“Lo importante es el trasfondo de Wert, el proyecto de una España sin autonomías”

ANJEL LERTXUNDI ESCRITOR

IDOIA ALONSO – Sábado, 8 de Diciembre de 2012

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Lertxundi cree que la LOMCE parte de la idea del PP de que el español es superior a otras lenguas

Lertxundi cree que la LOMCE parte de la idea del PP de que el español es superior a otras lenguas (Ruben Plaza)

BILBAO. Hace muchos años que Anjel Lertxundi abandonó el oficio de maestro. Y aunque reconoce que no es su feudo natural, Lertxundi aporta en esta conversación una voz serena pero muy clara al debate surgido alrededor del anteproyecto de ley para la mejora de la calidad de la enseñanza (LOMCE), con la que el ministro José Ignacio Wert quiere “españolizar a los niños”.

La realidad está muy presente en sus últimos libros. ¿Qué efecto le provocan dos realidades concretas: la reforma educativa en ciernes y el ministro José Ignacio Wert?

Lo primero es que el ministro Wert no está solo en lo que está planteando. Wert es una especie de francotirador calculado pero su discurso es el del Partido Popular, es el discurso de Rajoy. Todas las cosas que se están planteando ahora se vienen diciendo desde hace tiempo y desde hace tiempo se está alimentando la opinión pública con una visión del Estado de la autonomías, sobre la enseñanza, sobre la convivencia de las lenguas, priorizar una lengua sobre la otra… Ahora es Wert el que pone cara a ese discurso pero, insisto, viene desde la época de Aznar y ahora con la mayoría absoluta lo tienen más fácil. No obstante, creo que se están centrando demasiado las reacciones contra el anteproyecto de la LOMCE en la figura de Wert, como si fuera un problema de un determinado ministro.

Pero Wert juega al desconcierto. ¿Es como Gregorio Samsa en ‘La Metamorfósis’ o como el doctor Moriarty de ‘Sherlock Holmes’?, ¿es un antihéroe o un villano?

Lo importante es el trasfondo de Wert, un proyecto que está basado en una España sin autonomías o lo más limitadas posible, con una educación uniformada, un proyecto en el que todos los elementos que contribuyan a una idea de España, la idea de España que tiene el PP, sean decididos en Madrid impidiendo a las autonomías cualquier margen de maniobra. El consenso que se consiguió hace cuarenta años siempre le ha resultado antipático al Partido Popular y, en ese sentido, estamos viviendo una vuelta atrás. Las cuestiones más peliagudas y que más éxito trajeron a la convivencia, por ejemplo en Catalunya y en el País Vasco, son las que ahora quieren eliminar.

Parece que se quiera trasladar a la opinión pública que se está ante un riesgo de quiebra del Estado si esta reforma no se lleva adelante. Los últimos días, escuchando algunas radios parece que se oyen los ruidos de sables de antes del 36. La verdad, da un poco de ‘miedito’.

Lo que pasa es que han tenido una gran habilidad a la hora de organizar la contra desde los medios de comunicación. Todo está perfectamente planificado, el equilibrio de los medios, la opinión pública, el papel de la prensa ahora y hace treinta años no es el mismo. Solo hay que mirar las televisiones, escuchar las radios y leer la prensa. Ahora se sienten con fuerza para poner a rodar los planteamientos de volver al pasado. Yo creo que el resto de los partidos han estado muy despistados, porque esto se veía venir. Yo suelo mantener que si aguantó Franco cuarenta años no fue porque fuese un dictador o por la nebulosa de una dictadura, sino porque hubo miles y miles de españoles estaban encantados con Franco.

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De hecho Franco murió en la cama.

Murió en la cama, efectivamente, pero Franco tuvo el mérito de tener a muchos españoles detrás y hacer de otros muchos españoles unos pequeños dictadores.

¿Cómo?

La persistencia de una dictadura durante cuarenta años siempre imprime carácter, y ese carácter es muy difícil de olvidar, sin pasar por alto la impagable colaboración de la Iglesia católica.

¿Quiere decir que no hay nada que hacer porque se arrastra el complejo de los vencidos?

No sé si es el complejo de los vencidos o el complejo de quien no ha tenido durante mucho tiempo el poder y quien seducido por ese poder se deja arrastrar por inercias que no son las suyas. Por ejemplo, en el año 82 el PSOE se dejó arrastrar en gran medida por esas inercias, y el poder contamina mucho.

Bueno, ya se ha comprobado dónde ha acabado el ‘boom’ de los nuevos ricos que antes vestían chaquetas de pana.

Así es.

La LOMCE persigue blindar el español, como si el euskera u otra lengua cooficial fuesen la razón del fracaso escolar de España. Pero, oiga, aquí nos va de cine. ¿Hay que defender el euskera como espina dorsal del sistema educativo vasco?

Por su puesto. Creo que el PP en este punto se va a encontrar con una gran oposición. El consenso lingüístico en torno al euskera nació en las postrimerías del franquismo en las ikastolas y lo que se comenzó a fraguar después en torno a las ikastolas, y se van a encontrar con una resistencia muy grande. Este país da a las familias la libertad de elegir la escuela y el modelo lingüístico que quiera para sus hijos. Y la respuesta que año tras año han dado las familias al respecto es muy clara.

Todas las evaluaciones confirman que quienes estudian en un modelo de inmersión en euskera saben más y mejor español que los chavales de otras muchas comunidades. ¿Qué se pretende entonces con la imposición del español?

Aunque el sistema escolar no diera una sola hora en castellano ningún niño del país dejaría de aprender el castellano, aunque a la inversa sería muy peliagudo. Lo que pasa es que el razonamiento del PP parte de una idea científicamente abandonada desde hace bastante tiempo, que es la idea de la superioridad de unas lenguas sobre otras. Y no hay ninguna lengua superior a otra. Yo respeto muchísimo y quiero a la lengua española pero no es superior a otras lenguas, como el euskera, que no han tenido oportunidad de ser practicadas, mientras que el español sí. Las lenguas muchas veces se han extendido a base de guerras e imposiciones. Todos sabemos que las lenguas mayoritarias se han extendido en poco tiempo no porque fueran superiores, sino porque venían de gente superior en armas y otro tipo de bagajes, y esto es lo que le ha dado la impronta de superioridad a una determinada lengua. No es un caso exclusivo del español. Insisto, las lenguas son elementos de poder y de extensión de ese poder.

Ahora el punto de mira se ha puesto en la escuela, que ha sido la pieza fundamental en la normalización lingüística del país. ¿Es una decisión arbitraria?

No, no es arbitrario. Es más, igual que ahora estamos hablando en castellano y antes lo hemos estado haciendo en euskera, la lengua es una cuestión de elección. Una vez que tú conoces una lengua, luego es tu decisión como ciudadano optar por una o por otra.

Al margen de la cuestión de la lengua, la LOMCE pretende unificar los contenidos curriculares por parte del Ministerio de Educación. ¿Qué pasará entonces con Historia, Geografía o la Literatura vasca que se imparten en las aulas?

Existe una realidad que se llama resistencia civil y resistencia ciudadana. Durante el franquismo, en las escuelas el currículum oficial era uno y el currículum práctico que se impartía en muchos centros del país era otro.

Otra de las medidas que contiene una profunda carga ideológica es la decisión de eliminar Educación para la Ciudadanía y reforzar Religión, respondiendo al deseo expresado por la Conferencia Episcopal Española.

Una de las novedades más interesantes de la legislatura anterior fue la de implantar, con todas las dificultades, Educación para la Ciudadanía. Había grandes resistencias para ello, y quizá lo que se quería conseguir no era lo mejor, pero dadas las circunstancias el contenido resultó bastante pasable: un planteamiento civil y laico en el que no se cerraba la puerta a la formación religiosa, según la voluntad de los padres. Lo que pasa ahora es que en un país que se declara laico se pretende implantar a todos las ideas de una parte, lo cual me parece un perfecto disparate. Hay un sector de la jerarquía católica que está empecinado en que esto sea así, y lamento que no se pronuncie la parte de la Iglesia que no está de acuerdo con este planteamiento, porque me consta que hay un gran sector dentro de la Iglesia católica española y vasca que no comparten esta forma de actuar.

En un estado aconfesional, las escuelas, al menos las públicas, se supone que deberían ser laicas y basadas, si quiere, en principios cívicos y ciudadanos. ¿Dónde está el pecado, la escuela también tiene la culpa de que las iglesias estén vacías?

Intelectualmente, lo más difícil es hablar de lo obvio.

Oiga, todo esto se parece cada vez más a la escuela del ‘Florido Pensil’ que popularizó Tanttaka. Usted, por edad, vivió aquella época. ¿Qué recuerdos conserva de aquella escuela de la España ¡Una, grande y libre!?

Una escuela sirve para forjar tu personalidad, tu identidad, todos los elementos que te hacen ciudadano, que te hacen ciudadano libre. Yo era euskaldun cuando entré en la escuela y quisieron forjarme como una persona totalmente distinta a quien yo era por familia, por entorno y tradición. Aquella escuela estaba ideada para, precisamente, homogeneizar a los estudiantes con otra tradición y otra lengua que nos eran ajenas. Si una escuela lo que persigue es desestructurarte para construir una nueva identidad, te está anulando como persona. Aquella escuela era un sistema de anulación de tu propia personalidad cultural, fundamentalmente. Yo digo que de niño viví más o menos en la Edad Media con aquellos planteamientos ideológicos.

¿Si no hay cambios en la tramitación de la Ley, se corre el riesgo de involucionar hasta llegar a esa escuela?

Sí. Tiene que ser muy, muy grande la resistencia social que se ejerza para que eso no ocurra. Pero para que se active esa resistencia hay una tecla muy peliaguda, que es la religiosa, la tecla del sentimiento religioso que aviva otras teclas que no tienen que ver más que con la unidad española.

Yo soy del 78, y a las personas de mi generación se nos vendió la Transición española como un proceso impecable. ¿Hay alguien que aún se ‘trague’ que fue impecable?

La Transición fue en gran medida, al menos nos lo han vendido así, un momento de gran generosidad de la sociedad española. Pero esa generosidad, que ciertamente existió, fue una generosidad de parte. Quien cedió para que esa Transición fuera pacífica y no hubiera una confrontación civil fue, precisamente, la parte de la sociedad que más había sufrido y que durante 40 años fue arrinconada.

http://diariodenoticias.com/2012/12/08/sociedad/navarra/lo-importante-es-el-trasfondo-de-wert-el-proyecto-de-una-espana-sin-autonomias

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