Colombia, el goteo incesante de la desaparición forzada

Jueves 30 de agosto de 2012

Hoy se celebra el día internacional de lucha contra la desaparición forzada. Guatemala, Argentina o Chile están en la memoria colectiva latinoamericana como escenarios donde la justicia a los desaparecidos aún está pendiente. Mientras, México y Colombia siguen desangrándose con unas prácticas criminales que no cesan. Sólo en lo que va de año, Colombia suma 2.959 personas desaparecidas.

Acto para exigir justicia y verdad en el caso de desaparecidxs en Bogotá.

Acto para exigir justicia y verdad en el caso de desaparecidos en Bogotá.

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Por Equipo Otramérica / Varias fuentes

Las cifras siempre son injustas con las víctimas y con sus familiares, auténticos sujetos de derechos que buscan activamente el rastro de los detenidos desaparecidos o de los desaparecidos sin clasificar. Y las cifras y registros son injustos porque categorizan pero desdibujan rostros.

Por ejemplo, los rostros de los activistas de derechos humanos Ángel José Quintero y Claudia Patricia Monsalve, ambos parte de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (Asfaddes) en Antioquia y desaparecidos el 6 de octubre del año 2000. Los registros aseguran que fueron ‘sólo’ 2 de los 3.000 desaparecisos ese año en Colombia. No opinan igual sus familias, sus amigos, sus compañeros de activismo. En este caso es bastante evidente la relación entre la detención-desaparición y las escuchas ilegales que practicaba la unidad militar al mando del general (r) Mauricio Santoyo. El ex jefe de seguridad de Álvaro Uribe cuando éste era presidente está detenido ahora en Estados Unidos  y que ha confesado con detalles su relación con los paramilitares.  Por eso, Asfaddes y los familiares de estos dos desaparecidos con rostro exigen que se investigue de una vez por todas el papel del Gaula, la unidad “antisecuestro”, en Antioquia en este caso.

Los registros y las informaciones periodísticas también pueden ser engañosos. Primero porque hasta la promulgación de la ley 589 del año 2000 la desaparición forzada no era delito en Colombia y, por tanto, no había registros oficiales, sino listados realizados por las asociaciones de derechos humanos. Segundo, porque los datos fríos y globales esconden realidades puntuales y hechos de esta guerra interminable.

Dice el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice) que es difícil aproximarse a la cifra exacta pero recuerda que la Fiscalía ya hablaba en 2009 de 25.000 desaparecidos, que la Comisión de Búsqueda (creada al amparo de la ley 589) habla ya a 2012 de 62.745 desaparecidos desde los años 50 y que de éstos, 16.884 corresponderían a desapariciones forzadas. Por su parte, el Movimiento calcula que desde 1977 son unas 50.000 las personas víctimas de este crimen de lesa humanidad. En esta lista incluye a los denominados como “falsos positivos” (civiles asesinados y presentados por las fuerzas de seguridad como víctimas guerrilleras caídas en combate): 3.083 casos ya documentados entre 2002 y 2009. Los falsos positivos casi siempre empezaron como una desaparición forzada.

El Movice atribuye la disparidad de cifras al “no reconocimiento de este delito, su registro como secuestro simple u homicidio, y en consecuencia la falta de reportes oficiales, al temor a denunciar por parte de los familiares, la persecución contra las organizaciones de víctimas que se dedicaron a investigar la tragedia y a la constante intención del gobierno nacional de ocultar las cifras. Esto ha llevado a no tener datos claros sobre la magnitud de este crimen contra la humanidad”.

 

Territorios de guerra

Es verdad, no todas las desapariciones son desapariciones forzadas o detenciones-desapariciones, pero en este país en guerra casi toda la violencia está interconectada. Las desapariciones no han cesado. De hecho, en 2011 (4.278) y 2012 (hasta agosto, 2.959) se están repitiendo picos similares a los preocupantes 2007 (4.339) y 2008 (3.929), cuando las cifras de desapariciones no bajaban de los 4.000 anuales.

Pero en un análisis de los datos de la Comisión de Búsqueda se pueden intuir algunos hechos. El más evidente es que la desaparición forzada ha sido mucho más fuerte en departamentos de Colombia donde la guerra ha sido más tenaz y donde ha existido menos fiscalización, menos ojos mirando. Es cierto que Bogotá, la capital, acumula un número inmenso de personas desaparecidas, unas 14.800, pero la Comisión sólo estima que menos del 3% corresponde a desapariciones forzosas. Mientras, en Antioquia, por ejemplo hay 7.295 casos de hombres y de ellos el 51% sí es una desaparición forzada. En el Chocó, Nariño o Córdoba ese porcentaje se encarama al 62%.

Lo que sí se puede afirmar revisando la información disponible es que hay una clara relación directa entre los años de fuerte presencia paramilitar (que todavía vivimos) y la desaparición forzada. De hecho, para el Movice, “la desaparición forzada es el crimen de lesa humanidad ‘preferido’ por los paramilitares”. “Algunos paramilitares han confesado que la desaparición forzada, como método generalizado de terror,  tenía una intención adicional ordenada por los militares: bajar las cifras de homicidios y masacres que estaban generando serios señalamiento de la comunidad internacional por los informes y denuncias de organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales”, asegura el Movice en un informe denominado Génesis de la Desaparición Forzada en Colombia.

Las declaraciones de los jefes paramilitares que se acogieron a la denominada Ley de Justicia y Paz (el parcial y cuestionado proceso de desmovilización impulsado por Uribe) sí han permitido avanzar en un criticado calendario de exhumaciones de fosas comunes. Los organismos de derechos humanos critican que se haya hecho de forma poco transparente para los familiares de las víctimas y que no se les haya tratado como sujetos de derecho. Aún así. la Fiscalía de la Nación ha realizado casi 3.000 exhumaciones y ha localizado –que no identificado- unos 3.500 cadáveres. De éstos, sólo ha sabido entregar hasta el momento unos 1.700 cuerpos (entre 2007 y 2012). El proceso va demasiado lento por la falta de recursos económicos y humanos, lo traumático de las exhumaciones y el miedo de muchos familiares de víctimas (ya que muchos victimarios siguen libres o forman parte de las estructuras del Estado).

Actos de memoria y reivindicación

Hoy, en diferentes puntos de Colombia se movilizaran familiares de víctimas y activistas en esta jornada de Lucha contra la Desaparición Forzada.

http://otramerica.com/temas/colombia-el-goteo-incesante-de-la-desaparicion-forzada/2344

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