El linchamiento como técnica periodística

El dolor y el criminal. Señores del jurado, no haré más preguntas. Ante ese nivel de discusión, no es necesario molestarse con pruebas e indicios, declaraciones o recursos.

El ABC ya demostró antes su capacidad de autoerigirse en juez, fiscal y verdugo. Ahora ha continuado en esa misma línea.

El concepto de juicio paralelo no ha lugar en este caso. No hay que esperar al juicio. De hecho, ni siquiera es necesario esperar a que el sospechoso preste declaración ante la policía o el juez. Así de rápida es la justicia ‘periodística’ en el género sensacionalista.

La aparición de unas fotos en Facebook tomadas en 2012 por el conductor del tren siniestrado despertó el jueves los peores instintos de los medios. Una persona que conduce habitualmente trenes a 200 km/h estaba encantada de poder conducir habitualmente trenes a 200 km/h. Si eso parece un poco redundante, es porque lo es. La revelación incluía observaciones que podríamos calificar de chistes malos en el centro de trabajo, muy por debajo en maldad de lo habitual en una redacción de periodistas.

Por alguna razón, varios medios consideraron que eso era una especie de prueba de cargo. Las webs lo destacaron por la tarde. Se da la circunstancia de que el director de El País, no muy activo en Twitter, enlazó el artículo, aunque hoy esa información aparece bastante oculta en el periódico: no en los dos principales artículos, sino en otro y no en sus primeros párrafos.

ABC y La Razón prefirieron ir en sus portadas con todo, en el primer caso con una asociación de imagen (superior) y titular muy obvio y dedicada a los lectores con dificultades de compresión. No debía quedar ninguna duda.

Es posible que la investigación dictamine la responsabilidad del conductor en la catástrofe, como también que detalle que otros factores contribuyeron al accidente. Pero los periodistas no pueden tener razón a posteriori. No pueden lanzar al aire sospechas poco fundadas o, como en el caso de las imágenes de Facebook, insinuaciones para luego sostener que tenían razón.

Es lo que hizo El Mundo en su portada del día después del accidente de Spanair cuando relacionó directamente la situación económica de la compañía con la muerte de 153 personas. ¿Pruebas? Dejemos eso para la policía y los jueces. Nosotros podemos cerrar un caso en mucho menos de 24 horas.

La cobertura periodística de una catástrofe como la de Santiago es como un rompecabezas formado por múltiples piezas que se van añadiendo a lo largo de varios días. Las hay sólidas e irrefutables. Otros se basan más en conjeturas, posibilidades u opiniones de expertos. No todas pueden tener el mismo valor.

Algunas de esas piezas encajan de mala manera en el relato informativo y hacen que el conjunto adquiera los rasgos de un frankenstein muy poco atractivo. En el peor de los casos, terminan por hundir toda la estructura al revelar deseos deplorables, por ejemplo, cuando el ABC intenta incriminar al conductor. No es periodismo y sólo contribuyen a dar una mala imagen a los linchamientos.

http://www.guerraeterna.com/el-linchamiento-como-tecnica-periodistica/

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