Paraguay. Afirman que defender la vida es la única salida y se levantan contra fumigaciones

por Julio Benegas

Sábado, 09 de Noviembre de 2013
Paraguay. Afirman que defender la vida es la única salida y se levantan contra fumigaciones Foto: Base IS

 

Campesinos de Tava Jopoi se han declarado en defensa de su territorio ante la inminente fumigación de los sojales.

 

 

Los sojales se extienden kilómetros y kilómetros sin barrera boscosa que precautelen las comunidades humanas, los arroyos y una mínima biodiversidad. El abogado Abel, que acompañara una delegación de Base Is no podía dejar de asombrarse por tamaños delitos medioambientales de los productores de la soja y de quejarse de que sea el propio Estado, a través de la comitiva policial y judicial, el que amedrente a las comunidades que se oponen a la fumigación en los lindes, en los caminos vecinales, cerca de los arroyos. “Hacen las leyes a su medida, pero ellos mismos la incumplen, en complicidad con el Estado paraguayo”,  dijo durante la asamblea comunitaria realizada ayer.

 

La asamblea de vecinos, con dirigentes principalmente de la Federación Nacional Campesina (FNC), estuvo cargada de denuncias contra el avance irracional de la agricultura mecanizada. Es que la comunidad Tava Jopoi y alrededores ya conocen los estragos provocados por el veneno que usan en las fumigaciones, el roundup (glifosato, con un compuesto secreto producido por la Monsanto).  Graciela S., pobladora de la zona, nos explicaba que en la comunidad ya tienen niños iñaka ikuipava, criaturas con un brazo más alargado que otro, vacas acalambradas que ya no pueden levantarse del suelo y el malestar general: nauseas, picazones…durante las fumigaciones. Otro poblador, Cristino R. (No ubicamos apellidos por protección de fuentes) señaló durante la asamblea que la guerra está declarada: “Ose hikuei o ñase ñande. Koape neipori partido empate”.

 

 

El pozo de agua de la comunidad indígena en medio del sojal. Foto: Base IS.

En medio mismo del territorio mecanizado se encuentra el pozo artesiano de donde los indígenas de la comunidad atravesada por los sojales recogen el agua, a lomos de burro, a caballo, a pie. Durante el recorrido también pudimos observar que un grupo de niños con su madre se bañaban en el arroyo, que, a juicio de Guillermo Ortega, de Base Is, una organización que estudia y denuncia los atropellos de la agricultura empresarial mecanizada, estaría ya completamente contaminado por el veneno de las fumigaciones. Es que la  plantación de la soja llega hasta unos treinta metros del arroyo. Con lluvias que forman raudales, luego de una fumigación, las sustancias tóxicas llegarían hasta las aguas, infiere.

 

“Yma poha ñaname romonguera vaekue ore memby pe, pero koʼág̃a ni ña Ciriaca (la médica yuyo),  puede hacer nada con las personas enfermas”, nos comenta Blásida M.

 

A la resistencia contra las fumigaciones se han sumado unas 70 personas que aseguran que no hay otra salida más que defender la vida. La resistencia a las fumigaciones se presenta en varias localidades del país, donde el cuadro se repite: fiscalía y policías protegiendo las maquinarias fumigadoras y pobladores que con sus cuerpos, honditas, machetes y garrotes de madera se oponen.

Los niños de la comunidad marchan kilómetros en busca de agua. Están expuestos constantemente a las fumigaciones en los caminos vecinales. Se han reportado numerosas enfermedades. Foto: Base IS.

http://www.kaosenlared.net/america-latina/item/73337-paraguay-afirman-que-defender-la-vida-es-la-%C3%BAnica-salida-y-se-levantan-contra-fumigaciones.html

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