Explotadas y encerradas en hogares del Reino Unido

La Cámara Alta del Parlamento Británico debate si incluyen en una ley contra la esclavitud moderna a las trabajadoras domésticas inmigrantes que llegan con un visado asociado a un empleador extranjero

Elvira, en proceso de ser reconocida víctima de tráfico de personas, huyó de dos hogares por las vejaciones a las que le sometían sus jefes

El porcentaje de empleadas domésticas que sufren abusos se duplica para las que llegan con ‘visados atados’

Manifestación frente el Parlamento británico en contra de los 'visados atados' en Reino Unido./ J.P.C.

Manifestación frente el Parlamento británico en contra de los ‘visados atados’ en Reino Unido./ J.P.C.

Elvira no sabía dónde estaba. Era enero y hacía frío mientras caminaba por algún lugar de Londres, sola, perdida y asustada. Al haber escapado de aquel lugar también había quebrantado la ley. Pero ya había sufrido suficiente, abusos e insultos, días de comer sobras y de encierro. Mientras hablaba por teléfono, al otro lado de la línea una voz de mujer le pedía que describiera qué veía a su alrededor –”¿qué tiendas?, ¿qué edificios?”– para poder averiguar dónde se encontraba exactamente. “Al final la rescatamos”, cuenta Regina de los Reyes con una gran sonrisa; ella también tuvo que escapar de un hogar en Reino Unido antes de unirse a la Asociación Filipina de Trabajadoras Domésticas (FDWA).

Esta experiencia, por la que la filipina Elvira Santos tuvo que pasar hace un año, no es un caso aislado. Ella es una de las “muchas trabajadoras domésticas inmigrantes” que llegan al Reino Unido con una familia extranjera que se instala temporalmente en el país y que se encuentran en “situación de esclavitud”, en palabras de la presidenta de Justicia para las Trabajadoras Domésticas (J4DW, en inglés), Marissa Begonia, por una modalidad de visado ligado a un solo empleador.

 Los ‘visados atados’ han vuelto a recuperar protagonismo debido a que la Cámara Alta del Parlamento Británico, la de los Lores, debate si contemplarlos como parte del Proyecto de Ley contra la Esclavitud Moderna. Esta es una iniciativa gubernamental, “la primera de este tipo en Europa”, según el Ministerio del Interior, que endurece las penas contra delitos de tráfico de personas, explotación laboral y abusos sexuales. Entre otras medidas, propone aumentar el castigo de prisión de 14 años a cadena perpetua para los casos más graves.

El proyecto de ley ya recibió el visto bueno de la Cámara de los Comunes, que no consideró oportuno abordar el asunto de las trabajadoras domésticas extranjeras que llegan con ciudadanos que no pasan más de seis meses en el país. Hay muchos diplomáticos y personas adineradas que están de paso el Reino Unido. “Ha sido una oportunidad perdida”, lamentaba Catherine Kenny, de la asociación Kalayaan. No obstante, todavía queda el pronunciamiento de la Cámara de los Lores, que se espera para antes de las elecciones de mayo.

Además, hace apenas unos días la ministra del Interior Theresa May anunció que iba a encargar a un jurista independiente la revisión de los visados atados debido a “la preocupación que ha levantado la explotación de las trabajadoras domésticas extranjeras”. La campaña en contra de los permisos, que existe desde hace tiempo, se ha reforzado en los últimos meses debido a la tramitación del proyecto de ley contra la esclavitud.

Todo tipo de abusos

El número de visados de este tipo no es menor. El Gobierno británico emite cada año entre 15.000 y 16.000 visados para estas trabajadoras domésticas extranjeras con permiso laboral en familias privadas, según los datos oficiales. Además, alrededor de 200 visados se expiden anualmente a aquellas que trabajan en residencias diplomáticas. No quiere decir que todas estas mujeres sufran abusos y vejaciones, pero Phoebe Dimacali, representante de FDWA, advierte de que en muchos casos estas prefieren no denunciar ni tampoco huir de la familia por miedo a las posibles consecuencias.

Un estudio de Kalayaan, una organización británica centrada en la defensa de las empleadas domésticas, sostiene que las condiciones de trabajo son mucho más duras bajo la nueva legislación. En concreto, señala que el porcentaje de mujeres que sufren abusos se duplica: 16% comparado con el 8% de las mujeres con un visado no atado a su empleador. La sensación de los activistas es que la ley no ha reducido el número de inmigrantes –uno de los objetivos de los visados, en su opinión– pero sí ha dejado a las mujeres más vulnerables a abusos y maltratos.

“Se están dando más violaciones de las que nos podemos imaginar. Los abusos físicos y verbales son muy comunes, pero lo que más vemos son jefes que no pagan a sus trabajadoras después de largas jornadas de trabajo de hasta 16 horas, sin ningún día libre”, explica Marissa Begonia. Izza Leghtas, investigadora de Human Rights Watch en Europa Occidental insiste en que no han percibido ningún cambio en el número de trabajadoras extranjeras tras la introducción de los visados atados: “El gobierno percibe a estas trabajadoras como empleo de baja cualificación, que es precisamente lo que están intentando reducir. Quieren disminuir el número de inmigrantes y para ello cambiaron la ley”.

“La hermana de mi empleador me insultaba a todas horas. Ella era la que peor me trataba. Me pasaba trabajando 24 horas al día, siete días a la semana, sin ningún descanso

En abril de 2012, el Gobierno británico cambió las normas de las solicitudes de visado y eliminó el derecho de las trabajadoras domésticas extranjeras a cambiar de empleo. Desde entonces, la legislación establece que el empleador no resida más de seis meses en el Reino Unido. En la práctica la medida supone que durante ese tiempo, si las trabajadoras abandonan el hogar, se convierten en inmigrantes ilegales y pueden acabar detenidas en un centro de internamiento y ser deportadas.

Elvira debatía si huir o no de la familia qatarí que la había traído a la isla británica. Contar con la ayuda de FDWA hizo que se decantara por la huida. Llegó a Londres en enero de 2014 tras vivir y trabajar durante más de un año en Qatar, donde limpiaba y cuidaba un hogar de siete miembros. Elvira no tuvo más opción que marchar a la Península Arábiga para poder sostener económicamente a su familia. Su marido tiene “una grave enfermedad y no puede trabajar”.

“Pero cuando empecé a trabajar me pagaron mucho menos. En mi contrato ponía 1.400 riales, pero solo me daban 900. Mi jefe decía que el resto era para la agencia que me había contratado”, cuenta Elvira. Y sigue: “La hermana de mi empleador me insultaba a todas horas. Ella era la que peor me trataba. Me pasaba trabajando 24 horas al día, siete días a la semana, sin ningún descanso. Nada. Ni siquiera podía ir a la iglesia los domingos”.

La situación no cambió cuando se mudaron a Londres. La hermana de su jefe sufrió un ataque al corazón y se trasladaron en busca de tratamiento médico. “La mujer no me dejaba comer. Ni siquiera cuando mi jefe traía comida para las dos; se ponía a chillar y solo me dejaba las sobras”.

A los pocos días de llegar, el empleador de Elvira tenía planeado volver a Qatar y ella pensó que sería imposible sobrevivir sin él presente. En sus pocos momentos de tiempo libre contactó a través de Facebook con un compatriota, que le habló de la Asociación Filipina de Trabajadoras Domésticas. Así es como consiguió reunir las fuerzas suficientes para poder escapar apenas 13 días después de haber llegado a su nuevo hogar británico.

Víctimas de tráfico de personas

Elvira puede hoy contar su historia sin miedo a represalias porque se encuentra inmersa en proceso para ser reconocida como víctima de tráfico de personas. El procedimiento requiere en muchos casos de asistencia legal para poder completar debidamente los formularios y superar las entrevistas de las autoridades.

Al igual que Elvira, Izza Leghtas (HRW) afirma que muchas de estas mujeres llegan procedentes del Golfo Pérsico, de Qatar en concreto, donde impera el denominado sistema ‘kafala’, por el cual el empleador puede retener el pasaporte de sus trabajadores y, por tanto, limitar su libertad de movimiento. Pocas organizaciones internacionales dudan de que se trate de una forma encubierta de explotación laboral. Para Human Rights Watch, no hay duda de que los visados atados del Reino Unido son una extensión del ‘kafala’ qatarí.

Trabajar en un hogar sin otra supervisión que la del propio jefe puede ser peligroso. No importa que la vivienda se encuentre en uno de los barrios más exclusivos del centro de Londres. “Este tipo de trabajo coloca a las mujeres en situación de gran vulnerabilidad, pues todo se queda dentro de las cuatro paredes y no hay ningún lugar al que poder acudir y pedir ayuda –explica Leghtas–. Al menos antes, con el antiguo visado, las mujeres podían dejar el trabajo y buscarse otro. Ahora las que se atreven a hacerlo acaban trabajando en negro, asustadas e indocumentadas”.

Asimismo, desde Human Rights Watch recuerdan que el gobierno de David Cameron rechazó en 2011 ratificar la Convención Internacional de la Organización de Trabajadores Domésticos, que tenía como objetivo equiparar el derecho laboral de este sector al del resto.

“Solo una mínima proporción”

“La esclavitud moderna es un crimen terrible. Estoy decidida a detenerla en todas sus formas. Mantener a las trabajadoras domésticas en esclavitud o servidumbre es completamente injusto”, aseguró Karen Bradley, responsable de la secretaría contra la esclavitud moderna y el crimen organizado, en noviembre al calor de las críticas recibidas. Desde la oficina de Bradley se declinó la posibilidad de realizar una entrevista en persona para este reportaje.

La responsable rechazó entonces la acusación de que el número de abusos haya aumentado tras la introducción de los visados atados: “Las evidencias muestran que solo una mínima proporción de aquellas que trabajan aquí como empleadas domésticas sufre abusos y explotación”. También acusó a Human Rights Watch y Kalayaan de utilizar deliberadamente “muestras pequeñas” en sus estudios.

Más allá de números, declaraciones, estudios y cifras, Elvira vive ahora con relativa estabilidad. Gracias al apoyo de la Asociación Filipina de Trabajadoras Domésticas, consiguió comenzar a trabajar para una nueva familia, judía esta vez. Cambió la forma de rezar en el hogar, pero no tanto el trato hacia la empleada de la casa. “Aquello no era para nada estable. Se aprovechaban de que no tenía los papeles en regla y no tuve otra opción que volver a escapar”.

Los planes para poder volver a casa y ver a los suyos no están todavía encima de la mesa. Ahora, que está en proceso de ser reconocida como víctima de tráfico de personas, Elvira puede vivir y trabajar sin preocupaciones en el Reino Unido durante un tiempo y debe aprovecharlo para ayudar a su familia. En la actualidad, combina tres trabajos a tiempo parcial, con tres familias diferentes. “Así es mejor, sin problemas. Voy, limpio durante tres o cuatro horas y me voy”.

La mujer debe volver al trabajo. “Muchas gracias. Aprovecha cuando vuelvas a tu país y disfruta con los que más quieres, tú que puedes”, dice como despedida, agarra una bolsa de plástico con un paquete dentro y desaparece escaleras arriba. “El regalo es para la familia de mi jefe”, había confesado antes.

http://www.eldiario.es/desalambre/Explotadas-encerradas-hogares-Reino-Unido_0_358714760.html

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Las 11 medidas de Syriza para el “otro rescate” de Grecia

17 febrero 2015

diagonalperiodico.net

Mientras negocia con las instituciones y países de la UE condiciones más favorables para el pago de la deuda, el Gobierno griego lanza un ambicioso plan para atajar la “emergencia humanitaria” que atraviesa el país.

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Entre las medidas defendidas en el ya conocido como Plan de Salónica, anunciado el domingo 8 de febrero, el Gobierno anunció una batería de iniciativas para hacer frente a la “emergencia social” que vive Grecia. El plan requeriría una inversión de 2.000 millones de euros, una cifra que el ejecutivo pretende recaudar con una lucha más eficaz contra el fraude fiscal y nuevos impuestos para las rentas más altas.

1. Plan de choque contra la pobreza

“Daremos comida, luz, techo y sanidad a decenas de miles de familias que pasan hambre y viven a oscuras”, dijo Alexis Tsipras en el Parlamento griego. Dentro del plan de Syriza se contempla proporcionar ayuda alimentaria y electricidad gratuita para 300.000 hogares.

2. Nueva prohibición de los desahucios

Los desalojos de primeras viviendas de valor inferior a 200.000 euros ya estaban prohibidos desde 2008. La moratoria se fue renovando año por año hasta el último diciembre cuando la prohibición no fue renovada por el anterior Gobierno. En la presentación de su programa en el parlamento Alexis Tsipras anunció una nueva moratoria.

3. Subida del salario mínimo

La subida del salario mínimo, que ya estaba contemplada en el programa electoral y fue mencionada en el discurso de investidura, fue confirmada en la batería de medidas impulsadas para mejorar las condiciones de vida de la población griega. De forma gradual, “para dar tiempo a los agentes sociales”, el salario mínimo escalará desde los 586 euros actuales hasta los 751 euros. De esta forma superaría ampliamente al salario mínimo español, de 648 euros. Tsipras también adelantó una reforma en el mercado laboral para que los menores de 25 años tengan “los mismos derechos” y que la economía no se base en salarios bajos y trabajadores sin derechos.

4. Reforma de las administraciones

El Gobierno griego ha anunciado un plan para reducir los gastos de las administraciones públicas. La primera fase de estos recortes se desarrollará en los siguientes seis meses. El gobierno reducirá al 30% su personal de la sede de Gobierno y en 40% las escoltas del primer ministro. Se venderá uno de los tres aviones de los que dispone el Ejecutivo y se revisará el derecho a coche oficial de los funcionario de los distintos ministerios. El objetivo es reducir a la mitad la flota de 7.500 coches, cuyos costes ascienden a 700.000 euros.

5. Readmisión de despedidos

En la misma sesión parlamentaria Tsipras anunció que los funcionarios despedidos irregularmente para cumplir con las exigencias de la troika serían readmitidos. Esta medida podría afectar a 3.500 personas. Entre ellas, a las 595 empleadas de la limpieza del Ministerio de Finanzas que llevaban más de un año protestando por su despido.

6. Reapertura de la televisión pública 

Cerrada en 2013 por el Gobierno de Antonis Samaras, la reapertura del canal serviría para “reparar el crimen contra el pueblo griego y la democracia”, en palabras del primer ministro. El 7 de noviembre de ese año la policía desalojó a los trabajadores que se resistían al cierre de la televisión pública griega. Entonces, Syriza impulsó una moción de censura contra el Gobierno.

7. Freno a las privatizaciones

Tsipras anunció que no privatizará las redes y la infraestructura del país que “son nuestro capital nacional, la riqueza natural y mineral”. El primer ministro no escondió su interés por captar la inversión extranjera y todas aquellas inversiones que generen empleo, siempre que favorezcan el “interés público”. “Vender bienes nacionales para pagar una deuda insostenible es un delito”, dijo. Atrás quedarían, en principio, situaciones como la venta o alquiler de hasta 70 islas para atajar el déficit. Además de anunciar la revocación de la venta a capitales chinos del puerto del Pireo, el Ejecutivo anunció que bloquearía la venta de una parte de PPC, empresa propiedad en un 51% del gobierno que controla la mayor parte del mercado minorista de electricidad en Grecia.

8. Sanidad universal y gratuita

Otro anuncio de Tsipras fue la restauración de la sanidad universal y gratuita en un país en el que un tercio de sus habitantes no tiene acceso a este servicio público, pues la cobertura se pierde al pasar más de un año en el paro o al no pagar las contribuciones. Esta falta de cobertura había llevado al nacimiento de las clínicas y farmacias sociales,una de las tantas fórmulas autogestionarias surgidas al calor de la crisis. El ministro Andreas Janto señaló que anularía la cuota de cinco euros que los griegos deben pagar para ser atendidos cada vez que acuden a un hospital y de un euro por cada receta médica.

9. Nacionalidad griega para hijos de inmigrantes

Los hijos de inmigrantes nacidos y criados en Grecia tendrán derecho a la nacionalidad griega, una medida que no comparte su socio de gobierno, el derechista –y xenófobo– partido de derecha nacionalista Griegos Independientes (ANEL).

10. Subida de las pensiones

Otra medida para hacer frente a la “crisis humanitaria” es la recuperación de la paga extraordinaria para pensiones de menos de 700 euros, eliminada por el Gobierno de Antonis Samaras. Una medida que se complementará a partir de finales de 2015 con la subida de las pensiones más bajas. Para financiar este incremento del gasto, el primer ministro anunció la creación de un fondo de pensiones financiado con los ingresos derivados de la explotación de riquezas naturales.

11. Lucha contra la evasión fiscal

Dentro de las iniciativas estrella para sufragar el aumento del gasto social, que había caído en los años de crisis un 60%, destaca la lucha contra la evasión fiscal y una reforma para que paguen los que más tienen. Los tramos de la declaración de la renta serán modificados para que aquellas personas con ingresos menores a 12.000 euros anuales no tengan que pagar este impuesto, al mismo tiempo que aumentan los controles de los grandes depósitos. De igual forma, Syriza ha anunciado la eliminación del impuesto sobre las primeras vivienda, una medida que vendrá acompañada por la creación de un nuevo impuesto sobre las grandes propiedades.

http://www.attac.es/2015/02/17/las-11-medidas-de-syriza-para-el-otro-rescate-de-grecia/

Más culpables y otros daños colaterales

Lidia Falcón
09 ene 2015

En recuerdo y homenaje a los compañeros asesinados en Charlie Hebdo

Son unos monstruos los que han asesinado a los periodistas y el policía en la sede del semanario Charlie Hebdo (por cierto, ¿no había ninguna mujer en el consejo de redacción de la revista?). Son unos monstruos formados en las horribles enseñanzas de los fundamentalistas islámicos y no hay palabras para describir la conmoción, la tristeza y el espanto que nos embarga. Pero lo más terrible es que estas eran unas muertes anunciadas.

Y no sólo porque los periodistas de la publicación estaban condenados  por los ayatolás desde hacía tiempo y tanto el Ministerio del Interior francés como la policía lo sabían perfectamente, por eso disfrutaban de “protección” permanente, sino porque a partir de 1979 el “Occidente” democrático ha incubado, alentado y financiado a los  talibanes, los muyahidines, los ayatolás o las madrasas (escuelas) integristas, creando un movimiento islámico destructor de toda civilización que ahora no pueden controlar.

Afganistán fue la última trinchera, la última confrontación bélica de la Guerra Fría. La guerra de Occidente contra ese país comenzó en 1978, cuando se produjo la Revolución de Saur, que hizo de Afganistán un Estado Socialista gobernado por el Partido Democrático Popular de Afganistán (PDPA). Fue entonces cuando el gobierno de Estados Unidos inició la operación Ciclón en el contexto de la Guerra Fría, suministrando armas y una amplia financiación a los rebeldes islámicos muyahidines que desestabilizaron el país hasta tal punto que menos de un año después el Consejo Revolucionario solicitó la intervención del Ejército Soviético. Las fuerzas soviéticas intentaron, en los diez años que duró su presencia en el país, modernizar una sociedad que comenzaba a evolucionar hacia la igualdad social, económica y sexual. Pero ni el gobierno de Estados Unidos ni el del Reino Unido, con el apoyo explícito de los demás gobiernos europeos, iba a permitir que en la frontera de Pakistán, donde estaban instalados los misiles de largo alcance de la OTAN,  se instaurase un gobierno socialista. La intervención soviética indujo inmediatamente a rebelarse a los guerrilleros muyahidines. EEUU, Israel, Pakistán y Arabia Saudí financiaron y armaron a las más salvajes tribus afganas contra el gobierno soviético. Que la mayoría de la población afgana no estaba contra el poder soviético lo demuestra el hecho de que a pesar de la ingente cantidad de recursos que invirtieron esos países en alentar la sublevación popular no se produjo en diez años ningún brote de la misma. Es bueno leer la novela del escritor estadounidense de origen afgano Khaled Hosseini, Mil Soles Espléndidos, donde describe el avance pacífico que habían experimentado las mujeres y los trabajadores bajo la protección soviética y el horror que se implanta más tarde con la dictadura de los talibanes.

Pero la derrota de las tropas soviéticas no concluyó la guerra. Ni en Afganistán ni en el resto del mundo. Era preciso acabar con todos los países socialistas. El desastre de Yugoslavia vino más tarde. Y los gobiernos democráticos de las potencias occidentales que se felicitaron por la caída del Muro de Berlín y auguraron el “fin de la historia” no fueron tan listos para comprender y predecir que habían incubado los nidos de mil serpientes. Pero tampoco creo que les importe mucho. En realidad, de los desastres de la guerra las oligarquías, a las que sirven esos gobiernos, que controlan los negocios del armamento y de la reconstrucción siempre salen ganando. Organizaron las invasiones de Afganistán e Irak y han dejado esos países destrozados, después de un millón de muertos, y a las tribus más salvajes enfrentadas entre sí. Las primaveras árabes se convirtieron en el caos egipcio y en las guerras de Libia y de Siria, promovidas por los mismos poderes estadounidenses, para cortar todo avance de los movimientos obreros de esos países. Siempre está antes alimentar el monstruo fanático religioso que permitir la instauración del socialismo.

De ese modo, desde la década de los noventa, comenzó el horror que estamos sufriendo. Todos. Los cristianos y los musulmanes, los ciudadanos de países occidentales y los de los países orientales. Mucho más sufrimiento es el de los países africanos como Nigeria o Yemen y por supuesto Afganistán, cuyo tormento es inacabable, e Irak, Irán, Libia, Siria. Se trata de aniquilar cualquier  movimiento socialista, de hundir el posible poderío de naciones no alineadas con Israel y Estados Unidos, y de abandonar a su suerte a las desgraciadas poblaciones de esos países, especialmente a las mujeres.

Ellas son las principales afectadas, dado el odio que sienten esos fanáticos contra las mujeres, que, en todo caso, para el Departamento de Estado de EEUU y los demás compinches europeos no constituyen más que daños colaterales.

Nunca en el último siglo, incluso desde finales del XIX, las mujeres musulmanas han sido tan maltratadas, tan despreciadas, tan humilladas, tan odiadas por sus propios hombres: padres, maridos, hijos, hermanos, compatriotas. Un corresponsal español en la guerra de Afganistán comentaba: “Estos hombres no tienen madre, ni esposa, ni amantes, ni hermanas, ni hijas, ni amigas. Únicamente enemigas”.

En los años setenta, cuando Vietnam estaba a punto de derrotar al imperio americano y las revoluciones socialistas se sucedían, en Marruecos, en Argelia, en Egipto, en Irak, en Irán, en Siria, en Libia, en Afganistán, la mayoría de las mujeres vestían faldas cortas, llevaban los cabellos al aire y ocupaban muchos puestos de trabajo. Es patético verlas ahora envueltas en largas túnicas, tapándose el pelo y hasta la cara como si fueran leprosas y apartadas de todo escenario público. En Siria, en Jordania ninguna mujer es dependienta de comercio, hasta la ropa interior de señora la venden los hombres.

La derrota de los intentos socialistas ha conllevado la masacre de las mujeres, que aumenta día a día. Las normas del más salvaje patriarcado se han impuesto. En el norte de Nigeria se las lapida por adulterio y los asesinos del Estado Islámico secuestran niñas por centenares para adjudicárselas como esposas a los combatientes;  en Arabia Saudí  no tienen consideración de ciudadanas y por tanto no pueden conducir automóviles ni trabajar; se las persigue en Irán como apestadas por no llevar velo o vestir trajes “poco decentes”; se las casa a los diez años en Yemen, y en todo oriente, incluyendo Pakistán y Bangladesh, se impone la poligamia y el matrimonio eventual, una manera de llamar los islamistas a la esclavitud sexual. Se las mutila sexualmente, se las vende como ganado, se las mata por cualquier motivo: en India para cobrar la dote de otra esposa. Hace unos días, en Yemen, un padre había acusado de adulterio a su hija de DIEZ años, y para averiguar quién era su amante la torturó durante horas, hasta que como la niña lo negaba le pegó dos tiros en la cabeza. Las asociaciones de Derechos Humanos, la ONU y organizaciones feministas explican que la miseria, los desplazamientos de población ocasionados por las guerras, los campamentos de refugiados donde se hacinan en condiciones infrahumanas millones de huidos de sus países natales han hecho proliferar la venta de niñas y muchachas para la prostitución y el trabajo esclavo, las violaciones, los raptos y la explotación más inhumana.

La lucha que el Movimiento Feminista ha desarrollado, ¡con tanto esfuerzo!, durante más de doscientos años ha fracasado trágicamente en esas áreas del planeta. Hasta en la que fue avanzada Turquía, ese presidente Erdogan que los gobernantes occidentales veneran llamándole islamista moderado, porque es el principal aliado de la OTAN en la zona,  está imponiendo cada vez más las normas musulmanas. Afirmaba incluso hace poco que la principal tarea de  las mujeres era la maternidad, y que no deben de reírse en público.  Las mujeres del Medio Oriente y de India, Pakistán,  Bangladesh y los países africanos, donde triunfa el fundamentalismo islámico, están abandonadas a su maldita suerte en las manos de los criminales de sus hombres. Esos que no tienen ni madre, ni amigas, ni hermanas, ni amantes, ni hijas, sino únicamente enemigas.

Pero ningún gobierno de los países democráticos considera que hay que defenderlas,  como se hizo contra el apartheid con la población de raza negra en el caso de Sudáfrica, estableciendo las sanciones que utilizan contra otros países cuando les conviene apropiarse de su petróleo o de su gas, o intentan acabar con el régimen socialista como en Cuba.

El triunfo del islamismo sobre los movimientos socialistas significa, entre otros horrores, la masacre de las mujeres. Y las guerras que se suceden en varios continentes. Esas guerras que desencadenaron los gobernantes de los principales países “democráticos” occidentales, para defender sus intereses económicos, porque se desarrollan lejos de sus metrópolis —ya no quieren enfrentarse entre sí para que se repitan los bombardeos sobre Berlín,  París y Londres—  y que ahora van a dirimirse en sus propios territorios.

Pero para  los gobernantes que dirigen los países al servicio del capital está bien, porque con el auge del terrorismo no solo eliminan a enemigos molestos como los políticos de izquierda, los dirigentes sindicales, las activistas feministas, sino que provocan el rechazo a los musulmanes en sus propios países. El atentado contra Charlie Hebdo atizará los odios populares contra los inmigrantes, dará argumentos al FN en Francia y a los nazis en otros países europeos para ganar más votos, facilitará el giro a la ultra derecha a los partidos de derecha que son llamados de centro, enconará las rivalidades entre los trabajadores de la misma región y del mismo pueblo y permitirá acentuar la represión contra todo movimiento en defensa de los derechos humanos. El terrorismo, como decía Lenin, da argumentos al poder para arrasar las organizaciones de izquierda de todo tipo: vecinales, sindicales, de mujeres, de estudiantes. La represión se desencadenará con enorme fiereza y los cuerpos de policía y  la judicatura tendrán carta blanca para detener indiscriminadamente, torturar y condenar a toda persona no ya sospechosa, sino simplemente indeseable en la moderna y blanca Francia, y esa ofensiva será acogida con agrado por la mayoría de la población que odia lo extranjero. Hay que saber, para los que claman contra la islamización del país, que Francia tiene sesenta millones de habitantes y únicamente cinco son musulmanes.

Lo peor de todo es que aunque los culpables son más que los fanáticos del Estado Islámico, las víctimas no son ni el presidente de los Estados Unidos ni el del gobierno del Reino Unido ni el de la República francesa. Sino las mujeres, los trabajadores, los pueblos  y los periodistas, inmolados en las hogueras de los incendios que han provocado los que cada día presumen de defender los valores democráticos.

http://blogs.publico.es/lidia-falcon/2015/01/09/mas-culpables-y-otros-danos-colaterales/

Respetando a los caníbales: Europa es cómplice del fundamentalismo islámico

No han entendido nada. Los cientos de miles de patriotas, así se llaman ellos, Patriotas Europeos Contra la Islamización de Occidente, Pegida, no han entendido nada. Los menciono porque son el último grito en Alemania donde han reunido a decenas de miles de manifestantes en un par de meses. Pero lo mismo podríamos hablar del Frente Nacional de Francia o, simplemente, de esa marea de comentarios que usted se encontrará si se asoma a cualquier foro de internet español donde se mencionen las palabras “inmigración” o “islam”.

Lamentablemente, quienes se apresuran a salir a la calle en contramanifestaciones, normalmente respaldados de boquilla por los gobiernos, para pedir respeto, tolerancia, aceptación de otras culturas, han entendido todavía mucho menos.

Los doce muertos de Charlie Hebdo en París ya no dejan duda: el islam es un problema en Europa. Es muy fácil, y desde luego es señal de buena voluntad, asegurar que los asesinos eran simplemente asesinos, y no tienen nada que ver con el islam, porque “el islam no es eso”. Pero de nada sirve. El islam es eso y es lo contrario.

Sí: el islam también es el policía Ahmed Merabet, que murió por defender a los dibujantes de Charlie Hebdo. Al igual que el cristianismo es el cura rojo de un arrabal de Madrid y el arzobispo de Granada. Como el judaísmo es Abraham Serfaty y aquel rabino que decretó lícita la exterminación de niños palestinos. Como cualquier religión, “el islam” no existe. El islam no es más que la suma de lo que piensan en un momento concreto de la historia quienes se reconocen musulmanes.

Y el problema que tiene Europa hoy es lo que piensan los musulmanes de este continente.

Europa es responsable

Es un problema de Europa y es la responsabilidad de Europa. Los asesinos de los periodistas (si se confirman las sospechas de la policía) son franceses. Nacidos en París. Con apellido magrebí, sí: sus padres proceden del norte de África. Pero esto no disminuye en absoluto la responsabilidad del Gobierno de Francia: estos asesinos pasaron por el sistema educativo francés.

Decir que la culpa la tienen sus padres es no sólo hipócrita (para eso se inventó la enseñanza obligatoria: para asegurarle al Estado control sobre lo que aprenden los niños) sino además es falso. La generación de magrebíes que llegó a Francia hace medio siglo no era islamista ni violenta ni lo es hoy. Hicieron lo posible por integrarse. Son sus hijos y nietos, europeos de toda la vida, quienes han hecho de un cierto islam violento su bandera. Ocurre lo mismo en Inglaterra (vean el atentado del metro de 2005: tres de los cuatro terroristas habían nacido en Reino Unido; uno era converso de Jamaica).

Esta es la responsabilidad de Europa, y no puede sustraerse a ella. Los “patriotas” de derechas están metiendo la cabeza en la arena cuando denuncian la inmigración como causa de los males: ni fueron violentos los musulmanes que llegaron a Europa hace dos generaciones, ni lo son los que llegan hoy. No existe un flujo de yihadistas de Siria, Marruecos o Iraq a Europa. Existe un flujo de yihadistas de Francia, Alemania, Inglaterra, España, Austria hacia Siria. Europa no importa terroristas islámicos: los exporta.

Pedir cerrar la puerta a la inmigración musulmana como hacen tantos “patriotas”, equivale a cerrar las ventanas de una casa para combatir el mal olor de las cañerías.

Concentración en Frankfurt en tributo a las víctimas del ataque contra 'Charlie Hebdo' (Reuters).Concentración en Frankfurt en tributo a las víctimas del ataque contra ‘Charlie Hebdo’ (Reuters).

La metamorfosis

Y son ellos, los “patriotas” de derechas, esos que se manifiestan con una gran cruz para mostrar su oposición a la “islamización de Occidente”, ellos y sus mayores, quienes tienen la culpa que esto sea así. A los magrebíes y turcos que llegaron a Europa en los años sesenta y setenta no les faltaba voluntad de integrarse; explotados como mano de obra barata, les faltaban medios. Empezando con un punto clave: el aprendizaje del idioma. Quizás no hicieron suficiente esfuerzo. Pero no debe olvidarse que cierto racismo de la población (un racismo corriente, dirigido contra cualquier obrero de origen campesino, moreno, turco, magrebí, siciliano o andaluz) les puso un muro adicional, les cerró las puertas, les hizo entender que no eran bienvenidos.

Se replegaron. Ignorantes en todo a lo que se refiere al islam o a la cultura intelectual, literaria, de sus países de origen, criaron a sus hijos en un ambiente suspendido entre dos mundos, sin pertenecer a ninguno. Y también sus hijos se dieron cabezazos contra este muro: hasta hoy, tener un apellido magrebí en Francia hace desplomarse las oportunidades en el mercado laboral.

Se quedaron, pues, en el barrio. Viendo la televisión. Esa televisión que algún día empezó a poblarse, por obra y gracia de la parabólica, con predicadores vestidos de blanco que se dirigían a “los musulmanes”. A ti, sí: a ti. Tu vida tiene sentido ante Dios y la historia, les dijeron, si cumples las leyes divinas y garantizas que tu hermana no se pasee con hombres blancos. Que no se pasee con hombres, vaya.

Así se fue creando el gueto. Un gueto en el que se ha ido cristalizando una extraña cultura que guarda recuerdos de la gastronomía magrebí o turca, pero que se ha modelado según el ideario del islam que han difundido los telepredicadores y los imames del barrio. Estos imames que en han ido apareciendo por doquier, sin que se sepa siempre muy bien quién les paga el salario.

Saudíes en la M-30

En la Mezquita de la M-30 de Madrid lo sabemos, porque colocan orgullosos la foto del rey de Arabia Saudí en sus oficinas. En Alemania, la Diyanet, el Ministerio de Religión de Turquía, tiene bajo control gran parte de las mezquitas. Digo bien: control. Ankara envía supervisores que cambiar regularmente para impedir que se “contaminen” con ideas europeas. Y si bien el islam oficial en Turquía tiene que andar con pies de plomo, por respeto a la Constitución laica del país, en Alemania, un país que no es laico, no tiene cortapisas: puede difundir sin ambages la ideología de sus dirigentes, que los intelectuales turcos califican de “islamismo radical”. Y que los europeos siguen llamando “islam moderado”.

Moderado en comparación con los asesinos de París, querrán decir. Porque para los europeos, todo islam que no es directamente asesino es “moderado”. Ya puede ser todo lo violento que quiera: predicar el velo obligatorio para las mujeres, a medias o integral, decir que mujeres y hombres no deben tocarse, que las niñas no deben aprender música, que ser gay es malo para la salud, que hay que prohibir toda obra literaria o humorística que cuestione lo “sagrado”, que las leyes del Corán son inmutables, divinas y deben estar por encima de la legislación de cada país…

Un predicador islamista puede decir todo esto y más y será cortejado por ministros y presidentes que harán cola para debatir con este portavoz del “islam moderado”. Muchos de estos predicadores habrían ido a la cárcel en Marruecos o Siria por su discurso de incitación al odio, pero Europa les ofreció no sólo asilo sino una tribuna, un debate, el puesto de presidente del consejo oficial de musulmanes, el título de Honorable Caballero y orden de la Reina.

Sí: Europa ha fomentado, no sé si a ciegas o a conciencia, pero de forma activa y continua, de forma criminal, las corrientes más extremistas del islam, financiados desde Arabia Saudí, Qatar, Kuwait y sus vecinos gracias a la marea del petróleo. Desde las cúpulas del gobierno hasta el último alcalde, se ha elevado a los imames, los teólogos, los predicadores al rango de representantes de los colectivos de origen magrebí, turco o pakistaní. Un rango que nunca tuvieron en sus países originales, un poder que sólo pudieron adquirir gracias a la complicidad de las administraciones europeas. Por doble vía: por elegirlos como representantes y por cerrar a estos colectivos toda otra vía de expresarse.

Un niño juega durante el rezo en la Gran Mezquita de Estrasburgo durante el Ramadán de 2013 (Reuters).Un niño juega durante el rezo en la Gran Mezquita de Estrasburgo durante el Ramadán de 2013 (Reuters).

La náusea del multiculturalismo 

Cuando al periodista alemán Günter Wallraff le ofrecieron ser miembro del consejo musulmán local (gracias a su larga trayectoria de defensa de los inmigrantes turcos) aceptó con la condición de leer en la mezquita los “Versos Satánicos” de Salman Rushdie y debatir sobre los límites del arte frente a la religión. No hubo manera. Más tarde intentó que firmasen una declaración contra la lapidación de una mujer iraní. Tampoco.

Y con estos antecedentes hay quien sigue aplaudiendo que las mezquitas en España sirvan de lugar de reunión social y organicen comidas o talleres, en lugar de buscar a los inmigrantes un espacio donde pudieran reunirse lejos del control de los imanes, lejos de sus discursos excluyentes, lejos de frases tipo: “No pueden entrar las mujeres que tengan la regla”.

Europa ha islamizado, durante décadas, la sociedad inmigrante, religiosamente indiferente, que recibió. En plena complicidad con los jeques árabes y sus imperios mediáticos. Los gobiernos han envuelto su actitud en un neologismo venerado hasta la náusea: multiculturalismo. Una hermosa palabra para expresar el racismo de toda la vida. El racismo que preconiza la separación de “lo nuestro” y “lo de ellos”. Sí, también los manuales oficiales nazis decían que todas las razas tenían igual valor, sólo que no conviene mezclarlas. Hoy tenemos valores europeos, sólo aplicables a los blancos de tres generaciones, y hay valores de “ellos” que deben respetarse en “sus comunidades”.

Que más nos da que ellos fuercen a sus mujeres a taparse, qué más nos da que en sus barrios amenacen de muerte a cualquiera que venda alcohol, que más nos da que en sus familias dirimen matrimonio y divorcio según diga el imam. Son ellos, la sociedad es multicultural: respetamos el derecho de cada imam y de cada matón de barrio a oprimir a sus fieles, a castigar a sus hermanas, a imponer su machismo como vea bien. Eso se llama tolerancia. Lo de la tolerancia cero solo es cuando la violencia afecta a las mujeres nuestras.

¿Humillando a los débiles? ¿En serio?

Esto es lo que ha defendido, da vergüenza admitirlo, la izquierda europea. Una izquierda que ha enterrado su cabeza todavía mucho más profundamente en la arena que la derecha. No han aprendido: apenas ha dejado de retumbar el eco de los disparos de París cuando una legión de pensadores de izquierda se ha abalanzado sobre Charlie Hebdo para denunciar que caricaturizar a Mahoma es racista y xenófobo y se burla de los débiles.

Los débiles: como si el islam en Europa fuera la religión de los débiles. No lo es: ese islam que defienden los predicadores europeos, ese de las mezquitas de ostentación, sea la de la M-30 o sea la que pretenden construir en Colonia, de débil no tiene nada. Es la religión de varias monarquías bañadas en oro negro, países cuyos dirigentes son los dueños de Harrods y parte del resto de Londres. Países con dinero suficiente como para financiar cadenas satélite, universidades con becas para todos (a condición de convertirse al islam) y milicias cortacabezas por medio Oriente.

Seguramente también han financiado el mejor gabinete de relaciones públicas del mundo, si la izquierda europea cree que una revista satírica francesa al borde de la quiebra estaba humillando a “los débiles” cuando esta revista desafió la prohibición de dibujar a Mahoma, prohibición que no existe en el islam y de la que nunca han sabido nada los obreros magrebíes o turcos, hasta que no la proclamasen urbi et orbi los teólogos saudíes.

Imagen de una edición especial del semanario francés 'Charlie Hebdo' (Reuters).

Imagen de una edición especial del semanario francés ‘Charlie Hebdo’ (Reuters).Tristemente, nada hace presagiar que los disparos contra Charlie Hebdo vayan a despertar las conciencias europeas. Ya en el editorial conjunto que seis diarios europeos publicaron al día siguiente, se repite tres veces la palabra “Europa” en alusión a la defensa de la libertad de expresión. Como si más allá de sus fronteras no hiciera ninguna falta defenderla: allí no la necesitan, esa libertad, allí son musulmanes de todas formas, es el mensaje.

Bajo este prisma, la derecha vociferará más que antes contra “los inmigrantes”, enarbolará más alta aún la cruz del “Occidente cristiano”, como si el Renacimiento y la Ilustración hubiesen sido posibles sin siglos de ciencia y filosofía árabes, como si Europa no fuera en su integridad un resultado de aquella civilización histórica que hoy llamamos islámica. Como si la Biblia y los mandamientos de la Iglesia fueran un ápice mejor que los del Corán.

El islam ya es wahabí

Y la izquierda probablemente desgastará sus últimos cartuchos de tinta en intentar convencerse a sí misma de que luchar contra siglos de opresión eclesiástica y contra los coletazos de la reciente dictadura nacionalcatólica es justo y necesario, pero que el islam de los saudíes es diferente, exótico, intocable, digno de todo respeto como cualquier rito de una lejana tribu caníbal. Mientras se coman entre ellos.

Esa oleada de islamización saudí no sólo ha alcanzado Europa (y América) sino también a los países que llevan siglos siendo musulmanes. Ya ha practicamente conseguido reemplazar en la conciencia pública la religión que alguna vez se llamaba islam con su ideología particular, la wahabí. Tanto que he dejado de emplear el término “secta wahabí” en este texto y hablo del islam a secas: todo lo que usted ve y se llama “islámico” es ya wahabí.

Este proceso se acelera gracias a Europa: los franceses y belgas de origen marroquí son quienes llevan a Marruecos el ideario radical aprendido en sus guetos. Y fue una española, Marisol Casado, quien criticó a Turquía por no incluir chicas con velo en su vídeo de candidatura olímpica. Europa quiere que las musulmanas lleven velo. Para que se vea que son diferentes. Que no son mujeres sino musulmanas.

Europa, sus gobiernos, sus pensadores, sus demagogos, son el aliado necesario para los dirigentes de la hegemonía islamista financiada con petrodólares cuyo objetivo es convertirse en dueños absolutos de esa sexta parte del globo habitado por musulmanes, o personas forzadas por ley a considerarse musulmanes. Dueños absolutistas, por encima de las críticas, las parodias, las sátiras y las consideraciones de derechos humanos.

Esto no tiene nada que ver con una islamización de Occidente. Europa no es víctima. Es cómplice.

http://www.elconfidencial.com/mundo/2015-01-10/respetando-a-los-canibales-europa-es-complice-del-fundamentalismo-islamico_619350/

TTIP, la dictadura escondida de las corporaciones transnacionales

11 octubre 2014

Xavier Caño / Lourdes Lucía — ATTAC Madrid

14038247399_c3bf517c89_m (1)No se ha informado nada ni se comenta públicamente, pero los gobiernos de la Unión Europea y de Estados Unidos negocian en absoluto secreto desde hace más de un año un tratado de libre comercio e inversiones. Lo de libre comercio es una entelequia porque los aranceles de exportación-importación ya son bastante reducidos. La clave está en las inversiones. Casi inexistente para prensa, radio y televisión, sólo las grandes empresas multinacionales y los lobbies saben con detalle lo que se cuece en la oscuridad.

El Acuerdo Trasatlántico de Libre Comercio e Inversiones, TTIP por sus siglas en inglés, es un acuerdo de gran alcance, el mayor hasta la fecha en tales acuerdos. Es así porque EEUU necesita a la vieja Europa para hacer frente a China y aislar a Rusia. Para crear el mercado más grande del mundo, un mercado de más de 800 millones de consumidores. Y las élites de Europa creen que en ese tratado, en el TTIP, está el camino de salvación del crecimiento.

¿Que pretende el TTIP? En realidad, lo que busca con desespero es eliminar las normas reguladoras, las barreras reglamentarias, las normas, cautelas y precauciones en beneficio de la ciudadanía y sus derechos, porque las élites entienden que todo eso reduce sus beneficios posibles. Lo que pretenden es que nada se oponga a sus inversiones y como quieran hacerlas.

En América Latina, en los noventa, EEUU quiso crear un área de libre comercio con Centroamérica y Sudamérica. Con el señuelo del libre comercio que todo lo enriquece, ese multilateral tratado era simplemente imponer el credo neoliberal del Consenso de Washington que hoy, tras más de veinte años de sufrirlo, sabemos que conduce al desastre de una gran mayoría ciudadana y de la clase trabajadora. Porque lo que pretendía y pretende EEUU, y también la muy neoliberal Unión Europea, es aplicar rígidamente las políticas neoliberales de desregulación, ausencia de control, rebajas fiscales y privatización de todo lo público en beneficio de la élite económica y financiera.

Cuando EEUU renunció al tratado multilateral con Sudamérica y Centro América, por las protestas, la movilización de activistas y posturas de algunos gobiernos, EEUU negoció y firmó tratados bilaterales con Colombia, Perú, Chile y con México y Canadá, el NAFTA. Como dan fe las hemerotecas y archivos, este último tratado tuvo devastadoras consecuencias para agricultura e industria mexicanas, se destruyeron millones de empleos en México y Estados Unidos y ese tratado solo benefició de verdad a grandes empresas de ambos lados, al tiempo que provocaba una intensa y abundante migración hacia EEUU y limitaba las posibilidades de desarrollo de México.

Según un estudio de Thirlwall y Penelope Pacheco-López “no hay evidencia alguna de que los tratados comerciales hayan mejorado la vida de los ciudadanos de los países firmantes“. Pero sí de lo contrario.

La razón de ser de los tratados, aunque los maquillen o disfracen, es apoyar sin fisuras a las empresas en los países receptores de las inversiones frente a las actuaciones de sus gobiernos. Porque, en realidad, los tratados son sistemas jurídicos paralelos para que las multinacionales incumplan las leyes nacionales. Y, por supuesto, para imponer al país receptor la política económica que convenga a los inversores, es decir, a las corporaciones transnacionales.

Si se aprueba el Tratado se violarán sistemáticamente derechos humanos universales e inalienables desde la alimentación adecuada, agua, salud, derechos sexuales y reproductivos, integridad física y psíquica, ropa, vivienda, educación, protección social, movilidad, cultura, ocio y un medio ambiente limpio, trabajo decente, que permita a la gente tener una vida digna, incluyendo una renta adecuada y derechos laborales… Lo que busca el TTIP es además una amenaza para el empleo y los derechos de los trabajadores. Incluso la Comisión Europea reconoce que muchos puestos de trabajo se verán amenazados por la competencia estadounidense, además de que las normativas laborales en EEUU son menos exigentes, débiles o no existen contagiarán a las europeas.

La regulación europea de salud pública y medio ambiente, que hasta hoy es más garantista que la que hay en Estado Unidos, se verá afectada por el TTIP. Hoy el 70% de los productos alimenticios que se venden en los supermercados estadounidenses contienen ingredientes genéticamente modificados; en Europa, no. Por contra, en Europa funciona el principio de cautela: antes de poner un producto en el mercado hay que probar más allá de dudas razonables que no es perjudicial. En Estados Unidos ocurre lo contrario: para que un producto sea retirado por su peligro potencial, hay que demostrarlo de tal manera que supone en trabajo descomunal.

Pesticidas, sustancias químicas que afectan al sistema hormonal humano, pollos y pavos de consumo humano lavados con cloro camparán a su aire según el modo y práctica estadounidenses.

Y, por supuesto, se verán afectados el derecho a la educación pública, a la sanidad, a la vivienda, al agua, a la energía… Todos estos servicios y bienes podrán ser privatizados en beneficio de empresas privadas.

Mención especial merece que, según se ha sabido, la Unión Europea está presionando a la Administración Obama para que expanda el llamado fracking, es decir la fracturación hidráulica, las perforaciones de petróleo mar adentro y las extracciones de gas, lo que representa un gravísimo atentado contra el medio ambiente y contra los seres vivos.

La normativa estadounidense sobre propiedad intelectual favorece los intereses de las grandes corporaciones frente a los derechos del consumidor, lo que supone una violación de la privacidad de los datos personales, porque las grandes compañías podrán acceder a esos datos de los consumidores…

Pero tal vez lo peor sea que el TTIP espera acordar una protección a ultranza de las inversiones para lo que se propone un mecanismo de Solución de Diferencias entre el Estado y el Inversor (ISDS). El ISDS permitiría a las corporaciones y grandes empresas demandar a los Estados cuando consideren que alguna decisión democrática de gobierno en aras del interés general puede afectar a sus ganancias presentes o futuras.

El ISDS estaría formado por unos presuntos tribunales que no son tales sino tres abogados privados sin mandato alguno de institución democrática alguna nacional o global. Y esos tribunales de pizarrín, por encima de los Estados, fallarían ante las demandas de menores beneficios de las élites y exigirán multimillonarias indemnizaciones. Es decir, las grandes corporaciones se asegurarían los beneficios sin mover un dedo, solo por temor de que tal o cual ley en defensa de los intereses ciudadanos pudieran mermar los beneficios de esta o aquella corporación. Las empresas podrán cuestionar las leyes, proponer restricciones y exigir indemnizaciones.

No es ficción. Hay precedentes por aplicación de mecanismos similares de otros tratados bilaterales. Philip Morris, Vattenfall, Chevron y Occidental Petroleum demandaron por cantidades multimillonarias a Uruguay, Ecuador, Argentina, Alemania…

Esos tribunales de arbitraje han sido cuestionados por profesionales del derecho y del mundo académico, pero se pasan por el arco de triunfo los sistemas legales de las naciones y la soberanía democrática de los países.

A tales tribunales especiales, que no son tribunales y que actúan al margen de cualquier tribunal legítimo estatal o internacional, solo podrán recurrir los inversores, no los estados ni los grupos de la sociedad civil. Con la agravante aberración de que sus fallos serán inapelables contra todo principio básico de buen derecho.

Para el dislate, el TTIP pretende crear un Consejo de Cooperación Regulatoria para que las corporaciones puedan cuestionar todas las decisiones parlamentarias o gubernamentales que pudieran reducir sus beneficios. Tal consejo será en verdad una cueva de lobbies que, presionarán de modo constante, buscarán rebajar o aguar las normas, incluso poder escoger otras normativas, recibir notificación de las nuevas propuestas de normas antes de su resolución y eliminar las restricciones que piensen que les perjudican.

Es decir, con el TTIP y sus mecanismo y órganos de regulación, los parlamentos nacionales y el propio Parlamento Europeo cada vez podrán legislar menos, porque todo puede afectar a o los beneficios de las corporaciones como IBM, Deutsche Bank, Vodafone, Telefónica… para oponerse frontalmente a cualquier acuerdo o medida que suponga proteger derechos humanos y laborales. En resumen: lo que pretende el tratado del libre comercio e inversiones entre Estados Unidos y la Unión Europea es que los beneficios de las grandes empresas prevalezcan sobre los derechos de la ciudadanía y sobre la preservación integral del medio ambiente o la seguridad alimentaria.

La oportuna y legítima filtración de estos obscenos planes de la negociación del TTIP entre la Unión Europea y EEUU, ha promovido una amplia oposición en Europa y Estados Unidos y, por fortuna, han comenzado a celebrarse actos, protestas, movilizaciones… contra el TTIP. Además, se escriben miles de artículos y se organizan cientos de debates para informar a la ciudadanía de lo que se nos viene encima si no le ponemos remedio.

Las élites quieren aprobar el TTIP el año 2015. A pesar de sus secretos y oscuridades, el tratado ha de ser aprobado por el Parlamento Europeo y ratificado por los Parlamentos de los países miembro cuyas Constituciones así lo establezcan. Esa circunstancia abre una brecha por la que la ciudadanía se puede colar, movilizándose claramente en contra de la aprobación del TTIP. Aún podemos frenar esa aberración obscena contra los derechos de la inmensa mayoría y la limpieza y estabilidad del medio ambiente.

Por ello, nos hemos unido más de 300 organizaciones y movimientos sociales en una campaña de denuncia de este Tratado, tanto difundiendo el peligro que representa en charlas, conferencia, debates, artículos, etc., como con la convocatoria de una jornada internacional contra El TTIP el próximo 11 de octubre.

Ilustración del articulo por cortesía de campact. Fotografía utilizada bajo licencia Creative Commons

http://www.attac.es/2014/10/11/ttip-la-dictadura-escondida-de-las-corporaciones-transnacionales-2/

Amnistía acusa a Israel de atacar a conciencia viviendas en Gaza “llenas de familias”

La ONG denuncia la “cruel indiferencia” de las autoridades israelíes ante las matanzas de civiles palestinos provocadas en la última ofensiva contra la Franja

PÚBLICO / AGENCIAS Madrid 05/11/2014

Niños palestinos tratan de resguardarse de la lluvia entre los escombros de una vivienda derruida por los ataques de Israel en Gaza.

Niños palestinos tratan de resguardarse de la lluvia entre los escombros de una vivienda derruida por los ataques de Israel en Gaza.– REUTERS

Amnistía Internacional (AI) ha denunciado en un informe la “cruel indiferencia” mostrada por Israel durante la última ofensiva militar en la Franja de Gaza con los “letales” ataques perpetrados contra viviendas “llenas de familias”. A juicio de la organización, los bombardeos pueden ser considerados como “crímenes de guerra” y, tras analizar varios casos en concreto, fueron lanzados sin avisar a los ocupantes de las casas de que iban a ser atacados.

En el documento Familias bajo los escombros: Ataques israelíes a viviendas habitadas, Amnistía analiza el comportamiento del Ejército israelí a través de ocho casos en los que viviendas “familiares” en Gaza fueron atacadas “sin previo aviso” en el marco de la ofensiva ‘Margen Protector’, desarrollada en los meses de julio y agosto de 2014. Esos ataques acabaron con la vida de “al menos 104 civiles, 62 de ellos niños”.

“Israel ha demostrado un espeluznante desprecio por las vidas de los civiles palestinos”

El informe “revela una pauta de ataques” del Ejército israelí durante la ofensiva, en la que murieron 2.200 palestinos y 70 israelíes, según la cual la aviación bombardeó casas civiles hasta reducirlas a escombros, matando a familias enteras. “Las fuerzas israelíes han vulnerado abiertamente las leyes de la guerra al llevar a cabo una serie de ataques contra viviendas civiles, mostrando una cruel indiferencia ante las matanzas que con ello provocaban”, ha denunciado el director del Programa Regional para Oriente Próximo y Norte de África de AI, Philip Luther

El responsable de la ONG denuncia asimismo que Israel ha demostrado “un espeluznante desprecio por las vidas de los civiles palestinos al no avisarles previamente ni darles oportunidad de huir”. El informe contiene “numerosos relatos de supervivientes” que describen el “horror de escarbar frenéticamente entre los escombros y el polvo de sus hogares destrozados en busca de los cuerpos de niños y seres queridos”.

Amnistía exige explicaciones

Durante los 50 días de asedio a Gaza, la Fuerza Aérea israelí bombardeó en más de 5.000 ocasiones la Franja. El Ejército asegura que tomó todas las precauciones necesarias para evitar víctimas civiles, entre ellas la de suspender ataques cuando merodeaban individuos desarmados alrededor de los blancos y la de advertir a la población de barrios enteros de que iban a ser atacados.

“La comunidad internacional debe tomar medidas para poner fin al perpetuo círculo vicioso de impunidad”

Amnistía concede que en varios de los ataques analizados sus investigadores pudieron detectar “posibles blancos militares” en las inmediaciones. Sin embargo, destaca la organización, “la devastación causada en vidas civiles y propiedad en todos los casos fue claramente desproporcionada a las posibles ventajas militares”. El principio de la proporcionalidad está en el epicentro de las acusaciones contra Israel por parte de ONG internacionales de derechos humanos y gobiernos de todo el mundo, que reconocen el derecho de este país a defenderse de los cohetes de las milicias palestinas pero, a la vez, condenan enérgicamente la contundencia de sus bombardeos.

 “Incluso si un combatiente estaba presente en una de las zonas residenciales, ello no absuelve a Israel de sus obligaciones a la hora de tomar todas las precauciones posibles para proteger la vida de civiles”, asegura Luther. Y agregó que “los repetidos ataques desproporcionados sobre viviendas indican que las tácticas militares israelíes actuales son profundamente defectuosas y contradicen en sus fundamentos a los del derecho humanitario”.

El día más sangriento documentado en el informe incluye la muerte de 36 miembros de cuatro familias, entre ellos 18 niños, que sucumbieron cuando Israel bombardeó un edifico de tres plantas. Aministía se queja de que Israel no haya revelado por qué razones fue atacado ese edificio. Igual circunstancia se produce en el segundo ataque más mortífero analizado, que ocasionó 25 muertos -de ellos 19 niños- cuando la Fuerza Aérea israelí trataba aparentemente de matar a un miliciano de las Brigadas Azedín al Kasam.

“Parece que el objetivo era directa y deliberadamente civiles o bienes civiles y, por tanto, constituirían crímenes de guerra”

Amnistía ha hecho hincapié en que las autoridades israelíes “no han ofrecido ninguna justificación para estos ataques”. Además, ha contado que, en algunos de los casos que se presentan en el informe, no ha podido identificar “ningún posible objetivo militar” en las viviendas. En opinión de la ONG, en esos ataques “parece que el objetivo eran directa y deliberadamente civiles o bienes civiles y, por tanto, constituirían crímenes de guerra”.

La organización asegura que Israel “ni siquiera ha reconocido ninguno de los ataques descritos en el informe” y “no ha respondido” a su petición de que explique “los motivos de cada uno de ellos”. “Independientemente del objetivo de los blancos, los ataques constituyen ataques burdamente desproporcionados y bajo el derecho internacional debieron haber sido cancelados o aplazados, ya que era evidente que había numerosos civiles en las viviendas”, explica el informe que se queja de que Israel no ha ofrecido explicaciones.

Más allá de las víctimas personales, a las que hay agregar 11.000 heridos, la devastación de los miles de bombardeos aéreos y terrestres en Gaza dejaron sin vivienda a unos 100.000 habitantes de la Franja, y exige una reconstrucción que podría superar los 5.000 millones de dólares y durar más de 20 años. “Ahora lo fundamental es que se rindan cuentas de todas las violaciones del derecho internacional humanitario que se han cometido. Las autoridades israelíes deben dar respuestas. La comunidad internacional debe tomar medidas urgentes para poner fin al perpetuo círculo vicioso de graves violaciones y total impunidad”, ha concluido Luther.

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http://www.publico.es/internacional/554401/amnistia-acusa-a-israel-de-atacar-a-conciencia-viviendas-en-gaza-llenas-de-familias

‘Mos maiorum’, una nueva “operación racista” encubierta a escala europea

Beatriz Ríos *

Publicado: 28/10/2014

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BRUSELAS.– El domingo concluyó en el Espacio Schengen la operación Mos maiorum que preveía la retención masiva de inmigrantes irregulares para recabar información sobre las rutas de llegada a Europa y sus responsables, sin embargo, gran parte de los grupos del Parlamento Europeo consideran que no se trata más que de una operación racista que atenta contra la dignidad humana y que criminaliza a la víctima del tráfico ilegal de personas: el inmigrante.

Mos maiorum es una operación policial coordinada por la presidencia italiana del Consejo de la Unión Europea en colaboración con Frontex, la agencia de control de fronteras de la Unión. Entre los días 13 y 26 de octubre, Italia llamaba a los estados miembros del Espacio Schengen a controlar, no solo en las fronteras sino en todo el territorio, los movimientos migratorios. La operación preveía arrestar a inmigrantes en situación irregular para interrogarles sobre las vías de entrada a Europa. El objetivo era recabar información para luchar contra del tráfico de seres humanos.

La opacidad sobre los métodos de la operación también preocupa a los eurodiputados. Aunque la europarlamentaria española Marina Albiol solicitó al Consejo de la Unión Europea información detallada sobre el dispositivo, no se conocen los detalles de la operación. Los resultados de la misma no verán la luz hasta el próximo mes de diciembre.

Según Albiol, el Consejo de la Unión no ha hecho más que extender a todo el territorio Schengen algo que en España se hace cada día: las redadas racistas. La diputada de la Izquierda Plural en el Parlamento detalla el proceso habitual: “se realizan controles en estaciones de metro, autobús, tren o incluso colegios o centros de salud. Paran a determinadas personas para pedirles la documentación y lo hacen en función de su aspecto, según el color de su piel, lo cual es una práctica racista. ”

Este tipo de redadas ya fueron condenadas por la propia Unión Europea a través de la respuesta a una pregunta parlamentaria del grupo GUE/NGL sobre su práctica en España. La Comisión reconocía ser consciente de estos dispositivos y condenaba “toda forma y manifestación de racismo y xenofobia, sin importar de quién venga.” Sin embargo, justificaba la ausencia de sanción en que la vigilancia del respeto a los derechos humanos depende de cada estado miembro. Resulta sorprendente entonces que esta práctica se haya extendido e institucionalizado, aunque solo durante unas semanas, al territorio de todos los miembros del Espacio Schengen.

Fernando López Aguilar, eurodiputado por el Partido Socialista, cuestiona además la utilidad de esta práctica ya que “la identificación apunta más a las víctimas del tráfico ilícito de personas que a las mafias que hay detrás.”

Pablo Echenique, de Podemos, denuncia que se trata de un dispositivo basado en el miedo cuyo objetivo es “aterrorizar a los que han llegado a Europa en busca de trabajo, techo y pan.” Ángela Vallina, de la Izquierda Plural añade que “Mos maiorum significa asociar la idea del inmigrante con el criminal. Pone en riesgo el derecho a la no discriminación y a la libertad de movimiento.”

Sin embargo, Mos maiorum no es la primera de estas operaciones contra el tráfico de personas. Estos dispositivos policiales coordinados se realizan cada cierto tiempo desde 2011. A Mos Maoirum le preceden Hermes, Balder, Mitras, Demeter, Afrodita y la última, entre septiembre y octubre de 2013, Perkunas.

El ministerio del interior italiano en colaboración con la agencia europea Frontex es el responsable en esta ocasión.

Perkunas: conclusiones de la última operación

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Coordinada por la presidencia lituana del Consejo de la Unión Europea, Perkunas se saldó con 10.459 personas inmigrantes irregulares interceptadas de las cuales, el 68’52% demandaron protección internacional. Esta cifra no sorprende en absoluto si tenemos en cuenta que los principales países de origen eran Siria, Eritrea y Afganistán, tres territorios marcados por la guerra y la pobreza.

Esta es la clave que algunos eurodiputados pusieron sobre la mesa el pasado 22 de marzo durante un debate en el Parlamento Europeo: ¿de dónde vienen estas personas y de qué huyen?

Ángela Vallina, en su intervención en el debate, denunciaba que “explotamos en origen sus recursos, somos cómplices de Estados corruptos y cuando la presión del hambre, la pobreza y la muerte les empuja a saltar vallas, a jugarse la vida en embarcaciones… Los encerramos, los expulsamos y los abandonamos a su suerte.”

Hambre y guerra

Durante la ‘operación Perkunas’, 3.770 personas fueron identificadas como nacionales sirios. La ONU estima que entre 2011 y 2014, más de 191.000 personas han muerto a causa de la guerra en Siria. A esta cifra habría que sumar los fallecidos por falta de acceso a recursos básicos. Además, unos 9 millones de personas han dejado el país huyendo de la guerra convirtiéndose en refugiados, menos de 100.000 de ellos reclamaron asilo en Europa.

Eritrea fue el segundo lugar de origen en cuanto a inmigrantes irregulares retenidos entre el 30 de septiembre y el 13 de octubre de 2013. Con una renta per cápita de 409 euros, desde su independencia en 1993, Eritrea ha sufrido tres guerras fronterizas. El conflicto con Etiopia ha causado desde 1998 más de 100.000 muertes y aunque los enfrentamientos cesaron en 2002, la situación en la zona continúa siendo inestable.

Desde Afganistán llegaron 590 personas a Europa durante la operación, según datos del gobierno lituano. En Afganistán la renta per cápita es de 511 euros y de sobra conocida es su situación política y social. En guerra desde 2001, hasta siete países del Espacio Schengen han intervenido en el país. Casi 8000 civiles han muerto en los últimos seis años a causa del conflicto en un país en el que los ataques terroristas son un fenómeno casi diario.

Estas cifras arrojan luz sobre las razones por las que miles de personas cada año se juegan la vida para llegar a Europa. Es por esto que los eurodiputados reclaman mayor transparencia para la ‘operación Mos Maiorum’, respeto a los derechos fundamentales y mejoras en procesos de gestión de las demandas de asilo. Para el Parlamento Europeo, una operación policial no puede ser la única respuesta a una situación que lejos de ser un problema de seguridad es una crisis humanitaria.

(*) Beatriz Ríos es periodista.

http://www.cuartopoder.es/invitados/2014/10/28/mos-maiorum-operacion-racista-europea/3606

Alemania empuja a Europa a una tercera recesión

 Escrito por  Marco Antonio Moreno / Jaque al neoliberalismo

Aunque Mario Draghi y Ángela Merkel traten de prolongar la agonía, la maldición del dinero barato provocará una seria fisura en Europa.
    Hace seis años, tras la caída de Lehman Brothers, los líderes europeos se reunieron en París para discutir una respuesta conjunta al tsunami financiero que se avecinaba. Francia y otros países impulsaron la creación de un fondo europeo para contener el impacto de la crisis. Sin embargo, Angela Merkel descartó un enfoque común e insistió en que cada país ideara su propio plan para combatir la que ha resultado ser la peor crisis financiera desde la Gran Depresión de los años 30. Y ahora que Alemania empuja a Europa a su tercera recesión, confirmamos el descalabro de las malas decisiones económicas impulsadas por un egoísmo ciego y malsano.

Desde el estallido de la crisis, no se escatimaron recursos para el sistema financiero, apoyándolo con más de 30 billones de dólares, mientras el resto de los sectores económicos han debido luchar con las secuelas de la crisis. Los 30 billones de dólares inyectados al sistema financiero, permitieron superar los problemas a gran parte de la banca, desatando una euforia en los mercados bursátiles que, solo en los últimos dos años, se incrementaron entre un 50 por ciento, como el CAC francés, y un 80 por ciento como el Ibex español (ver gráfica), o un 65 por ciento como el Dax alemán. Todo esto mientras la economía real se mantenía estancada y los niveles de desempleo seguían por las nubes. Lo que estamos viviendo ahora es el derrumbe del castillo de naipes del dinero barato generado por los bancos centrales para ayudar al sistema financiero, que permitió a muchas empresas duplicar o triplicar el valor de sus activos. En estos seis años, todas las ayudas fueron al sector que creó la crisis, sin importar el hundimiento de la economía real. La caída de la demanda; el estallido del desempleo o el descenso imparable de los precios, no ha importado a los “rescatistas”. Y ahora que la zona euro sufre de un desempleo récord; cuando la deflación resulta inminente y cuando no hay ninguna perspectiva de crecimiento, como ha reconocido el propio Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, comienza el destape de esta caja de pandora que puede tener insospechadas consecuencias. Adictos a la droga del dinero barato El sistema financiero se ha tornado fuertemente dependiente de las inyecciones de dinero barato y de las tasas de interés al cero por ciento. Como el monstruo a lo Frankenstein que es, el dinero especulativo requiere de la constante creación de burbujas para mantener al sistema en funcionamiento. Y apenas los banqueros centrales, como Janet Yellen, anuncian que la política del dinero barato llegará a su fin, comienzan los espasmos catatónicos que hacen entrar a las bolsas en “modo pánico”. Así titulan los medios financieros cuando los mercados bursátiles se desploman más de 5 por ciento. Aunque no se puede esperar nada más de un sistema que se hizo adicto a la droga del dinero barato que se le entregó para la reactivación económica, y terminó usándolo en comprar más droga. La verdadera corrección del mercado no tardará en hacerse presente, y el “modo pánico” de estos adictos entrará en vigor de manera prolongada. La zona euro se encamina directamente a su tercera recesión y ésta será la consecuencia de los malsanos planes de austeridad que en nada tomaron en cuenta la profundidad de la crisis. Durante meses, las cifras muestran un descenso constante y sostenido de la actividad económica y de los precios, lo que indica que la zona euro se encuentra en pena trampa 3D, con deflación, desempleo y deuda. Y a medida que la desaceleración global se intensifica, la contracción adquiere más fuerza. Así lo expresan los datos de la producción industrial y las exportaciones de Alemania, que han caído con fuerza y no tendrán un repunte milagroso. Esto es porque también China, Japón y Estados Unidos van en serio retroceso, retroalimentando la espiral recesiva del contagio. Y ésto sin nombrar la catástrofe sanitaria del Ébola, a la cual en sus inicios las autoridades europeas no prestaron atención. El FMI y la debilidad de la demanda mundial El descenso del comercio mundial y la caída de la producción industrial ha llevado también al derrumbe en el precio del petróleo, que desde junio se ha reducido en más de un 20 por ciento. Asimismo, el precio del mineral de hierro ha caído un 40 por ciento en lo que va del año, mientras los precios del maíz, el trigo y la soja se han reducido entre un 20 y un 30 por ciento. Todo esto es resultado de la debilidad de la demanda mundial, lo que demuestra la ineficacia de las políticas promovidas por el FMI y los bancos centrales que aplicaron si mayor trámite las políticas de austeridad y recortes presupuestarios en un auténtico homicidio calificado. Esto confirma que la recuperación se ha enfriado y que Estados Unidos y Europa pueden desacelerarse más de lo esperado. El FMI volvió a revisar a la baja sus expectativas de crecimiento para 2014 y 2015, y sin duda tendrá que volver a revisarlas a la baja en un par de meses más. El castillo de naipes del dinero barato solo ha sido una vía de escape para el sistema financiero, permitiendo a la oligarquía financiera mantener su hegemonía y aumentar su riqueza, sin lograr dar empuje a la economía real. Esta desconexión, que comienza a verse en el mercado de bonos, puede tener serias consecuencias al allanar el camino para la fragmentación de la zona euro. Si antes Alemania podía erigirse como el ejemplo a seguir por los países europeos, una tercera caída de la zona euro en recesión puede echar por tierra el proyecto de la moneda única. Europa ha comenzado a transgredir todos sus principios, e incluir la prostitución y las drogas, como ha hecho recientemente Italia, no hace más que demostrar el derrumbe de una idea mal concebida. Aunque Mario Draghi y Ángela Merkel traten de prolongar la agonía, la maldición del dinero barato provocará una seria fisura en Europa.

La UE amenazó a Ecuador con eliminar ayudas al desarrollo si no aceptaba el libre comercio

Tomado de El Diario.es

Mensajes confidenciales entre el embajador ecuatoriano ante la UE y los ministros de Correa desvelan la posición de Bruselas para provocar cambios en la Constitución y privatizaciones

“Ecuador no tiene alternativa a la adhesión al TLC. O quedaría aislado”, advirtió el jefe de Negociaciones de la Comisión Europea según el relato de esta documentación oficial

Los cables muestran una división en el Gobierno de Correa entre los que rechazan el libre comercio con UE y los que apostaron por seguir negociando; el acuerdo salió adelante y está ahora pendiente de aprobación

Cable diplomático de la embajada ecuatoriana de la UE a dos viceministros y el ministro ecuatoriano de Exteriores (eldiario.es)

Una conversación secreta al más alto nivel diplomático en Ecuador, a la que ha tenido acceso eldiario.es a través de filtrala.org, revela las presiones de la UE para conseguir que el país latinoamericano firmara un Tratado de Libre Comercio y apartarlo así de alianzas con Argentina, Uruguay, Brasil o Venezuela. Los cables confidenciales dejan ver también cómo aquella tentación europea avivó un cisma en el equipo diplomático y de comercio exterior del presidente Rafael Correa, en el que tuvo que intervenir personalmente el ministro de Exteriores, Ricardo Patiño, y en el que despuntó el actual ministro de Comercio, Fernando Rivadeneira.

En estos mensajes está el origen del debate interno que existe actualmente en el partido de gobierno en Ecuador. El país andino se encuentra a un paso de rubricar un acuerdo comercial con la Unión Europea que está generando polémica entre los propios fieles al proyecto de  “revolución ciudadana” impulsado por Rafael Correa y que obligará al presidente a equilbrismos internos para sacarlo adelante.

La documentación que se publica hoy arroja dos hechos relevantes: primero, que Bruselas utiliza las políticas de Cooperación y los fondos de lucha contra la droga para negociar mercados libres para las empresas europeas. Segundo, que durante los años en que Correa arremetía contra los tratados de libre comercio, su equipo negociaba con la Unión Europea algo que desde Bruselas se dejaba claro que tendría que ser un tratado de libre comercio con condiciones “agresivas”.

eldiario.es ha podido constatar la veracidad del contenido de estos documentos a partir de dos fuentes que aparecen en los mismos y de una persona que corrobora el registro oficial de estos mensajes. Son informes oficiales, cables diplomáticos que van debidamente clasificados; pero también son informes profesionales de una persona concreta, con lo que en parte son interpretaciones parciales de la realidad.



Nueve cables diplomáticos secretos, recibidos a través de una colaboración con la Associated Whistleblowing Press y su plataforma EcuadorTransparente.org, parte de la red de filtrala.org, recogen mensajes confidenciales que se intercambiaron entre 2011 y 2012 la misión diplomática ecuatoriana ante la Unión Europea y el ministerio de Asuntos Exteriores y Comercio de Ecuador. Es una selección de mensajes muy tensos que desvelan las presiones de la Comisión Europea a Ecuador para que cambiara leyes esenciales y la política económica para ajustarlas a un Tratado de Libre Comercio, bajo la amenaza de dejar fuera a Ecuador de ayudas arancelarias a países en desarrollo.

Hasta cuatro altos cargos europeos, entre ellos el director de Comercio de la Comisión Europea o el Jefe de Negociaciones de la UE, aparecen en estos cables presionando a Ecuador para que acepte, sin ninguna otra alternativa posible, las condiciones de un Tratado de Libre Comercio que en la práctica suponían que el Gobierno de Rafael Correa renunciara a sus políticas económicas y a parte de su esencia ideológica. Si no tragaban, Bruselas eliminaría a Ecuador de la lista de países pagan menos aranceles en sus exportaciones a miembros europeos por ser sociedades emprobrecidas o en vías de desarrollo; tampoco formarían parte de un programa similar pero centrado en la lucha contra la droga, el SPG Plus. ¿Cómo justificarían esa retirada? Con un ranking del Banco Mundial que apuntaba a que Ecuador tenía unas rentas medias bastante altas.

Un ex eurodiputado que ha trabajado varias legislaturas en cooperación al desarrollo en las instituciones europeas confirma a eldiario.es que “en ocasiones, sí, la Comisión Europea ha utilizado estos fondos de cooperación como arma de negociación comercial, también en África” y que hay cierto debate ético con eso.

“Ecuador no tiene alternativa a la adhesión o quedaría aislado”

El relato que consta en esta documentación comienza con una reunión confidencial. Se produce el 17 de noviembre de 2011 a las 13.00 horas en Bruselas. Se ven las caras el viceministro de Comercio de Ecuador, Fernando Rivadeneira, y el director adjunto de Comercio de la Unión Europea, Peter Thompson. Junto a ellos está sentado, escuchando y muy enfadado, otro hombre: el jefe de la Misión diplomática ecuatoriana ante la Unión Europea, el embajador Fernando Yépez Lasso. 

Yépez Lasso envía cinco días después un cable diplomático a la atención de su viceministro de Exteriores, Kintto Lucas. Primero protesta enérgicamente: se había enterado de la reunión poco antes de que tuviera lugar y “por un funcionario europeo”. “Resulta incómodo”, dice en el lenguaje diplomático del enfado, “al no respetarse los canales regulares del procedimiento diplomático para una reunión de alto nivel”. Es el enfado de Yépez Lasso lo que facilita que en sus mensajes queden patentes, durante el año siguiente, lo que a su juicio es una derrota de la línea política marcada por Rafael Correa.

En esas reuniones, se queja Yépez, la UE trata de chantajear al Gobierno de Ecuador: si no acepta determinadas condiciones comerciales para adaptarse poco a poco a un Tratado de Libre Comercio, tendrá que renunciar a las facilidades arancelarias que Bruselas prevé para las importaciones desde decenas de países en desarrollo. Pero aceptar esas exigencias, advierte Yépez, sería asumir que Ecuador escoge las normas el bando occidental y no podrá estar en la alianza económica de Mercosur, donde conviven Argentina, Brasil o Venezuela. Sería, recuerda Yépez, alejarse del discurso político que ha mantenido en público el presidente Rafael Correa.

“Esta posición de la Comisión Europea”, dice Yépez ya tras la primera reunión de su colega con el director adjunto de Comercio de la Comisión, “es un elemento de presión hacia el Ecuador para que se sume al TLC ante la posibilidad de perder el SGP”, el acuerdo preferente en los aranceles. Según su relato de la reunión, la Comisión Europea insistía en que “para el Ecuador lo más conveniente es adherir al TLC que la Unión Europea ha concluido con Colombia y Perú”, países, sobre todo el primero, con exceentes relaciones políticas y comerciales con multinacionales españolas y norteamericanas.

En esa reunión despuntan algunas de las espinas que econarían el resto del proceso: para aceptar el TLC, Ecuador deberá renunciar a parte del esquema público ecuatoriano para “sectores estratégicos” o la potenciación de las “compras públicas”; es decir, privatizaciones.

En otra reunión, el Jefe de Negociaciones de la Comisión Europea para América Latina, Gaspar Fontini, lo expresa aún más claramente, según Yépez: “Ecuador no tiene alternativa a la adhesión del TLC”, transcribe el 7 de diciembre de 2011, ya que de lo contrario “perdería el acceso privilegiado al mercado europeo” y “quedaría aislado”.

Captura Mercosur 2
Uno de los cables que mencionan la posición de presión de la Unión Europea

El embajador arremete duramente contra lo que supondría aceptar el TLC europeo. Se trataría de perpetuar “el modelo de desarrollo neoliberal impulsado en la década de los 90” . Y va más allá: asegura que suscribirlo traicionaría “la letra y el espíritu de nuestra Constitución, así como de las Leyes de Empresas Públicas y de la Economía Popular y Solidaria”. El modelo ecuatoriano, dice un convencido Yépez, “está divorciado de los TLC”. Las opiniones de Yépez no dejan de ser continuistas con la doctrina política defendida en público durante años por Rafael Correa y Ricardo Patiño.

Sin llamarlo directamente chantaje, el embajador lo expresa a su manera en los desahogos ante su viceministro: se trata de una “presión por parte de la CE y de ciertos sectores empresariales para que Ecuador adhiera el TLC” como “única alternativa para evitar la pérdida de acceso” al mercado eruopeo, con “sus eventuales efectos económicos, comerciales y sociales”.

En plenas vacaciones navideñas de 2012, las cosas se aceleran. Mientras que el Gobierno emite un comunicado diciendo “ Presidente Correa dice sí al Mercosur y no al TLC con la Unión Europea“, el viceministro de Comercio ha seguido con su línea independiente de conversaciones con las instituciones europeas; el embajador escribe al ministerio muy enfadado: la conclusión que él saca del acta que le ha llegado de esas reuniones es “clara, precisa y unívoca: Ecuador quiere negociar su adhesión al TLC”. Eso queda coronado por un titular puesto en boca de Rivadeneira muy contundente: “ No nos interesa adherirnos al Mercosur”.

Había algo que Yépez Lasso no controlaba. Las reuniones sucedían a sus espaldas, presencialmente o por videoconferencia. Él por su parte mantenía encuentros donde insistía en la posición oficial, para sorpresa de sus interlocutores europeos, que recordaban reuniones previas con el viceministro de Comercio en las que se abría la puerta a una negociación para el TLC.

Fernando Rivadeneira es un hombre en ascenso. Se siente muy respaldado en lo que está haciendo. En enero de 2012 envía un durísimo mensaje al embajador, en copia al todopoderoso ministro de Exteriores ecuatoriano, Ricardo Patiño. Es un texto conciso, dividido en 4 puntos, reprende la “actitud inconsulta” – de nuevo, el lenguaje diplomático del cabreo –  y señala que “la gravedad de su actuación” ha provocado que la UE haya congelado las negociaciones hasta que los ecuatorianos se aclaren. Yépez Lasso vuelve a responder con más madera contra Rivadeneira. Y con que tú no eres mi jefe.

Cuando Comercio desborda a Exteriores

El punto y final a estas tensiones es también una premonición. El ministro de Exteriores, Ricardo Patiño, tiene que intervenir para darle la razón a su subordinado, Fernando Rivadeneira, que acabaría   un año después siendo ascendido a ministropor Correa, que desgajó la cartera de Comercio Exterior fuera de Relaciones Exteriores para darle independencia.

Patiño escribe dos escuetos párrafos que rompen con una cadena de mensajes cada vez más encendidos con parrafadas llenas de literatura diplomática y eufemismos cargados de disputa. El ministro establece que hay que avanzar tanto con el Mercosur como con la UE para ver a dónde llegan las negociaciones; “conocidos los resultados de ambos procesos, tomaremos las decisiones definitivas”.

Yépez no sale de su asombro. Y advierte, ya a modo de recomendación desesperada: “Ecuador podría conseguir algunas particularidades” en ese TLC “pero en lo sustantivo, en sus fines, en sus modalidades y en sus efectos” será, advierte, “un TLC de aquellos que rechaza el Jefe del Estado”.

La izquierda latinoamericana advierte de las amenazas contra los procesos de cambio
Rafael Correa en un encuentro de representantes de la izquierda latinoamericana, este martes (EFE)

¿Y qué pasó?



La fecha clave era enero de 2014, cuando Europa tenía que renovar las ayudas arancelarias y contra la droga a los países en desarrollo. Ecuador sigue estando entre los países que se benefician de esas ayudas, tras una prórroga excepcional. El país andino no forma parte del Mercosur. Ha suscrito un preacuerdo comercial con la Unión Europea, que el Gobierno de Ecuador asegura que “ no es un TLC” sino que respeta las particularidades ecuatorianas; y que los críticos aseguran que “ sí es un TLC“.

Entre esos críticos está alguien que recibió los mensajes que hoy se hacen públcos: Kintto Lucas, viceministro de Exteriores que dejó su puesto poco después de que comenzaran estas tensiones. Él mismo ha tuiteado al calor del actual debate en Ecuador sobre el acuerdo al que se está llegando con Europa:

En los comunicados oficiales de la Unión Europea se habla en todo momento de que “se han introducido algunos ajustes” al acuerdo con respecto a los cerrados con Colombia o Perú, pero que “el balance general y la ambición del Acuerdo no se han visto afectados por estos ajustes”. En la misma nota, del pasado 23 de septiembre de 2014, se anuncia que “la UE y Ecuador publicarán los documentos de su acuerdo, por el que Ecuador se suma al acuerdo existente con Colombia y Perú”. Los pormenores de los tres países andinos se desglosan conjuntamente en la documentación oficial de la comisaría de Comercio de la Comisión Europea. El Gobierno de Correa insiste en que esos “ajustes” son en realidad cambios sustanciales que hacen que el Acuerdo Comercial para el Desarrollo algo que blinda la soberanía económica de Ecuador y de su proyecto político.

El viceministro de Comercio, Francisco Rivadeneira, es hoy ministro de Comercio. Por su parte, el embajador Yépez Lasso dejó de ser embajador y fue nombrado en un puesto de subsecretario en el ministerio de Exteriores de Ecuador.

http://www.eldiario.es/internacional/Europa-Ecuador-TLC-comercio-cables_0_309369531.html

 

Más de 3.000 personas han muerto desde enero en aguas del Mediterráneo, según la OIM

Escrito por  Kaos. Derechos Humanos
La cifra es cuatro veces mayor a la registrada en el mismo periodo del año pasado, según la Organización Internacional para las Migraciones. El Mediterráneo concentra tres cuartos de las muertes de migrantes en el mundo que ascienden a 4.000 personas. El organismo de la ONU pide a la comunidad internacional que cuente el número de víctimas y que haga más por evitar las muertes.

Agencias

Más de 3.000 personas han muerto en el mar Mediterráneo desde el pasado mes de enero mientras intentaban alcanzar suelo europeo, cuatro veces más que en el mismo periodo del año pasado, según un informe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) que cifra por encima de 4.000 el número de inmigrantes fallecidos en el mundo.

En concreto, 4.077 personas han perdido la vida mientras intentaban alcanzar algún otro país. De ellas, 3.072 han perecido en el área mediterránea, un número muy por encima de los 251 muertos registrados en la zona este de África, los 230 de la frontera entre Estados Unidos y Rusia, los 205 de la bahía de Bengala y los 123 del Cuerno de África.

El informe ‘Fatal Journeys: Tracking Lives Lost During Migration’ (‘Viajes fatales: registrando vidas perdidas durante migraciones’) alerta de la “epidemia de crimen y victimización” que sufren miles de personas en todo el mundo por su deseo de buscar una vida mejor en otro país.

Desde el año 2000, más de 40.000 personas han fallecido en rutas migratorias, incluidas 22.000 víctimas en el mar Mediterráneo. La OIM, de hecho, comenzó este estudio a partir de las tragedias de Lampedusa de octubre de 2013, en las que murieron más de 400 inmigrantes por el naufragio de dos pateras.

“Escasa respuesta” de la comunidad internacional

“Están muriendo inmigrantes que no sería necesario que murieran”, ha subrayado el director general de la OIM, William Lacy Swing, que ha emplazado a la comunidad internacional a hacer más no sólo para ayudar a estos colectivos sino también para “contar el número de víctimas”, toda vez que los informes de la organización se basan en un conglomerado de datos elaborados a partir de distintas instituciones y ONG.

El jefe del equipo de investigadores de la OIM, Frank Laczko, ha comparado las “grandes sumas de dinero” invertidas en la recolección de datos sobre control de frontera y la escasa información recabada en relación a fallecimientos. Además, ninguna organización se encarga a nivel mundial de la observación de este tipo de casos.

La OIM teme que el número de víctimas sea considerablemente mayor al citado en su informe, toda vez que a la reducida información en zonas más o menos transitadas se suman los nulos datos relativos a regiones remotas.

“La paradoja es que, en un momento en el que una de cada siete personas son migrantes, estamos viendo una respuesta extraordinariamente escasa a este fenómeno en el mundo desarrollado”, ha apuntado Swing.

El director general de la OIM ha avisado de que las “oportunidades limitadas” existentes para los viajes “seguros” lleva a los inmigrantes a “manos de contrabandistas”. En este sentido, ha recordado que los “inmigrantes indocumentados no son criminales”, sino “seres humanos que necesitan de protección y asistencia”.

Desaparecidos

La OIM ha lanzado el Proyecto de Migrantes Desaparecidos no sólo para tratar de aclarar el paradero de cientos de personas, sino también para llegar a comunidades de todo el mundo y disuadir a potenciales emigrantes.

Un portavoz de la organización, Leonard Doyle, ha explicado que la campaña, basada principalmente en redes sociales, no consistirá en cuñas de radio o carteles, sino en métodos “más persuasivos” como difundir “la voz de los supervivientes y de los familiares de desaparecidos”.

Tras el naufragio de una barcaza este mes en Malta, oficinas de la OIM en todo el mundo recibieron llamadas y correos electrónicos de personas residentes en Europa y Oriente Próximo para tratar de obtener información sobre sus parientes, a pesar de que la mayoría habrían perecido ahogados.

“La gente ya busca información de migrantes desaparecidos en Facebook. También sabemos que las personas se convierten en víctimas del tráfico en todo el mundo a través de Facebook y otras redes sociales”, ha advertido Doyle.

http://www.kaosenlared.net/component/k2/96978-m%C3%A1s-de-3-000-personas-han-muerto-desde-enero-en-aguas-del-mediterr%C3%A1neo,-seg%C3%BAn-la-oim

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