero las obligan a trabajar más y donde se considera una práctica “cultural” la mutilación sexual cercenándoles el clítoris. Y las mujeres, con o sin burka, con o sin dolorosas cirugías estéticas, en París y en Estambul, en Bogotá y en Washington, siguen ahí, en un mundo que las castiga por un solo hecho: no ser hombres.

Es necesario cambiar patrones culturales que justifican la violencia contra la mujer y es necesario que las mujeres aprendan a identificar y a alejarse de un hombre maltratador, sea su padre, su marido, su hermano. De allí la importancia de priorizar la formación académica y la carrera profesional por encima de la maternidad, de allí la importancia de pedir ayuda de inmediato y denunciar al maltratador. El silencio de nosotras, las mujeres, es el caldo de cultivo perfecto para hombres cobardes cuyo único poder yace en la morbosa satisfacción de reventarle la cara a su mujer a golpes.

@caidadelatorre

http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/maraagarcadelatorre/la-puta-la-bruja-y-la-pecadora-maria-a-garcia-de-la-torre-columnista-el-tiempo_12876593-4

La reforma penal de Gallardón deja impunes delitos machistas

LUIS DíEZ | 29 de mayo de 2013

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Ana Mato y Alberto Ruiz Gallardón, en una imagen de archivo. / Juan Carlos Hidalgo (Efe)

La reforma del Código Penal que ha planteado el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, suprime los términos “violencia de género” introducidos en los artículos 82 y 83 del actual código para acentuar la carga punible, suaviza el reproche penal a la violencia machista y, entre otras novedades, elimina las faltas por lesiones leves y vejaciones a las mujeres. Así lo denunciaron las representantes de varias asociaciones de mujeres invitadas la semana pasada por el grupo parlamentario del PSOE a examinar los distintos frentes del problema. Es como si el titular de Justicia y su grupo de codificadores quisieran garantizar que las desgracias no vienen solas. En este caso, a la criminalidad del terrorismo machista que ha acabado con la vida de 23 mujeres en lo que llevamos de año, el Gobierno del PP añade un enfoque más tolerante con los primeros signos de criminalidad machista.

En efecto, el anteproyecto califica de “leves” la mayor parte de los delitos de violencia de género, aunque las agresiones contra las mujeres hayan causado lesiones y daños anímicos y psicológicos. Esta calificación penal permite que los delitos prescriban al cabo de un año y facilitará la impunidad de miles de agresores, pues, según reconocen las expertas en la materia, las mujeres víctimas tardan algún tiempo en denunciar las agresiones. Por si fuera poco, el anteproyecto de Gallardón y sus asesores suprime el agravante de la presencia de menores. Es como si al titular de Justicia y los cráneos privilegiados les importase una mierda que los niños vean cómo el padre insulta, maltrata o pega a una paliza a la madre.

 

Con razón la portavoz parlamentaria socialista Soraya Rodríguez dice que estamos ante una reforma “innecesaria, injusta e inspirada en mentes retardatarias e integristas” y denuncia el retroceso en la lucha contra la violencia de género al tiempo que alerta sobre “la impunidad de los maltatadores”. Aparte de no esperar nada, solo daños, del ministro Gallardón y de pedir que “se vaya cuanto antes”, la indignación recorre las filas socialistas al comprobar que la mayoría absoluta del PP está dispuesta a convertir en papel mojado los avances legislativos de los últimos años en la lucha contra la violencia de género y que han sido referente internacional en la materia.

 

Para la diputada y portavoz de igualdad, Carmen Montón, aparte el “riesgo de involución” en el rechazo social a la violencia de género que la nueva legislación conlleva, el Gobierno del PP está demostrando en la práctica que le resbala el problema. Y la práctica es, añade Montón, “el recorte de más del 27% del Presupuesto en la materia, la baja intensidad de las campañas de prevención, la supresión de la igualdad en la enseñanza con la eliminación de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos y el tasazo judicial a las víctimas de la violencia de género que quieren divorciarse de su maltratador”. “Está claro que al Gobierno –agrega la responsable federal del PSOE en la materia, Purificación Causapiéle preocupa más la enseñanza del catecismo que la prevención de la violencia de género desde la escuela”.

 

En la mencionada reunión de juristas y dirigentes de asociaciones de mujeres, intervinieron Inmaculada Montalbán (vocal del Consejo del Poder Judicial y presidenta del Observatorio contra la Violencia de Género), Carmen Larramendi (Consejo General de la Abogacía), Ángela Cerrillos (Asociación de Mujeres Themis), Mª Ángeles Moraga (Agrupación de Mujeres Abogadas de Alicante), Yolanda Besteiro (Federación de Mujeres Progresistas) Ana Mª Pérez del Campo (Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas), Rocío Nieto (Asociación para la prevención, reinserción y atención a la mujer prostituida) y María Serrano (Red Española contra la trata de personas y Anmistía Internacional). Y del encuentro salió la petición del PSOE al jefe del Gobierno, Mariano Rajoy, de que coloque la prevención y persecución de la violencia de género entre los objetivos prioritarios del Ejecutivo.

 

Sin embargo, sólo la alarma social provocada por los cinco asesinatos de mujeres en los últimos días ha llevado a la Delegada para la Violencia de Género (Ministerio de Sanidad), Blanca Hernández, y al adlátere de la ministra Ana Mato y pupilo de Javier Arenas, el secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, Juan Manuel Moreno Bonilla, a anunciar una Estrategia Nacional para la Erradicación de la Violencia de Género que contendrá exactamente 250 medidas “que abarcarán todos los ámbitos de protección de la mujer y de los menores a su cargo”, han dicho. A esa Estrategia Nacional se referirá la ministra en su comparecencia del hoy, miércoles, en  la comisión parlamentaria correspondiente para decir que el Consejo de Ministros la aprobará a mediados del mes que viene.

http://www.cuartopoder.es/laespumadeldia/2013/05/29/la-reforma-penal-de-gallardon-deja-impunes-delitos-machistas/

Palestina, un conflicto con dimensión de género

Las cerca de dos millones de mujeres que viven en los territorios ocupados soportan, además de la ansiedad e inestabilidad propias del conflicto, dificultades añadidas ligadas a la condición de género

LUCÍA VILLA Madrid 25/03/2013Una mujer pasa junto a un muro reinvidicativo en Gaza. REUTERS

Una mujer pasa junto a un muro reinvidicativo en Gaza. REUTERS

Elevados grados de inseguridad alimentaria, mayor dificultad en el acceso a la educación y a los servicios sanitarios, exposición frecuente y continuada a la violencia machista. Las cerca de dos millones de mujeres que viven en el territorio Palestino ocupado soportan, además de la ansiedad e inestabilidad propias de un conflicto que se prolonga ya durante décadas, dificultades añadidas ligadas a la condición de género.

“La situación de las mujeres en la franja de Gaza se encuentra muy limitada en la actualidad, tienen poco acceso a todo tipo de servicios, son objeto de violencia fuera y dentro del hogar y están invisibilizadas en sus comunidades”, señala la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), que durante los días 19, 20 y 21 de marzo organizó en la sede de Casa Árabe en Madrid unas jornadas para exponer esta problemática sobre el tablero de la acción humanitaria.

“Frecuentemente, los roles de hombres y mujeres se ven afectados de manera diferente en situaciones de conflicto, ocupación y postconflicto, lo cual tiene un efecto directo tanto en el ámbito público como en el privado”, añade la agencia.

En el caso de los territorios ocupados esta transformación de los roles tradicionales de hombres y mujeres presenta dos caras de la realidad bien contradictorias. Mientras que el alto número de hombres asesinados, heridos o encarcelados ha posicionado a las mujeres palestinas en un papel mucho más relevante en la asistencia y sustento familiar; esta misma circunstancia ha provocado un incremento de la violencia sexual, física y psicológica, sobre todo en el ámbito del hogar.

El alto número de hombres asesinados ha posicionado a las mujeres en un papel mucho más relevante en el sustento familiar

“Con el cambio de roles, muchos hombres se sientes desempoderados, estresados o deprimidos por su incapacidad para proveer a su familia de las necesidades más básicas”, asegura la UNRWA, que afirma que la mitad de las mujeres casadas en Gaza y el 75% de los niños y niñas ha manifestado haber sufrido malos tratos por parte de sus maridos o padres.

Aunque el acceso a la formación superior y al mercado laboral de las mujeres en los territorios ocupados es cada vez mayor (la tasa de desempleo femenino ronda el 50%), el sector de la cooperación coincide en señalar la persistencia de barreras ideológicas difíciles de atajar. En lo referente a la educación, por ejemplo, la mayoría de padres y madres afirman que no dejan a sus hijas asistir al colegio y la secundaria por criterios de género.

Factor clave en la respuesta a la crisis

Pese a estas dificultades, las mujeres en Palestina, tal y como ocurre en otros lugares del mundo, son también un elemento esencial a la hora de paliar las severas consecuencias del conflicto. Elisa Nieto, jefa de Unidad de Género de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), insiste en la necesidad de “superar la perspectiva de vulnerabilidad”. “Si las mujeres somos parte de la lucha, deberíamos ser parte también de la solución. Y en Palestina son un claro ejemplo, son mujeres en lucha y a pie de calle”, señala.

“Cuando el control del presupuesto familiar está en manos de mujeres la supervivencia infantil aumenta un 20%”

Sheri Ritsema, protection officer en las Oficinas de la Franja de Gaza de UNRWA, destaca el papel fundamental de las asociaciones y colectivos de mujeres palestinas que trabajan por visibilizar y dar a conocer sus derechos en un contexto que por las fuertes diferencias e ideas preconcebidas, las organizaciones humanitarias no siempre han sabido solventar. “Muchas veces hemos fracasado en nuestras políticas porque no hemos hecho las preguntas correctas a las personas correctas”, reconoce.

En cualquier caso, la importancia de orientar los proyectos de cooperación y ayuda humanitaria con una perspectiva de género parece algo evidente y vital para el trabajo de muchas organizaciones tanto en Palestina como en otros lugares con circunstancias parecidas.

“Cuando ponemos el control del presupuesto familiar en manos de las mujeres la supervivencia infantil aumenta un 20%. En aquellos países en los que la mujer no tiene acceso a la tierra o al crédito, los niños que sufren desnutrición son entre un 60 y un 80% más que en los que sí la tienen”, advierte Amador Gómez, director técnico de Acción Contra el Hambre en España. “No es posible hoy, basados en estas evidencias, pensar en la lucha contra el hambre si dejamos a las mujeres de lado”, sentencia.

http://www.publico.es/452630/palestina-un-conflicto-con-dimension-de-genero

Mujeres frente a Dios y sus hombres

Nazanín Armanian

Punto y seguido, 17 mar 2013

 Fumata rosa, contra el humo negro y blanco del Vaticano. Así, las activistas católicas exigían la ordenación sacerdotal de la mujer. Ellas ya conocían la inquietante respuesta de la Santa Sede: es igual de pecaminoso el sacerdocio femenino que la pederastia. Equiparación cuya intención no ha sido ofender (¡aun más!) a las mujeres, sino rebajar el grado de la criminalidad que hay en el abuso a decenas de miles de niños.

El Vaticano como Estado es el único del mundo donde las mujeres aun no tienen derecho a voto. Pero, aunque se tiñan de rosa todas las instituciones religiosas del mundo y con mujeres en sus cónclaves, no cambiará nada si los textos sagrados, la fuente principal de la violencia física, psicológica y económica que sufre la mujer en nombre de Dios, no se conviertan en objeto de estudios críticos. Las interpretaciones “progresistas” que menosprecian la inteligencia y el conocimiento de la audiencia, solo retrasan aun más estas reformas tan necesarias para los derechos de las propias mujeres creyentes. Estas instituciones arcaicas, oscuras y con ideas antinaturales, han sobrevivido a lo largo de la historia, principalmente, gracias a la manipulación de los complejos sentimientos religiosos de sus feligreses, utilizando la pedagogía del terror terrenal y celestial, esperanza, castigo y recompensa, dependencia económica, etc., y  quienes las gestionan no cambiarán su estructura si hasta hoy les ha dado magníficos beneficios sin traba alguna.

No deja de ser otra trampa que las activistas judías, cristianas y musulmanas presenten su afán de manejar el poder, como la lucha “feminista” sin reformar la mirada vejatoria y misógina de dichos textos hacia la mujer.  Si no, se convertirán en otro transmisor de la visión del hombre  primitivo sobre la mitad de la humanidad.

Las llamadas “feministas islámicas”, nacieron en la década de 1990 en Irán, una vez que fue aplastado el movimiento laico de la mujer. Eran esposas e hijas de las autoridades del país, que empezaron a sufrir en su propia piel lo que significa ser considerada menor de edad eternamente con incapacidad mental incluida, y necesitada de un tutor varón aunque tuviera 50 años y varios títulos universitarios. Sus intentos de “interpretar” las leyes coránicas a favor de la mujer fueron frustradas: ningún ayatolá estaba dispuesto a ceder ni un ápice de los derechos divinizados masculinos. Pues, el problema principal no está en los líderes-hombres de la religión, sino en la propia cosmovisión y por ende en su “programa” político-social.

¿Cómo ven estas mujeres los mil y un consejos de  los “Libros” a los hombres sobre cómo oprimir, golpear, torturar, violar y matar a las mujeres, incluso sin motivo alguno? Todos conocéis el relato de Lot del libro Génesis, el mismo utilizado por los homosexuales cristianos cuando intentan dar otra explicación al motivo de la destrucción de Sodoma. Sería tema de otro artículo la homosexualidad en la Biblia y en el Corán. Lo que nos interesa aquí es mostrar hasta qué punto un hecho escalofriante de un relato tantas veces narrado, no ha levantado la ira de nuestras “activistas”, cuando Lot dice: “Yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré fuera, y haced de ellas como bien os pareciere; solamente que a estos varones no hagáis nada, pues que vinieron a la sombra de mi tejado”.

Qué clase de padre puede proponer a unos hombres violar a sus dos hijas que, siendo vírgenes, deberían tener menos de 12-13 años, pues a esta edad ya estarían casadas. Si tan hospitalario era, ¿por qué no se ofreció él mismo? Han integrado la violencia contra la mujer en nuestras culturas hasta tal punto que han anulado nuestra capacidad de reaccionar ante tales barbaries. Ahora que la derecha está devolviendo a Dios a las aulas, podría analizar cada uno de los capítulos de los libros sagrados, sin complejo, censura y miedo.

Que expliquen a los creyentes cómo puede llegar a ser profeta un señor como Abraham, que abandona a su propia esposa e hijo pequeño en el desierto para que muriesen de hambre y sed. Hoy estaría acusado de maltrato y dos intentos de asesinato. Y aun hay madres que ponen el nombre “ibri” y derivados, a sus recién nacidos.

La plaga de pederastia que azota a la Iglesia no es fruto del celibato —la mayoría de los violadores de niños están casados e incluso abusan de sus propios hijos—, sino del machismo que autoriza al hombre ejercer el poder sobre la mujer y sobre los niños. Se trata de un  patriarcado que durante siglos ha sido santificado bajo la firma del propio Creador.

No hace mucho, la religión se presentaba como la última garante de la moral y ética en una sociedad capitalista que había creado a un nuevo Dios: el dinero. A los jefes religiosos hoy no les queda ni eso. Han podido servir a la vez “a Dios y a Mammón”, y a otras divinidades y demonios terrenales sin despeinarse.

Que las “feministas” religiosas pretendan aplicar la misma versión arcaica-patriarcal de su religión agravará el problema de la discriminación de la mujer.

De Creadora a criadora

Hubo un tiempo en que Dios fue mujer. Varios miles de figurillas encontradas en Mesopotamia, Sumeria y Susa, Perú, Rusia y China muestran hasta qué punto ellas dominaban el cielo de aquella gente y sin duda también su tierra.  Eran las Creadoras, pese a que en la exposición titulada Siete mil años del arte persa y organizada por CaixaForum habían puesto la etiqueta “mujer” debajo de cada estatuilla: ¿Qué afán de negar su dimensión divina? Si se trataba de “mujeres”, ¿por qué no han encontrado miles de figuras de hombres, niños o ancianos? Al admitir la existencia de aquellas deidades, tendrían que cambiar su relato “creacionista” con la de “evolución de la especie” y de la sociedad humana, y eso despojaría la santidad y la eternidad al patriarcado.

La propiedad privada y la aparición de los primeros guerreros-héroes acabaron con el poder de las mujeres y también con las deidades femeninas. Las tablillas que muestran rostros de mujeres barbudas, exhiben este periodo de transición. A partir de ahora, solo eran “creadoras” de los herederos del hombre. Tarea tan primordial que en el islam una madre puede pedir recompensa económica al marido por amamantar a los hijos en común. ¿Un chollo? No: ella nunca es tutora de sus propios hijos. Se los arrancan cuando quieran.

Sorprende que las mismas mujeres menospreciadas por sus dioses, que les colocan en el Décimo Mandamiento junto con otras propiedades del hombre: el buey y el asno, sean las más fieles. Pues, obediencia más resignación, quizás sea igual a algo de paz en la “otra” vida.

En las sociedades capitalistas avanzadas las mujeres son el “segundo sexo” y se enfrentan a un techo de cristal para avanzar; donde la religión tiene peso, caen en la categoría de “subgénero” y se enfrenta a un techo de hormigón armado.

Este mundillo tenebroso vuelve a necesitar más Luz y más Razón.

http://blogs.publico.es/puntoyseguido/666/mujeres-frente-a-dios-y-sus-hombres/

 

Más de 200 millones de niños sufren violencia sexual en el mundo

Casi la mitad, contra chicas menores de 16 años

EFE – Sábado, 9 de Marzo de 2013

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Más de 200 millones de niños, sobre todo niñas, han sido víctimas de violencia sexual en el mundo, según un informe de Plan Internacional, organización no gubernamental (ONG) que propone una mayor acción de los gobiernos y de la sociedad civil para erradicar ese problema.

PANAMÁ. El informe “El derecho de las niñas a aprender sin miedo”, al que tuvo hoy acceso Efe, señala que “a nivel mundial se estima que 150 millones de niñas y 73 millones de niños han experimentado violencia sexual” en todo el mundo.

En base a datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Plan señala que “casi la mitad de todas las agresiones sexuales se cometen en contra de chicas menores de 16 años”.

Entre 500 y 1.500 millones de niños y niñas experimentan algún tipo de violencia cada año, indica el estudio de la ONG, que está presente en 70 países, y resalta que la prevalencia de la violencia que experimentan los menores “es inaceptable”.

Asimismo, al menos 246 millones de niños y niñas en el mundo sufren violencia en la escuela cada año, según los cálculos de Plan.

“Unas 66 millones de niñas no reciben la educación que podría transformar sus propias vidas y el mundo que les rodea”, ya que es más probable que aquellas que completan la educación primaria y secundaria perciban un ingreso más alto, tengan menos embarazos no deseados y rompan así los ciclos de pobreza.

La organización no gubernamental identifica la violencia de género y la existente en torno a las escuelas como “principal barrera para el logro de la educación de calidad”.

Añade que “en la mayoría de sociedades las relaciones desiguales de poder entre adultos y niños y los estereotipos de género dejan a las niñas en las escuelas especialmente vulnerables al acoso sexual, violación, coerción, explotación y a la discriminación de los docentes, personal y sus pares”.

En el caso de América Latina y el Caribe, los embarazos precoces, que van en aumento en la región, demuestran una situación de abuso y de violencia sexual que configura una acción delictiva que perjudica “gravemente” el desarrollo actual y futuro de las niñas.

Así lo afirmó a Efe el austríaco Roland Angerer, director regional de Plan, que asegura que Latinoamérica y el Caribe cuenta con poco más de 104 millones de niñas, muchas de ellas sin oportunidades de desarrollo sólo por ser jóvenes y mujeres.

En esa realidad inciden de forma determinante los embarazos tempranos, que muchas veces se dan como consecuencia de la violencia doméstica, en las escuelas y también por el ambiente social de la comunidad en que viven las niñas y las adolescentes, sostuvo el director para América Latina y el Caribe de esta ONG.

Otro factor que obra en contra del desarrollo pleno de las niñas y adolescentes es el trabajo doméstico, que según Angerer les “quita tiempo” para estudiar y retrasa su ingreso a la escuela.

Sumado a esto, están los contenidos educativos, que se constituyen en otra barrera que “tampoco les ayuda a superar las diferencias de género” que disminuyen sus oportunidades y les restan autonomía, añadió el directivo de Plan, que tiene en Panamá su oficina regional para América Latina y el Caribe.

La ONG enfatiza la necesidad de que, además de asegurar el acceso a las escuelas, los niños y niñas deben recibir una “educación de calidad en ambiente escolar seguro, libre de prejuicios y que promueva la igualdad de género”.

En ese sentido, Plan propone también acciones “integrales e integradas” entre los gobiernos y la sociedad civil organizada para prevenir y responder a la violencia.

Dichas acciones y políticas deben ser sensibles al género, tomar en cuenta la diversidad de experiencias, las necesidades de niñas y niños marginados, y analizar específicamente el contexto escolar, destaca la ONG, fundada en 1938.

http://www.noticiasdenavarra.com/2013/03/09/sociedad/estado/mas-de-200-millones-de-ninos-sufren-violencia-sexual-en-el-mundo

Carta a María Dolores de Cospedal sobre cuotas y machismo

María Sande, 08/03/2013

 

Querida Maria Dolores,

Me vas a permitir que te tutee. Que te hable así, de mujer a mujer, ya que creo que es lo único que tenemos en común. O a lo mejor ni eso. Llevo desde ayer que no dejo de pensar en ti. La verdad es que últimamente tus balbuceos ocupan buena parte de los pensamientos y los comentarios en las tertulias patrias. No sé si es estrategia, pero funciona, en el sentido de que mientras descendemos el nivel del discurso a la altura de la Línea 6 en Cuatro Caminos (5 pisos bajo el suelo), no nos ocupamos de enriquecer el debate, de argumentar en serio y de construir. Como ayer.

Ayer dijiste algo (también balbuceando, pero menos), a lo que no puedo menos que responder. Me refiero, claro, a eso de los sistemas de cuotas. Esa medida que tú consideras “ofensiva, lo más machista que existe, porque nos considera a las mujeres como una masa deforme y que somos todas iguales”.

Mujer, iguales, iguales… ¡Claro que no! Seguro que tú consideras que eres mucho mejor que las demás, y que por eso has alcanzado los altos cargos que ostentas en tu partido y en el Gobierno de tu comunidad. ¿Acaso crees que si no hay más mujeres que acceden “limpiamente” a los Parlamentos y Gobiernos es porque no son lo bastante inteligentes? Oh, no… Existen barreras, María Dolores. Barreras específicas, culturales, económicas, sociales, que nos lo impiden, y está más que comprobado que las cuotas son la mejor forma de aumentar esa participación y compensar esas barreras.

Es posible que haya mujeres que no percibís esas barreras, cuando os sentáis por la mañana a disfrutar viendo cómo visten a vuestros hijos. Os imagino saboreando un buen café cuidadosamente preparado y servido por otra mujer, que probablemente ha dejado atrás su país y a sus hijos para atender a los tuyos, y que, ella sí, se topa de bruces con ellas, las barreras, a diario.

Puede que tú, que valoras mucho el linaje y el “parecerlo aunque no lo seas”, creas que es más meritorio ascender “por méritos propios”, luchar y ganar los espacios en una supuesta igualdad de condiciones con los hombres. Esos Don Quijotes vuestros que os abren gustosamente el camino, porque vosotras lo valeis. Todo muy justo.

Igual no te das cuenta porque no lo conoces, pero a nosotras, las mujeres normales del mundo real, las que trabajamos una doble, triple o cuádruple jornada cada día, y todavía encontramos tiempo y fuerzas para hacer política (en un partido, en un movimiento, en la calle, en la asociación de vecinos, en la asamblea de barrio o en el Ampa del cole de nuestros hijos e hijas…), a nosotras, digo, no nos importa (incluso exigimos, fíjate lo que te digo), que nos faciliten un poco el acceso a unas instituciones a las que nuestros hombres siguen entrando por la ancha avenida de la dedicación exclusiva. Que para eso nosotras les facilitamos a ellos ese acceso, al liberarles cada día de todas esas otras tareas, para que puedan dedicarse de lleno a “hacer carrera”.

Y no nos importa, y lo exigimos, porque en los países que han implantado sistemas de cuotas o medidas de paridad parlamentaria, incluida España, se han conseguido importantes avances en la representación de las mujeres. De hecho, esas medidas temporales seguirán siendo necesarias para corregir la discriminación y la desigualdad de oportunidades, mientras sigan existiendo. Si no hubiera un punto desigual de partida, no harían falta. O al revés: donde no hay cuotas para mujeres, las hay de facto para hombres. Ojo, que no lo digo yo, lo dice la ONU.

Aunque quizás con tu comentario de ayer te referías al sobradamente conocido “sistema machista” imperante en países como  Dinamarca, Noruega, Suecia o Finlandia, cuyos sistemas de representación son paritarios. O puede que hicieras alusión al “avance del feminismo” en Egipto, que en su nuevo parlamento y gracias al aumento de la influencia de las corrientes religiosas, ha eliminado el anterior sistema de representación de las mujeres, dejando a sólo ocho mujeres parlamentarias de un total de 508 miembros. Éso sí es progresista e igualitario. Seguro que las mujeres egipcias lo ven como un gran avance en su lucha por la representación política y la igualdad.

Y hablando de progresismo. Con tu charla de ayer, más propia de un café entre amigas que de un discurso político formado y argumentado, quizás nos quieres dar a entender que la exigencia de cuotas es una agenda “de izquierdas”. Nada más lejos de la realidad, María Dolores. Es una cuestión de Derechos, no de ideologías. De hecho, ahí fuera, en países tan distintos como Suecia o El Salvador, las mujeres dejan de lado sus diferencias de partido y se unen para exigir en sus países leyes y sistemas de cuotas que garanticen su representación.
Y, aunque tú lo quieras presentar así, un sistema de cuotas no persigue defender el derecho de una mujer individual a que se le reconozca su mérito personal. Tampoco es para permitir a las mujeres aportar “una visión diferente” o “una forma femenina de hacer política”. Simplemente, defiende un derecho colectivo a ser representadas como lo que somos: la mitad de la población. Es, por lo tanto, una cuestión de democracia y de justicia.

Por cierto, el feminismo tampoco es una masa deforme. Puede ser informe, o mejor, plural, diverso. Adopta muchas formas. Pero desde luego ninguna de ellas es la vuestra. No creas, María Dolores, que no entendemos la jugada. No es casual ni inocente que tu compañero Gallardón hable de “ violencia de género estructural” para referirse al derecho al aborto. No pretendáis cooptar el discurso y las palabras de los feminismos (igual que intentais hacer con conceptos como democracia y transparencia) para cambiarles el significado y encubrir las posturas más machistas y reaccionarias. No lo intenteis siquiera, porque se os nota mucho. Que las mujeres podemos ser “una masa deforme”, pero no somos tontas.

PD: No puedo menos que recordarte que por muchas facilidades que tengáis, las estructuras que discriminan a las mujeres en este país también funcionan con vosotras, aunque no las queráis reconocer. Y las cuotas también son para vosotras, también os benefician. Si no fuera por las políticas de igualdad de este país tú no estarías donde estás. Estaría alguien posiblemente tan inútil como tú, pero hombre.

http://www.eldiario.es/zonacritica/Carta-Maria-Dolores-Cospedal_6_108899130.html

Mujer – De la brecha salarial a la brecha en la protección social

La discriminación en los sueldos conduce a la discriminación en las pensiones. La media que perciben los beneficiarios de prestaciones contributivas varía entre los 30,61 euros diarios que reciben los hombres a los 25,96 de las mujeres, un 15% menos

ANNA FLOTATS Madrid 08/03/2013

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Una mujer tiene que trabajar 82 días más para percibir una retribución igual a un hombre por un trabajo de igual valor.

Una mujer tiene que trabajar 82 días más para percibir una retribución igual a un hombre por un trabajo de igual valor.

La tasa de paro entre las mujeres (26,55%) supera la de los hombres (25,58%), la media estatal española (26,02%) y encabeza la de la Unión Europea. Además, de las 2.791.000 mujeres desempleadas a finales de 2012, sólo 1.260.600 -algo menos de la mitad- recibían algún tipo de prestación.

Por si eso fuera poco, este escenario circunstancial ha provocado que crezca aún más la desigualdad de oportunidades y la brecha salarial entre hombres y mujeres. Este abismo que separa los sueldos por razón de sexo se situó en el 22,55% en 2010, según los últimos datos de la Encuesta de Estructura Salarial. Eso quiere decir que ese año las mujeres sólo percibieron el 77,45% del salario de los hombres, como señala un informe elaborado por UGT. El sindicato ha calculado que una mujer tiene que trabajar 82 días más para percibir una retribución igual a un hombre por un trabajo de igual valor.

“La igualdad retributiva tiene que garantizarla la Inspección de Trabajo denunciando a las empresas que no la respeten. Aun así, también es necesario que se mantenga el compromiso entre los sindicatos y la patronal de seguir avanzando en la negociación colectiva para que un empleo tenga la misma valoración para los hombres que para las mujeres”, señala Carmen Bravo, secretaria confederal de la Mujer de Comisiones Obreras (CCOO).

Además, a esta discriminación hay que añadir que ellas perciben la mayoría de los salarios más bajos del mercado. Un estudio de Comisiones Obreras revela que casi la mitad de las trabajadoras españolas (un 47%) cobra un sueldo que no llega a 15.000 euros brutos al año. En cambio, no hay ninguna ocupación laboral en la que el salario medio de los hombres esté por debajo de esta cantidad. El estudio refleja que un 20% de las mujeres trabaja en ocupaciones en las que la ganancia media se sitúa entre los 20.000 y los 29.999 euros, frente a un 29% de hombres que se encuentran en esta situación. Finalmente, sólo un 9% de las mujeres asalariadas desempeña trabajos en los que el salario medio supera los 30.000 euros. En el caso de los hombres, esta cifra casi se cuadruplica al alcanzar el 31%.

Ni siquiera ellas obtienen retribuciones salariales acordes con sus niveles de formación. Según el documento de UGT, en España, “para alcanzar el sueldo de un hombre sin estudios, una mujer debe tener un grado de Formación Profesional o un diploma universitario”. Otro indicador de esta desigualdad de oportunidades es que del conjunto de la población asalariada, el 15% de las mujeres gana menos del salario mínimo interprofesional (645,30 euros al mes). Un porcentaje que en el caso de los hombres se reduce al 6%.

Con todo y con eso, a pesar de la crisis, la actividad de las mujeres ha aumentado casi siete puntos entre 2005-2012. “En el pasado, cuando había crisis o escasez, a las mujeres se las mandaba a casa. Ahora eso ha cambiado, las mujeres están activas porque, a pesar de todas las dificultades, este cambio que emprendieron hace años no tiene marcha atrás”, advierte la secretaria de Igualdad de UGT, Almudena Fontecha.

El peligro de la invisibilización

A pesar de ello, “la incidencia directa de la destrucción de empleo [el paro femenino ha crecido 13 puntos entre 2005 y 2012] y al aumento del trabajo precario”, como señala Bravo, provoca menos salarios, menos derechos y más desigualdad. Una desigualdad que no termina en el trabajo, sino que aumenta con la edad y se traslada a las prestaciones por desempleo y a las pensiones, de manera que también se está generando una brecha en materia de protección social. Los ingresos que perciben las mujeres determinan el acceso a una pensión contributiva (580.600 en 2012) o asistencial (539.900) y la cuantía media diaria bruta que percibe la población beneficiaria de prestaciones del nivel contributivo varía entre los 30,61 euros diarios que reciben los hombres a los 25,96 euros que perciben las mujeres, un 15,2% menos”, según UGT.

Otro factor que acaba influyendo en esta brecha en la prestación social es, como recuerda CCOO en su informe, que el 32% de las mujeres que trabaja en la Unión Europea lo hace a tiempo parcial, lo que supone un porcentaje cuatro veces superior al de los hombres (8%).

El futuro no es esperanzador. “Si los hombres que aún trabajan tienen peores salarios y crecen las pensiones asistenciales o derivadas de las mujeres, a medida que pase el tiempo tendremos pensiones de peor calidad”, pronostica Fontecha, que además denuncia que la crisis está “invisibilizando a las mujeres”. “La sociedad no es consciente de que el paro afecta más a las mujeres, que está teniendo un efecto devastador para ellas. El problema es que se considera paro estructural, se ve como un mal endémico”, critica.

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http://www.publico.es/451793/de-la-brecha-salarial-a-la-brecha-en-la-proteccion-social