Matilde Col Choc: Sembradora de la semilla de la educación Bilingüe en Guatemala

Guatemala Comunitaria

Por: Ronny Morales Tot

El dia 14 de julio del 2014 pude conocer la historia Matilde Col Choc, víctima de desaparición forzosa en 1983. Me causó una gran curiosidad el caso ya que como defensor de los derechos humanos y periodista comunitario, mi trabajo ha sido alrededor de la lucha por la tierra, la represión y criminalización de las luchas. Gracias a Mario, esposo de una sobrina de Matilde pude conocer la historia de una mujer soñadora, mujer de caminar, que brindó su identidad, a este mundo tan desigual, indiferente a las poblaciones mayas.

Matilde nació en Cobán el 14 de marzo de 1954 con energia “13 AJ”, que ante los abuelos significa que será como la semilla ante la madre naturaleza, que dará frutos. Aj es la energía  de los estudiosos, lectores e investigadores. Fue una niña de pies descalzos con la sonrisa alegre amante a la lectura.

La educación y la educadora

Al terminar la primaria por vicisitudes de la vida dejó de estudiar y se dedicó al trabajo en la casa, ayudando a su madre. Pero los sueños de superarse los tenía muy presentes, y con un grupo de amigas decidieron estudiar en la jornada nocturna. Ellas fueron de las primeras mujeres indígenas de Cobán en graduarse como maestras de educación primaria Bilingüe.

Cuando terminó sus estudios fue una de las fundadoras del Instituto Guatemalteco de Educación Radiofónica -IGER. Junto al Padre Franz Vond Tattenbach recorrieron todo el territorio nacional divulgando la importancia de la educación bilingüe en los pueblos mayas. Ése fue el granito de maíz que germinó y que hoy vemos sus frutos: ahora miramos el derecho a la educación para adultos con la visión de fortalecer la cultura la cosmovisión maya.

Hablar de cultura, identidad, idioma, espiritualidad es sinónimo de hablar de identidad tambien hablar de los derechos de un pueblo maya, todo esto representaba Matilde para nosotros una pionera idealista.

Trabajó como Maestra de Educación Bilingüe, en la atención a niños en salud y fue comunicadora social. Condujo un programa radial de IGER en idioma Q’eqchi, donde trataba  el tema de la importancia de la educación, traduccion y derechos de los pueblos idigenas.  Tuvo a su cargo la traducción de los textos del castellano al idioma q’eqchi para adultos. También era poeta.

El sueño de Matilde, era que los niños, mujeres y adultos aprendieran a leer y escribir en su idioma natal y que esto les permitiera salir adelante para tener un mejor futuro. Sus familiares y amigos la recuerdan como alguien que buscó el bien para los demás, solidaria, amable y humilde.

Desaparecieron a Matilde

El 13 de enero del 1983 fue desaparecida con 7 meses de embarazo, según nos contaba una amiga. “Fueron pasando los días y no regresó; la empezamos a buscar en varios lugares del país. Incluso su hermano empezó a trabajar en la zona militar # 21 con el único objetivo de encontrarla, y alguien del ejército le dijo que si preguntaba más, algo le pasaría a él y a su familia, que mejor que se callara”

“Con el tiempo nos enteramos que Mati fue detenida y desaparecida cuando regresaba de una Ceremonia Maya entre los municipios de Tactic y Cobán, en un puesto de registro o retén militar. Junto a ella también fue detenido y desaparecido Otto Federico Ical Choc”. Su caso aparece en el informe de la CEH, Tomo VIII, pagina 84.

El reencuentro

Matilde fue una de las victimas encontradas entre las 533 osamentas encontradas en el destacamento de Cobán: “En 2012 nos pidieron ADN para ver si uno de esos cuerpos era el de Mati. Dos años después nos entregaron su cuerpo, donde nos pudimos dar cuenta que ella fue torturada, violada y asesinada. Fue muy duro para nosotros saber los sufrimientos que tuvo antes de su muerte. muchos de los restos juntos a Matilde, tenían los ojos vendados, amarrados de las manos, tenían con maskin en las bocas para que no se les oyera gritar”

El convivir con una familia que ha sufrido una desaparición forzosa en tiempos de la guerra interna en Guatemala, me hizo valorar aun más mi labor como periodista comunitario en este país tan injusto y desigual. Todavía me asombra y me indigna muchísimo saber que personas valiosas como Matilde sean perseguidas, desaparecidas y hasta asesinadas por pensar, escribir, hacer radio.

Como comunicador popular siento que Matilde se merecía un futuro y la nación Q´eqchi siempre estará en agradecimiento a Mati por lo mucho que nos ha dejado.

http://guatemalacomunitaria.periodismohumano.com/2014/12/08/matilde-col-choc-sembradora-de-la-semilla-de-la-educacion-bilingue-en-guatemala/

“El Ejército esperaba que nos fuéramos al campo para violar y matar a las mujeres”

JUICIO POR GENOCIDIO EN GUATEMALA

“Los soldados prendían fuego a las casas para quemarnos vivos”, cuenta un testigo

El expresidente Efraín Ríos Montt escucha impávido el relato de supervivientes del genocidio

 Ciudad de Guatemala 21 MAR 2013
.

Una mujer ixil usa el traductor durante el juicio. / MOISES CASTILLO (AP)
 

En el tercer día del juicio por genocidio contra el expresidente Efraín Ríos Montt, los supervivientes de las masacres perpetradas por el Ejército contra población civil desarmada continuaron narrando este jueves el horror vivido durante la guerra civil que ensangrentó el país centroamericano entre 1960 y 1996 y, en concreto, durante el mandato de Ríos Montt (1982-83). En primer plano, el principal imputado escuchaba, tieso como un maniquí y sin mostrar emoción alguna, los relatos del salvajismo con que las tropas a su mando masacraron comunidades rurales indígenas enteras.

“Mi padre tenía 82 años en el momento de ser asesinado. Lo encontré tirado en una casa vecina. Su cuerpo estaba cubierto de sangre”, contó Diego Velázquez, quien a preguntas de la juez precisó que el asesinato ocurrió el 20 de julio de 1982. No pudo precisar si había sido víctima de las balas de los soldados, o había muerto a machetazos. “Solo recuerdo que estaba cubierto de sangre”, dijo a través de un intérprete.

Juan López Mateo, sobreviviente de una matanza en una aldea de Nebaj (departamento de Quiché, al norte del país), perdió a su familia el 2 de septiembre de 1982. Salvó la vida porque había salido muy temprano a trabajar la milpa (sembradío de maíz). “Cuando volvía a la aldea escuché el llanto de un niño pequeño, lo que me alertó de que algo malo estaba ocurriendo”, narró. Conforme se acercaba al poblado, “escuché disparos. Eran como las diez de la mañana”, dijo. Logró llegar a su vivienda a eso de las tres de la tarde, cuando los soldados ya se habían marchado. “En mi casa encontré los cadáveres de mi mujer y de mis hijos, de cinco y dos años”, contó con la voz entrecortada. Preguntado por si había visto a más personas asesinadas, se limitó a responder que “eran muchas”, pero que después de 31 años no podía arriesgar una cifra. Sí recordó que uno de sus niños había sido asfixiado con un lazo y el otro tenía la cabeza destrozada a golpes. Los soldados también quemaron la casa y destruyeron todos sus bienes. “Fue el Ejército”, expresó sin sombra de duda.

Cuando llegué a casa, encontré a mis suegros y a mis tres hijos muertos. También mataron las cuatro vacas que tenía

Otro de los testimonios, Pedro Álvarez Brito, contó ante el tribunal que los militares asesinaron a toda su familia. “El Ejército rodeó la casa”. Su hermana, “recién parida con el bebé”, otro de sus hermanos pequeños y él mismo lograron refugiarse en un temascal (baño maya de vapor), desde donde vieron cómo la totalidad de los habitantes de la aldea fueron introducidos, a la fuerza, en una casa.

“Uno de los soldados”, añadió, “empezó a apropiarse de las gallinas y pollos de la familia” dueña de la casa. Recuerda que las aves eran 60, el mayor patrimonio doméstico. “Por mala suerte, una de las gallinas, que no se dejaba capturar, se metió en el temascal”, lo que hizo que él y sus hermanos fueran descubiertos y conducidos, también a la fuerza, a la vivienda. “Luego quemaron la casa”, contó Brito. El relato de otros supervivientes abundó en esa imagen: que los soldados rociaron de gasolina las viviendas y les prendieron fuego para quemar a la gente viva.

“No sé cómo lo hice, pero logré escapar entre las llamas y me refugié bajo un árbol. Así estuve, escondido como un animal acorralado, por ocho días, sin comer ni beber. Desnudo y sin abrigo”. Como los militares habían asesinado a sus padres y sus hermanos mayores, quedó solo. “Ahora solo pido justicia, para que mis hijos no sufran una experiencia semejante”, concluyó.

Particularmente crueles resultaron los testimonios acerca de ataques perpetrados desde helicópteros. “Disparaban contra todo lo que se movía. Así murieron indiscriminadamente niños, mujeres y ancianos”, narró una mujer septuagenaria.

Disparaban desde helicópteros contra todo lo que se movía. Así murieron indiscriminadamente mujeres, niños y ancianos

En Villa Hortensia de San Juan Cotzal (Quiché), “el 10 de septiembre de 1982 ingresaron los militares. Se llevaron a todos los pobladores y quemaron las casas. Mi padre, Nicolás Gómez, fue de los que murieron ese día”, relató Inés Gómez. En la misma incursión, el Ejército mató a toda la familia de otro de los supervivientes: “Cuando llegué a mi casa, encontré a mis suegros y a mis tres hijos muertos. También mataron las cuatro vacas que tenía”.

Pedro Meléndez tenía diez años en 1982, cuando presenció el asesinato de su padre y tío. “Mi papá —dijo en el tribunal— murió baleado. A mi tío le cortaron el cuello con un machete”. El drama no terminó entonces. Los sobrevivientes buscaron refugio en las montañas, donde vio morir de hambre a sus hermanos, de cinco, tres y un año de edad.

Las denuncias se repiten y todas coinciden en describir un mismo patrón en el ataque. Solo cambian el lugar y la fecha. “Creo que el Ejército, que nos vigilaba, aprovechaba que los hombres salíamos a nuestras labores agrícolas para entrar a la aldea, violar y matar a las mujeres”, dijo Juan López Matón, quien puntualizó que muchos de quienes lograron refugiarse en las montañas murieron de hambre, “pues los soldados quemaban las cosechas”.

El proceso, para el que la fiscalía ha presentado 205 testimonios entre peritos y testigos, continuará hasta que preste declaración el último de ellos. El hecho de que los supervivientes, indígenas, no hablen español incide en la lentitud del juicio.

 Un proceso histórico en Centroamérica

  • Efraín Ríos Montt, de 86 años, se ha convertido en el primer ex jefe de Estado centroamericano juzgado por genocidio.
  • Para llevarle ante la justicia hizo falta esperar hasta el año pasado, cuando Ríos Montt dejó de ser parlamentario: la inmunidad le protegió durante años de responder por las atrocidades cometidas durante su mandato, entre 1982 y 1983.
  • Militar de carrera, Ríos Montt renunció al Ejército para presentarse a las presidenciales de 1974, en las que quedó segundo. Imbuido de un mesianismo de tintes milenaristas —marca de la iglesia evangélico-pentecostal que abrazó en 1978—, ejercía labores de evangelización cuando el golpe militar de marzo de 1982 le ofreció una oportunidad para llegar al poder.
  • En los escasos 17 meses que presidió el país, la violencia ensangrentó las zonas rurales. El Ejército y los paramilitares ejecutaron una política de tierra quemada con matanzas generalizadas de campesinos e indígenas considerados próximos a la guerrilla de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), sobre todo en los departamentos de Quiché y Huehuetenango.
  • Ríos Montt, que ilustraba sus discursos con citas bíblicas, se jactó de la represión armada como el método expeditivo más eficaz para privar a los insurgentes de su base popular. “El buen cristiano”, dijo una vez, es aquel que blande “la Biblia y la metralleta”.
  • El expresidente está acusado del asesinato de al menos 1.771 indígenas de la etnia maya ixil. La fiscalía le acusa también de tolerar la práctica generalizada de violaciones, torturas e incendios provocados contra propiedades de insurgentes.
  • Alrededor de 200.000 civiles, la mayoría indígenas de ascendencia maya, fueron asesinados entre 1960 y 1996 en la guerra civil que enfrentó a una sucesión de Gobiernos derechistas con guerrillas de inspiración comunista. Unas 45.000 personas desaparecieron en ese periodo.

http://internacional.elpais.com/internacional/2013/03/21/actualidad/1363892767_535883.html

La Justicia de Guatemala ordena enjuiciar a Ríos Montt por genocidio

El general retirado es considerado como uno de los dictadores más sanguinarios de América Latina

José Efraín Ríos Montt. / SAÚL MARTÍNEZ (EFE)

El general (retirado) José Efraín Ríos Montt, considerado como uno de los dictadores más sanguinarios de Latinoamérica durante su mandato entre el 23 de marzo de 1982 y el 8 de agosto de 1983, fue declarado sujeto de enjuiciamiento por los delitos de genocidio y crímenes contra la humanidad, “tras considerar que existen pruebas suficientes de su responsabilidad en las masacres cometidas en el área Ixil (Quiché, norte), durante la fase más violenta de la guerra civil vivida en este país centroamericano entre 1960 y 1996.

La misma suerte de Ríos Montt corre el también general retirado Mauricio Rodríguez Sánchez, jefe de la Inteligencia Militar, la temida G-2, durante el régimen dictatorial del viejo militar. Se le atribuye la implementación de planes de exterminio Sofía y Firmeza 83, desclasificados por el Departamento de Estado norteamericano.

El juez de delitos de Mayor Riesgo, Miguel Ángel Gálvez, dijo que las partes involucradas deberán presentarse el próximo miércoles, para la aportación de pruebas.

Fue un proceso largo y complicado, a lo largo del cual el viejo militar y sus abogados utilizaron cuanto recurso legal estuvo a su alcance para entorpecerlo. Uno de las cartas jugadas fue acogerse a la Ley de Amnistía, autoproclamada por los militares antes de entregar el poder en 1986. Un tribunal resolvió que el ex gobernante “no puede acogerse” a esa ley.

La noticia, como era de esperar, provocó reacciones encontradas en la sociedad guatemalteca. Mientras los seguidores del viejo dictador consideran que Ríos sólo cumplió con su deber de “salvar a Guatemala del comunismo”, las organizaciones humanitarias celebran el fallo, el que señalan como un hito en la historia de Guatemala.

La vista se inició al filo de las 11:10 (18:10 hora peninsular española), en medio de una creciente expectación. Francisco Palomo, uno de los abogados del viejo militar, pronosticó que el juez fallaría en contra de su patrocinado, “merced a la agobiante presión de la comunidad internacional y organizaciones humanitarias”. En tanto, en las afueras de la Torre de Tribunales, organizaciones mayoritariamente indígenas realizaban ritos precolombinos para pedir “justicia” a los dioses de sus ancestros.

Trayectoria sangrienta

El poder absoluto y su condición de converso convirtieron a Ríos Montt en un dictador mesiánico, que inició su batalla contra las guerrillas de inspiración marxista con ánimo de cruzada. Así, los 16 meses de su dictadura se convirtieron en una de las etapas más crueles de la guerra guatemalteca, con matanzas generalizadas en contra de poblaciones indígenas merced a su política de tierra arrasada, que no tenía empacho en pregonar. Amnistía Internacional califica esa etapa como “genocidio”. La dimensión de esa política la resumen las cifras verdaderamente escalofriantes. De acuerdo a organizaciones de derechos humanos, en la etapa de Ríos Montt unos 10.000 guatemaltecos, en su mayoría indios, fueron ejecutados extraoficialmente y el número de refugiados ascendió a 100.000 personas. El Informe de Esclarecimiento Histórico de la ONU eleva a 448 el número de aldeas, literalmente, borradas del mapa.

Fue demandado en 1999 ante la Audiencia Nacional española por la premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú, acusado de delitos de lesa humanidad como genocidio, torturas, desapariciones forzadas y terrorismo de Estado.

Ríos Montt fue candidato a la Presidencia de Guatemala en 1974, comicios que habría ganado pero que le fue arrebatado por un fraude le dio el triunfo al candidato oficial, general Kjell Eugenio Laugerud. Para quitárselo de en medio, la cúpula militar lo nombró agregado militar de la Embajada de Guatemala en Madrid, cargo que ocupó hasta 1977.

En 1978, víctima de un alcoholismo con ribetes dramáticos, abandonó la fe católica para abrazar, con el entusiasmo de los conversos, la iglesia verbo, una secta neo pentecostal con sede en Eureka (California), en donde alcanzó la jerarquía de anciano (obispo). Fue precisamente en sus labores proselitistas donde lo sorprendió el golpe de Estado del 23 de marzo de 1982, cuando, según la versión oficial, los jóvenes oficiales lo buscaron para ofrecerle la jefatura del Estado, que Ríos aceptó inmediatamente. Otros sectores, sin embargo, aseguran que Ríos Montt formó parte de la conjura desde el principio.

Presidir un triunvirato, compartido con el general Horacio Maldonado y el coronel Francisco Luis Gordillo, protagonistas de primera fila de la asonada, no fue suficiente para Ríos Montt quien se deshizo de sus colaboradores y se hizo nombrar Presidente de la República, amén de ministro de Defensa y comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas.

A la vuelta de la democracia, Ríos, tahúr de la política, logró un escaño en el Congreso, cargo que le garantizaba inmunidad. Ríos aprovechó la disciplina prusiana impuesta a su grupo parlamentario para inclinar la balanza en aquellas leyes que requieren del voto de mayoría calificada (dos terceras partes de la totalidad de papeletas), extremo que siempre le permitió negociar exitosamente la impunidad que le permitió burlar los procesos en su contra.

Su mayor logro político fue llevar a su partido a la Presidencia de la República en el periodo comprendido entre el 14 de enero de 2000 y la misma fecha de 2004. Como la Constitución de Guatemala prohíbe a los golpistas aspirar al poder –ocupó la jefatura del Estado tras derrocar al también general Romeo Lucas García hasta ser defenestrado por su entonces ministro de Defensa, Humberto Mejía Víctores–, Ríos encontró en Alfonso Portillo al hombre que le permitió gobernar a su antojo desde la Presidencia del Legislativo.

El gobierno Portillo-Riosmonttista está considerado como uno de los más corruptos de la historia de Guatemala.

Experto en burlar la ley

La doble moral parece estar en el ADN del viejo dictador. En una biografía de carácter hagiográfico (Efraín Ríos Montt, ¿siervo o dictador?, La verdadera historia del controversial presidente de Guatemala), patrocinada por su Iglesia, los estadounidenses Joseph Anfuso y David Szcepanski publican una visión idílica del militar y presentan como “hazañas” todas las artimañas que Ríos utilizó, desde su niñez, para alcanzar sus objetivos.

Cabe destacar cómo, en su intento por acceder a la Escuela politécnica (academia militar), frustrado en una primera oportunidad por problemas en la visión, “se cuidó de aprender de memoria los cuadros con letritas que se usan para los exámenes de la vista y, aunque todavía sufría de astigmatismo, pasó el examen fácilmente”.

Su paso como director de la Academia, que a juzgar de sus hagiógrafos fue modélica y llena de gestos casi angelicales, es desmentida por oficiales que fueron sus subalternos, tanto en su etapa de cadete como cuando llegó a director. “Tenía gestos de crueldad increíbles”, dijo a este periódico un coronel retirado que pidió mantenerse en el anonimato.

http://internacional.elpais.com/internacional/2013/01/28/actualidad/1359408151_330716.html

3.”Cuando él entraba yo ya sabía que me iba a pegar”

Mujer, violencia y silencio

Cada día, una media de dos mujeres son asesinadas en Guatemala, el país con más feminicidios del mundo después de Rusia. Sólo en 2010, más de 800 mujeres perdieron la vida, muchas de ellas tras ser torturadas, sus cuerpos mutilados y desmembrados…  Unas cifras apenas aproximativas pues muchas de las desaparecidas nunca son halladas. A las matadas por hombres que tuvieron alguna relación emocional con la víctima, hay que añadir los cometidos por el crimen organizado, las mafias de narcotráfico y las pandillas como forma de sembrar el terror y controlar a la población.

En el mismo año, más de 4000 mujeres denunciaron haber sido víctimas de una violación. La violencia sexual amenaza a las mujeres desde su nacimiento sólo por el hecho de ser mujeres. Pueden ser acosadas, abusadas, violadas, humilladas y agredidas por sus padres, hermanos, padrastros y otros familiares, por un vecino o un jefe… Pero socialmente siguen siendo las sospechosas, siguen cargando con el estigma social y la vergüenza cuando denuncian una violación, por lo que muchas simplemente esperan que los agresores se cansen de pegarles, se olviden de ellas y no las maten como les ha ocurrido a vecinas y conocidas de su entorno, como cuenta en este capítulo Virginia Tum.

Manuela Tum es su hermana, también guatemalteca e indígena. Madre soltera y trabajadora del Centro de Integración Familiar de Rabinal, un pueblo situado en el municipio de Baja Verapaz,  y una de las zonas más castigadas durante la Guerra Civil que asoló este país durante 36 años. A través del trabajo de Manuela de apoyo a las comunidades, especialmente a las mujeres que son el pilar económico de las comunidades,, conocemos el constante estado de amenaza que vive un alto porcentaje de las mujeres en Guatemala: las violaciones masivas y organizadas que sufrieron durante el conflicto, la violencia machista, los abusos a las menores y la discriminación por género, etnia y pobreza.

Guatemala – Goldcorp: dividir y vencer en la tierra del oro

Por Frauke Deccodt

En Otramérica

Sábado 21 de julio de 2012

Con regalos, dinero y violencia, la minera canadiense Goldcorp ha divido a las comunidades indígenas de San Miguel Ixtahaucán, en Guatemala. El inicio de los trabajos en la Mina Marlin ha causado mucho daño. No solamente ambiental. El proyecto minero también ha impactado en la cohesión social de las comunidades y en su relación cultural con la tierra.

Doña Deodora, víctima directa de la violencia minera.

Doña Deodora, víctima directa de la violencia minera. F.D.

Doña Deodora solamente tiene un ojo. El otro lo perdió una noche de 2010 cuando vecinos y trabajadores de la empresa minera le dispararon frente a su casa. No había sido la primera vez. Años atrás, una autoridad local la amenazó con un machete sobre su cuello. Si no la hirió fue porque Doña Deodora tenía a su hija pequeña en sus brazos.

Doña Deodora cuenta su historia en un castellano vacilante, mezclado con el Mam, su idioma nativo. Esta mujer indígena tiene 58 años y una apariencia frágil y humilde. Sobrevive pastoreando  animales en sus tierras. San Miguel, una comunidad del municipio San Miguel Ixtahaucán, en el departamento San Marcos, cerca de México, siempre ha sido una región aislada en las montañas. Sus habitantes originarios viven principalmente de la agricultura de subsistencia y de trabajos temporales en las fincas cafetaleras de la costa. Pero en 1996, el mismo año en que se firmaban los Acuerdos de Paz[1], la minera canadiense Goldcorp puso sus ojos sobre sus tierras. En 2005, a través de su filial Montana Exploradora, empezó a explotar oro y plata en la Mina Marlin.

“Ataques de nuestros propios hermanos”

A pocos metros de la casa de Doña Deodora se puede ver un agujero enorme en la montaña. Deodora es la única de su aldea que no ha vendido su terreno y que no trabaja en la mina. Las amenazas y el acoso para que venda su tierra son casi diarios. La mujer valiente llora: “Quieren matarme, y a mi familia. Vivíamos tranquilos aquí. Ahora hay mucho miedo, soledad, dolor y tristeza”. Un líder local aclara: “Estos ataques vienen de la misma comunidad, de nuestros propios hermanos. Hermanos que no son dueños de la empresa, pero la defienden”.

La estrategia de dividir una población para romper su resistencia es algo muy común, en Guatemala y afuera. La estrategia tampoco es nueva. Al otro lado de Guatemala, cerca de la frontera con Honduras, un líder indígena chortí exhorta a sus compañeros a recordar la Conquista. “Los que mataron a los indígenas eran los mismos indígenas. Ahora las minas están comprando lideres, gente para dividir y romper la lucha.

Dividir con regalos

San Miguel Ixthuacán es pobre, inhóspito y frío. A medida que nos acercamos a la mina aumentan las escuelas nuevas y los centros de salud. También disminuyen los grafitis contra la minería. Algo que no está visible, aunque es tan penetrante como las nuevas carreteras, es la división social ocasionada por la presencia de la mina. “Existen tres grupos”, explica Carmen Mejía, una madre joven y una de las mujeres al frente de la resistencia. “Unos están con nosotros y otros con la empresa, no son muchos, pero tienen los recursos. Otro grupo, la mayoría, tiene miedo a dar una opinión”. Carmen admite que antes de la llegada de Goldcorp también existían desacuerdos dentro de la comunidad indígena,“pero había armonía. Había paz entre las comunidades y las familias. La empresa llegó engañando

Seguir leyendo Sigue leyendo

La mano dura comienza a reinar en Guatemala

por Danilo Valladares / IPS

Domingo, 06 de Mayo de 2012
Otto Pérez Molina
 
El gobierno derechista de Otto Pérez Molina cumple con su promesa de responder con mano dura a la criminalidad que azota a Guatemala, y deja de lado las medidas de prevención. Analistas advierten que esa estrategia y las reformas legales que asoman ponen en jaque la vigencia de los derechos humanos.

Entre las primeras medidas ordenadas por el general retirado Pérez Molina, tras asumir el cargo por cuatro años el 14 de enero, fue poner a efectivos del ejército a patrullar las calles junto con la Policía Nacional Civil.

También creó fuerzas de tarea especiales contra robos y asaltos, extorsiones, homicidios, secuestros y feminicidios.

Además está prevista para julio la aparición de una sexta unidad militar para cuidar la frontera, que comenzará a funcionar en el noroccidental departamento de San Marcos, limítrofe con México. Su misión, según dijeron las autoridades, será combatir el contrabando, la trata de personas y el tráfico de drogas y de armas.

En abril se creó, además, una nueva repartición en el Ministerio del Interior que se encargará de todo lo relacionado con el narcotráfico, mientras la policía capacita agentes en tácticas rápidas y uso de armas.

De este modo, Pérez Molina puso en marcha en los primeros 100 días de gestión su principal oferta electoral: combatir la delincuencia con “mano dura”. ¿Pero qué hay de las medidas preventivas que contribuyan a reducir la criminalidad?

“En este país se carece de una política criminal democrática que plantee asuntos básicos y elementales, considerando que la intervención punitiva es el último grado a utilizar”, dijo Marco Canteo, del no gubernamental Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales de Guatemala.

Canteo indicó a IPS que toda política criminal en un país democrático debe basarse sobre la prevención del delito y en garantizar los derechos económicos, sociales y culturales.

Pero la estrategia del nuevo gobierno se fundamenta en medidas ejecutivas de fuerza y en propuestas legislativas que las sustenten, apuntó.

En esa línea, el diputado Fernando García, del gobernante Partido Patriota, presentó en marzo un proyecto de ley para castrar químicamente a los condenados por delitos sexuales.

También el presidente Pérez Molina analiza reformar el artículo 8 del Código Civil para bajar la edad de imputabilidad de 18 a 12 años y busca retomar la iniciativa de ley antipandillas propuesta por su partido, pero estancada en el Congreso legislativo.

“Este conjunto de iniciativas son medidas en esencia represivas y no cumplen con los mínimos estándares en materia de derechos humanos, democracia y estado de derecho”, dijo Canteo.

Estudios internacionales ubican a este país de 14 millones de habitantes entre los 14 más violentos del mundo. El año pasado fueron asesinadas 6.187 personas, 706 de ellas mujeres, según el gubernamental Instituto Nacional de Ciencias Forenses.

Pero las medidas reactivas y represivas contra la violencia por sí solas no llevarán a buen puerto, aseguran expertos.

“Hay que apostar a la prevención en las escuelas, un lugar donde el Estado debería invertir más y no verlo como un gasto”, explicó a IPS el activista Nicolás Pacheco, del no gubernamental Movimiento Social Niñez, Adolescencia y Juventud en Guatemala.

“Lo que estos adolescentes hacen ahora que tienen 17 años es porque hace 10 o 15 años no se trabajó con ellos en asuntos como valores humanos y ciudadanía, y ahora vemos las consecuencias”, lamentó.

Por ello, Pacheco consideró “preocupante” pretender criminalizar a los niños y adolescentes.

En el caso de la ley antipandillas, dijo, se “estigmatiza a los jóvenes por su forma de hablar, vestir y corte de cabello”. En el caso de los delitos cometidos por menores de edad “debería procesarse a los adultos que son responsables de esos niños”, indicó.

El anterior gobierno, del socialdemócrata Álvaro Colom, implementó la iniciativa “Escuelas Abiertas”, que permitía el uso de centros educativos públicos los fines de semana para actividades formativas, lúdicas y artísticas, como una forma de prevenir la violencia.

Verónica Godoy, de la no gubernamental Instancia de Monitoreo y Apoyo a la Seguridad Pública, comentó a IPS que proyectos como ese, actualmente en suspenso, “deberían continuar pero de forma integral”.

Como ejemplo positivo, Godoy citó el caso de Brasil, donde la sociedad, instituciones del Estado, privados y autoridades locales atienden a diferentes grupos sociales como madres solteras y pandillas con programas de recreación, campañas antidrogas y prevención situacional.

La experta consideró de mucha importancia el abordaje de programas de prevención cuyo impacto “no se mira de manera rápida, sino en el mediano y largo plazo”.

La educación también es un asunto a atender, según la maestra Janet Possié. “Si todos los gobiernos le apuntaran a la enseñanza, bajaría la delincuencia, pero este país es uno de los que menos invierte en esta área en América Latina”, dijo a IPS.

Possié añadió que no conoce ninguna iniciativa para prevenir la violencia impulsada por este gobierno, aunque admitió que “sería injusto criticarlo por las acciones que está tomando, porque el pueblo urge medidas contra la delincuencia”.

http://www.kaosenlared.net/america-latina/item/17353-la-mano-dura-comienza-a-reinar-en-guatemala.html

Guatemala es ancha y ajena para los indígenas

Viernes 20 de abril de 2012

Con motivo del Día Internacional de la Lucha por la Tierra, el 17 de abril pasado se movilizaron más de 10 mil campesin@s e indígenas guatemaltecos, convocados por Comités de Desarrollo Campesino (CODECA), hacia la ciudad capital para exigir al gobierno nacional la priorización de la postergada política agraria integral. El desprecio institucional y latino fue evidente.

Marcha en ciudad de Guatemala el pasado 17 de abril.

Marcha en ciudad de Guatemala el pasado 17 de abril. El Periódico

Por Ollantay Itzammá

Sociólogo y analista de esta Otramérica

Miles de indígenas mayas, de rostros curtidos y manos encallecidas, provenientes de diferentes pueblos “incomodaron” el reflujo automovilístico de mal gusto de la “mestiza” Guatemala que sueña con ser moderna. Como si se tratara de vacas en las carreteras, las y los citadinos montados en sus carros a fuerza de motor intentaban romper el río interminable de las y los huéspedes indígenas “indeseados”.
Una de las citadinas motorizadas, increpaba a los marchistas: “¡Uds. son indios ignorantes!”. El otro motorista decía: “¡Nosotros tenemos que trabajar!”. Cuando a los citadinos incomodados se les argumentó que los campesinos e indígenas tenían derecho a manifestarse por sus derechos incumplidos, y además ellos y ellas daban de comer a las ciudades, la Sra. de cabello pintado increpó desde el volante: “Nadie me da de comer, yo trabajo”. Pero, ¿cuándo se le preguntó: ¿quién cultivaba los frutos que disfruta en su mesa?, ella guardo silencio y con odio subió el vidrio de su automóvil.
Unas horas después, la multitud policromática, a ritmo de trote, arribó a las puertas del Congreso de la República, eufemísticamente denominada Casa de la Democracia, para entregar su pliego de peticiones mediante su comitiva. Pero, los Padres de la Patria (es así como se hacen llamar las y los diputados), con total desprecio a la multitud indígena campesina, conformada por mujeres, ancian@s, madres gestantes, niñ@s, etc., no atendieron a sus representantes, sino hasta después de varias horas, y sólo para decirles que el Presidente Otto Pérez Molina es quien retiro el proyecto de Ley de Desarrollo Integral Agrario de la agenda de debates del Legislativo.

Guatemala es racista y xenófoba porque sus habitantes son más creyentes que pensantes. Escuchan, creen y repiten sin razonar las mentiras que sus patrones

Inmediatamente la multitud agobiada por el cansancio, sin desayuno, ni almuerzo, se dirigió a la Casa Presidencial, y en unos minutos inundó las inmediaciones de la “Casa del Pueblo”. Pero, esta vez, barras metálicas, secundadas por policías militares antimotines en posición de ataque letal, esperaba a quienes hace tan sólo tres o cuatro meses atrás habían sido hospitalarios y dadivosos con la dupla de candidatos electorales Pérez-Baldetti.
“Sr. Otto Pérez, nosotros te hicimos Presidente, y ahora, nos recibes como a delincuentes. No somos terroristas. Sólo venimos a pedirte a que nos cumplas lo que nos prometiste. Se acuerda Ud. cuando vino a tal comunidad buscando votos y nos prometió…”. Así, por varias horas, la multitud fue nombrando una a una las promesas incumplidas. Hasta que, casi al concluir la tarde, la Vicepresidenta Roxana Baldetti, recibió a la comisión (el Presidente Pérez se encontraba en México en urgencia financiera) para prometer el cumplimiento de las promesas incumplidas. Según uno de los dirigentes de CODECA, las visitas a ambos órganos de poder del Estado habían sido concertadas con antelación con cada una de las autoridades. Si esto no es un desprecio institucionalizado en contra del indígena y campesino, entonces, ¿qué es?

El desprecio al indígena en Guatemala es tan antiguo como el irresuelto problema del agro en el país. Se estigmatiza y desprecia al indígena, como dice Martínez Peláez, en su libro La Patria del Criollo, para justificar el sistemático robo de sus tierras, la sobreexplotación de su fuerza de trabajo, y ahora, la sustracción comercial de su milenario patrimonio civilizatorio por industrias del turismo que da de comer incluso a citadinos que sólo comen productos enlatados.
En qué cerebro con mediado contenido coherente puede caber la sentencia de: “Indios vagos, ignorantes…”. Quienes emiten estos estigmas… ¿se habrán puesto a pensar cuántas horas trabaja el o la indígena en el día?, ¿cuánta recompensa recibe por dicho trabajo? Las y los indígenas que cultivan las tierras para proveer de alimento a las ciudades… ¿gozan de feriados, vacaciones o seguros sociales?, ¿se les provee de insumos (incluyendo tierra) e instrumentos de trabajo necesarios? Si son ignorantes las y los mayas, ¿por qué muchas ciudades de Guatemala viven gracias al comercio del tejido, la pintura, la escultura y las sabidurías ancestrales mayas? Si son ociosas las mayas, ¿por qué se las asigna en las ciudades los trabajos más difíciles y menos apetecibles por mestizos, como son el servicio doméstico, el trabajo del cuidado, etc.?
Einstein dice que “creer es más fácil que pensar”. Los estigmas contra indígenas y campesinos en Guatemala es una verificación de esta sentencia. Guatemala es racista y xenófoba porque sus habitantes son más creyentes que pensantes. Escuchan, creen y repiten sin razonar las mentiras que sus patrones (terratenientes, empresarios mediáticos, iglesias, etc.) inventaron como verdades para justificar sus fechorías. Mientras las y los guatemaltecos, no se cultiven en el arte del pensar, difícilmente podrán constituirse en una sociedad moderna. La billetera y los artefactos del mercado jamás suplirán la vaciedad mental. Como tampoco será posible la reconciliación e integración del país mientras se siga reproduciendo las criminales consignas excluyentes en contra de las diversas Guatemalas profundas “tranquilizadas” por los acuerdos de paz y el espejismo del mestizaje neoliberal.

Guatemala comenzó a ser ancho y ajeno para las y los indígenas desde la época de la Colonia que tuvo como pilar de su política agraria la promoción de los latifundios de usurpadores y la servidumbre de las y los indígenas. La República, con su revolución liberal del siglo XIX, afianzo el latifundismo y esquilmó aún más las tierras comunitarias de indígenas. Los intentos de reformas agrarias del siglo XX, no sólo obligaron a indígenas y campesinos a vender sus tierras a terratenientes, sino los empobreció a tal grado que ahora los convirtió en semi esclavos forzosos de empresas de hule y caña sin derecho a tener derechos. Así, indígenas y campesinos, con sus insuficientes y áridas tierras, están obligados a alimentar a Guatemala, mientras las agroindustrias trituran a guatemaltecos para proveer de biodiesel a motorizados “ambientalistas” en Europa y los EEUU. Y, las y los comensales continúan repudiando a las manos que les dan de comer y a la presencia que les recuerda su renegada identidad indígena que se impone por encima del esforzado mestizaje.

http://otramerica.com/opinion/guatemala-es-ancha-y-ajena-para-los-indigenas/1834

Guatemala se escribe con zeta (I)

Por Óscar Martínez

Hubo un tiempo en el que los narcotraficantes guatemaltecos vivieron bajo un pacto de respeto. Un tiempo en el que eran casos contados los de ovejas negras que violaban el pacto. Una de esas ovejas descarriadas propició que las familias de la droga contrataran como sicario a ese grupo mexicano que ahora expande su control por el país. Agentes de inteligencia, militares, voces desde el interior del mundo del narcotráfico y un polémico Estado de Sitio señalan hacia el culpable de que en Guatemala la estabilidad entre criminales se rompiera: Los Zetas.

La última vez que mezcló fue hace unos tres años, cuando él cumplía siete de estar preso. Un grupo de reos llegó a su celda en aquella ocasión a preguntar por el extranjero que sabía tratar químicos. Él respondió con otra pregunta: ¿para qué soy bueno? Desembalaron en su catre un plástico que envolvía pasta base de cocaína y le preguntaron qué podía hacer y qué necesitaba para hacerlo. Él contestó que lo imprescindible era el bicarbonato. Se lo consiguieron, y al día siguiente esos hombres disfrutaron sus piedras de crack. Aquella fue la última vez que El Colombiano mezcló. Antes mezclaba todas las semanas. De eso vivía.

El calor asfixia en esta cárcel guatemalteca, pero a El Colombiano no parece agobiarle, quizá por la costumbre: cuando en junio de 1997 llegó al país, recaló en la ciudad de Mazatenango, la capital del departamento de Suchitepéquez. Ubicada a unos 200 kilómetros de la frontera con El Salvador y a unos 150 de la frontera con México, Mazatenango transpira el calor playero de una costa sin importantes puertos mercantes ni grandes complejos turísticos, y plagada de aldeas de vocación pesquera casi nunca nombradas, como El Chupadero o Bisabaj.

En la cárcel, algunos reos juegan fútbol, hablan en las esquinas, comen en los comedores o aguardan esposados su traslado a alguna audiencia. Aquí hay presos comunes –paisas les llaman-, y pandilleros, casi todos de la Mara Salvatrucha y el Barrio 18. El Colombiano y yo nos alejamos a un solitario puestecito de chucherías, para conversar sin tener que susurrar. Es un hombre recio, de unos 35 años, que hoy está bien afeitado y calza unas Nike blancas y limpias. Me interesa hablar con él porque ha sido testigo en primera persona de cómo han evolucionado en la última década las relaciones entre los narcotraficantes en Guatemala. Ahora sabe que sus días pasaron, que afuera es otra la ley, y que esa ley vino con unos hombres que bajaron de México y que ahora no quieren regresarse.

Hasta que lo encerraron, El Colombiano era lo que en el mundo de las drogas se conoce como un agente libre. No trabajaba en exclusiva para ningún cártel: nunca fue químico del Cártel de Cali o del Cártel del Norte del Valle en Colombia, no llegó a Guatemala contratado por alguna de las familias chapinas que movían la droga, ni tampoco lo trasladó algún grupo mexicano para mezclar aquí, antes de que el alijo cruzara la frontera. Era un agente libre, un hombre que, como su padre y su hermano, sabe utilizar la acetona, el bicarbonato, las anfetaminas y el amoníaco.

Lo atraparon en una casa, en Mazatenango, junto a su padre y un militar guatemalteco que los apoyaba. Está convencido de que hubo chivato. El operativo llegó directo a derribar la puerta justo cuando El Colombiano tenía las manos enterradas en 22 kilos de cocaína.

—Es que, vea usté, así era la movidita: si había platica, yo te componía en 20 minutos un kilo, hacía la mezcla y la dejaba lista para volverla a cocinar.

El Colombiano atendía, sobre todo, a clientes desesperados porque recibieron una mala mezcla o porque en el traslado se les humedeció un cargamento, y también a aquellos que, sencillamente, tenían pasta base y químicos, pero no la habilidad para transformarlos en polvo blanco.

Recién llegado a Guatemala, El Colombiano se ofreció a quien le puso platica enfrente. Trabajó para familias tradicionales de la droga, familias con contactos en el resto de Centroamérica y en México, como los Mendoza y los Lorenzana. Trabajó también para grupos menos conocidos que operaban en la frontera oeste, la de los migrantes y el contrabando, donde el rudo municipio guatemalteco de Tecún Umán se topa con el estado mexicano de Chiapas. Trabajó para quien le pagó, y esto, aunque suene extraño en el mundo del narcotráfico, nunca le generó recelos entre sus clientes.

—Es que, vea usté, aquí ningún cártel mandaba ni se entrometía con el otro. Aquí no te mataban por repartirte. Tú entregabas lo que componías, y ahí quedamos; usté lléveselo donde quiera y haga lo que quiera, que yo ya cobré y quedé tan a gusto.

Eran, dice El Colombiano, buenos tiempos, y Guatemala era un buen país para ser un agente libre. Diez años han pasado desde que lo atraparon y mucho ha cambiado afuera, pero no está de más probar con la pregunta.

—Y al salir, Colombiano, ¿vas a entrarle otra vez?

—Eso no lo creo, parse. Es que allá afuera ahora hay un problema, que con la llegada de Los Zetas todo cambió. Los brutos esos no entienden de pactos. Con ellos no hay negociación. Abarcan todos los delitos y entonces aprietan poco y calientan mucho.

—Y eso, Colombiano, ¿cómo lo sabés?

—Ay, parse, mire dónde estoy. Si aquí entra de toda gente, aquí uno se mantiene más actualizado que allá afuera.

Las primeras etapas: los cubanos y los militares

Si se asume la sonada frase de que, en tema de drogas, México es el patio trasero de Estados Unidos, bien se podría asumir que Centroamérica lo es de México. Un patio sucio y descuidado, conectado a México por una única puerta trasera. La frontera con Guatemala sería lo más parecido a esa puerta. Sigue leyendo

Defensoras de la vida, el territorio y la madre tierra

Miércoles 07 de marzo de 2012

.

El 8 de marzo es el día internacional de la mujer trabajadora. En todos los países de Sur y Norte se violentan los derechos de las mujeres. En la defensa de la vida, el territorio y la madre tierra, las mujeres tienen un rol activo. Resisten en primera línea proponiendo alternativas . Presentamos algunos casos.

Por Guadalupe Rodríguez / Salva la selva

Son legión las mujeres latinoamericanas y caribeñas que están en primera línea de las luchas continentales. En todos los territorios, en todas las trincheras. Estos son sólo algunos casos… cuéntanos más:

Panamá: por la dignidad de las mujeres indígenas en resistencia

El gobierno panameño incumplió su palabra y autorizó la explotación minera e hidroeléctrica en su territorio. Cuando la Comarca es amenazada, los Ngäbe-Buglé trabajan en conjunto. En febrero 2012, indígenas Ngöbe Bougle reaccionaron saliendo a la calle. Fueron ocho días de protesta. El saldo: represión, dos muertes de manifestantes, agresiones sexuales a mujeres por parte de la policía y decenas de heridos. En el largo proceso de resistencia, las mujeres Ngäbe han demostrado en las manifestaciones y en las protestas en el río Tabasará, en Changuinola, en ciudad de Panamá, que la defensa de la vida y el territorio es una de sus tareas. La cacica general del pueblo Ngäbe-Buglé, Silvia Carrera, se ha convertido en un símbolo de resistencia en Panamá. Ella junto a otras compañeras y compañeros ha liderado con dignidad la resistencia a las mentiras y la brutal agresión del Gobierno. Esta mujer Ngäbe, de Alto Laguna, corregimiento de Cerro Pelado (distrito Ñurum), participa de forma activa en la lucha de su pueblo desde que tiene 13 años.

Colombia: mujeres desaparecidas, amenazadas y violentadas

El 17 de febrero se cumplió un año de la desaparición en el departamento del Valle del Cauca de la ingeniera ambiental Sandra Viviana Cuéllar Gallego, activista y artista, nacida en Cali hace 26 años. Hoy aún no se sabe quienes fueron los autores de este crimen que hasta ahora está impune. Desde la Fiscalía colombiana no se ha dado mayor información sobre la investigación y sus avances. A Viviana le faltó la protección y seguridad que también necesitan otras muchas mujeres en su país. Como Rosalba Córdoba, lideresa afrodescendiente que maneja la embarcación de su comunidad en la cuenca del río Cacaricá, una firme defensora de los derechos humanos, mujer inquieta y práctica, al igual que firme a la hora de denunciar operaciones militares y paramilitares en su territorio. O como Yahaira Salazar, joven poeta también de origen afro, que conoció desde niña en carne propia lo que significa el desplazamiento forzado y las mentiras urdidas por el estado colombiano alrededor de la desmovilización de los paramilitares. O Emilsen Manyoma, joven madre que en medio del control militar y paramilitar consentido por el Estado en el Bajo Calima y San Juan se opone al narcotráfico afirmando su derecho a la producción limpia, a la soberanía alimentaria, a la protección de la biodiversidad. Luz Marina Cuchumbe, mujer indígena y madre de seis hijas e hijos, una de las cuales fue ejecutada extrajudicialmente y luego presentada por diversos medios de comunicación de masas como guerrillera junto al compañero que murió a su lado y a un superviviente. Ellas no constituyen casos aislados, sino que forman parte de una terrible realidad social para las mujeres.

Mujeres ecuatorianas construyendo del Buen Vivir

La Asamblea de Mujeres Populares y Diversas del Ecuador – AMPDE expresó en enero 2012 su voz de rechazo al comienzo de cualquier actividad minera en el país. Como alternativa, apuestan por la construcción del Buen Vivir como eje de desarrollo. En un manifiesto afirman que “propuestas extractivistas lejos de traer bonanza para todos y todas, serán causa de conflictos, tensiones, violencia y división social, perpetuando la pobreza y la desigualdad”. Es urgente caminar hacia un nuevo modelo de desarrollo post-extrativista, basado en el cumplimiento de los derechos de la naturaleza y soberanía sobre nuestros recursos naturales. Rechazan también la criminalización de la protesta que sufren mujeres y hombres que participan de la organización social en su país. Otra organización, Mujeres Defensoras de la Pachamama, conmemoran el día 8 de Marzo bajo el lema “Mujeres de las Américas resistiendo a la minería”.

México Indígenas Zoques chiapanecas por la tierra y la propiedad comunal

En el conflicto territorial en la selva de los Chimalapas entre los estados mexicanos de Oaxaca y Chiapas, las mujeres indígenas zoques juegan un papel fundamental. Junto a otras mujeres, María García, presidenta de la Coordinación en Defensa del Territorio y los Recursos Naturales en la Zona Oriente de Oaxaca, participa activamente en la resistencia pacífica en las comunidades de San Antonio y Benito Juárez, contra la creación de un municipio chiapaneco en su territorio comunal que pertenece al estado de Oaxaca. Las mujeres zoques reprochan al gobierno de Oaxaca su desinterés, y exige que apoye esta protesta. Se trata de un conflicto agrario por la posesión de 47 mil hectáreas de selvas y bosques que enfrenta a zoques con ganaderos y talamontes chiapaneco desde hace más de 50 años. “Nuestros antepasados legaron la madre tierra; entonces nosotros tenemos que salvaguardarla también para heredarla a nuestros hijos, a nuestros nietos, a quienes vendrán después”, dice la indígena.

Honduras ¡Ni golpes de Estado ni golpes a las mujeres!

En noviembre de 2011, Feministas en Resistencia hondureñas repudiaron la masacre de campesinos en la región del Bajo Aguán. A pesar de la grave situación para los derechos humanos y para las mujeres en su país, denuncian públicamente que los asesinatos de campesinos son atribuidas al ejército paramilitar organizado por el terrateniente Miguel Facusse Barjum. Este habría atacado a los campesinos mientras descansaban y cuidaban de sus tierras. Demandan al régimen encabezado por Porfirio Lobo Sosa que los crímenes no queden en la impunidad y le hacen responsable de la escalada de violaciones de los derechos humanos del pueblo hondureño. La impunidad galopante refleja la incapacidad para investigar y castigar estos homicidios cometidos contra el pueblo en Resistencia.

Bolivia: Nunca más violencia contra la mujer indígena

Cuatrocientas mujeres indígenas representantes de 34 pueblos del oriente, chaco, amazonía y Tierras Altas marcharon a lo largo de 65 días en 2011 junto a sus esposos, hijas e hijos, hermanas y hermanos en defensa de su territorio amenazado por la construcción de una carretera. Durante la VIII Marcha Indígena en Defensa del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure TIPNIS se produjeron de parte del Gobierno machista y autoridades diversos ataques contra las mujeres -que se encuentran debidamente documentados. Destacamos la falta de justicia para procesar a los responsables de la represión policial ocurrida el 25 de septiembre de 2011. Ese día llegó una orden de dispersión de la Marcha. Aproximadamente 600 policías cercaron a quienes venían marchando, gasificaron el campo que ocupaban y reduciendo violentamente a quienes protestaban fueron alejados de su ruta. Las mujeres indígenas fueron reprimidas, maniatadas, amordazadas, golpeadas. Obligadas a esconderse en el monte, a saltar al río, despojadas de sus hijos e hijas, alejadas de sus esposos, privadas de sus pertenencias que fueron destruidas. Pero ellas fueron valientes para plantear la defensa de sus derechos constitucionales y continuar la caminata de 602 kilómetros hasta la sede de Gobierno donde todo el grupo hizo escuchar sus reivindicaciones. Así lograron el objetivo de detener la construcción de la carretera que partiría en dos mitades. Pocos meses después de este logro que dio la vuelta al mundo, la exuberante naturaleza enfrenta una nueva amenaza: el Gobierno busca activar nuevamente el proyecto vial y ha comenzado una persecución judicial contra las mujeres lideresas de la VIII Marcha y otros compañeros y compañeras defensoras de los derechos indígenas.

Mujeres del Movimiento sin Tierra de Brasil en lucha por la reforma agraria

En Brasil, los grandes latifundistas acaparan enormes extensiones de tierra, mientras miles de familias no tienen acceso a la tierra. Por ejemplo, extensas áreas de cultivo han sido usurpadas para implementar monocultivos de eucalipto. El Movimiento de los Sin Tierra lucha incansablemente por la reforma agraria, denunciando la lentitud del proceso y llevando a cabo ocupaciones de tierras, campamentos y asentamientos.

Así sucede también en plena mata atlántica, en el estado de Bahía. En el municipio Alcobaça-Bahia la madrugada del 1 de marzo de 2012, 1150 mujeres campesinas del MST, de varios campamentos y asentamientos de la región ocuparon la hacienda Esperança, propiedad de la empresa Suzano Papel Celulose. El objetivo central de la ocupación es denunciar el destrozo social y ambiental que provocan las grandes empresas de eucalipto en la región. Expulsión del campo, desempleo, pobreza y desigualdad social son las consecuencias directas. Las mujeres piden una reforma agraria real, mayor agilidad en el proceso y un mayor interés por parte de las autoridades. En el estado de Bahía son 23 mil las familias acampadas del MST, algunas desde hace 8 años. Esta es la segunda ocupación en el Extremo Sur de Bahía, y el sexto año consecutivo que las mujeres del MST realizan acciones visibles y reivindicativas de la mujer campesina y sus problemas durante el 8 de marzo, día de la mujer trabajadora.

¿Qué puedes hacer tú?

Todas y todos quienes lo deseen, pueden participar de una ciberacción conmemorativa del 8 de marzo, día de la Mujer Trabajadora desde la página web de Salva la Selva.

Compilado por Guadalupe Rodríguez, en base a informaciones y comunicados de Otramérica, Justicia y Paz, Mujeres Populares y Diversas del Ecuador, Mujeres Defensoras de la Pachamama (http://defensoraspachamama.blogspot.com/), Maderas del Pueblo,Feministas en Resistencia hondureñas (http://feministascrenresistenciaalgolpe.blogspot.com/), Marielle Cauthin y Campaña en Defensa del TIPNIS, Movimiento sin Tierra MST de Brasil y Salva la Selva

http://otramerica.com/personajes/defensoras-de-la-vida-el-territorio-y-la-madre-tierra/1647

Más de 700 mujeres fueron asesinadas el año pasado en Guatemala, según una asociación feminista

MADRID, 22 Feb. (EUROPA PRESS) –

   Más de 700 mujeres guatemaltecas fueron asesinadas de forma violenta en 2011, ha informado este miércoles la Asociación de Mujeres de Guatemala, durante el primer debate sobre feminicidios y conflictos armados celebrado en Madrid.

“Muchas de estas mujeres han sido sometidas previamente a violencia sexual y otras formas de tortura. En muchas ocasiones los cuerpos de las mujeres aparacen desmembrados”, ha dicho la presidenta del Consejo Asesor de la Unión Nacional de Mujeres Guatemaltecas (UNAMG), Luz Méndez, durante la clausura del debate que inició el pasado lunes.

Pero lo que más ha generado preocupación para las asociaciones es que el índice de impunidad de estos delitos es del 98%, según ha informado Méndez.”El Estado ha sido muy débil”, ha manifestado.

Para la Asociación, lo más preocupante es que el presidente guatemalteco, Otto Pérez Molina, esté otorgando más protagonismo a los militares en la lucha contra el narcotráfico. “Es un error enfrentar el narcotráfico a través la militarización (…) pues pensamos que lo único que va a generar será más violencia contra las mujeres”, ha dicho Méndez.

La experta en feminicidios guatemaltecos ha dicho que cada vez son más las mujeres a las que se les involucra en actividades del narcotráfico, trata de personas y otros delitos que denigran a las mujeres “Hay muchas mujeres presas por apoyar a sus maridos”, ha informado.

La presidenta de la Asociación de Mujeres de Guatemala, Mercedes Hernández, ha informado que este debate busca visibilizar la violencia contra las mujeres guatemaltecas en países de la Unión Europea y trabajar por la búsqueda de la verdad, la aplicación de la justicia y la reparación de los daños de las víctimas.

Según ha dicho Hernández, la asociación también trabaja para que los gobiernos implementen estrategias regionales que protejan a las mujeres de las múltiples formas de violencia.

http://www.europapress.es/epsocial/ong-y-asociaciones/noticia-mas-700-mujeres-fueron-asesinadas-ano-pasado-guatemala-asociacion-feminista-20120222185653.html