No hagas al prójimo lo que no quieres que hagan contigo

El Gobierno ha legalizado las expulsiones ‘en caliente’ con su nueva ley mordaza. Cuando el PP quiere saltarse la ley, legaliza sus ilegalidades

La inmigración no es una amenaza en España, lo que es una amenaza es la emigración. Si en Alemania nos trataran como tratamos nosotros a los africanos, les llamaríamos nazis

JAVIER GALLEGO

18/12/2014 – 09:47h

Cuando un ciudadano se salta la ley, lo paga. Cuando el Gobierno se salta la valla de la legalidad, es la ley la que lo paga. Decía Ignacio Escolar que, cuando al PP le va mal en un juicio, cambia al juez primero y al jefe de policía que les investiga después, como ha hecho en la Gürtel. Pues bien, de la misma manera, cuando al PP le va mal una ley, primero la infringe y después la cambia para legalizar su ilegalidad. No le van bien los negros que saltan la valla, así que primero los expulsa ilegalmente cuando acaban de entrar y ahora nos han colado por el butrón de la ley mordaza la legalización de las expulsiones ‘en caliente’. En la misma norma que nos restringe libertades a todos, la única libertad se la han tomado ellos. Han inventado nuevos delitos para nosotros, pero han convertido sus delitos en legales.

No respetan la opinión pública, pero tampoco los organismos internacionales a los que pertenecemos. Han hecho lo contrario de lo que dice y hace Europa. Cuando la Unión Europea ha visto que sus fondos de desarrollo se han utilizado para construir un obsceno campo de golf junto a la valla de Melilla, la indignación social le ha obligado a prometer que revisará el uso de esas ayudas a partir de ahora. Cuando el Gobierno español ha sido amonestado por el maltrato a personas en la frontera, ha decidido aplastar la leyes nacionales e internacionales con la apisonadora de su mayoría parlamentaria. Si no te gustan mis principios, cambia los tuyos. No me importa lo que diga la Justicia porque “la Justicia soy yo”.

Se comportan como justicieros y hablan como matones, empezando por el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, que ha respondido a los comisarios europeos como si estuviera en una taberna: “Que me envíen sus direcciones y les mando a esa gente, a esa pobre gente”. Mejor ser gente pobre que no un pobre hombre como el ministro. Esa no es manera de hablarle a tus colegas ni son maneras de referirse a quienes se juegan la vida para intentar llegar a Europa. Habla de ellos como si fueran paquetes postales. De hecho, durante todo su mandato, los ha tratado como bultos. Ha ordenado que les disparasen, incluso en el agua, que les golpeasen en la valla, que pusiesen cuchillas aunque les desuellen vivos, que los echen fuera. Como maletas en un aeropuerto.

Ha enviado a quince de ellos a la muerte en la playa de Ceuta por culpa de sus órdenes de disparar. Otras dos personas han perdido la vida en los centros de internamiento por falta de asistencia médica, y nada ha dicho el ministro al respecto. Está más preocupado por hacernos creer que va a haber una invasión de negros y que, si no la reprime con contundencia, pronto tendremos a toda África negra llamando a nuestras puertas. Ya ha conseguido la aparatosa imagen de los subsaharianos encaramados a la valla como si fueran hordas y titulares de prensa que amenazan con la llegada de 30.000 más. Hay más racismo y xenofobia que verdad.

La verdad es que la inmigración por la valla o en patera, aunque ha crecido en el último año, no llega al 1% del total. La verdad es que no hacía falta echar a 800.000 sin papeles de la Sanidad Pública porque toda la inmigración solo usa un 5% de nuestros servicios sociales y los inmigrantes aportan más al Estado de lo que utilizan. La verdad es que son más los que se van que los que vienen. La verdad es que España ha dejado de ser el país europeo que más migración recibe. Ahora es Alemania: el país al que emigran los españoles. Allí nosotros somos los pobres. El problema no es que vengan, el problema es que nos vamos. Si los alemanes nos recibieran como recibimos a los africanos, les llamaríamos nazis.

Feliz día mundial del migrante, señor ministro, dios quiera que usted emigre pronto de su ministerio.

Javier Gallego es director de Carne Cruda. Escucha el programa todos los martes y jueves a las 12:00 en http://www.carnecruda.es

www.eldiario.es/zonacritica/hagas-projimo-quieres-hagan-contigo_6_336376364.html

Más de 3.000 personas han muerto desde enero en aguas del Mediterráneo, según la OIM

Escrito por  Kaos. Derechos Humanos
La cifra es cuatro veces mayor a la registrada en el mismo periodo del año pasado, según la Organización Internacional para las Migraciones. El Mediterráneo concentra tres cuartos de las muertes de migrantes en el mundo que ascienden a 4.000 personas. El organismo de la ONU pide a la comunidad internacional que cuente el número de víctimas y que haga más por evitar las muertes.

Agencias

Más de 3.000 personas han muerto en el mar Mediterráneo desde el pasado mes de enero mientras intentaban alcanzar suelo europeo, cuatro veces más que en el mismo periodo del año pasado, según un informe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) que cifra por encima de 4.000 el número de inmigrantes fallecidos en el mundo.

En concreto, 4.077 personas han perdido la vida mientras intentaban alcanzar algún otro país. De ellas, 3.072 han perecido en el área mediterránea, un número muy por encima de los 251 muertos registrados en la zona este de África, los 230 de la frontera entre Estados Unidos y Rusia, los 205 de la bahía de Bengala y los 123 del Cuerno de África.

El informe ‘Fatal Journeys: Tracking Lives Lost During Migration’ (‘Viajes fatales: registrando vidas perdidas durante migraciones’) alerta de la “epidemia de crimen y victimización” que sufren miles de personas en todo el mundo por su deseo de buscar una vida mejor en otro país.

Desde el año 2000, más de 40.000 personas han fallecido en rutas migratorias, incluidas 22.000 víctimas en el mar Mediterráneo. La OIM, de hecho, comenzó este estudio a partir de las tragedias de Lampedusa de octubre de 2013, en las que murieron más de 400 inmigrantes por el naufragio de dos pateras.

“Escasa respuesta” de la comunidad internacional

“Están muriendo inmigrantes que no sería necesario que murieran”, ha subrayado el director general de la OIM, William Lacy Swing, que ha emplazado a la comunidad internacional a hacer más no sólo para ayudar a estos colectivos sino también para “contar el número de víctimas”, toda vez que los informes de la organización se basan en un conglomerado de datos elaborados a partir de distintas instituciones y ONG.

El jefe del equipo de investigadores de la OIM, Frank Laczko, ha comparado las “grandes sumas de dinero” invertidas en la recolección de datos sobre control de frontera y la escasa información recabada en relación a fallecimientos. Además, ninguna organización se encarga a nivel mundial de la observación de este tipo de casos.

La OIM teme que el número de víctimas sea considerablemente mayor al citado en su informe, toda vez que a la reducida información en zonas más o menos transitadas se suman los nulos datos relativos a regiones remotas.

“La paradoja es que, en un momento en el que una de cada siete personas son migrantes, estamos viendo una respuesta extraordinariamente escasa a este fenómeno en el mundo desarrollado”, ha apuntado Swing.

El director general de la OIM ha avisado de que las “oportunidades limitadas” existentes para los viajes “seguros” lleva a los inmigrantes a “manos de contrabandistas”. En este sentido, ha recordado que los “inmigrantes indocumentados no son criminales”, sino “seres humanos que necesitan de protección y asistencia”.

Desaparecidos

La OIM ha lanzado el Proyecto de Migrantes Desaparecidos no sólo para tratar de aclarar el paradero de cientos de personas, sino también para llegar a comunidades de todo el mundo y disuadir a potenciales emigrantes.

Un portavoz de la organización, Leonard Doyle, ha explicado que la campaña, basada principalmente en redes sociales, no consistirá en cuñas de radio o carteles, sino en métodos “más persuasivos” como difundir “la voz de los supervivientes y de los familiares de desaparecidos”.

Tras el naufragio de una barcaza este mes en Malta, oficinas de la OIM en todo el mundo recibieron llamadas y correos electrónicos de personas residentes en Europa y Oriente Próximo para tratar de obtener información sobre sus parientes, a pesar de que la mayoría habrían perecido ahogados.

“La gente ya busca información de migrantes desaparecidos en Facebook. También sabemos que las personas se convierten en víctimas del tráfico en todo el mundo a través de Facebook y otras redes sociales”, ha advertido Doyle.

http://www.kaosenlared.net/component/k2/96978-m%C3%A1s-de-3-000-personas-han-muerto-desde-enero-en-aguas-del-mediterr%C3%A1neo,-seg%C3%BAn-la-oim

Así se desangró España

El final de la Guerra Civil provocó la huida de cientos de miles de republicanos que trataban de escapar de la represión franquista. El grueso se asentó en México y Francia y, en menor medida, en la URSS y Argelia

ALEJANDRO TORRÚS Madrid 31/03/2014

 

Vencidos, cansados y sin nada en sus manos. Cientos de miles de republicanos abandonaron España entre 1936 y 1939 tratando de escapar de la represión del ejército y la dictadura franquista. Casi 500.000 lo hicieron a pie atravesando los Pirineos en febrero de 1939 para llegar a Francia. Otros huyeron en barcos fletados por la República o en pequeñas embarcaciones con destino al norte de África, a la propia Unión Soviética o a alguna República iberoamericana. Habían perdido la Guerra Civil y también su libertad. En España ya no había sitio para ellos.

“La RAE eliminó en 1950 la palabra exilio. No existía el exilio y no existían los exiliados en la política de la dictadura”, explica aPúblico la experta enEstudios Hispánicos de la Universidad William & Mary en Virginia (Estados Unidos) Francie Cate-Arries. El falangista José Esteban Vilaró explicó a la perfección cuáles eran las intenciones del régimen de Franco respecto a los exiliados: “Los rojos republicanos vivirán solamente en la infamia. Después, desaparecerán para siempre”.

Cuenta Virgilio Botella, exiliado español en México, que Eduardo Santos, expresidente de Colombia, le dijo que el exilio de 1939 era el más trágico de la historia de España. “Su exilio es el destierro de todo un pueblo, desde el analfabeto hasta los hombres de mayor ciencia y cultura, desde el pobre de solemnidad hasta banqueros y ricos notorios, desde el simple ciudadano hasta el jefe de Estado, pasando por militares, nobles y sacerdotes”, afirmó Santos.

El destierro del pueblo republicano ha sido documentado y analizado por la catedrática Alicia Alted en la obra La voz de los vencidos (Aguilar). La historiadora da buena cuenta en su obra del destino de los exiliados señalando que “se puede rastrear la presencia” de españoles republicanos en países tan alejados geográficamente como China, Indonesia, Indochina o Australia. “El grueso se asentó en México y Francia, en menor medida en la Unión Soviética y Argelia”, señala Alted, que afirma la República Dominicana también acogió a cerca de 4.000 refugiados.

Durante la Guerra Civil también fueron evacuados alrededor de 33.000 niños, calcula Alted. El país que acogió un mayor número de menores fue Francia, cerca de 20.000. A Inglaterra fueron unos 4.000 niños. Bélgica recibió en torno a 5.000. A la URSS llegaron 2.900 en cuatro expediciones. México albergó 463; Suiza, a unos 430, y Dinamarca, un pequeño grupo de 100.

Campos de concentración en Francia

 En febrero de 1939 casi 500.000 personas atravesaron la frontera francesa a través del Departamento de Pirineos Orientales. “Muchos eran mujeres, niños, ancianos, inválidos… sin responsabilidades políticas, ni militares, que se habían visto impelidos a marchar empujados por le miedo físico o psicológico de los últimos momentos de una guerra perdida”, describe Alted.

Los republicanos, sin embargo, no fueron acogidos en Francia como esperaban en un país que consideraba ‘el derecho de asilo’ como seña de identidad. Una vez atravesada la frontera, describe la catedrática, los exiliados eran agrupados en campos de triage, donde se procedía a su distribución. Los niños, mujeres, ancianos y enfermos eran conducidos en trenes hacia localidades del centro o el oeste de Francia. A los hombres civiles y a los antiguos combatientes del ejército republicano se los llevaba a los campos de concentración o internamiento donde, además, hubo mujeres y niños.

A mediados de febrero estaban internados 257.000 españoles; de ellos, 180.000 en los campos de Argelès y Saint-Cyprien, 65.000 en los campos del Vallespir y 30.000 en los de la Cerdaña. Alted recoge el testimonio de Juan Martínez, quien estuvo en los campos de Argelès y Saint-Cyprien: “Cuando llegué al dichoso campo quedé como atontado de asombro, aquello era un hormiguero de hombres detrás de las alambradas tirados en la arena y muchos guardias, moros y negros senegaleses con el dedo en la ametralladora en posición frente al campo. Increíble pero verdad”.

Además, 55.000 españoles estuvieron adscritos además a las Compañías de Trabajadores Extranjeros, unidades militarizadas mandadas por oficiales del ejército francés. En torno a 12.000 fueron enviados a la línea Maginot y al “Primer Frente”, y unos 30.000 a la zona comprendida entre la línea Maginot y el río Loire. Los integrantes de estas Compañías trabajaban en obras públicas, construcción o reparación de instalaciones militares, la industria bélica… Por último, otros 6.000 españoles se enrolaron en los Batallones de Marcha de Voluntarios Extranjeros.

Republicanos en los campos nazis

 La catedrática Alted calcula que fueron a Alemania de manera forzada unos 40.000 republicanos españoles. Aunque no todos corrieron la misma suerte, hubo muchos de ellos que terminaron en campos de concentración nazis. En el complejo de Mauthasen, que incluía otros campos como Gusen, fueron internados algo más de 7.000 republicanos de los que morirían 5.000. En otros campos como Buchenwald, Bergen-Belsen, Dachau, Auschwitz, Ravensbrück, Flossenburg, Nevengamme u Oranienburg, estuvieron internados unos 1.000.

En este último, el de Oranienburg, un campo situado cerca de Berlín y destinado a albergar a personajes de algún relieve político o intelectual de los países ocupados, estuvieron algo menos de un centenar de españoles, entre ellos, el que fuera presidente del Gobierno de la República durante la Guerra, Francisco Largo Caballero.

La periodista Montserrat Llor recogió en Vivos en el averno nazi las experiencias de decenas de españoles que sobrevivieron a los campos de concentración nazis. Uno de ellos es Marcelino Bilbao, fallecido recientemente, que vivió en primera persona los experimentos científicos nazis.

“Terrible, allí ya estaba. Había llegado al campo un terror de doctor. Entra en una barraca, coge la maleta y se sienta. Prepara las inyecciones. Allí llegabas tú, para que te inyectara, como castigo o como experimento a ver cuánto tiempo resistías. Y aquel hombre, allí sentado, sin mirar a nadie, pinchaba. A algunos les daban convulsiones; a otros se los llevaban a rastras. Ese día no fui yo, pero sí algunos de mis compañeros de barraca. Los que vivían estaban rotos en la cama, no podían moverse. Luego me tocó a mí, seis sábados consecutivos me inyectaron [benceno] al lado del corazón. Nos cogieron a 30, sólo 7 logramos sobrevivir a los pinchazos”, relató Bilbao a Llor en su domicilio de Châtellerault (Francia).

México. El exilio intelectual

 Entre 1939 y 1950 fueron a México entre 20.000 y 24.000 españoles, en función de las fuentes. Los primeros fueron un grupo de 464 niños que desembarcaron en Veracruz el 7 de junio de 1939, la mayoría de clase obrera y en menor medida de una burguesía baja. La mayoría provenían de Barcelona y Madrid. “La mayoría de los refugiados que llegaron a México eran casados e iban en compañía de sus familias y provenían del sector terciario”, explica Alted.

Durante los meses de febrero a mayo de 1939 estuvieron yendo a México una serie de responsabilidades que habían tenido un papel relevante en la Guerra, como Indalecio Prieto, Juan Prieto o el general Miaja. En junio y julio llegaron a México varias expediciones formadas por los barcos Sinaia, Mexique e Ipanema.

Claudi Esteva Fabregat, que iba en el Sinaia, recuerda: “Cuando llegamos, para nosotros fue un día de felicidad suprema. Me acuerdo que había una gran cantidad de jarochos [nombre con el que se conocía a los naturales de Veracruz] esperándonos en el puerto, que había unas autoridades, pero especialmente para nosotros fue importante el recibimiento sindical, fue un recibimiento popular (…) Y nosotros no sabíamos prácticamente nada de México”.

Chile. El último poema de Neruda

 Entre abril y julio de 1939, Neruda estuvo trabajando en el exilio de españoles a Chile. A instancias de Neruda, el Gobierno de la República contrató el Winnipeg para el traslado de unos 2.365 exiliados. La mañana del 4 de agosto de 1939 partió el barco y todo el pasaje portaba en su mano un folleto que les había entregado Neruda: “Chile os acoge”. Llegaron a Valparaíso la noche del 3 de septiembre.

El desembarco se inició en la mañana del día 4 y, como recuerda Ovidio Oltra, “los muelles (…) se encontraban repletos de multitud expectante, amiga, formada por antiguos emigrantes españoles, algunos refugiados que acababan de llegar y muchos chilenos (…), hombres y mujeres de toda condición, autoridades municipales, nacionales, miembros del Senado y de la Cámara de los Diputados (…) Valparaíso nos recibió de manera entusiasta y en un día de primavera, lo que casi siempre es un augurio al llegar a un nuevo país.

Entre el pasaje se encontraba Isidro Martín, viudo de 41 años,. Atrás dejaba una vida entera dedicada a los zapatos y a sus tres hijos que quedaban en Portillo (Toledo). “Mi padre marchó con la pena de que sus hijos pudieran acusarlo de abandonarlos. Desde que llegó no hizo otra cosa que trabajar para traer a sus hijos”, recuerda Matilde Martín, hija del nuevo matrimonio que Isidro mantendría en Chile, en conversación telefónica con Público.

URSS. Los niños de la guerra

 El exilio en la URSS, describe Alted, presenta básicamente cuatro características que lo singularizan frente al exilio republicano en otros países de Europa y América. El rasgo más diferenciador es que el colectivo de españoles numéricamente más importante que se encontraba en ese país al finalizar la Guerra Civil era el de los casi 3.000 niños que fueron evacuados en varias expediciones entre 1937 y 1938. Junto a ellos había otros colectivos que también fueron durante la Guerra: el de los maestros y el personal auxiliar que había acompañado a los niños; el de los alumnos pilotos que iban a estudiar a las escuelas soviéticas de aviación; y el de los tripulantes de los barcos españoles que se encontraban en ese país o navegando hacia él cuando terminó la contienda.

La primera expedición oficial de niños partió de Valencia rumbo a Yalta el 17 de marzo de 1937. Había 72 niños, la mayoría de Madrid. La segunda expedición se empezó a organizar en mayo de 1937 ante la implacable ofensiva de las fuerzas de Franco en Vizcaya. En la madrugada del 13 de junio, cinco días antes de que cayera Bilbao, salieron del puerto de Santurce alrededor de 4.500 niños en el barco Habana, rumbo a Burdeos. Aquí, 1.495 niños, en gran parte vascos, fueron embarcados en el buque Sontay con dirección a Leningrado, donde tuvieron una entusiasta recogida. La tercera expedición partió el 24 de septiembre de 1937 desde el puerto de El Musel (Gijón). En un carguero francés iban 1.100 niños casi todos asturianos, santanderinos y vascos.

El carguero iba hacia Burdeos, pero fue interceptado por el buque Cervera, a las órdenes de Franco, y tuvo que desviar su rumbo hacia Saint Nazaire. Aquí algunos niños fueron desembarcados y los restantes trasladados al buque soviético Kooperatsia que zarpó con dirección a Londres, donde una parte de los pequeños embarcaron en el Félix Dzerzhinki hacia la URSS. La última expedición fue a finales de 1938 y estuvo integrada 300 niños de Catalunya, Aragón y la costa mediterránea.

Uno de los niños a bordo de esos barcos fue Francisco Mansilla, quien actualmente es el presidente del Centro Español de Moscú. “Me trasladaron a Gandia cuando el asedio de Madrid en el otoño del 36. Allí, un señor ruso preguntó quién quería ir a la Unión Soviética y yo levanté la mano. Mi padre me dice que me iba al paraíso del del proletariado. Lo que él no sabía era que me iba al infierno del proletariado”, explica Francisco a Público.

Norte de África. Los últimos expatriados

El número total de exiliados que desembarcaron en las costas norteafricanas fue de unos 12.000, la mayor parte, unos 7.000, lo hicieron en el puerto de Orán, según informes del Gobierno de Argelia. Casi todos ellos permanecieron aquí hasta la liberación de esta zona por los aliados durante la Segunda Guerra Mundial, a excepción de algo más de la mitad de los que desembarcaron en Túnez (protectorado francés desde 1881) y del cerca de un centenar de militantes y dirigentes comunistas que, en mayo de 1939, marcharon desde Argelia a la URSS.

Al igual que sucedió en Francia, tampoco en los territorios franceses del norte de África se había previsto nada para acoger a la posible oleada de los últimos momentos de la Guerra. Por ello, hubo que improvisar centros de internamiento, algunos en la ciudad, pero otros en los muelles donde desembarcaban. “Entre los refugiados que llegaron a Argelia, la proporción de población civil era elevada, muchos de ellos constituían familias enteras”, escribe Alted.

El campo de concentración más importante fue el de Morand, que llegó a tener algo más de 3.000 internados. Se encontraba en una zona muy inhóspita, donde soplaba con fuerza el siroco y se alcanzaban temperaturas superiores a los cincuenta grados en verano.

Conrado Lizcano, que ha escrito sobre su experiencia en estos campos, coincidió en él con el poeta Pedro Salinas. Lo describe así: “Era un hombre delgado, tímido y afable que no sustentaba ninguna ideología concreta, pero que se sentía identificado de corazón con la causa del pueblo español y las mejores inquietudes culturales y artísticas del mundo moderno (…) Un buen día lo vi llegar jubiloso con el petate en la mano. Había logrado la ¡liberación! A través de una embajada iberoamericana que lo había reclamado”.

Fotografías

1. Refugiados españoles en 1939 en Argeles Sur Mer. GETTY

2.  Marcelino Bilbao, superviviente a los campos nazi. Fotografías facilitadas por Montserrat Llor.

3.  Niños españoles enviados a Morelia (México) para salvarles de la Guerra Civil, saludan puño en alto a su llegada a México en junio de 1937.

4. Fotografía tomada en junio de 1939 mientras el barco era acondicionado para su viaje a Chile. Biblioteca Nacional de Chile.

5. Imagen del barco que salió de Gijón con destino a la URSS el 24 de septiembre de 1937.

http://www.publico.es/politica/511365/asi-se-desangro-espana

Ni patriotas ni provida

 

Estrategias oblicuas

Ignacio Escolar, Periodista

Domingo, 16 de febrero del 2014

España limita al norte con Francia, al oeste con Portugal, al este con el Mediterráneo y al sur con la Guardia Civil, en una línea verde y con tricornio que nos separa de Marruecos, según la nueva doctrina del ministro del Interior. España, dice Jorge Fernández, tiene en Ceuta una frontera «retrotraída», y por eso los inmigrantes que el jueves sobrevivieron a las balas de goma y al mar nunca entraron en España, aunque llegaran casi ahogados a la playa española del Tarajal. No estaban en España porque, según el ministro retrotraído, el territorio nacional no empieza donde dicen los mapas, sino tras sobrepasar al último agente de la Guardia Civil, como en el rugby. Esta hipocresía tiene sus ventajas. Según la ley, no se puede expulsar a los inmigrantes en caliente: una vez pisan España, hay que cumplir una serie de trámites. Pero si España empieza cuando lo dice la Benemérita, cualquier expulsión de una patada será siempre legal.

Si la playa ceutí del Tarajal no es de España, ¿es acaso marroquí? Pues con estos patriotas nunca se sabe: lo mismo te mandan un batallón para recuperar el islote de Perejil que te ceden un trozo de Ceuta a Marruecos para justificar la enésima chapuza en unos sucesos que ya van por 15 muertos y decenas de mentiras sin que nadie asuma la responsabilidad.

Inhumano

Dos días después de la tragedia, el director general de la Guardia Civil, Arsenio Fernández Mesa, negó que sus agentes hubiesen disparado pelotas de goma a los inmigrantes mientras estaban en el mar. «Eso sería inhumano», explicó el todavía director general. «No creo que haya ningún español que crea que la Guardia Civil fuera capaz de eso». Tenía razón: lo que hizo la Guardia Civil, y que una semana después admitió el propio ministro, fue inhumano. Por eso debe ser destituido por mentiroso o por incompetente, tanto si mintió deliberadamente como si los mandos de Ceuta le engañaron.

Es inhumano disparar balas de goma mientras decenas de personas que no saben nadar boquean en el agua, luchando como pueden por sobrevivir -muchos de ellos venían de países sin costa y probablemente era la primera vez que se metían en el mar-. Es inhumano que nadie avisase a Salvamento Marítimo ni a la Cruz Roja. Es inhumano que la Guardia Civil no se moviese para asistir a los inmigrantes que se ahogaban a unas decenas de metros de su lancha. Y es aún más inhumana la excusa que ha dado Interior para explicar por qué no hubo rescate: porque no podían entrar en el espacio marítimo marroquí.

Las fronteras «retrotraídas» son así: asimétricas. Muy flexibles o muy rígidas, dependiendo de la excusa que interese al señor ministro, ese «provida» de palabra y oración, que no de obra.

http://www.elperiodico.com/es/noticias/opinion/patriotas-provida-3105132

“La caza de inmigrantes se ha desatado en Marruecos”

 

Según denuncia José Palazón, de la asociación melillense PRODEIN: “La persecución y la caza de inmigrantes se ha desatado en Marruecos.

 

“Varias ONG  están recogiendo a niños perdidos durante las redadas policiales por los montes del Rif y entregándolos en comisarías para intentar reunirlos con sus madres a pesar de que muchas de ellas ya han sido deportadas a la tierra desértica de Oujda en la frontera de Argelia”.

“Un bebe de tres meses se quedó sólo dentro de una chabola y las fuerzas marroquíes le prendieron fuego, el niño pudo ser salvado por otros inmigrantes pero con graves quemaduras en un brazo”.

Desde la Asociación Caminando Fronteras denuncian que esta conducta de la policía marroquí es consecuencia de las alianzas y los acuerdos bilaterales con España. “Precisamente está sucediendo esto tras la visita del rey de España a Marruecos. España quiere depurar el norte de Marruecos y así quitarse de encima el problema de la inmigración”, añade. “Muchos deportados son refugiados y según el derecho internacional quienes tienen  status de refugiado no pueden ser deportados”.

Algunos inmigrantes han sido trasladados al centro Mohamed V de Berkán. “No sabemos cuánto tiempo van a estar ahí. Tampoco sabemos si es un centro social o policial”, critica Caminando Fronteras. Otros inmigrantes intentan huir, como es el caso de la refugiada que perdió a su bebé de siete meses por el camino. “El bebé fue encontrado en el bosque por otro inmigrante subsahariano. Ahora están ambos retenidos por la Gendarmería marroquí”, critican desde la asociación, quien exige que el bebé sea devuelto a la madre.

http://periodismohumano.com/migracion/la-caza-de-inmigrantes-se-ha-desatado-en-marruecos.html

 

“Pronto no quedará nadie en Siria”

Unos 3.000 refugiados sirios escapan cada día a Jordania por 45 puntos ilegales fronterizos en un dramático ascenso que desborda a las autoridades

La ofensiva del régimen en Daraa, donde según los que huyen están empleando misiles Scud contra núcleos civiles, explica el incremento

Las tropas sirias disparan “a diario” contra los refugiados que huyen, según el máximo responsable de las fronteras jordanas

25.02.2013 · · Houran (Frontera jordano-siria)
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Frontera jordano-siria Febrero 2013 (Mónica G.Prieto)

Tras cruzar la brecha abierta a tal efecto en la barrera de arena que separa Siria de Jordania, la mujer -unos cuarenta años, arrugas como surcos y ojos vidriosos- mira a su alrededor con la misma confusión que sus compañeros de drama, los más de 200 refugiados que han salido ilegalmente del país junto a ella. Tantea en su bolsa hasta encontrar una botella de agua y se la acerca a sus hijos, cuatro chavales de entre cinco y diez años, vaciándola delicadamente en sus bocas mientras comienza a sollozar.

Al principio es un llanto mudo, que no le impide seguir atendiendo a los niños, pero pronto deriva en un sollozo inagotable y contagioso, en un grito sordo de angustia e incertidumbre. Sus lágrimas son una suerte de despedida a la que, hasta ahora, había sido su vida antes de verse convertida en una refugiada. Son la constatación de que el precio de estar a salvo es abandonar todo aquello que simbolizaba la normalidad. Su hija mayor comienza a llorar abriendo mucho los ojos, como lo hacen las mujeres -una madre y cuatro chicas- que se sientan junto a ellas, sobre piedras heladas.

Este grupo de refugiados, una columna interminable de civiles, la mayoría mujeres y niños, que han sido acercados a la frontera en furgonetas conducidas por miembros del Ejército Libre de Siria, acaba de huir por uno de los 45 puntos ilegales de cruce donde las tropas del reino hachemí suelen asistir a los civiles que huyen del país en guerra. Se trata de una abrupta zona del terreno que separa Siria y Jordania -ambos países comparten 378 kilómetros- vigilada, como el resto de fronteras, por las tropas jordanas, que se aprestan a organizar transporte y asistencia suficiente para todos los sirios que escapan.

Limítrofe con la provincia de Daraa, donde el graffiti de unos niños que serían torturados por su osadía inició la revolución que derivaría en guerra civil, el tránsito de refugiados es constante: en menos de una hora, sólo por el punto por el que habían huido las mujeres que lloraban entraron no menos de 250 personas.

Frontera jordano-siria Febrero 2013 (Mónica G.Prieto)

Dos hermanas, acompañadas de una decena de críos, explican que proceden de Seida, en la provincia de Daraa. “Toda nuestra aldea ha sido evacuada. El Ejército Libre de Siria nos ha pedido que nos vayamos porque esperan una gran ofensiva”, explica una de ellas. Cuentan que en los últimos días los bombardeos se han multiplicado, y que es la primera vez que dejan desierta la aldea. “Hace unos meses, ante otra ofensiva, nos llevaron a Taiba, otro pueblo cercano. Ahora Taiba también ha sido evacuado”.

Los refugiados proceden de diferentes puntos de Daraa como las mencionadas Taiba y Seida, Tall Shihab, Herak, Bosra o la propia capital de provincia. Una mujer, con el rostro tapado con su velo y un bebé de pecho en brazos, afirma proceder de Homs. “He tardado dos días en llegar hasta aquí”, musita. Otra refugiada, rodeada de niños, se niega a contestar preguntas pero solicita ser escuchada. “Nadie nos ayuda, ¿dónde está el mundo? ¿A qué está esperando para hacer algo? Sólo podemos confiar en que Dios acabe con Assad”. Algunos niños mayores sonríen y se dan codazos ante la presencia de periodistas, pero la mayoría está aterrorizada. Todos comparten los temblores propios del miedo y del frío: las temperaturas son extremadamente bajas en las fronteras jordanas y los refugiados han huido con lo puesto: en demasiadas ocasiones un chandal o pijama y sandalias.

Frontera jordano-siria Febrero 2013 (Mónica G.Prieto)

En estos cruces ilegales fronterizos, unos 850 militares jordanos facilitan el acceso de los civiles sirios, reparten mantas, agua y algo de comida. Lo hacen a bordo de 450 vehículos, muchos de ellos blindados porque son los únicos capaces de abrirse camino entre la nieve que, en invierno, tapiza el monte. “Nuestra misión es facilitar la entrada de los refugiados, proteger sus vidas y acercarlos a los campamentos”, explica el general de brigada Hussein Rashed al Zayoud, máximo responsable de las frontera. Pero con los medios de los que disponen, destaca, no pueden hacer frente a la avalancha humana que se avecina.

En los últimos 50 días, Jordania ha recibido a 89.000 refugiados, lo que implica un dramático ascenso del número de personas que buscan asilo: desde el inicio de la revolución, hace casi dos años, el reino hachemí ha registrado a 275.000 civiles sirios, aunque se estima que la cifra global se aproxima a 350.000. Hasta hace dos meses, la cifra de entrada oscilaba entre las 600 y las 1000 personas por día pero, desde el 1 de enero, el ritmo es de unas 3.000 personas diarias lo que indica un claro recrudecimiento en la represión del régimen de Damasco en respuesta a un aparente avance de los rebeldes. Se estima que, para el mes de julio, Jordania habrá recibido a otras 300.000 personas. En total, Naciones Unidas calcula que hay 725.000 refugiados y cuatro millones de desplazados internos en Siria.

Frontera jordano-siria Febrero 2013 (Mónica G.Prieto)

Según el general, la mayoría de los refugiados provienen de Daraa –fronteriza con Jordania- pero su país también acoge a refugiados de la sureña Suwaida, Homs o incluso Deir az Zor. “Algunos tienen que recorrer hasta 80 kilómetros en pleno desierto para llegar hasta aquí”. Zayoud admite que sus tropas se implican en tiroteos con los soldados sirios que disparan contra las columnas de refugiados. “Eso ocurre diariamente”, dice, tajante, aunque rechaza dar cifras sobre heridos entre sus filas. “Nosotros defendemos nuestro territorio y a nuestros huéspedes”, asegura.

La estrategia del Ejército jordano consiste en concentrar a los huídos en puntos de acogida, formadas por casetas prefabricadas –una hace de centro de registro, otra es una clínica médica, varias son baños y duchas- y grandes tiendas de campaña con calefacciones básicas y alfombras en el suelo, antes de llevarles al campamento de refugiados de Zaatari. Desde que atraviesan la frontera hasta que se encuentran en Zaatari pueden transcurrir “entre dos horas y 24 horas, según las condiciones climatológicas”, según el general. Cada vez que nieva, los agrestes caminos que unen Siria y Jordania se transforman en una odisea para los refugiados, muchos de los cuales son campesinos que caminan en sandalias, sin calcetines, y sin más ropa que la que pudieron ponerse antes de abandonar sus casas. Arrastran grandes bolsas e inclusos tarros de aceitunas, huevos cocidos conservados en aceite y vegetales encurtidos. La comida y la ropa han pasado a ser las pertenencias más preciadas.

Frontera jordano-siria Febrero 2013 (Mónica G.Prieto)

Un oficial se inclina levemente sobre el hombro del Zayoud, que mira hacia el suelo. “Me avisan de la llegada de otro grupo de refugiados”, vocea el general. Ha caído la noche, y la temperatura roza los cero grados. A unos 40 kilómetros del primer punto de tránsito, en la oscuridad más absoluta, se distinguen innumerables siluetas humanas que se mueven pesadamente. Lo que al principio parecen decenas de figuras fantasmagóricas pronto se transforman en varios centenares de personas, algunas sentadas en grupo, tomando aliento tras la ardua caminata y envueltos en las mantas que trajeron consigo. Otros arrastran sus pies, guiados por los soldados jordanos, hacia un punto de acogida situado en el alto de la colina. La enorme mayoría son mujeres y niños: según las estadísticas, sólo el 22% de los refugiados en Jordania son hombres. El 42% de quienes entran son menores de edad. Muchos llevan bebés envueltos en ropas, algunos de días y semanas, y el llanto de los críos rompe el pesado silencio de la noche. Ancianos a hombros de los hombres más fornidos completan el cuadro. Da lo mismo que sean o no sus familiares: el convoy de la huída y el miedo hermana a quienes toman parte de él.

Frontera jordano-siria Febrero 2013 (Mónica G.Prieto)

Un grupo de jóvenes, embozados en kefiyas –el tradicional pañuelo ajedrezado- acepta hablar si no se toman fotografías. Afirman ser miembros del Ejército Libre de Siria dedicados a la evacuación de civiles y los responsables de este convoy de refugiados. “Hoy traemos a 1.200 personas”, explica uno de ellos, que se identifica como Abu Saud. Un rápido vistazo a los alrededores hace pensar que el convoy no es en absoluto exagerado. Dice que han caminado cuatro horas en la noche, y que cada día acompaña a entre 1.000 y 4.000 civiles de la provincia de Daraa. “El ELS ha reconquistado mucho territorio desde hace dos meses y por eso han multiplicado los bombardeos contra nosotros”.

Abu Saud asegura que la situación en Daraa es insostenible. “No hay electricidad, no hay pan, los hospitales de campaña ya no tienen recursos. Estamos evacuando a los heridos a hombros”, dice antes de añadir que la media de heridos que consiguen sacar a territorio jordano sólo por este punto es de entre 20 y 30 por noche. El joven ha acompañado hoy a su propia familia: su padre, su madre, cuatro hermanos y tres hermanas. “Todavía quedan miles de personas por evacuar, escondidos en sótanos y esperando una oportunidad para huir. El cerco militar y las bombas les impiden salir.”

 

Frontera jordano-siria Febrero 2013 (Mónica G.Prieto)

Tras registrarse mostrando sus documentos de identidad ante las autoridades jordanas, los refugiados reciben mantas y se dirigen a una de las grandes carpas donde el plástico apenas les protege del viento helado. “Ya queda muy poca gente dentro de la provincia de Daraa. Pronto no quedará nadie en Siria. Nos vendremos todos a Jordania”, dice uno de los refugiados, un chaval de 18 años que llega acompañado por su hermana su cuñado y sus cuatro sobrinos. “Para nosotros los bombardeos no son nuevos, pero nunca habían bombardeado tanto como en los dos últimos días. Se están vengando del ELS por sus avances militares. Hoy, una bomba cayó sobre nuestra casa. Ha quedado destruida. Cogimos nuestra ropa y nos marchamos: salimos a las 14.30 y hemos llegado a las 21.30. El camino ha sido muy duro, aunque el ELS nos ha ayudado con sus vehículos en las zonas donde hay carreteras”, continuaba el joven, con una madurez inusitada para su edad, mientras observaba de reojo a sus sobrinos, agarrados a las faldas de su madre.

La diferencia que les hace ahora huir por cientos, explica otro grupo de refugiados apelotonados en una de las esquinas de la carpa, es el tipo de proyectiles que está usando el régimen sirio. “Ahora nos bombardean con Scud, y contra eso no hay manera de protegerse”, dice Abu Firas. “Desde hace 10 días nos lanzan Scuds y la gente está muy asustada. Además nos bombardean por aire con barriles de dinamita, nos lanzan proyectiles de 120 milímetros…. La mayoría de las casas han sido destruidas: cada vez que el ELS avanza, arrecian los bombardeos. Como el régimen no puede acabar con el Ejército Libre, bombardea a los civiles”.

Frontera jordano-siria Febrero 2013 (Mónica G.Prieto)

Tras calentarse en el puesto de acogida, los refugiados suben al transporte jordano que les encaminará a un campamento de refugiados. En otro punto de la frontera, las lluvias han llenado un embalse que, en verano, suele ser atravesado a pie por los refugiados. Ahora, una barcaza les traslada al otro lado de la frontera: el Ejército hachemí calcula que escapan 1.500 personas al día a bordo de la precaria embarcación.

“En 36 años en el Ejército, lidiando con todo tipo de crisis de refugiados, no he visto nada parecido”, admite el general Zayoud mientras mira el pantano, que solicita no identificar por su nombre. “En una ocasión, una televisión árabe informó de la entrada de refugiados por este punto, dando el nombre de la zona. Al día siguiente, el régimen bombardeó el acceso al pantano”. Al otro lado de la frontera, las continuas explosiones se abaten contra una población cercana haciendo temblar levemente la tierra, recordando qué lleva a los sirios a escapar. Uno de los refugiados lo describe sin emoción. “Las bombas caen como la lluvia”.

http://periodismohumano.com/en-conflicto/pronto-no-quedara-nadie-en-siria.html

Elevan a 80 los muertos hallados con disparos en la cabeza en Alepo

Algunos, “extraídos del río Quweiq”

MADRID, 29 (EUROPA PRESS)
Los Comités de Coordinación Local, que agrupan a diversas organizaciones opositoras del interior de Siria, han elevado a 80 el número de hombres supuestamente ejecutados de un disparo en la cabeza en el barrio de Bustan al Qasr, en Alepo (norte), lo que elevaría a 134 el “número de mártires” registrado este martes en el conjunto Siria.

   “El número de cuerpos de mártires no identificados localizados en Bustal al Qasr ha aumentado a 80”, después de haber sido “extraídos del río Quweiq”, han indicado los Comités en su cuenta de Facebook. Con este balance, el número de muertos en Alepo se eleva a 90.

   La misma organización ha informado de que los “134 mártires” registrados este martes en el país incluyen a “ocho niños y cuatro mujeres” y ha precisado que el balance incluye 19 muertos en Damasco en sus suburbios, doce en Deraa (sur) y más de una decena en las ciudades de Homs, Idlib y Deir a Zor.

Poco antes, el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos –con sede en Londres pero con una amplia red de informantes dentro de Siria– informó en su cuenta de Facebook de la aparición de al menos 65 cadáveres de varones de entre 20 y 30 años de edad, maniatados y con disparos en la cabeza aparentemente efectuados a quemarropa, en el barrio de Bustan al Qasr, a orillas del río Quweiq.

El Observatorio, que no precisó la autoría de esta “nueva masacre”, advirtió de que varias fuentes de la ciudad habían asegurado que el balance de muertos podría aumentar hasta 80 porque se seguían extrayendo cadáveres del río.

http://www.europapress.es/internacional/noticia-siria-aparecen-menos-65-cadaveres-hombres-maniatados-disparos-cabeza-alepo-20130129134415.html

Jalto y sus cuatro nuevas familias

150.000 refugiados sirios se han instalado en casas particulares del Líbano ante la ausencia de campos de refugiados

Las gélidas temperaturas y la penuria económica ya están conllevando la aparición de enfermedades

El 78% de la comunidad refugiada está compuesta por mujeres y niños y la cifra total podría duplicarse de aquí al verano

23.12.2012 · · (Baalbek, Líbano)
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Un niño sirio, en la cocina de la casa de Baalbek en la que se ha refugiado junto a 20 familiares. (M.G. P.)

Hacerse escuchar en el salón de la casa de Umm Qasem resulta todo un reto. En los apenas 15 metros cuadrados, flanqueados por oscuros sofás de terciopelo y pequeñas mesas destinadas a servir té, se concentran una veintena de refugiados sirios de ropa gastada y mirada perdida, y la puerta principal, que desemboca en la calle, nunca termina de estar cerrada. Algunos rostros agotados vienen de visita, otros buscan una ayuda en forma de ropa, comida o mantas que Umm Qasem, conocida por los refugiados como jalto –tía, en árabe- distribuye cuando dispone de ello.

La modesta vivienda de Baalbek donde Umm Qasem y su marido han pasado la mayor parte de sus vidas consta de cuatro habitaciones (un salón y tres dormitorios de muros desconchados y manchas de humedad), una cocina y un baño. Hoy, la pareja y su única hija no casada ocupan una de ellas, mientras que tres familias sirias han tomado las dependencias restantes, conformando una masiva familia de más de 20 personas a la que pronto se sumarán nuevos miembros: Abu Mejid, que acaba de llegar al Líbano huyendo de la guerra, busca un lugar donde albergar a su esposa y cuatro hijos. Umm Qasem ha decidido instalarles en la gélida cocina. “Es la única habitación que nos queda”, dice. “Y además, mientras se cocina dentro, suele ser la más caliente de la casa”.

La solidaridad de libaneses como Umm Qasem y su familia, a menudo sometidos a una penuria económica equivalente a la de sus huéspedes, es la única salida para decenas de miles de refugiados sirios, que 20 meses después de la revolución que derivó en guerra civil han visto diluirse sus ahorros en intentar mantener a sus familias en los países a los que huyeron. A aquellos que no encuentran ni siquiera una habitación por caridad, sólo les queda adquirir o improvisar, con madera y plásticos, tiendas de campaña donde guarecerse de las bajísimas temperaturas de la montaña libanesa. No hay trabajo, son pocas las ONG que centran sus esfuerzos en esta comunidad que sólo en el Líbano está compuesta por 150.000 personas (el 78% de ellas, mujeres y niños) y el ACNUR, por boca de su responsable Antonio Guterres, dejó claro el pasado viernes 14 que no está por la labor de poner remedio a la situación.

“La generosidad de los libaneses es un ejemplo para el mundo”, alabó el comisario de la ONU para los refugiados. Guterres llegó a pedir un aplauso para los periodistas libaneses presentes en la rueda de prensa, ejemplificando en ellos a un pueblo que ha acogido en sus casas a familias necesitadas y aterrorizadas sin ninguna esperanza. Pero no explicó cómo podrán esas familias seguir manteniendo a los 150.000 refugiados que han encontrado asilo en el país del Cedro y que llevan más de un año siendo una carga económica y emocional para los libaneses. Tampoco detalló cómo podrán acometer los gastos de ropa, calefacción y combustible ahora que el invierno se ha instalado, en forma de nieve y temperaturas que rondan los cero grados, en el norte y este del Líbano, o cómo podrán hacer frente a los refugiados futuros, dado que quienes huyen siguen cruzando las fronteras de forma diaria: se estima que 1.500 civiles sirios lo hacen a diario.

Umm Qasem muestra una de las habitaciones de su casa, donde acoge a una familia siria. (Mónica G. Prieto)

Hace pocas semanas, la ONG Save the Children denunciaba la incompetencia de la comunidad internacional a la hora de hacer frente al drama sirio, y en especial el de sus refugiados. Según la organización sólo el 50% de la ayuda requerida para asistir a menos de 400.000 ha sido recabada. Son necesarios otros 200 millones de dólares para impedir que niños sirios que han huido con sus familias del país mueran este invierno de frío y hambre. A aquéllos registrados ante sus oficinas, la ONU da una ayuda de 25 euros mensuales por familia. Quienes, por miedo, prefieren no desvelar su presencia en el país dejan su destino en manos de la caridad, esperando que alguna de las ONG que aportan ayuda les contacte.

“La comunidad internacional debe aunar los esfuerzos diplomáticos y de seguridad con fondos para ayudar a los niños”, decía el consejero delegado de Save the Children UK, Justin Forsyth.

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Los rohingya, asesinados en Myanmar, perseguidos en Bangladesh

En conflicto

Una ola de violencia forzó a unos 83.000 rohingya a abandonar a Myanmar después de que 95 personas pertenecientes a esta minoría étnica fueran asesinadas

Los supervivientes que consiguieron colarse por las fronteras selladas de Bangladesh, en lugar de ser acogidos como refugiados, viven escondidos y sin salir a la luz del día por temor a ser deportados como ya les ha pasado a varios miles de sus compatriotas.

22.11.2012 · · Naimul Haq · (Cox Bazar, Bangladesh)
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A fines de agosto, Mohammad Saifuddin (nombre ficticio), junto a su esposa y cuatro hijos, huyó de la brutal violencia étnica en el occidental estado birmano de Rakhine y se dirigió a la vecina Bangladesh. Aterrada por los ataques contra el minoritario grupo étnico musulmán rohingya, la familia Saifuddin se embarcó en lo que calificó de “horrendo” viaje de cinco días para alcanzar la localidad fronteriza más cercana, Teknaf, en el sudoriental distrito bangladesí de Cox’s Bazar, a unos 200 kilómetros de distancia.

Otras seis familias acompañaron a los Saifuddin en una travesía llena de vicisitudes, que requirió cruzar el río Mayu y eludir bosques montañosos. “Nos movíamos de noche para evitar ser detectados. El viaje parecía interminable, y los niños ya no podían seguir caminando. A veces no teníamos comida ni agua, y en ocasiones nos encontramos totalmente perdidos”, nos cuenta el refugiado Ejaz Ahmed, quien también trasladó a su familia a través de la frontera.

Pero, en vez de llegar a un lugar seguro, como esperaban, los refugiados se toparon con estrictos controles fronterizos y con un gobierno hostil. Su caso refleja la vulnerabilidad de esta población musulmana sin patria en Asia sudoriental.

No hay lugar para refugiados

La ola de de violencia étnica se desató luego de que, a fines de mayo, corriera la noticia de que tres hombres rohingya supuestamente habían violado a una mujer del grupo étnico budista rakhine. Miles de familias agrícolas y pesqueras fueron desplazadas de las aldeas de Maungdaw, Buthidaung, Kyauktaw, Rathedaung, Minbya y Mrauk U, dejándolas sin acceso a alimentos, agua, medicinas o refugio.

En un mes, 83.000 de los alrededor de 800.000 rohingya abandonaron sus hogares ancestrales en el estado de Rakhine. Para junio, 95 personas habían muerto. Algunos de los sobrevivientes que ahora viven en campamentos en Bangladesh nos dijeron que no tuvieron otra opción que huir.

“Vi a mis vecinos siendo sacados a la fuerza de sus casas y golpeados hasta morir. Nos fuimos para escapar de la muerte”, recuerda Rehana Begum.

Por su parte, Mujibor Rahman, propietario de una verdulería en la aldea de Kyauktaw, contó: “En una noche oscura de junio, una docena de hombres atacaron nuestro mercado local, eligieron al azar a unos jóvenes musulmanes y los apuñalaron. Muchos murieron en el acto, y otros quedaron quejándose en el suelo”.

Pero crudas historias como esta no han sido suficientes para conmover las autoridades de Bangladesh, que endurecieron los controles limítrofes en todos los puntos de entrada. El gobierno les dio a los Guardias Fronterizos rigurosas instrucciones para negarle la entrada a cualquier “intruso” procedente de Birmania, viaje en bote o a pie. Como consecuencia, se estima que habría cientos de rohingya acampando al otro lado de la frontera entre los dos países, de alrededor de 270 kilómetros.

El comandante de los Guardias Fronterizos en Cox’s Bazar, Mohammad Khalequzzaman, dijo a IPS que, desde agosto, más de 1.300 rohingya fueron enviados de regreso a través de los puestos limítrofes de Tumbru y Ghundum.

En total, unos 2.600 rohingya fueron deportados desde que llegó la primera ola de refugiados hace cuatro meses. El Ministerio del Interior bangladesí estima que el número podría crecer a cerca de 10.000 para principios del año próximo.

“Intensificamos nuestras patrullas en torno al río Naf”, una de las fronteras naturales entre los dos países”, dice el jefe de la Estación de la Guardia Costera, el comandante Badrudduza.

Los Guardias Fronterizos patrullan en lanchas el Naf. Pero la vasta bahía de Bengala, que baña el sur de Bangladesh y el sudoeste de Birmania, aún ofrece muchos puntos de entrada para los refugiados, quienes llegan en botes de madera por la noche. “Es muy peligroso tomar esa ruta costera. Los guardias de ambos países por lo general nos disparan”, nos cuenta el refugiado Mohammad Kalam Hossain, quien acaba de llegar a Teknaf en un grupo de 26 hombres, mujeres, niños y niñas desde Ponnagyun, aldea costera del sur de Rakhine.

“En las últimas dos semanas huyeron más personas, temiendo que se produjeran nuevos ataques. El único lugar seguro para nosotros es Bangladesh”, dijo por su parte a IPS el pescador Mohammad Jahangir Alam, originario de la aldea de Myebon.

Los que logran ingresar a territorio bangladesí están bajo constante temor de ser atrapados por las fuerzas de seguridad o de ser denunciados a la policía. No obstante, como hablan el dialecto local y son físicamente muy similares a los bangladesíes, muchos refugiados logran ingresar al país sin ser detectados.

Pero, si son descubiertos, son tratados “sin misericordia”. “Las autoridades te obligan a revelar el paradero de otros, y envían (a todos) de regreso. Es por eso que evitamos exponernos de día”, explicó a IPS el refugiado Julekha Banu, quien escapó a Bangladesh en septiembre.

Pueblo en el limbo

Aunque esta situación empezó a recibir importante cobertura mediática internacional hace muy poco, la problemática situación de los musulmanes rohingya data de hace varias décadas, particularmente cuando el régimen de Birmania les despojó su ciudadanía.

Una ofensiva del régimen en 1978, conocida como la “Operación rey dragón”, obligó el desplazamiento de 200.000 rohingya, que se instalaron en campamentos en Bangladesh. En 1991 y 1992, el gobierno fortaleció posiciones en Rakhine, enviando a otros 250.000 rohingya al otro lado de la frontera, la gran mayoría de los cuales regresaron luego a Birmania.

La semana pasada se desató una polémica diplomática luego de que la lideresa política birmana Aung San Suu Kyi afirmó que, en realidad, los rohingya son “inmigrantes ilegales de Bangladesh”.

La cancillería bangladesí respondió vehementemente a las afirmaciones de la premio Nobel de la Paz, señalando que ese grupo étnico ha vivido por siglos en Rakhine, mientras que la República Popular de Bangladesh fue creada recién en 1971.

Un portavoz de la cancillería bangladesí, que habló a condición de mantener el anonimato, dijo a IPS que su país ya estaba haciendo lo máximo posible, manteniendo dos campamentos de refugiados, Ukhiya y Kutupalong, con un total de 30.000 rohingya.

Se estima que otros 200.000 viven en distintos lugares de Bangladesh como inmigrantes indocumentados.

Ante la indiferencia de ambos países, los rohingya se convirtieron en un pueblo sin patria, con limitado acceso a empleos, educación y servicios públicos.

En conversación telefónica con IPS desde Ginebra, el relator especial de la Organización de las Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos en Birmania, Tomás Ojea Quintana, señaló: “La situación… es muy crítica. Estoy preocupado por los rohingya, que no tienen hogar, alimento, agua ni atención médica. Necesitan una inmediata ayuda humanitaria”. “Bangladesh debe cumplir sus obligaciones de acuerdo con el derecho internacional, respetando y protegiendo los derechos humanos de todos los pueblos dentro de sus fronteras, sin importar si son reconocidos como ciudadanos” o no, añadió.

En agosto pasado, Bangladesh le negó la entrada a Quintana para conocer de cerca la situación.Mientras, los refugiados continúan en el limbo, sin saber si se les permitirá quedarse o serán obligados a regresar a la pesadilla que ocurre “en las narices del régimen” birmano. “Este es nuestro nuevo hogar”, dijo una refugiada en Cox’s Bazar. “Por favor, déjennos quedarnos aquí”.

http://periodismohumano.com/en-conflicto/los-rohingya-asesinados-en-myanmar-perseguidos-en-bangladesh.html

Querida tierra hermana…

México DF 18 NOV 2012

Cartas de los exiliados republicanos a la Embajada de México en París. / PEP COMPANYS

“Con España presente en el recuerdo / con México presente en la esperanza”, escribió el poeta Pedro Garfias a bordo del vapor Sinaia, uno de los primeros barcos que en junio de 1939 atracaban en el puerto de Veracruz con más de mil refugiados republicanos españoles tras la Guerra Civil. Atrás quedaban cientos de miles de exiliados atrapados la mayoría en los campos de concentración franceses. Anticipando el final del conflicto, el Gobierno del general Lázaro Cárdenas había puesto en marcha la mayor operación de solidaridad internacional que probablemente se haya visto nunca. México estaba dispuesto a dar pan, hogar y trabajo a todos aquellos para los que nunca habría paz ni piedad ni perdón en la España de Franco. En la oscuridad de los barracones, entre el hacinamiento, el hambre, la enfermedad y la desolación de quienes habían perdido familia, amigos, trabajo y posición, México brillaba como un sueño.

Las voces, las súplicas, de aquellos miles de personas derrotadas que querían escapar de la pesadilla quedaron registradas en las cartas que enviaron en 1939 y 1940 a la Embajada de México en París solicitando emigrar. Un material inédito, conservado en el Archivo Histórico Diplomático de la Secretaría de Relaciones Exteriores mexicana, al que ha tenido acceso EL PAÍS y del que emerge un relato colectivo de hombres y mujeres de todos los oficios y profesiones en cuya peripecia vital se mezclan la desesperación y el orgullo, la ternura y el valor.

Más de 7.000 cartas, correspondientes a muchas más vidas interrumpidas, escritas a lápiz y a pluma, con todo tipo de letra y clase de papel, redactadas por quienes en el invierno de 1939 cruzaron la frontera “a pie, sin fortuna, con las manos limpias”, como escribe el 14 de febrero de ese año el refugiado Fernando Pintado cerca de Perpiñán. En muchas de ellas, el autor añade el nombre de sus familiares, amigos del trabajo, compañeros de armas o de barracón.

Misiva de agricultores desde el campo de Saint Cyprien.

La mayoría dieron con sus huesos en los campos de internamiento, como era su nombre oficial, del sur de Francia, vigilados por gendarmes franceses y soldados senegaleses. En las cartas dan testimonio de las penalidades que sufren allí. José Pomés, redactor de Diario Gráfico y La Noche, de Barcelona, cuenta desde el campo de Bram el 12 de junio de 1939: “Me encuentro en el más lamentable estado, sin ropa, ni salud, ni dinero francés… va para tres meses tirado en un montón de paja sin ni siquiera una manta”. Manuel Guiú Macía, que solicita “ingresar voluntariamente en el Ejército mexicano o en su legión”, exclama desde el pabellón 27 del campo de Septfonds: “Los días aquí transcurren lentos, eternos, y ¡¡¡la aurora de esa tenebrosidad tarda tanto en descubrirse!!!”.

Tres milicianos de la República firman el 2 de julio de ese año y desde ese mismo campo esta joya de humildad literaria: “No dudando de que la voz y los ruegos de estos sin patria suplicantes serán atendidos con la justicia que nuestro caso requiere. Nuestra profesión es la campesina”. A las lamentables condiciones materiales de los exiliados había que añadir unas circunstancias políticas completamente desfavorables que solo la tenacidad en el mantenimiento de sus principios por parte del Gobierno mexicano y la habilidad de su cuerpo diplomático pudieron salvar.

Entre los documentos, ahora desempolvados, se encuentra este mensaje cifrado enviado el 27 de enero de 1939 por el embajador mexicano en París, Narciso Bassols, al presidente Cárdenas: “Política Francia seguirá invariable. Stop. Relaciones díceme no podremos recibir excombatientes ni refugiados políticos. Stop. Comprendiendo problemas únicamente me permito pedirle que México sostenga su ofrecimiento conocido universalmente de abrir puertas a republicanos españoles. Stop. Creo que tratándose personas filiación política bien definida estamos obligados recibirlos”.

Presos del hambre, veían a México brillar como un sueño

Hubo más dificultades, como la rivalidad de las organizaciones españolas que competían por ayudar a los refugiados, las diferencias de criterio en la selección de los asilados por parte del Gobierno mexicano e, incluso, la conveniencia o no de sacar de España a hombres en edad militar antes del fin de la guerra. El embajador Bassols expone este último problema con crudeza en otro telegrama ahora reencontrado, fechado el 1 de marzo de 1939 y dirigido a la cancillería mexicana: “Como lucha española no ha terminado trabajadores útiles no puedan alejarse definitivamente debilitando resistencia. Stop. En general todavía no llegan solicitudes de buena calidad excepción ancianos y niños. Stop. Hasta hoy gran mayoría corresponde gente derrotista sin sentido lucha social y con mezquino egoísmo. Stop”.

A la angustia de los exiliados se sumó el pavor ante un inminente reconocimiento de Franco por Francia e Inglaterra, con las consiguientes deportaciones y el estallido de la II Guerra Mundial, como reflejan las cartas de los republicanos, conscientes de que ya no podrían volver a su país. Juan del Hoyo escribe en septiembre de 1939 desde Burdeos: “Por mi cualidad de magistrado no puedo ni pensar en regresar a España; la policía francesa me apremia por tantas prórrogas de estancia que he solicitado”. Ramón Infante Varela, desde el hospital Civil-Asilo de Montauban, expone: “Debo decirle que la actuación política de mi esposa (Maruja Lafuente, de 25 años, de Gijón) en España ha sido muy significada, por haber ostentado cargos de responsabilidad máxima en el Partido Comunista de la Región Asturiana, pues se trata de la hermana de la heroína del Movimiento de Octubre de Asturias, Aída Lafuente, y por este motivo, bajo ningún concepto puedo volver a España”. Juan Ponsivell, de la Brigada de Carpinteros del campo de Barcarès, asegura: “Nada hay en mi actuación durante la guerra ni antes de ella de que pueda avergonzarme, pero no quiero volver a la tierra que ha hollado el fascismo extranjero con la ayuda de unos hombres que imitando al conde don Julián han traicionado a su patria y asesinado a sus hermanos”.

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