España gastó 5 millones de euros para entrar en el Consejo de Seguridad

LUIS DíEZ | Publicado: 17/10/2014 06:09

El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, ayer, durante la celebración de la Asamblea General de Naciones Unidas. / Efe

España ha logrado con tres votos más de los necesarios, y en la tercera votación de la Asamblea General de la ONU, la plaza en el Consejo de Seguridad para el bienio 2015-2016 que se disputaba con Turquía y Nueva Zelanda. En la campaña para acceder al sanedrín donde se toman las decisiones geoestratégicas sobre la paz y la seguridad mundial, el Gobierno ha gastado unos cinco millones de euros, los dos últimos en la recta final, este año. El resultado fue acogido con evidente satisfacción por el presidente Mariano Rajoy, quien destacó la confianza de la comunidad internacional en nuestro país, y con un “Spain is back” (España ha vuelto) por el ministro de Exteriores y jefe de la delegación, José Manuel García-Margallo.

Las notas de las agencias destacan lo reñido de la votación. Para los dos sillones asignados a Europa y otros países desarrollados había tres candidatos. En la primera votación sólo pasó Nueva Zelanda, que obtuvo 145 votos y superó ampliamente los dos tercios exigidos (128 del total de 193 países miembros). España se quedó en 121 y Turquía en 109. En la segunda votación, Turquía bajó a 73 pero España sacó 120 y no superó el listón de 128 más uno, de modo que se realizó otra votación y a la tercera fue la vencida: España 132 papeletas y Turquía 60.

Aunque el Gobierno español había intensificado en las últimas semanas las decisiones tendentes a obtener la confianza del área de influencia anglosajona, especialmente de Estados Unidos y Reino Unido, con su anticipo de enviar 300 militares a Irak para ayudar a combatir a las milicias del Estado Islámico, la importancia de Turquía como un aliado imprescindible para intervenir contra el EI convertía al país de Tayyip Erdogán, promotor con José Luis Rodríguez Zapatero, del diálogo de las civilizaciones, en un rival de primer orden.

Sin embargo, el hecho de que todavía no haya dado su visto bueno definitivo a la utilización de la base de Incirlik para las operaciones de los estadounidenses contra las milicias del EI y, sobre todo, de que el martes pasado haya bombardeado a los kurdos del PKK que luchan contra la guerrilla yiadista del EI, ha pesado decisivamente en las votaciones. A ello se suma que Turquía formó parte del Consejo de Seguridad hasta 2010.

España, aunque no ha cumplido las recomendaciones del grupo de trabajo de la ONU sobre las desapariciones forzadas del franquismo, ha hecho valer su condición de sexto contribuyente neto a la ONU, su participación en las misiones de paz –en estos momentos tenemos 600 cascos azules en Líbano, vigilando la frontera con Israel– y, sobre todo, su realidad como potencia media que actúa como puente de diálogo entre Europa y América Latina y facilita el diálogo entre la UE y el sur del Mediterráneo.

Con el fin de atraer el voto de varios países de Oceanía especialmente amenazados por las consecuencias de la contaminación de la atmósfera y el cambio climático, el ministro Margallo realizó una gira en septiembre pasado y manifestó su compromiso de luchar contra esa amenaza cierta desde el Consejo de Seguridad. Luego ya, para no ahuyentar el voto británico, algunos medios subrayan el hecho de que Felipe VI se haya olvidado de mencionar la reivindicación de Gibraltar (un clásico) en su primera y reciente intervención ante la Asamblea General.

La última de las cuatro veces que España ha formado parte del Consejo de Seguridad data del bienio 2003-2004, con José María Aznar de jefe de Gobierno y la ministra de Exteriores Ana Palacio de jefa de delegación. El mandato coincidió con la decisión de Estados Unidos y Reino Unido de invadir Irak, a pesar de la oposición de la mayoría del Consejo. Palacio se significó por su ardorosa defensa de la invasión, superando al entonces secretario de Estado norteamericano Kolin Powell.

La decisión de optar al quinto mandato la tomó en 2005 el entonces presidente Zapatero y se convirtió en 2012 en un objetivo principal de la política exterior de Rajoy, con una imputación de créditos presupuestarios de medio millón de euros anuales desde aquel ejercicio. El ministro Margallo ha calificado de “muy modesta” su campaña, en la que ha trabajado un comité especial en Madrid y Nueva York. Con España, que sustituye a Luxemburgo, se suman a los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido) los representantes de Venezuela, Nueva Zelanda, Chad, Chile, Jordania, Lituania, Nigeria, Angola y Malasia como miembros no permanentes.

http://www.cuartopoder.es/laespumadeldia/2014/10/17/espana-gasto-5-millones-de-euros-para-entrar-en-el-consejo-de-seguridad

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