Políticos contra ciudadanos

Arturo González

Puntadas sin hilo,08 oct 2012

 

¿Qué tendría que pasar para que los políticos le hagan caso a los ciudadanos? ¿O acaso pretenden que sean los ciudadanos quienes se lo hagan a ellos y a sus trampantojos, engaños, desviaciones e intereses bastardos? No se trata de descalificar a la política y el sistema de partidos, quede claro. La democracia los exige y necesita. Sin partidos políticos no hay democracia. Pero se trata de que efectivamente sean nuestros leales representantes y defensores de nuestros derechos, y si se encuentran dificultades no previstas lo consulten con sus poderdantes cuantas veces sea necesario o simplemente conveniente.

En la segunda entrega de la encuesta de Metroscopia publicada hoy, se revela que es tal el descontento de los ciudadanos con ‘estos’ políticos que se corre el riesgo de que se reniegue de todos como norma general, en una marcha hacia un posible y peligroso fascismo descalificatorio. Resulta inaudito que ‘estos’ políticos no escuchen a los ciudadanos. Se han encastillado y se consideran poseedores de la representación popular absoluta. Y ellos en medio de la trampa que supone que, al cabo de cuatro años, los márgenes de protesta deben estar dentro de las líneas del sistema, sin ninguna posibilidad de cambios importantes, monarquía, iglesia, ley electoral, imposible acceso a secesiones o referéndums promovidos por los ciudadanos, continuación milimétrica de las mismas instituciones, altísimamente cuestionadas por los ciudadanos. Es como tener un corsé ortopédico, como si nos dieran la limosna política de concedernos el voto embridado cada cuatro años sobre lo que ‘ellos’ quieran. Nada importante es posible cambiarlo en unas elecciones restringidas. Es como si fueran enemigos: los ciudadanos a un lado y los políticos enfrente con todos los vicios y sin propósito de rectificación, es un perpetuar una situación que los ciudadanos no quieren, y sin posibilidad de rebelarse. Los ciudadanos somos presos del sistema, rehenes de los políticos y su artero engranaje.

Ello lleva al desánimo y al desafecto en alto grado. ¡Qué tristeza que un político sea un enemigo, o por lo menos en ningún caso un amigo y defensor! La abulia política se impone, y ellos medran en sus posiciones, sin escuchar ni contrastar lo que el pueblo quiere, y por mucha abstención que haya les da igual, nos ignoran, la máquina electoral sigue su curso como una apisonadora. Siguen ternes año tras año, y no se aprestan ni comprometen a alterar lo relevante rechazado. Les falta grandeza personal y de Estado. Pase lo que pase, ellos continúan, y nosotros enfrente seguimos quedándonos desencantados. Triste y agónica democracia ésta. Añoramos la de verdad, aquella en que nuestras voces no frívolas deberían escucharse. Al menos ‘estos’ políticos no deberían decir más que defienden nuestros intereses. En el sondeo ha quedado claro que la fidelidad a los grandes partidos se ha desplomado brutalmente.

http://blogs.publico.es/arturo-gonzalez/2012/10/08/politicos-contra-ciudadanos/

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