La soberanía popular en Perú pone nerviosas a las élites

Fracaso de Newmont

Miércoles 29 de agosto de 2012

Parece que el pueblo de Cajamarca ha vencido. Después de poner muertos y de resistir a la poderosa maquinaria del Gobierno y de la multinacional Newmont, todo apunta a que el Gobierno de Humala renuncia al proyecto. Este acto de soberanía desde abajo ha puesto muy nerviosos a los representantes del modelo neoliberal que empobrece a Perú día a día.

Una de las concentraciones contra el proyecto Conga en Cajamarca.

Una de las concentraciones contra el proyecto Conga en Cajamarca.

Hernando de Soto es el director del autodenominado Instituto Libertad y Democracia (ILD) y uno de los principales promotores en Perú y en América Latina de la privatización de la tierra y de la inclusión del campesinado al sistema de créditos que, en la mayoría de los casos, los aboca al desastre. Pero, para él, la posibilidad de que el Gobierno abandone el impulso del megaproyecto minero Conga, de la multinacional Newmont ahuyentará a otros inversionistas. “Decir Conga no va [que ha sido el lema de los cajamarquinos, significa que ya no van a ir otros proyectos”. De Soto también considera que “es una medida popular que se paralicen los proyectos mineros en el país”. En este caso, para él  popular es equivalente a mala. La revista internacional sobre minería, desde la óptica de las empresas, Mining.com también se ha visto sorprendida por la aparente decisión del gobierno “de desperdiciar la mayor inversión extranjera en un solo proyecto de la historia del país” (unos 4.800 millones de dólares).

Estas reacciones se producen después de que el primer ministro de Perú, Juan Jiménez, dijera este lunes 27 de agosto que Conga “ya salió” del debate después de que el 24 de agosto Newmont anunciara que aplaza sus planes mineros en Cajamarca durante, al menos, dos años. El columnista conservador Alfonso Baella aseguraba que “el mensaje hacia los inversionistas extranjeros y sus capitales, tan necesarios para continuar creciendo, es confuso y contradictorio porque Conga no cometió delito alguno ni trasgredió la ley pero no puede desarrollar su mina”. Claro, que calificaba a los líderes de la resistencia cajamarquina como “radicales violentistas que no tienen reparo alguno en amenazar a quienes -en uso de su libertad- no quieren participar y menos plegarse a sus paros y marchas; que agreden a comerciantes, exponen niños, secuestran autoridades elegidas, golpean a policías y, que, en suma, representan una clase de ciudadanos privilegiados para quienes no hay ni Estado de derecho”.

Otro columnista visiblemente contrariado con la salida de Newmont, Carlos Basombrío, ningunea a los miles de cajamarquinos que desde hace meses vienen luchando por evitar el desastre ecológico que suponía la pérdida de las lagunas que dan de beber a la región y sólo ve una lucha política entre el presiente de la República, Ollanta Humala, y el presidente regional, Gregorio Santos: “A mi modo de ver, estamos ante una seria derrota política del presidente Ollanta Humala. Le dijo al país que Conga iba. Puso su palabra y su autoridad sobre la mesa. Perdió dos gabinetes en el camino y al final no lo pudo lograr. Lo convirtió en un pulso personal con un presidente regional [Santos] que no ocultó, en ningún momento, que usaba Conga para construir, en torno suyo, una propuesta electoral de la izquierda radical”. Sin embargo, el periodista Augusto Álvarez Rodrich, escribía en La República que “Gregorio Santos sale políticamente fortalecido por su férrea oposición a Conga pues los hechos terminaron demostrando que no es que él fuera el principal obstáculo para este proyecto minero, sino que él supo liderar una ola social. Quedó claro, además, la pobre lectura que se ha tenido en Lima sobre lo que pasa en Cajamarca al igual que en muchas otras zonas del interior”.

Pedro Pablo Kuczynski -ex candidato presidencia, ex ministro de Economía, ex ministro de Minas y Energía, negociador con el Fondo Monetario Internacional de la política económica de Alejandro Toledo en Perú- también está nervioso: “Creo que es una derrota para el Perú, es una derrota para una mejor comunicación en el Perú. La derrota es que una inversión que generaría miles y miles de puestos de trabajo está parada, y no se ve muy bien cuál es la salida”.

 

Si quieres conocer todos los antecedentes de esta lucha, de este éxito popular y de estos nervios, puedes consultar nuestro archivo y todas los reportajes y entrevistas publicados al respecto.

http://otramerica.com/radar/la-soberania-popular-en-peru-pone-nerviosas-a-las-elites/2341

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