Una emoción, dos mujeres

JAVIER PéREZ DE ALBéNIZ | 7 de febrero de 2013

Hoy le voy a contar la historia de dos mujeres que se emocionan. Dos mujeres que al contar la misma historia, la de los desahucios, una de las miserias que más vergüenza causan a la actual sociedad española, no pueden evitar que se les haga un nudo en la garganta. No es para menos: desde el inicio de la crisis se han producido en España 300.000 ejecuciones hipotecarias, que han puesto contra las cuerdas a otras tantas familias. Desahucios que han arrastrado al suicidio. Las dos mujeres de las que le hablo son Ada Colau, portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), y Soraya Sáenz de Santamaría, política de élite que en estos momentos dirige el país.

Colau estuvo el pasado martes en el Congreso de los Diputados, durante una Comisión de Economía. Durante su intervención, 40 intensos minutos, reprochó a la Cámara su indiferencia ante lo que denomina “la estafa inmobiliaria”. La representante de la PAH puso patas arriba la sala con un discurso tan apasionado como razonable y bien construido. Y se atrevió a llamar “criminal” a Javier Rodríguez Pellitero, un vicesecretario de la Asociación Española de Banca que en intervención previa había dicho que “el sistema hipotecario español es bueno”.

Pero la comparecencia de Ada Colau no se entiende en toda su grandeza si no la comparamos con la que hizo hace solo unas semanas, tras la firma del convenio para la creación del fondo social de vivienda, Soraya Sáenz de Santamaría, vicepresidenta primera, ministra de la Presidencia y portavoz del Gobierno. “Hay pocas veces en que un Gobierno puede ponerse sentimental, yo no lo voy a hacer” (Risas), aseguró Sáenz de Santamaría al tiempo que soltaba, con forzado tono entre etílico y teatral, una serie de frases melodramáticas y empalagosas sobre la familia, la solidaridad, las dificultades, la esperanza, la protección, la cobertura de unos poderes públicos y las inversiones equivocadas.

Si soportan el video completo verán cómo Sáenz de Santamaría se conmueve de manera especial ante la mirada atónita de Ana Mato, otra mujer con la sensibilidad a flor de piel. Tanto como para gastarse 4.680 euros en confeti para la fiesta de cumpleaños de su hija. “Esto nos puede pasar a todos”, dice Sáenz de Santamaría ante una colega de partido y Gobierno que disfruta de “servicios turísticos” regalados, celebra comuniones “gratis total”, y en las juergas familiares dispara cañones tierra-aire cargados con 300 kilos de papelillos de colores.

Un país, una emoción, dos mujeres.

http://www.cuartopoder.es/telematon/una-emocion-dos-mujeres/3919

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