La lenta muerte trans

29 Nov 2014
Escrito por  Martín Miguel Quintana

Boys don’t cry, basada en el caso real de Brandon Teena, ponía sobre el tapete de los noventa el problema de la violencia transfóbica. Sólo desde enero de 2008 se contabilizan más de 1500 asesinatos de personas trans (la estadística incluye pocos países fuera de Occidente, donde podemos suponer que la situación es peor). Casi el 80% de esos crímenes ocurrió en América Latina.

 Una escena: la bella Hilary Swank, caracterizada como un hombre —camisa a cuadros, vaqueros— sujeta por dos tipos, aterrada, mientras un tercero le baja los pantalones y descubre que sus genitales son femeninos. Después vendrán los golpes, la violación grupal. Finalmente, la muerte. Boys don’t cry, basada en el caso real de Brandon Teena, ponía sobre el tapete de los noventa el problema de la violencia transfóbica.

Sólo desde enero de 2008 se contabilizan más de 1500 asesinatos de personas trans (la estadística incluye pocos países fuera de Occidente, donde podemos suponer que la situación es peor). Casi el 80% de esos crímenes ocurrió en América Latina. Si consideramos que sólo una de cada 33.000 personas es transexual, la cifra resulta impresionante: un asesinato cada dos días. Esta situación de especial violencia es la que llevó a muchos colectivos LGBT a hablar de un “genocidio trans”.

Veamos cómo está compuesta esa masa de personas transexuales asesinadas. Si tomamos un período prudente de tiempo, podemos ver que en su mayoría se trata de trabajadoras sexuales, de entre veinte y cuarenta años. Jóvenes, precarizadas y en la calle: la fórmula de la desprotección.

La discriminación diaria y elabuso al que están sometidas las personas transexuales las convierte también en un sector especialmente vulnerable al suicidio: el 41% intentó suicidarse al menos una vez, un porcentaje nueve veces más alto que la media (4,6%).

Si escarbamos un poco más, veremos que la situación de las personas transexuales es devastadora en todas las estadísticas: son mucho más pobres, sufren más violencia sexual y policial, doblan la tasa promedio de desempleo y de contagio de HIV, caen más veces en la cárcel, experimentan más situaciones temporarias de calle o son homeless, abusan más que el resto de drogas y alcohol, tienen mucho menos acceso a la educación y a la salud, más de la mitad sufre el rechazo y el alejamiento de sus familias. Los trans, en el siglo XXI, viven en un verdadero ghetto a cielo abierto.

La realidad de los transexuales en nuestro país no es mucho mejor que en el resto del mundo. El 84% no terminó la secundaria, el 64% tiene la primaria incompleta, el 95% se dedica a la prostitución. La gran mayoría interviene su cuerpo en el mercado clandestino: las consecuencias derivadas de la aplicación de siliconas son la tercera causa de muerte en el colectivo. De estas condiciones locales, que también son mundiales, se deriva el dato más atroz: una expectativa de vida promedio de treinta y cinco años.

La legisladora María Rachid presentó esta semana un proyecto de ley para entregar un subsidio a miembros de la comunidad trans que hayan cumplido los cuarenta años. Fue recibido con un alto rechazo en páginas de Internet y redes sociales, con reacciones que van desde el clásico yo no pago mis impuestos para esto a la lisa y llana transfobia. Estos ciudadanos, insólitamente, consideran que los transexuales podrían ser una especie de privilegiados.

De aprobarse el proyecto de Rachid, el alcance de la medida beneficiaría a no mucho más de doscientas personas de la ciudad de Buenos Aires: la minoría de supervivientes que llegó con vida a esa edad. Ese —y no otro— debería ser el verdadero motivo de escándalo.

http://www.laizquierdadiario.com/La-lenta-muerte-trans

A través de http://www.kaosenlared.net/secciones/s/derechos-humanos/101091-la-lenta-muerte-trans

(VÍDEO y fotos) Buenos Aires. Escrache por acto de discriminación hacia una pareja de lesbianas: Nuestros besos no se prohíben

Escrito por  Kaos. Argentina

(VÍDEO y fotos) Buenos Aires. Escrache por acto de discriminación hacia una pareja de lesbianas: Nuestros besos no se prohíben Foto de FB: Punto Eme

Cientos de personas concurrieron a la “besada” autoconvocada para protestar contra una conocida pizzería de Buenos Aires (Pizzería kentucky) que hace una semana echó del local a dos mujeres que estaban besándose. Tal acto de violencia resultó inadmisible y la publicación el en FB de esta denuncia se viralizó y cientos participaron de la protesta que se llevó a cabo ayer.

GALERIA DE FOTOS DEL ESCRACHE EN KENTUCKY DE MARÍA PÉREZ SOBRADO PARA KAOSENLARED

Hace una semana aparecía este testimonio en  FB:

“Como arreglamos las bicis fuimos a los sabios a cenar, pero estaba cerrado. nos peliamos. me voy sola a ladran sancho. ella me alcanza me dice que nos dejemos de joder, que vayamos a cenar a kentucky. y vamos. en silencio en la barra nos clavamos unas porciones y una jarra de birra. un rato ni nos miramos hasta que sí. y nos besamos. y nos reconciliamos. y cae el mozo. y nos interrumpe con un discurso inentendible. finalmente lo dice. que no lo hagamos más. o nos dejamos de besar o nos tenemos que ir. que se lo dijo el patrón. que perdón. nos paramos y vamos a increparlo. no quiere darnos su nombre. que tiene una hermana como nosotras (?). que todo bien pero q es un salón familiar. una pareja de heteros se besan en solidaridad 2 min. escribimos la queja pelotuda, que la discriminación y que la mar en coche. vamos al baño. escuchamos que los chongos de la mesa larga se cargan entre sí, traeme el libro de quejas. y nos vamos a comer un chocolate enorme. pongo esta foto porque es la unica que tengo con Mar, que es la otra protagonista de la historia, con la que nos peliamos y nos reconcilamos chapando desde hace 10 meses. hoy son los 10 meses. la tercera de la foto es Bren, que no tiene nada que ver en todo esto.
como las tortas, putos, bisexuales, travas y trans son solidarixs nos propusieron que hagamos algo. asi que ahi vamos a infectarle su pulcra heteronoramtividad con besos sucios. a lenguetazo vivo estaremos hasta acalambrarnos.”

La respuesta no se hizo esperar, vía redes sociales se convocó a una primera reunión para el martes siguientes y allí se ultimaron los detalles del escrache a la pizzería.

El escrache

Media hora antes de la convocatoria ya había decenas de personas cerca del local de comidas, con la presencia de algún medio de prensa y periodistas independientes. Se iban reuniendo, comentando, aparecían banderas, parejas que se abrazaban, sonrisas, ganas de gritar bien alto por lo que había sucedido.

Ya a las 22 horas había cerca de 200 personas que desbordaban la esquina, algunas calles aledañas y ocupaban parte de la calzada. Banderas, consignas, musica, gente bailando y dejando muy claro que no se iba a permitir un nuevo acto de discriminación por parte de la empresa.

La gente que pasaba por la calle, era informada de lo que había sucedido y se manifestaba solidaria, algunas personas se sumaban al escrache.

Y llegó la policía…

El dueño del local (obviamente) vio que la protesta no paraba e iba mucho más allá de lo que había supuesto en un principio: la gente seguía llegando. Así que decidió llamar a la policía que hizo su entrada triunfal via patrullero. Habló con el dueño, miraba hacia la calle y salieron a ver “quienes eran los organizadores para poder conversar”. En principio fliparon cuando se les respondía “autoorganizado”, luego consiguieron que los y las periodistas (algunas activistas periodistas) les informaran de que se trataba, invocaran derechos constitucionales… y bueno… con eso no pudieron… hasta se disculpaban por molestar con sus preguntas pero dijeron que necesitaban saber cuanto iba a durar para moderar el tránsito que por momentos pasaba con dificultad. Lo concreto es que la poli dijo “No, si es que tienen razón. La policía no puede impedirles que se manifiesten, ni decirles que se vayan (SIC)…” (Para esta cronista que tiene muy vigente la experiencia de cobertura de acciones directas en el estado español, esta conversación de la que fue testigo fue casi casi surrealista).

Final

Arreciaba la música, arreciaban las consignas y ya habían entrado varias parejas a besarse en la barra de la pizzería ante la sonrisa “clavada” del dueño o encargado, la simpatía de los meseros y la indiferencia de las familias que allí comían.

Surgió un pedido formal de disculpas públicas por parte de la gerencia del local, admitiendo explícitamente que comprendía que había actuado violando los derechos humanos y las leyes con su actitud. Aseguró que no se volvería a repetir el menor acto de discriminación en ninguno de sus locales.

Es obvio, pero igual lo decimos: La movilización y la acción directa es la forma de luchar contra la injusticia, contra la desigualdad y la discriminación.

Un buen preludio a la que será hoy la Marcha del Orgullo 2014 en Buenos Aires.