El año en que el Gobierno español actuó peligrosamente en Ceuta y Melilla

A través de: Periodismo humano

Hace ya un año de la muerte de 15 personas inmigrantes, tras los disparos de la Guardia Civil española de pelotas de goma y gas lacrimógeno, mientras nadaban hacia la playa española de El Tarajal, Ceuta, y todavía no se ha pronunciado la justicia española.

En la valla de Melilla continúan las deportaciones ilegales realizadas por la Guardia Civil por órdenes del Gobierno español, a pesar de la violación de los Derechos Humanos y leyes nacionales, europeas e internacionales denunciada por centenares de organizaciones e instituciones.

En Periodismo Humano llevamos 5 años documentando la violación continua de derechos humanos en Ceuta y Melilla.

Resumen en vídeo de la política del Gobierno español en Melilla.

Por PRODEIN

El Tarajal, historia de una tragedia sin nombres 

 Por Alberto Senante-Amnistía Internacional

Lo sucedido hace un año en la playa ceutí muestra cómo la política de fronteras pone en riesgo a vida de las personas que tratan de alcanzar el sur de Europa.

El Gobierno español ha introducido enmiendas a la Ley de Seguridad Ciudadana con el fin de dar cobertura legal a las ‘devoluciones en caliente’.

Hace un año al menos 15 personas murieron a pocos metros de llegar a la playa de El Tarajal, la orilla española más cercana a la frontera entre Marruecos y Ceuta. Sabemos mucho de lo sucedido aquella mañana, gracias a varios vídeos de la Guardia Civil y al testimonio de algunos de los supervivientes de aquel intento de entrar en España. Pero por ahora la del Tarajal es una historia de números, en la que no se conocen los nombres de sus protagonistas.

Se sabe, por ejemplo, que alrededor de 200 fueron las personas que intentaron entrar en España ese día al amanecer. De ellas, unas 90 alcanzaron las aguas que bañan la zona fronteriza. La causa de las 15 muertes confirmadas fue por ahogamiento, y 23 personas fueron devueltas a Marruecos tras ser interceptados por agentes españoles.

La escena es el mejor ejemplo de las actuales directrices del gobierno español: que no entren. A cualquier precio.

Después de que el ministro del Interior lo negara, categóricamente y repetidas veces, el secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez reconoció en su comparencia en el Congreso que se disparó “material antidisturbios” para detener a los inmigrantes. También en esta ocasión conocemos mejor los números que los nombres. Agentes de la Guardia Civil lanzaron un total de 145 pelotas de goma y usaron 5 botes de humo. Sin embargo, sigue sin saberse quien dio la orden de disparar hacia un grupo de 90 personas que se amontonaban en el agua, asediadas además por una patrullera marroquí.

El segundo de Fernández Díaz destacó que ninguno de los inmigrantes que llegaron a la orilla presentó heridas y que solo se les disparó mientras estaban en aguas marroquíes. Pero ¿por qué no  se rescató a las personas que se ahogaban? El ministerio del Interior alegó que no podían entrar en aguas extranjeras. La línea fronteriza no permitió pasar a los posibles rescatadores, pero sí a las pelotas de goma. Quince personas pagaron con su vida esta diferencia de criterio. La escena es el mejor ejemplo de las actuales directrices del gobierno español: que no entren. A cualquier precio.

¿Quiénes eran las personas que murieron aquella mañana? Aunque se cree conocer la identidad de seis de los fallecidos, solo uno fue identificado oficialmente. Y ya parece imposible que puedan saberse. Una vez más, tenemos el número, faltan los nombres.


Todo indica que nos quedaremos sin saber los nombres de los fallecidos a la orilla de El Tarajal, y también los de sus responsables.

Según las imágenes y los testimonios, la mayoría eran hombres jóvenes provenientes de países subsaharianos. Así que podemos adivinar que encontraron la muerte en la última etapa de un camino de meses, o años. Quizás escapaban de un conflicto, puede que otros quisieran reunirse con algún familiar en Europa, o sencillamente huían del hambre.

Alguno de esos 15 hombres fallecidos, o de los 23 que fueron devueltos tras llegar a la orilla, tal vez fue perseguido en su país por sus ideas políticas, o por su etnia, o por su sexualidad. Lo que le hubiera convertido en refugiado y habría obligado a España (según sus propias leyes), a concederle ese estatuto. Pero eso ya no lo sabremos. En la frontera de Ceuta y Melilla se ha instaurado la norma de primero devuelvo (y en este caso, disparo), y así nunca pregunto.

Una tragedia ‘ejemplar’

Lo sucedido el 6 de febrero de 2014 en El Tarajal muestra cómo la política de fronteras española y europea empuja a miles de personas a tomar cada vez más riesgos para cumplir su sueño de mejorar sus vidas, o simplemente de sobrevivir. Se calcula que desde el año 2000 han muerto 22 mil personas tratando de llegar a algún país del sur de Europa. Una cifra que compite, dramáticamente, con la que provocan muchos de los conflictos bélicos que tienen lugar hoy día en el mundo.

Ha pasado un año de esta tragedia ‘ejemplar’, pero nada ha cambiado en la política de fronteras y  apenas sabemos algo más de lo que conocimos en los días posteriores al 6 de febrero. La justicia parece haber ralentizado todo lo posible la investigación y el caso se ha convertido en una patata caliente entre los juzgados de Ceuta y la Audiencia Nacional. Todo indica que nos quedaremos sin saber los nombres de los fallecidos a la orilla de El Tarajal, y también los de sus responsables. 

Bueno, algo sí ha cambiado durante este año. A peor. A través de la ley de Seguridad Ciudadana, el gobierno pretende introducir un cambio en la Ley de Extranjería que permitirá las devoluciones automáticas  y colectivas, de las personas que crucen las fronteras de Ceuta y Melilla. Es decir, se pretende dar apariencia de legalidad a las devoluciones en caliente, un acto contrario a las normas internacionales que España se ha comprometido a respetar. En los próximos días, la enmienda se discutirá en el Senado.

Ninguna ley podrá, por sí sola, detener el drama humanitario de la frontera sur de Europa. Pero desde luego solo respetando la normas del derecho internacional en el trato a migrantes y refugiados evitaremos provocar nuevas tragedias sin nombre en nuestras orillas. Como la ocurrida en la playa de El Tarajal hace ahora un año.

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Recomendamos el reportaje realizado por el fotoperiodista Juan Medina para la agencia Reuters reconstruye la tragedia del Tarajal a través de los testimonios de los supervivientes

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gc ceuta 13 muertos

07.02.2014 ·  ·  Sexta

NUEVO VÍDEO. Inmigrantes recogen los cuerpos de sus compañeros ahogados en Ceuta. El Gobierno español mintió sobre la actuación de la Guardia CIvil en los hechos que terminaron con la muerte de 13 inmigrantes que pretendían entrar a nado por la frontera de Ceuta. Primero dijeron que no habían intervenido, que solo había intervenido la policía marroquí, pero después de ser acusados por testigos de haber disparado con gas lacrimógeno y pelotas de goma contra los inmigrantes que nadaban, reconocieron que sí que habían disparado, pero solo contra inmigrantes en tierra. Además negaron que hubieran devuelto ilegalmente a varios inmigrantes que lograron llegar a territorio español cosa que niegan estos VÍDEOS. _________________________________________________

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Estas son algunas de nuestras historias:

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Seis muertos y cuatro desaparecidos en el naufragio de una patera cerca de Melilla

Por Kaos. Derechos humanos

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Seis personas han muerto y cuatro más están desaparecidas tras el naufragio de una patera con inmigrantes que había salido del norte de Marruecos, en una playa de Nador, cercana a Melilla, y trataba de llegar ilegalmente a las costas españolas, según han informado fuentes oficiales marroquíes y recoge EFE.

Las autoridades locales, citadas por la agencia MAP, aseguraron que la patera transportaba a veinte personas, entre ellas dos barqueros o “pasadores”, de las que diez han sido rescatadas con vida y hospitalizadas en un primer momento, aunque nueve ya han abandonado el Hospital Hassani de Nador.

Estas cifras difieren de las facilitadas por Helena Maleno, activista de la organización Caminando Fronteras, que, citando a familiares de los inmigrantes, asegura en su cuenta de Twitter que en la embarcación viajaban 31 personas, la mayoría de ellos guineanos. Según asegura esta activista, la intención de los migrantes era arribar a las costas de Melilla.

El naufragio se produjo en la conocida como Playa Bocana, distante unos seis kilómetros del puerto de Nador, la ciudad marroquí más cercana a Melilla. Agentes de la Gendarmería Real, la Policía y la Protección Civil han participado en las operaciones de rescate nada más conocerse los hechos.

Desde Melilla no se ha desarrollado ninguna intervención por este naufragio, al tratarse de aguas marroquíes y estar fuera de la competencia de las autoridades españoles, y porque no se ha requerido ayuda por parte de Marruecos, según las fuentes.

http://kaosenlared.net/seis-muertos-y-cuatro-desaparecidos-en-el-naufragio-de-un-patera-cerca-de-melilla/

Marruecos, un largo camino hacia los Derechos Humanos

Una mujer saharaui perdió las falanges de varios dedos durante el enfrentamiento con la Policía

Entre los días 27 y 30 del pasado mes de noviembre se celebró en la ciudad marroquí de Marrakech el Segundo Foro Mundial de los Derechos Humanos. Durante esas cuatro jornadas se sucedieron actos, conferencias y exposiciones que involucraron a toda la localidad. Personal de Naciones Unidas, políticos de todo el mundo, referentes mundiales de los Derechos Humanos, representantes de las ONG y otros activistas se dieron cita para conocer, aprender y por supuesto denunciar la situación en la que viven los hombres y mujeres del Reino de Marruecos y de toda la región. El foro tuvo, como era de esperar, un carácter árabe propio y una serie de elementos trasversales que se repitieron en cada conferencia.

Para muchos,  Marruecos deja bastante que desear en cuanto a la defensa y protección de los derechos humanos. Hoy por hoy, se ve y se conoce como un país infractor de los derechos más básicos de una enorme parte de su población. Entre las vulneraciones que se suelen destacar encabezan la lista la situación de pueblo saharaui la discriminación de los bereberes, el trato desigual que reciben las mujeres y las torturas y tratos inhumanos que sufren muchos ciudadanos, especialmente los que se encuentran en prisión. Ante este aluvión de críticas, la pregunta resultaba obvia: ¿era Marruecos el lugar apropiado para celebrar el II Foro Mundial de Derechos Humanos? Esta cuestión se la plantearon muchos dentro y fuera del país. Cada ponente revisó su agenda una y otra vez antes de confirmar su participación pensando si era o no lo correcto. Lo mismo ocurrió con las organizaciones presentes y no presentes antes de enviar a un representante.

Al final se formaron dos grupos: los que se lanzaron a boicotear el evento promoviendo la abstención y los que decidieron acercarse para intercambiar opiniones y escuchar qué tenían que ofrecer las autoridades marroquíes. Las dos posturas eran legítimas y poderosas. Aquellos que se decantaron por la primera se negaban aplaudir el aparente lavado de cara que el gobierno de Marruecos buscaba frente a toda la comunidad internacional. No estaban por la labor de reconocer como interlocutor legítimo a aquel que precisamente comete tales  crímenes contra la población civil. Otros, sin embargo, optaron por estar presentes, denunciar sobre el terreno esos mismos abusos y tomar nota de la libertad para manifestarse y protestar de las asociaciones asistentes.

En la ceremonia de apertura, el Ministro de Justicia del Reino de Marruecos leyó una carta de Mohammed VI y anunció las medidas a tomar por parte del Gobierno para mejorar su posición en el ranking de respeto a los Derechos Humanos. En su mensaje se revelaron tres grandes iniciativas: la ratificación del Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura, el compromiso de remover las desigualdades legales entre hombres y mujeres y la voluntad de revisar la abolición absoluta de la pena de muerte.

La sala llena con cientos y cientos de trabajadores de ONG locales y extranjeras rompió en aplausos al oír este mensaje. El mismo espíritu se destilaba de las intervenciones de otros miembros del gobierno en las múltiples ponencias de los días siguientes: “Marruecos no es ningún ejemplo a seguir, pero estamos trabajando para mejorar”. Todo este contexto invitaba a dejar una puerta abierta a una verdadera voluntad por cambiar: manifestaciones dentro y fuera del complejo del congreso, extensos turnos de palabra para denunciar libremente la situación de los saharauis, bereberes y mujeres en cada conferencia y una extensa presencia de miembros de la sociedad civil que intercambiaba opiniones y estrechaban lazos.

Las esperanzas que pudieran nacer en cada uno de los espectadores del foro no procedían de las bonitas palabras de los conferenciantes. No. Más bien eran resultado de la contagiosa ilusión de los propios marroquíes que denunciaban la discriminación, el racismo y las torturas para luego aplaudir las promesas de cambios. Ahora bien, toda esa esperanza no debería ser ni ciega, ni infundada, ni ilusa. Marruecos sigue desconociendo los derechos de las comunidades más vulnerables y los avances y mejoras no vienen regalados en una gran conferencia mundial.

La apuesta del monarca es arriesgada para el mismo y su Gobierno. Ahora las ONG  de todo el mundo tienen su mirada puesta más que nunca en ellos, vuelven a casa con expectativas, pero sin reconocimientos. Los verdaderos aplausos no vienen seguidos de un ornamentado discurso. La ovación sincera llegará cuando Marruecos cese las acciones  sistemáticas contra los derechos humanos, persigan las violaciones de los derechos, como el de autodeterminación del Sahara Occidental y detenga la persecución de los saharauis disidentes; cuando los bereberes sean tratados con dignidad; cuando la mujer deje de ser un complemento del hombre y se entable una relación de igual a igual, y, finalmente, cuando los tratos inhumanos desde la tortura hasta la pena de muerte sean totalmente abolidos en la ley y en la calle.

Cuando ese día llegue los que decidieron ir o ausentarse en el Foro Mundial de Derechos Humanos podrán mirar atrás y considerarlo un éxito. Mientras tanto, no será más que un decálogo de bellas propuestas que pretenden mejorar la imagen de un país y que si no se materializan devendrá en frustración y rechazo internacional.

Manuel Miguel Vergara es director Legal de la Fundación Internacional Baltasar Garzón. (FIBGAR)

http://www.elplural.com/2014/12/08/marruecos-un-largo-camino-hacia-los-derechos-humanos/

Por qué y cómo maneja Marruecos la compuerta de la inmigración

La semana pasada, como en otras ocasiones, Marruecos dejó de vigilar las costas y se produjo un auge de llegadas por patera y en las vallas. ¿Por qué?

El estado alauíta intenta mantener el equilibrio entre su papel como “gendarme de Europa” y su alianza con países subsaharianos. Entre medias: los inmigrantes

Unos 200 subsaharianos protagonizan un nuevo intento de entrada a Melilla

Fuerzas marroquíes con un grupo de personas próximos a la valla de Melilla (EFE)

Boukhalef, el barrio tangerino donde vivían la mayor parte de los más de mil subsaharianos que llegaron el lunes y el martes a España en lanchas de juguete, es un horizonte de edificios blancos concebido para realojar a marroquíes que habitaban los mares de chabolas que rodeaban la ciudad. La población del vecindario es humilde y, muchas veces, conservadora. Con los inmigrantes comparten poco más que las dificultades para acceder al transporte en este suburbio situado a 12 kilómetros del centro y no muy lejos de unas playas que se asoman al Estrecho de Gibraltar que se intuye tras el Cabo Espartel.

De estas dos comunidades, la más vulnerable, la inmigrante, ha sido y es objeto de ataques racistas y constantes redadas, en ocasiones dos veces al día, de la policía marroquí, cuyos brutales modos desmienten la nueva política migratoria, en teoría respetuosa de la dignidad humana, anunciada por Mohamed VI en otoño de 2013.

Cuando la semana pasada los barcos de la Gendarmería y de la Marina Real dejaron de patrullar las costas por lo que el ministro marroquí de Interior, Mohamed Hasad, calificó como “disfunciones”, el efecto en Tánger fue como el de una olla exprés a la que se le quita la espita durante un minuto. Boukhalef quedó “vacío”, explica por teléfono Helena Maleno, investigadora de Caminando Fronteras -colectivo que apoya a los subsaharianos en Marruecos y que denuncia de forma constante las vulneraciones de derechos humanos en la frontera-, para luego volver a llenarse en los días posteriores con inmigrantes llegados de Rabat y Casablanca.

La calma duró muy poco: durante la noche del viernes 15 de agosto una turba de marroquíes atacó de nuevo con machetes a los subsaharianos. Cinco resultaron heridos por arma blanca. Según la activista, la policía no hizo nada para evitarlo y abandonó el barrio. Maleno cree que el ataque estuvo planificado, quizás para amedrentar a los subsaharianos y vaciar definitivamente de inmigrantes esta conflictiva barriada, en la que son frecuentes las redadas de la Gendarmería marroquí. En una de estas redadas, en diciembre, un chico camerunés de 16 años, Cedrick Bété, se precipitó al vacío desde un cuarto piso cuando trataba de esconderse de la policía. El colectivo de apoyo a las redes migrantes Caminando Fronteras denunció entonces que el adolescente cayó cuando estaba forcejeando con los agentes.

¿Meras “disfunciones”?

En Marruecos, las fuerzas de seguridad están férreamente controladas por el Majzen, el aparato de poder semifeudal cuya cumbre ocupan el rey, su camarilla y los generales que controlan las Fuerzas Armadas y de Seguridad. Tras su salida, los inmigrantes explicaron a Maleno que fueron los gendarmes quienes les indicaron que no habría vigilancia durante 48 horas, una voz que pronto corrió por el barrio. No parece probable que este escenario obedezca a una “disfunción” sino más bien a una orden explícita de Rabat.

El intento de vaciar de inmigrantes Boukhalef, considerado un foco de conflicto por las autoridades marroquíes, probablemente buscaba dar un respiro a Marruecos en varios frentes.

Para empezar, porque el discurso de la excepcionalidad de Marruecos, su fachada de país democrático, difícilmente se puede conciliar con las constantes denuncias de asociaciones de derechos humanos y con las portadas, incluso en la prensa marroquí, que dan cuenta de los ataques racistas en este barrio, escenario de buena parte de los abusos policiales y de las tensiones entre comunidades en Tánger. Y Marruecos no es inmune a su imagen pública. Un buen ejemplo tuvo lugar en 2013, cuando tras la publicación de un demoledor informe de MSF y de denuncias de otras asociaciones sobre el trato dispensado a los migrantes, incluso el oficialista Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH) reconoció abusos en el informe que estuvo en el origen de la nueva política migratoria marroquí. Boukhalef es, en realidad, otra demostración, junto con lo que sucede en Ceuta y Melilla, de que el cambio que el rey anunció a bombo y platillo no está siendo tal.

“En Tánger ha habido muchísima represión y tres asesinatos; las redadas son continuas. Marruecos estaba entre la espada y la pared. Por un lado, Europa exigiéndole que controle la inmigración y, por otro, las ONG que no paraban de denunciar la represión”, explica el expreso político y activista social Boubker Khamlichi.

La presión que soporta Marruecos al haber asumido “una responsabilidad que no le corresponde, la de gendarme de la Unión Europea”, denuncia el profesor universitario y secretario de la Asociación Marroquí de Estudios e Investigación sobre Migraciones (AMERM), Mohamed Khachani, no se ha visto además aliviada por el proceso de regularización de sin papeles que Rabat presentó como el hito de su nueva política.

Esta iniciativa, dirigida a los entre 25.000 y 40.000 sin papeles que viven en el país, no ha tenido los resultados esperados. De acuerdo con datos ofrecidos por Marcel Amiyeto, secretario general del sindicato Organización Democrática de los Trabajadores Inmigrantes (ODT), en una entrevista con el diario Al Bayane, entre el 1 de enero y mediados de junio, 15.600 personas se acogieron al proceso de regularización. Solo 1200 han tenido una respuesta positiva.

“La regularización está siendo un fracaso y el rumor que corre es que una vez que concluya, en diciembre, la Unión Europea quiere que Marruecos expulse a los no regularizados, por lo que los inmigrantes tienen urgencia por cruzar”, recalca Maleno.

África, España y el trasfondo del Sáhara

En el preámbulo de la constitución marroquí, se proclama que Marruecos tiene como uno de sus objetivos la unidad africana, una vocación asumida con entusiasmo por Mohamed VI. En marzo, el soberano efectuó una gira que le llevó a Costa de Marfil, Gabón y Senegal. Un mes antes, había visitado Mali.

El rey no sólo volvió con decenas de acuerdos comerciales y de cooperación en diversas áreas, sino que, en Dakar, Mohamed VI obtuvo una declaración tajante según la cual Senegal reafirmaba su apoyo a la “marroquinidad” del Sáhara Occidental. Muchos de los inmigrantes de Boukhalef son senegaleses. También hay un colectivo importante procedente de Camerún, otro país alineado con Marruecos en la cuestión de la excolonia española.

El profesor Khachani recalca cómo su país está haciendo equilibrios entre el papel de “gendarme” exigido por Europa y su necesidad de quedar bien con sus socios africanos. Si cuando concluya la regularización, Rabat expulsa de forma masiva a sus ciudadanos, estos Estados lo tendrán más difícil para fingir que no sucede nada, como hacen ante los abusos policiales y los ataques racistas a sus inmigrantes en Marruecos. El enfriamiento de la relación de Rabat con esos países africanos podría repercutir negativamente sobre sus intentos de acercarse a la Unión Africana- siempre con el Sáhara en la mente- una organización que abandonó en 1984 en protesta por la aceptación del Frente Polisario como miembro.

En septiembre, el enviado especial del secretario general de Naciones Unidas, Cristopher Ross, tiene previsto iniciar una nueva gira en el Magreb para tratar de desbloquear el diálogo entre Marruecos y el Frente Polisario. En un contexto en el que las relaciones con Francia, su principal valedor, no pasan por su mejor momento, para Marruecos es crucial no sólo recabar todos los apoyos africanos posibles, sino también que Madrid mantenga su tradicional neutralidad -que en la práctica le beneficia- sobre la cuestión. España fue la potencia colonial y su voz tiene peso en Naciones Unidas en lo relativo a esta descolonización inconclusa. ¿La decisión de permitir la salida de subsaharianos ha sido también un aviso de que Marruecos puede abrir el grifo de la inmigración si España presiona por la autodeterminación de los saharauis? La respuesta es otro de los arcanos del Majzen.

La oleada de lanchasde juguete no sólo podría dirigirse a aliviar algo la tensión migratoria en Boukhalef, uno de los focos de conflicto de la región norte de Marruecos, que afecta también a Ceuta y Melilla -los inmigrantes van y vienen entre Tánger y los alrededores de las dos ciudades- sino que además la permisividad marroquí no puede sino ser bien acogida por los países de origen de los subsaharianos cuya importancia para Rabat va en aumento. La decisión de dejar cruzar a más de mil inmigrantes no ha conllevado además reproche público alguno por parte de España, pues el gobierno ha contemporizado esperando que se trate de un episodio aislado, Madrid no ha llamado a consultas al embajador -como sí se hizo en 2001 ante una oleada de pateras algo más reducida- e incluso ha resaltado los “ estrechos contactos” con Rabat.

http://www.eldiario.es/desalambre/Marruecos_0_293620856.html

Documento interno de la OMS admite fallos y consecuencias en sus intentos por detener el brote de ébola: “Pudo haberse frenado”

Escrito por  Kaos. Internacional

La Organización Mundial de la Salud estropeó los esfuerzos para detener los contagios de ébola en África occidental, reveló el viernes un informe interno. Un documento filtrado a la agencia AP señala que los expertos no supieron ver “la tormenta perfecta” que se estaba preparando. La OMS emite un comunicado señalando que las conclusiones de ese borrador no son “definitivas”.

Un documento interno de la Organización Mundial de la Salud (OMS) al que ha tenido acceso la agencia Associated Press reconoce errores de la organización en la gestión de la crisis del ébola, motivados por personal poco competente y falta de información. “Casi todos los involucrados en la respuesta”, según el documento, “ignoraron detalles de cajón”. “Una tormenta perfecta se estaba gestando, lista para estallar con toda su fuerza”, revela el informe, sobre el que la OMS ha declinado hacer comentarios con el argumento de que se trata de un “primer borrador” que describe “hechos no verificados sobre un análisis en curso”.

El documento -una cronología del brote- halló que la OMS, una agencia de las Naciones Unidas, desperdició oportunidades para evitar que el ébola se extendiera poco después de que fue diagnosticado por primera vez en Liberia, Sierra Leona y Guinea a principios de este año, culpando de ello a factores que incluyen personal incompetente y falta de información.

Sus propios expertos no lograron captar que los métodos tradicionales para contener enfermedades infecciosas no funcionarían en una región con fronteras porosas y sistemas de salud ineficientes, halló el informe.

“Casi todo el mundo involucrado en la respuesta al brote no logró captar la probabilidad bastante clara de que ocurriera algo muy negativo”, indicó la OMS en el informe, el cual fue obtenido por The Associated Press. “Se estaba preparando una tormenta perfecta, lista para salir a la luz con toda su fuerza”.

Demasiada lentitudLa propia burocracia de la agencia fue parte del problema, halló el informe. Hizo notar que sus directores en sus oficinas en países de África son “nombramientos motivados políticamente”, efectuados por el director regional de la OMS para África, el doctor Luis Sambo, que no depende de la directora de la agencia en Ginebra, la doctora Margaret Chan.

El doctor Peter Piot, codescubridor del virus del ébola, estuvo de acuerdo en que la OMS actuó con demasiada lentitud.

“La oficina regional en África es el primer frente”, dijo Piot, entrevistado en su oficina en Londres. “Y no hicieron nada. Esa oficina realmente no es competente”.

La OMS declinó comentar en torno al documento, que no fue emitido públicamente, y dijo que Chan no estaría disponible para ser entrevistada. Ella sí le dijo a Bloomberg News que “no fue informada completamente sobre la evolución del brote. Respondimos, pero nuestra respuesta podría no haber estado a la altura de la escala y complejidad” de éste

Fuente: Agencias

http://www.kaosenlared.net/component/k2/98277-documento-interno-de-la-oms-admite-fallos-y-consecuencias-en-sus-intentos-de-detener-el-brote-de-%C3%A9bola-pudo-haberse-frenado

Pechos ‘planchados’, la otra mutilación femenina

Por: María Antonia Sánchez-Vallejo | 06 de febrero de 2014

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Una mujer asiste con su hijo a una sesión de prevención en Duala / Joe Penney (Reuters)

Las víctimas son niñas prepúberes, entre ocho y once años. Les aplastan los pechos durante meses con un objeto candente para evitar que adquieran turgencia y su volumen atraiga demasiado pronto el interés de los hombres. Es una práctica ancestral denominada “planchado del pecho” y originaria de Camerún, pero hay un creciente número de casos en Reino Unido.

Dicen sus defensores que es un modo de preservar a las chicas del acoso sexual e incluso de evitar embarazos precoces. Nada más lejos de la realidad: la tortura ha demostrado su ineficacia a la hora de impedir la actividad sexual a edades tempranas. En 2010, alrededor del 30% de las camerunesas habían sido madres antes de cumplir los 18 años, según el Fondo de Población de la ONU.

Lejos de la repercusión que otras prácticas de mutilación sexual femenina han alcanzado en el mundo –precisamente esta semana se celebraba el Día Internacional Tolerancia Cero contra las distintas formas de mutilación genital, que afectan a 125 millones de mujeres en 29 países de África y Oriente Próximo-, el fenómeno de las niñas con los pechos deformados sigue siendo en su mayoría  un secreto. También las víctimas callan sobre lo sucedido, en parte porque asumen que es lo mejor para ellas –el discurso tradicional-, y apenas reconfortadas por las mujeres de la familia, que les aseguran que sus pechos volverán a crecer cuando sean mayores.

El silencio perpetúa la práctica y todas sus consecuencias, entre las que se cuentan abscesos, picores, descarga de leche, infecciones, disimetría de las mamas, mastitis, infecciones, fiebre alta, piel quemada y daño en los tejidos… por no hablar de las secuelas psicológicas.

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Uno de los instrumentos utilizados para ‘aplanar’ los senos / Joe Penney (Reuters)

El planchado afecta al 24% de las camerunesas –es decir, una de cada cuatro-, y es más común entre la población cristiana y animista del sur del país que en el norte, de mayoría musulmana, donde sólo se ven afectadas el 10% de las mujeres, sostiene el Fondo de Población de la ONU. En 2006, unos cuatro millones de camerunesas habían experimentado el proceso, que puede repetirse a diario durante más de un año, y otros cuatro millones eran víctimas potenciales del mismo, según la agencia alemana de cooperación internacional, que había dado la voz de alarma un año antes.

No es una práctica privativa de Camerún; también se realiza en Guinea-Bissau y en países del centro y el oeste de África como Chad, Togo, Benín y Guinea-Conakry. Más de la mitad de las agresiones (en torno al 58%) son perpetradas por la propia madre de la menor, aunque también suelen participar otras familiares. A menudo el padre permanece ajeno al suceso.

La ONG CAME Women and Girls Development Organisation, con base en Reino Unido, convocó recientemente una conferencia para dar luz pública al fenómeno, que la ONU ha incluido entre los crímenes más comunes que se perpetran contra las mujeres. Otros grupos locales, como la Asociación Red de Tías de Camerún (Renata), formada por víctimas del planchado, alientan campañas de radio y televisión dirigidas a 45.000 estudiantes de zonas rurales.

Las animosas Tías también han publicado carteles en los que se describen los tipos de objetos usados (lascas de piedra, martillos, espátulas, incluso la mano de un mortero calentado sobre brasas), un catálogo de horrores para una tortura silenciosa y, ojalá, cada vez menos secreta. Según el Gobierno camerunés, la práctica se ha reducido en un 50% desde que fuera detectada por primera vez, en 2005 y accidentalmente, durante una investigación de la agencia alemana de cooperación.

Victima

Una mujer de 28 años, víctima del ‘planchado’ de pechos, en su casa de Duala / Joe Penney (Reuters)

El acaparamiento de tierras de una empresa española causa hambre en Guinea Bissau

“Nadie nos preguntó, y desde que llegaron hemos pasado hambre”. Sentada bajo un inmenso árbol, rodeada de la mayoría de su aldea, Djanabu Valde se lamenta de la llegada de Agrogeba, una empresa española que en 2010 comenzó a cultivar en los terrenos cercanos a Sara Djae, su comunidad de apenas 300 habitantes en el norte de Guinea Bissau. El resto del círculo no deja de asentir en cada una de sus protestas.

Con la mirada firme, esta madre de 8 hijos, cuenta que desde la llegada de la empresa arrocera han tenido que abandonar sus tierras más fertiles. Si antes su familia conseguía 40 sacos de arroz cada año, ahora dice que con suerte alcanza los cinco.  Cuando el traductor le pregunta si la corporación española les ha traído algo bueno, los habitantes de Sara Djae muestran su enfado, como si les molestara el simple hecho de que se les plantee esa posibilidad.

En abril de 2010 la empresa española desembarca en Guinea Bissau con la concesión de 3.000 hectáreas durante 99 años. El objetivo declarado, favorecer la modernización de la agricultura y reducir así la importación del arroz, alimento clave en la antigua colonia portuguesa. Hasta ahora sólo han comenzado a cultivar unas 520 hectáreas, según la  empresa.

“El gobierno cedió tierras sin consultar a las comunidades”, explica Filomeno Barbosa, secretario ejecutivo de Aprodel, una ONG guineana que trabajan desde 2001 en la zona. Para Barbosa, el primer responsable de este acaparamiento de tierras es el gobierno de su país, ya que debería haber advertido a la empresa para que negociara con las comunidades afectadas.

“No queremos una inversión que traiga beneficios para unos y pobreza para otros”, razona su oposición a las prácticas de Agrogeba. Además, el portavoz de Aprodel critica el uso de productos químicos con avioneta contrarios a la normativa internacional. El propio director de Agricultura de la región reconoce que “nadie sabe qué pesticidas se usan” en los cultivos de la arrocera española.

Tampoco en el ámbito laboral escasean las críticas a Agrogeba. Los trabajadores de las aldeas cercanas protestan de retrasos en los pagos, tener que aceptar sacos de arroz como sueldo, ausencia de contratos y ninguna cobertura si caen enfermos. “Desde agosto sigo trabajando sin que me paguen”, se queja uno de ellos en la comunidad de Sara Djae. 

Herbicida encontrado por una de las comunidades. Puede leerse “las temperaturas en el momento de la aplicación deben ser inferiores a 20 grados”, algo muy poco habitual en Guinea Bissau. A.S.

Pobreza en nombre del progreso

El Gobierno de Guinea Bissau calificó la inversión de Agrogeba en 2010 como un hito en el “proceso de modernización” del sector agrícola del país. Pero los habitantes de las zonas cercanas denuncian que ese supuesto progreso sólo les ha traído hambre, enfermedades y daños al medio ambiente,

Según el informe de Alianza por la Solidaridad, en la mayoría de las poblaciones afectadas “han pasado de tres a dos comidas al día” desde la apropiación de las tierras, y el miedo a no poder alimentar a sus hijos hace que muchos de ellos se planteen mudarse a otras tierras. “Ese terreno es donde está nuestra vida”, nos explica Calido Ndjai, jefe de la aldea afectada de Sara Djae.

El citado informe denuncia que el uso de pesticidas por parte de Agrogeba ha provocado que los mosquitos se trasladen a los terrenos habitados. El resultado, el porcentaje de mujeres afectadas por malaria habría subido de un 15 a un 65% en las zonas cercanas a las plantaciones.

Lo confirma Mainu Balde, vecina y matrona del pueblo de Tchutcho, que habla de un fuerte aumento en los abortos involuntarios en su comunidad como consecuencia de la malaria. “Toda la tierra fértil nos la ha quitado Agrogeba, hemos tenido que ir a cultivar a las tierras altas, donde se produce mucho menos”, coincide con  los habitantes de Sara Djae. Además, Balde denuncia que cada vez encuentran más animales enfermos porque beben agua contaminada de fertilizantes y herbicidas.

Un niño sobre sacos de arroz cultivados en la finca de Xaianga. A.S.

“Tenemos que comprar el arroz que se produce en nuestra tierra”, “cuando el arroz no es bueno lo queman en vez de dejárnoslo”, “no han cumplido ningún compromiso”, son otras de las denuncias que  se escuchan en una reunión de los vecinos de Tchutcho.

Sólo dos de las comunidades afectadas, Bijini y Djana, consiguieron recuperar sus tierras tras protestar al Gobierno central y organizar una manifestación donde ocuparon los terrenos de cultivo. “La comunidad dijo que no aceptaba la presencia de Agrogeba porque nuestra supervivencia dependía de esa finca”, recuerda Muniro Bayo, jefe de la comunidad.

Hasta el momento, ninguno de las zonas comunidades afectadas ha acudido a los tribunales para intentar recuperar sus tierras, sino que esperan la mediación del régulo. Una suerte de jefe tradicional de la comarca, que desde el comienzo de la disputa mantiene una buena relación con los gestores de Agrogeba. 

“No le hemos quitado la tierra nadie”

Jaume Pons, uno de los cuatro socios propietarios de Agrogeba y gerente de la empresa en el terreno niega la mayoría de las acusaciones de las comunidades y las ONG. “No le hemos quitado la tierra a nadie”, “no había nada cultivado cuando llegamos”, “los salarios se pagan al día”, “mantenemos los precios de venta para ayudar a la población”, defiende ante un grupo de periodistas en la misma fábrica de la empresa.

Pons también niega que sus cultivos hayan contaminado las zonas cercanas a sus plantaciones, aunque admite que no se ha hecho ningún estudio de impacto ambiental, ya que no lo exige la legislación guineana. En cambio,  sí reconoce que queda por cumplir su promesa de construir una escuela en la aldea de Sara Djae, aunque justifica el retraso en la que la empresa aún no ha dado beneficios.

El socio de Agrogeba confía en aumentar la producción y llegar a cultivar las 3.000 hectareas cedidas por el gobierno de Bissau. Para ello, el embajador de la Unión Europea en este país,  Joaquín González-Ducay, le ha transmitido su deseo de apoyar a Agrogeba a través de un programa  de apoyo al desarrollo agrícola que cuenta con un presupuesto total de 10 millones de euros.

Agrogeba forma parte del  grupo empresarial petrolero Petromiralles, cuyos dueños son los hermanos Josep María y Pere Torrens Ferrer. Ambos están pendientes de juicio en la Audiencia Nacional acusados de  fraude fiscal de más de cien millones de euros, blanqueo de capitales, maquinación para alterar el precio de las cosas y falsedad documental.

Avioneta usada por Agrogeba para la fumigación de sus plantaciones. A.S

Acaparamiento global

El acaparamiento de tierras en los países del sur por parte de empresas extranjeras es uno de esos hechos que, al producirse poco a poco y en zonas alejadas entre sí, suele pasar desapercibido. Sin embargo se trata de un fenómeno de alcance y consecuencias mundiales.  La Coalición Internacional de Acceso a la Tierra calculó en 2012 que desde el año 2000 se había comprado el 1’7% de las tierras cultivables en el planeta. Un proceso que se acelera a partir de 2008 como consecuencia de un fortísimo aumento del precio de los alimentos en los mercados globales.

El guión por el cual la tierra pasa de manos campesinas a propiedad de multinacionales tiene en África su principal escenario y en las corporaciones chinas el último actor invitado. Según un informe de Intermón Oxfam, 20 mil personas habrían sido expulsadas de sus tierras en Uganda a causa de una única empresa maderera, la New Forest Company. Las empresas privadas de los países occidentales serían sin duda los protagonistas de este expolio progresivo, y los gobiernos locales los cómplices necesarios. El aumento de la población junto a la especulación en los precios de las materias primas hace prever que estos acaparamientos de tierras no dejarán de crecer en los próximos años.

La paradoja, Guinea Bissau es desde 2007 destino preferente para la agencia de cooperación española. En uno de los lugares más pobres del mundo, donde uno de cada 5 habitantes pasa hambre de forma crónica, la actividad de una empresa de capital español parece provocar justamente los efectos contrarios a los que persigue la ayuda al desarrollo en ese país.

Nota: este reportaje ha sido elaborado gracias a las facilidades en el transporte ofrecidas por la ONG Alianza por la Solidaridad.

http://periodismohumano.com/economia/el-acaparamiento-de-tierras-de-una-empresa-espanola-causa-hambre-en-guinea-bissau.html

Mandela, ¿pacifista o rebelde?

Quizás sea una falsa contradicción. Pero hoy son muchos los que subrayan el mensaje pacifista con el que el sudafricano Nelson Mandela (1918-2013) salió de prisión en 1990, y pocos los que ponen el acento en su rebeldía contra el apartheid, incluso armada, que lo llevó a la cárcel.

.Mandela fue un político y un revolucionario por lo menos desde 1942. Dos años después se unió al Congreso Nacional Africano (CNA) y contribuyó a crear su Liga Juvenil y a conducir al movimiento, que llevaba décadas de irrelevancia, a posiciones más radicales.

Mandela fue un rebelde cuando encabezó la campaña de desobediencia civil contra leyes injustas del régimen segregacionista blanco en 1952 y cuando, pese a ser un mal estudiante, completó un diplomado de dos años en derecho y empezó a ejercer la abogacía en el primer bufete negro del país.

Fue un rebelde, y por eso proscrito más de una vez, detenido y procesado en el Juicio por Traición, del que finalmente resultó absuelto en 1961. Fue un rebelde cuando pasó a la clandestinidad.

Pero sobre todo fue coherente con su rebeldía tras la matanza de 69 personas desarmadas durante la manifestación de Sharpeville contra las leyes segregacionistas, el 21 de marzo de 1960, la posterior instauración del estado de excepción, el arresto de 18.000 personas y la proscripción del CNA y otras organizaciones.

Entonces entendió que no bastaban las marchas, huelgas y acciones de desobediencia civil para conmover los cimientos del apartheid, cuya estructura se iba sofisticando hasta el delirio de los bantustanes (reservas segregadas para no blancos).

Fue un acto de rebeldía encabezar la lucha armada en 1961 y contribuir a crear el brazo que la ejecutaría, Umkhonto weSizwe (Lanza de la Nación). O salir del país en secreto a buscar apoyo y entrenamiento de guerrilla.

Sudáfrica era una cuña útil para las potencias occidentales –las mismas que hoy honran a Mandela como un héroe— en una región convulsionada por las luchas de liberación colonial y la guerra fría.

En los años 70, Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, socios comerciales del régimen, vetaron una moción para expulsar a Sudáfrica de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El embargo de armas solo se hizo obligatorio en 1977.

En la década de los 80 el apartheid avergonzaba a la mayoría de la humanidad. Pero apenas en 1985 Estados Unidos, Gran Bretaña y la entonces Comunidad Europea adoptaron sanciones económicas contra el régimen, y en buena medida para aplacar la indignación pública que iba surgiendo en cada país.

Mandela llevaba años purgando cárcel, desde 1962. Fue juzgado por sabotaje y condenado a cadena perpetua en 1964. La rebeldía lo sostuvo en esos 27 años, durante los cuales rechazó tres ofertas condicionadas de libertad.

El derecho a rebelarse contra la opresión, que asiste a cada pueblo, ha sido muy a menudo objeto de supresión y sobre todo de tergiversación.

En el caso de Sudáfrica, Estados Unidos se lo pensó bien. Solo en 2008 eliminó al CNA de la lista de organizaciones terroristas de su Departamento de Estado, nueve años después de que Mandela hubiese dejado la Presidencia.

Cuando emergió de sus años de encierro en 1990, pero sobre todo cuando fue investido presidente en 1994, Mandela sabía que desmantelar el apartheid no tendría sentido si en el proceso el país se desintegraba en divisiones y venganzas.

Y fue, desde entonces, el pacifista más activo y convencido, llevando su rebeldía a un nuevo terreno, el del ejercicio democrático y el del diálogo como solución de los conflictos.

Como cuenta IPS, muchos sudafricanos siguen hoy hundidos en las trampas de la desigualdad y la pobreza, con el CNA acusado de haber ingresado en un ciclo de opacidad y nepotismo.

No es sencillo sacudir una herencia que data desde los tiempos del régimen colonial británico. La segregación y sus causas económicas dejan marcas profundas. No basta con tener un presidente negro, como ilustra Estados Unidos, cuyas cárceles siguen teniendo muchos más convictos negros que blancos.

Pero ahora los sudafricanos pueden canalizar su rebeldía contra esas lacras en un proceso democrático y un Estado de derecho por los que hay que agradecer a Mandela, el rebelde.

http://periodismohumano.com/sociedad/libertad-y-justicia/mandela-pacifista-o-rebelde.html

Muere Nelson Mandela a los 95 años

El primer presidente negro de Suráfrica ha fallecido en su casa de Johannesburgo a los 95 años tras sufrir una infección pulmonar prolongada, aseguró el presidente Jacob Zuma en un discurso a la nación

 

PÚBLICO Madrid 06/12/2013

Nelson Mandela pronucia un discurso en 1990.

Nelson Mandela pronucia un discurso en 1990.– REUTERS

 

 

El mundo ha perdido a uno de sus habitantes más memorables. Nelson Mandela, símbolo de lucha contra el régimen racista del apartheid y primer presidente negro de Suráfrica, falleció este jueves por la noche en su casa de Johannesburgo, a los 95 años, a causa de una infección pulmonar prolongada. Así lo confirmó horas más tarde el presidente Jacob Zuma en un discurso a la nación.

“Compatriotas surafricanos, nuestro querido Nelson Rohlihla Mandela, el presidente fundador de nuestra nación democrática, ha muerto”, dijo Zuma, visiblemente emocionado, en un discurso televisado. “Madiba nos unió y juntos vamos a despedirlo. Nuestro amado Madiba recibirá un funeral de Estado”.  “Ha muerto en paz, nuestra nación ha perdido al más grande de sus hijos y a un padre“, aseguró el presidente. Zuma continuó: “Nuestros pensamientos están con los millones de personas en todo el mundo que abrazaron como propio Madiba. Sabíamos que este día llegaría , pero puede disminuir nuestro sentido de pérdida profunda y duradera”, añadió.

Zuma: “Ha muerto en paz, nuestra nación ha perdido al más grande de sus hijos y a un padre”En un discurso televisado a nivel nacional, Zuma aseguró que Madiba, como era conocido entre amigos por pertenecer a la etnia xhosa, será enterrado con un funeral de Estado completo y ordenó que las banderas ondeen a media asta.  Por el momento, han transcendido pocos detalles de cómo va a ser el funeral. Mientras, el cuerpo del premio Nobel de la Paz ha sido ya trasladado a un hospital militar en Pretoria.

 

“Hemos perdido a un padre”

A los pocos minutos de conocerse la noticia comenzaron a sucederse las reacciones de pésame alrededor de todo el planeta. Desde políticos hasta personalidades culturales y sociales han destacado la gran pérdida sufrida por la muerte de Mandela. En su antigua casa en el barrio de Soweto, en Johannesburgo, se acumulan flores y velas en su honor.

Un anciano enciende las velas constantemente y gente, en su mayoría joven, elogian al icono de la lucha contra el régimen racista y toman fotos a su llegada a la que fue su casa, en la calle Vilakazi Street, que ha tenido que ser cortada al tráfico. Mientras, los que se han congregado bailan y cantan canciones de lucha para honrar a Madiba.

En los últimos años la salud del expresidente se había visto muy resentida debido a numerosos problemas pulmonares, todos ellos derivados de las condiciones insalubres que tuvo que soportar en la cárcel de Robben Island. El 8 de junio fue ingresado en estado grave por una recaída de una infección pulmonar y su estado pasó a ser crítico el 23 de junio. Pese a haber abandonado el hospital en septiembre, el pronóstico del mandatario no mejoró. Su estado seguía siendo crítico cuando el equipo médico decidió que podía volver a su casa de Houghton, en la capital surafricana bajo el mismo nivel de cuidados intensivos.

Una vida de lucha por la igualdad

Mandela enseña a Bill Clinton en 1998 las vistas que tuvo desde la cárcel durante 27 años. REUTERS

Hijo del principal consejero del jefe supremo de los xhosa, la tribu más numerosa de Transkei, Mandela estudió Derecho en la Universidad de Fort Hare, donde se inició en la actividad política, y se enfrentó a la expulsión en 1940 por participar en una huelga de estudiantes. En 1944, ingresó en el Congreso Nacional Africano (CNA) y se convirtió en uno de los líderes de las campañas no violentas contra el apartheid. A partir de ahí su actividad humana y política se centró en erradicar la segregación racial en Suráfrica.

Tras la matanza de Shaperville, en 1960, en la que murieron numerosos estudiantes negros, el gobierno prohibió el CNA e implantó el estado de excepción. Unas 1.800 personas fueron encarceladas sin juicio, entre ellas Mandela.  Durante el juicio de Rivonia, en noviembre de 1963, fue acusado junto a otras ocho personas de conspiración para derrocar al Gobierno y el 12 de junio de 1964 fueron condenados a cadena perpetua. Al día siguiente, ingresó en la prisión de Robben Island, frente a Ciudad del Cabo, donde permaneció hasta 1982, cuando fue trasladado a la Pollsmoor, en la misma ciudad.

Tras pasar 27 años en prisión, logró fijar las primeras elecciones libres en Suráfrica y convertirse en presidente

Tras permanecer durante esos 27 años en prisión, salió de ella y guió a Suráfrica hacia la democracia tras un pasado de violencia y sangrientos enfrentamientos. Mandela se convirtió en un héroe para los surafricanos y en un ejemplo de lucha por la libertad y la igualdad en todo el mundo. Emergido de las tinieblas rurales, desafió y venció al poder del Gobierno de la minoría blanca, dándole al siglo XX una de sus figuras más respetadas.

En julio de 1993, Mandela y De Klerk fijaron la fecha de las primeras elecciones libres para el 26 de abril de 1994, y en esa jornada 20 millones de sudafricanos ejercieron su derecho a voto y terminaron con más de 300 años de dominio blanco al otorgar a Mandela el 62,6% de los sufragios. El 10 de mayo, en una histórica ceremonia, juró como presidente de la nueva Sudáfrica.

 Un año después de su histórica victoria, Mandela enterró definitivamente toda lucha entre razas dentro de Suráfrica apoyándose en el deporte. Fue en el recordado Mundial de rugby de 1005. La selección, comandada por François Pienaar, logró alcanzar el mayor hito de su historia. Se alzó con el título en un volcado Ellis Park de Johannesburgo tras derrotar a la entonces todopoderosa Nueva Zelanda liderada por Jonah Lomu por 15-12. La imagen de Mandela bajando al césped con una camiseta y una gorra de los Springboks y entregando la copa a Pienaar permanecerá por siempre en el imaginario colectivo.

Los Mundiales de rugby en 1995 y de fútbol en 2010 lograron unir más aún a la nación africana

En marzo de 1999, ya aquejado de cáncer de próstata, se despidió del Parlamento y dio paso a Mbeki como nuevo presidente de Sudáfrica.  Desde que dejó la política activa recibió constantes homenajes, uno de ellos en 2008, cuando se celebró su 90 cumpleaños con un multitudinario concierto en el Hyde Park de Londres que llevó por nombre 46664, el número que le identificó en la cárcel.

Entre los numerosos premios que recibió durante su visita hay que destacar el premio Nobel de la Paz que le otorgaron en 1993, un honor que compartió con F.W. de Klerk, el líder blanco Afrikaner que puso en libertad al preso político más famoso del mundo. Ambos también recibieron un año antes el Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional.

Tres años de recaídas continuas

En los últimos años su precaria salud provocó que Mandela se dejara ver en muy pocos actos públicos. Precisamente, la última vez que apareció en público fue en el otro gran hito del país, en el Mundial que organizó en 2010 y que terminó ganando España. Fue en la ceremonia de clausura. En la de apertura, Mandela sufrió el duro golpe del fallecimiento de su biznieta en accidente de tráfico.

El pasado 8 de junio ingresó por una recaída de su infección pulmonar y en septiembre volvió a su casa

En estos tres años sus visitas al hospital y sus recaídas han marcado lo que le quedaba de vida. El 26 de enero de 2011 ingresó en un hospital de Johannesburgo para unos exámenes rutinarios, que volvió a repetir en febrero de 2012. Menos de un año después, en diciembre de 2012, fue operado de cálculos en la vesícula y tratado de complicaciones respiratorias durante más de dos semanas en un hospital de Pretoria.

Mandela volvió al hospital el 9 de marzo de 2013 para ser sometido con un resultado satisfactorio a pruebas médicas rutinarias. Su siguiente ingreso se produjo el 27 de marzo, cuando fue internado durante diez días para ser tratado de una recaída de una vieja pulmonía. El 8 de junio el héroe antiapartheid volvió al hospital “en estado grave pero estable”, según el Gobierno sudafricano por una recaída en su infección pulmonar. Y este jueves, 6 de diciembre, expiró. El cuerpo de Madiba ha dicho basta. Su leyenda permanecerá eterna.

http://www.publico.es/internacional/487264/muere-nelson-mandela-a-los-95-anos

Violencia sexual en la República Democrática del Congo (RDC)

Imagine un orfanato de 300 niños abandonados por haber sido fruto de violaciones sexuales. Ahora imagine una aldea donde solo en el último año fueron violados 11 bebés de entre seis meses y un año y 59 infantes de entre uno y tres años.

La historia de la violencia sexual en los conflictos es tan antigua como la guerra misma. No distingue fronteras, condición étnica, religión ni edad.

La población de la República Democrática del Congo (RDC) conoce demasiado bien el sufrimiento de la violencia sexual. Según un informe del Ministerio de Género, solo en 2012 se reportaron 15.654 casos, un aumento de 52 por ciento en relación a 2011.

De estos delitos, 98 por ciento se perpetraron contra mujeres. En las zonas congoleñas de conflicto, la edad promedio de las sobrevivientes es menor a 21 años, y un tercio tienen entre 12 y 17 años. El año pasado, 82 por ciento de todas las víctimas no habían completado la escuela primaria.

Estos no son solo números. Se trata de niños concebidos en violaciones y abandonados, y también de mujeres y niñas que día a día soportan las secuelas físicas y emocionales de semejante agresión, y de hombres y niños que sufren en silencio la vergüenza y el estigma asociados a este delito.

Todos los sobrevivientes deben recibir la atención necesaria, y todos los actores involucrados deben unir fuerzas para permitir que reconstruyan sus vidas y evitar que estos hechos se repitan.

No fue este conflicto el que creó el flagelo de la violencia sexual que hoy enfrentamos en la RDC. Las raíces, en especial la desigualdad de las mujeres y el abuso de poder, han estado ahí durante siglos.

En la RDC y en todo el mundo, la violencia de género es el abuso más prevalente, pero menos reportado, de los derechos humanos.

El conflicto genera inseguridad y un entorno de impunidad, lo que a su vez exacerba la violencia sexual preexistente.

Para erradicar efectivamente la violencia sexual en los conflictos debemos redoblar la promoción de los derechos femeninos como derechos humanos, y crear mecanismos viables que pongan fin a la impunidad y envíen un potente mensaje de que este abuso de poder, extremo y dominante, no se tolerará. Debemos hablar fuerte y claro: se juzgará y se castigará.

La violencia sexual en situaciones de guerra, como la que vive el oriente de la RDC, presenta desafíos únicos. Según el último informe del secretario general (de la Organización de las Naciones Unidas, ONU) solo en esa parte del país operan más de 44 grupos armados, algunos procedentes de países vecinos.

Casi todos estos grupos han estado implicados en delitos sexuales. También se acusa a efectivos de las Fuerzas Armadas y de la policía. En este contexto, resulta particularmente complejo atraer a una amplia variedad de actores estatales y no estatales para garantizar que las violaciones no se usen como arma de guerra.

Los costos económicos y humanos de estos delitos y de otras formas de agresión de género son tremendos: incluyen la pérdida de vidas y sustentos, el rechazo de familias y comunidades y graves consecuencias para la salud reproductiva y mental, incluso con riesgo de muerte.

Pero la violencia sexual no es inevitable.

El gobierno de la RDC ha reconocido estas consecuencias y ha tomado medidas para modificar el discurso público ante este problema. En 2006 aprobó una ley que amplió la definición de violencia sexual y promovió sanciones más severas para los perpetradores.

En 2009, el país desarrolló la Estrategia Nacional sobre Violencia de Género, y en marzo de este año el gobierno y la ONU firmaron un comunicado conjunto, exponiendo las acciones concretas que las autoridades adoptarían para erradicar estos delitos.

Todos estos son pasos en la dirección correcta, pero es necesario hacer mucho más. Las leyes tienen que aplicarse, y se debe juzgar y condenar a los agresores.

Hacer que impere la ley en un territorio inmenso donde el derecho consuetudinario es, en muchos lugares, la única autoridad reconocida, representa un enorme desafío para las instituciones y los actores concernidos en el combate a la impunidad.

Sin embargo, la RDC no está sola en esta lucha. El sistema de la ONU, que incluye las fuerzas de mantenimiento de la paz, también tiene una responsabilidad directa en apoyar y facilitar las iniciativas nacionales.

Asumimos esta misión conjunta para la RDC para profundizar el compromiso político, potenciando la participación de las instituciones democráticas, los dirigentes políticos y la sociedad civil.

Nuestro objetivo es que los compromisos asumidos y el trabajo hecho por el gobierno y la ONU marquen una diferencia en las vidas de mujeres, niñas, niños y hombres que viven con temor cada día.

Nos comprometemos a trabajar hacia la eliminación de la violencia sexual en la RDC.

Para lograr avances significativos, necesitamos el apoyo de la comunidad internacional, de todo el sistema de la ONU y del gobierno. También abogamos por una mayor atención de los donantes en los servicios básicos para los sobrevivientes, que incluyan educación, atención de salud, refugio, sustento y otras acciones psicosociales.

La violencia sexual en la RDC dista de haber terminado, pero trabajando juntos podemos poner fin a lo que durante mucho tiempo constituyó el mayor silencio de la historia, y escribir su capítulo final.

Eliminar la violencia de género y empoderar a mujeres y niñas constituyen la esencia de los cambios que este país debe adoptar para alcanzar la paz y el desarrollo.

http://periodismohumano.com/sociedad/discriminacion/violencia-sexual-en-la-rdc.html