Cuando la dignidad de un país se quema “a lo bonzo”

Rosa Mª Artal

El Periscopio, 4-Enero-2013

Apenas saben sino que -dicen- tenía 57 años, nacionalidad magrebí, estaba casado, era padre de dos hijos, y se ganaba unos euros como aparcacoches ilegal. El jueves se prendió fuego “a lo bonzo” frente al Hospital Carlos Haya de Málaga. Acababa de ser atendido en urgencias por una crisis de ansiedad. Al salir, como cada día se compró un paquete de Ducados y –esta vez- un mechero. Pagó 5 euros. Poco después se roció con gasolina y se prendió fuego. Los taxistas que aguardaban frente al centro médico acudieron a socorrerle con extintores. Les dijo: “No tengo ni para comer”. Se abrasó aún así el 80% de su cuerpo. Este viernes ha muerto.

La noticia ha venido teniendo un tratamiento a medio gas por los medios informativos, excepto en La Sexta que incluso ofrecieron imágenes. Perdido en las páginas de otras muchas informaciones, poco a poco se han ido desgranando algunos datos más sobre él. Fue albañil pero se quedó en paro. Sus huellas dactilares quemadas impiden, sin embargo, identificarlo plenamente. Es decir, esta persona a la que conocían en el barrio, que había entrado ya en la indigencia, no tiene ni nombre aún.

Es la historia de la precariedad. Primero se pierde el empleo, después la casa… más tarde la razón por la angustia. La desesperación enciende la mecha final. Muchos, en ese punto, ya han entrado en la indigencia. Ya acarrean el estigma de inadaptados en esta sociedad tan estupenda. La gente de bien no es así. Pero más de cinco millones de personas carecen de trabajo en España, se han practicado 400.000 desahucios durante la crisis, en progresión ascendente. No todos tienen abuelos que cobren pensión para subsistir. Por ley de vida, no todos los tendrán en un cierto tiempo.

Pero hoy – en Madrid por ejemplo – están muy enfadados porque hay huelga de Metro en defensa de su puesto de trabajo y en contra de la privatización de un servicio de todos. Y porque mañana la habrá y algunos padres no podrán llevar a los niños a la Cabalgata de Reyes para que vivan la ilusión de recibir regalos… por segunda vez como mínimo en 3 semanas.

Realmente, con “el bonzo” desconocido se está quemando nuestra sensibilidad y nuestra dignidad como pueblo. No la de todos, claro, muchos están mostrando el estupor absoluto por la indiferencia general. Llegará un día en el que esas llamas abrasarán también las posaderas de los amorfos de variada tesitura. Como decimos tantas veces: ya no habrá nadie para socorrerles.

http://rosamariaartal.com/2013/01/04/cuando-la-dignidad-de-un-pais-se-quema-a-lo-bonzo/

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Un pensamiento en “Cuando la dignidad de un país se quema “a lo bonzo”

  1. En nuestro país hay mucha gente que está quemada no en el sentido literal de la palabra sino el alegórico. El rendirse a la desesperación es una de las salidas que hay y el suicidio su más clara representación pero no el único pues hay mucha gente en la misma situación y no todos optan por él. En la rendición hay muchos niveles pero ninguno es positivo. Es una huida a ningún sitio u otro que no va a ser mejor nunca. Nuestra sociedad se quema, o en otra postura quema lo poco que pueda darle un poco de calor mientras vuelven los buenos tiempos y quien debe y puede hacer algo por aliviar la situación no hace nada para conseguirlo mirando para otro lado esperando que los traigan otros. Pero los buenos tiempos no vuelven, los malos vinieron para quedarse los números de los brotes verdes son la cara de una moneda que tiene cruz, muchas cruces como las que aquí nos cuentan, que nadie las olvide. Sin olvidarlas hay que mirar hacia otro lado a los qué seguimos aquí y entre todos podemos aportar para que los que quedamos no caigamos en la desesperación. Probablemente nuestros propios problemas no podamos solucionarlos pero podemos ayudar a otros a solucionar los suyos y los nuestros otro al que les parezcan menores quizás los solucione. La solución total y única no existe pero entre todos nos podemos acercar lo más posible y nunca pasará por dejar a muchos atrás (con minijobs, exigencias usureras, guetos y precariedad) que es la única que nos ofrecen pero tampoco por ausentarse de ellos (propongo quedarnos mejor con el cooperativismo, cooperación, generosidad y unidad en la diversidad) los problemas no se solucionarían automáticamente pero es que ahora en nuestro capitalismo consumista empeoran por días. No podemos seguir así.

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