La Casa Roja

Por Carlos Rivero Collado

En Kaos en la red

Viernes, 15 de Junio de 2012
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En esta casa se han concebido y ordenado los crímenes más sangrientos de la historia. La ven blanca quienes sólo la miran por fuera.
Un reciente informe publicado en The New York Times se refiere a unas acciones criminales de Obama que lo convierten en “Asesino en Jefe”; pero dice, asimismo, que eso no tiene precedentes en la historia de EU. ¿Es Obama, como dice el informe, el único que merece ese nombre… o uno más entre muchos?

1-. ¿UNO SOLO?

En el sitioweb TomDispatch.com, el analista Tom Engelhardt publicó el pasado jueves, día 7, un artículo titulado Asesino en Jefe que, a su vez, se basó  en un informe aparecido en The New York Times, firmado por los periodistas Jo Becker y Scott Shane. En éste se informa con profusión de datos y pruebas que Barack Obama participa, directamente, en la selección de las personas que deben ser asesinadas porque el Imperio del Terror las considera terroristas.

El informe dice que Obama “ha pasado una cantidad sorprendente de tiempo supervisando la nominación de presuntos terroristas para asesinarlos mediante el programa de drones”; y, además, que “ha aprobado y supervisado el crecimiento de un programa de asesinatos, notablemente poderoso, en Yemén, Somalia y Pakistán”.

El informe añade: “Todo esto es bastante extraño. El papel de Obama en la maquinaria de asesinatos no tiene precedentes en la historia presidencial”.

Por supuesto que son asesinatos. Toda ejecución que se realice fuera del debido proceso legaldue process of law— en el que se pueda probar la culpabilidad o inocencia de un acusado, es, rigurosamente, un asesinato y el que lo haga –u ordene– es un asesino, sea Pepe, el Perro, que mató a Tuto, el Tuerto al doblar de la esquina, o el Presidente de Estados Unidos. Por supuesto que si el asesinato es el de Hiroshima la culpa del Ultra-Asesino en Jefe tal vez sea un… poquito mayor que la de Pepe.

Los autores del artículo del Times tienen razón en cuanto a los asesinatos ordenados por Obama, pero se equivocan al decir que eso es “bastante extraño” y “sin precedentes en la historia presidencial”.

2-. VAYAMOS A LA HISTORIA, GRAN TESTIGO DE LOS TIEMPOS

Voy a mencionar a muchos “Asesinos en Jefe” que ocuparon La Casa Roja, pero no a todos para que el artículo no tenga más extensión que la que el amable lector esté dispuesto a resistir.

1-. En 1754, George Washington, uno de los jefes de las milicias coloniales de Virginia, violó la frontera de la Nueva Francia al mando de cuarenta milicianos,  asaltó por sorpresa, de madrugada, un campamento francés, acuchilló a unos diez soldados mientras dormían y tomó prisionero al diplomático Joseph Coulon de Jumonville. Unos días después, el cacique Half King, de la tribu Catawba, que apoyaba a las milicias británicas, asesinó con su hacha a Jumonville, mientras se hallaba prisionero, en presencia de Washington. Este asesinato fue la causa de la guerra en Norteamérica entre los dos imperios más poderosos de la época, Francia e Inglaterra, que, dos años después, devino en la Guerra de los Siete Años, que debió ser considerada primera guerra mundial, pues se peleó en cuatro continentes y no en tres, como la de 1914, y en la que hubo un millón y medio de muertes. Un cuarto de siglo después, en el verano de 1779, cuando Washington dirigía la lucha por la independencia, dos de sus principales lugartenientes, los generales John Sullivan y George Clinton, perpetraron, de madrugada también, la monstruosa masacre de cientos de niños y mujeres iroqueses porque los combatientes adultos se habían aliado a Inglaterra que le ofrecía mayores seguridades futuras para la vida y la hacienda. Washington fue el único gobernante que no vivió en la Casa Roja, pero supervisó su construcción para que su sucesor, John Adams, la habitara por primera vez, en 1800.

2-. Durante el mandato de John Adams –1797-1801—se perpetraron las primeras matanzas de la población autóctona en el área al este de las Appalachias por ciudadanos blancos del nuevo país que invadían tierras que habían sido por más de veinte milenios de los ascendientes de aquélla. Adams no hizo nada por evitar aquellos crímenes ni castigarlos.

3-. Thomas Jefferson –1801-09–. En 1801 varios barcos del incipiente imperio bombardearon la costa de Trípoli asesinando a decenas de civiles que se hallaban en las costas, entre ellos varios niños. Los capitanes de aquellos barcos no podían haber hecho eso sin el consentimiento del jefe de la Casa Roja. Ése fue el inicio de la primera fase de la Guerra de la Costa Bárbara —Barbary Coast War– en la que el nuevo imperio, ya pirata, acusó de piratería a los pashas de Trípoli y de otros surreinatos otomanos del norte de África.

4-. Un año antes de la presidencia de James Madison –1809-1817— se había prohibido la trata, pero se mantuvo la introducción ilegal de esclavos africanos en este país y muchas veces, para no ser sorprendidos por las autoridades, los capitanes de los barcos negreros echaban por la borda a las pobres gentes que iban a ser vendidas como esclavos y terminaban…  libres en el fondo del mar. Madison no tomó acción alguna para evitar esos crímenes. Fue, además, culpable indirecto de la Masacre de Tippecanoe, en 1811, en que fueron asesinados cientos de civiles inocentes de la tribu Shawnee.

5-. Durante el gobierno de James Monroe (1817-1825) se produjo el Pánico de 1819, la primera gran crisis económica del país en la que miles de comerciantes perdieron sus negocios –varias decenas de ellos optaron por suicidarse–, y cientos de miles de trabajadores se quedaron sin trabajo en un país que sólo tenía, entonces, unos seis millones de habitantes. Monroe no hizo nada para resolver esta crisis mortal. En 1817 apoyó la invasión de Jackson a la Florida para asesinar seminoles, aunque se opuso al ataque a la guarnición española de Pensacola. En cuanto a asesinar a miles de nativos, Monroe le dio todo su apoyo a Jackson.

6-. Andrew Jackson –1829-1837–, autor del Acta de Remoción de los Indios –Indian Removal Act—que causó el Sendero de Lágrimas –Trail of Tears–, fue el mayor asesino de la población nativa en la historia del país, culpable directo del asesinato de decenas –tal vez cientos– de miles de seres humanos, en su mayoría mujeres y niños. La mala política económica de este genocida provocó la quiebra del Banco de Boston, en 1835, y el pueblo perdió sus ahorros. Hubo veinte muertos y cien heridos en las protestas.

7-. Durante el régimen de Martin Van Buren (1837-1841) se produjo el Pánico de 1837 en que la economía entró en otra grave depresión que duro cinco años y les costó la vida a muchas personas que no pudieron resistir la ruina y la miseria. Ha pasado a la historia como Van Ruin.

8-. Wiliam Henry Harrison como gobernador de Indiana y jefe de las tropas federales en la Batalla de Tippecanoe, perpetró varias matanzas de civiles inocentes de la tribu Shawnee. Sólo fue presidente un mes, en 1841.

9-. James K. Polk (1845-49) acusó falsamente a las tropas mexicanas de atacar a las del Imperio a orillas del Río Grande –la frontera era el Río Nueces— incidente que provocó la guerra entre los dos países en la que murieron unos 50,000 mejicanos –muchos de ellos asesinados a sangre fría por la soldadesca imperial después de firmarse el tratado de paz en febrero del 48–, y unos 7,000 soldados estadounidenses.

10-. Zachary Taylor tomó posesión en marzo de 1849 y murió en julio del año siguiente. Antes había sido culpable directo de varias masacres contra la población autóctona en la llamada Guerra de Black Hawk y en la Segunda Guerra Seminole, y de varias masacres contra miles de civiles inocentes en el norte de México, en la guerra entre ambos países de 1846 a 1848.

11-. Durante la presidencia de Millard Fillmore (1850-53) se perpetraron varias masacres contra diversas tribus autóctonas que se resistían a ser internadas en los campos de concentración a los que se llamó Reservaciones. Fillmore estimuló esas masacres con su actitud contraria a la población nativa. Aprobó el Fugitive Slave Act –Acta del Esclavo Fugitivo—que les daba derechos a los propietarios de los esclavos que se fugaban a recuperarlos por cualquier método y a castigarlos con la muerte.

12-. Franklyn Pierce (1853-57) fue brigadier general, a las órdenes del asesino  Winfield Scott –jefe de las tropas imperiales que tomaron la Ciudad de México en 1847–, y participó en varias masacres de la población civil, algunas de ellas después de firmarse el Tratado Guadalupe-Hidalgo, que puso fin a la guerra.

13-. Con 23 años de edad, Abraham Lincoln, entonces capitán de milicias voluntarias de Illinois, participó en la Masacre del Río de la Mala Hacha –Bad Axe River Massacre—en la que fueron asesinados cientos de miembros de las pequeñas tribus Fox y Sauk, en su mayoría mujeres y niños. Como gobernante –1861-65– fue cómplice de las terribles masacres que varios generales yanquis, sobre todo William Tecumseh Sherman, perpetraron contra la población civil de varios Estados de sur, en las que fueron asesinados miles de niños, mujeres y hombres viejos no-combatientes durante la Guerra Civil. Todas las leyes que aprobó Lincoln fueron favorables a los empresarios y contrarias a los obreros y muchos de éstos murieron de las enfermedades que provoca la miseria.

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13-. Ulyses Grant –1869-1877—. Como uno de los principales jefes del Ejército de la Unión durante la Guerra Civil –y su Comandante General a partir de 1864– , fue cómplice de las masacres perpetradas por los generales Sherman, Sheridan y Thomas contra la población civil en varios Estados del sur. Ya presidente, su nefasta política económica provocó el Pánico de 1877 en el que decenas de personas se suicidaron antes de afrontar la ruina. En una sociedad en que el dinero vale más que los principios y la vida, muchas personas reaccionan así.

14-. Rutherford B. Hayes –1877-81–. Culpable indirecto de la muerte de unos cien trabajadores durante la Gran Huelga Ferroviaria de 1877.

15-. James Garfield –de marzo a septiembre de 1881–. Como Chief of Staff del súper-asesino William S. Rosecrans, general-jefe del temible Ejército de Cumberland, uno de los más sanguinarios de la Guerra Civil, participó en varias masacres de la población no-combatiente en Chattanooga y otras ciudades y aldeas de Tennessee. Murió… asesinado, aunque sospecho que muchos de los deudos de los civiles inocentes asesinados por él pudieran haber dicho que fue ajusticiado.

16-. Grover Cleveland fue culpable indirecto, durante su primer gobierno, de 1885 a 1889, de la matanza de doce trabajadores en Haymarket Square, Chicago, el 4 de mayo de 1886, y del asesinato “legal” en la horca, unos meses después, de cuatro líderes obreros que eran inocentes –el quinto se suicidó en la cárcel–, hechos de los que surge la conmemoración del Día Internacional de los Trabajadores, el Primero de Mayo. Durante su segundo gobierno –1893-97–, fue culpable directo del asesinato de trece trabajadores durante el Pullman Strike –Huelga Pullman–, en junio de 1894, perpetrado por los soldados que había enviado para aplastar el grave conflicto laboral que se pudo resolver sin sangre.

17-. Benjamín Harrison —1889-1893–. Como Brigadier-General del Ejército de Cumberland participó en varias masacres de la población no-combatiente durante la Guerra Civil. Fue culpable indirecto de la Masacre de Wounded Knee, en diciembre de 1890, en la que fueron asesinados cientos de niños, mujeres y viejos.

18-. William McKinley –1897-1901–. Fue cómplice del atentado terrorista que destruyó al acorazado Maine en la bahía de La Habana, en febrero de 1898, en el que fueron asesinados 266 marinos estadounidenses –haya sido por una mina colocada en la quilla exterior del barco o por el gran exceso de carbón bituminoso, altamente inflamable, que ya antes había destruido varios barcos de guerra–. Fue culpable directo de la guerra contra España en la que murieron miles de  combatientes de ambos bandos, y otros tantos como efecto de enfermedades tropicales. Fue culpable directo de los cientos de miles de asesinatos perpetrados por las tropas yanquis en Filipinas, en su mayoría de civiles inocentes, durante la terrible guerra de 1899 a 1901 que provocó la ocupación imperial de ese heroico pueblo.

19-. Theodore Roosevelt –1901-09–. Fue culpable directo de la destrucción del Maine pues, como Subsecretario de Marina, ordenó que el acorazado llevara 800 toneladas de carbón bituminoso, cinco veces las que necesitaba para un viaje de ida y vuelta a La Habana –si fue una mina la que destruyó al barco, las mayores sospechas recaen sobre él–. Fue culpable indirecto de los cientos de miles de asesinatos perpetrados por las tropas yanquis en Filipinas, en su mayoría de civiles inocentes, durante la guerra de exterminio contra ese país que se extendió, en parte, hasta 1909. Fue culpable directo de las muertes que provocó la “rebelión” de Panamá contra Colombia en 1903, promovida por él con el propósito de construir el canal y que sus tierras aledañas fueran territorio estadounidense.

20-. William H. Taft –1909-13–. Como gobernador en Filipinas, de 1901 a 1903, y como Secretario de Guerra de EU de 1904 a 1908, fue culpable directo de las numerosas masacres de la población civil en ese país. Fue culpable directo de la invasión a Nicaragua, en 1909.

21-. Woodrow Wilson –1913-21—fue culpable directo de las 1,198 muertes que provocó el hundimiento del Lusitania, Mediante un anuncio en la portada del New York Times, a principios de mayo de 1915, el consulado alemán en  Nueva York había advertido unos días antes que el barco saliera rumbo a Liverpool, que si era llenado otra vez de pertrechos de guerra –Alemania y Gran Bretaña estaban enfrascados en la Primera Guerra Mundial, no así aún Estados Unidos–  no sería considerado nave comercial, de acuerdo a las leyes internacionales en tiempos de guerra, y sería destruida por submarinos alemanes. A pesar de ello, varias bodegas del barco fueron llenadas de armas y dinamita. El Lusitania fue impactado por un torpedo alemán y se hundió en 18 minutos. Si no hubiese llevado dinamita, se habría demorado mucho más tiempo en hundirse y todos o casi todos los pasajeros se habrían salvado porque estaban a once millas náuticas de las costas de Irlanda. Wilson fue, además, cómplice del asesinato del presidente Francisco I. Madero  ya que fue su embajador en México, Henry Lane Wilson, quien convenció al traidor Victoriano Huerta para que perpetrara el crimen. Durante su gobierno sucedió la Masacre de Ludlow, en Colorado, en que los esbirros del Imperio asesinaron a unos veinticinco trabajadores de las minas de carbón.

22-. Herbert Hoover –1929-1933 —su desastrosa política económica del laissez-faire –así como la de su antecesor, Calvin Coolidge –1923-29–, provocó la peor crisis económica en la historia del país, que comenzó con el Crash bancario de octubre de 1929, y en la que murieron miles de personas, unas por suicidio y otras por hambre, muertes de las que son culpables Hoover y Coolidge.

23-. Franklyn D. Roosevelt –1933-1945— fue culpable directo de los más terribles bombardeos incendiarios de la historia –los jefes militares que los ordenaron habían tenido su previa autorización–, en los que se asesinaron a más de 200,000 seres humanos en la ciudad alemana de Dresde, de febrero a abril de 1945, en su mayoría niños y mujeres, y civiles y militares enfermos o heridos que se curaban en los hospitales de esa ciudad que había sido declarada, el año anterior, por la Cruz Roja Internacional “Ciudad Hospital y Refugio de Niños”; y del Gran Bombardeo Incendiario al Barrio Obrero de Tokío, el 9 y 10 de marzo de 1945, en el que fueron quemados vivos más de 100,000 seres humanos, en más de un 90% niños, mujeres y hombres viejos. Fue culpable directo, además,  de muchos otros bombardeos dirigidos no contra el enemigo combatiente en la Segunda Guerra Mundial, sino contra niños, mujeres y hombres viejos. Se cree que hasta el 12 de abril de 1945, día en que Roosevelt murió, esos bombardeos asesinaron a más de un millón y medio de civiles inocentes en Japón y Alemania. Nadie hubiera criticado que esos bombardeos se hubieran hecho contra las instalaciones militares de los países en guerra, pero no fue así. El objetivo central fue sembrar el terror general asesinando a los más indefensos, sobre todo a los niños.

 24-. Harry S. Truman –1945-1953— fue culpable directo de los bombardeos nucleares a Hiroshima y Nagasaki en los que murieron más de 200,000 seres humanos, en más de un 90% niños, mujeres y hombres viejos. Fue culpable directo de los crímenes perpetrados por la soldadesca imperial contra el pueblo coreano que buscaba la unidad nacional que había tenido por miles de años, del 25 de junio de 1959 al 20 de enero de 1953, día en que le entregó el poder a Eisenhower. Fue culpable directo de los bombardeos que asesinaron a cientos de miles de civiles inocentes en Corea.

25-. Dwight D. Eisenhower –1953-1961. Como jefe militar del mando aliado en Europa fue culpable, al igual que Roosevelt, de los bombardeos incendiarios a Dresde y muchas otras ciudades alemanas que tuvieron el propósito de asesinar la mayor cantidad posible de civiles inocentes, no a soldados enemigos. Fue el responsable inicial de la guerra bacteriológica contra el pueblo cubano que duraría muchos años. Fue culpable indirecto de la explosión del vapor La Coubre, en la bahía de La Habana, en marzo de 1960, que asesinó a casi cien personas, ya que los macro-terroristas de la CIA no podían haber perpetrado ese crimen sin su previa autorización.

26-. John F. Kennedy –1961-1963. Fue culpable directo de la invasión a Playa Girón, en abril de 1961, y de la muerte de cientos de heroicos combatientes cubanos, de ambos bandos. Puso al mundo al borde de una guerra nuclear en la que hubieran muerto cientos de millones de seres humanos por su criminal actitud de oponerse a la decisión soberana de Cuba y la URSS de establecer bases de cohetes nucleares en nuestra patria, aunque hay que reconocer, asimismo, que su valiente actitud al oponerse a las salvajes exigencias de los jefes del Pentágono, y, sobre todo, la posición altamente responsable de Nikita Jruschov, evitaron la inmensa catástrofe.

27-. Lyndon B. Johnson –1963-1969. Fue culpable directo de la mentira del Gofo de Tonkín y de la muerte de cientos de miles –tal vez millones—de civiles inocentes en la Guerra de Vietnam y de decenas de miles de jóvenes  estadounidenses que pudieron haber tenido una vida pacífica y honorable.

28-. Richard M. Nixon –1969-1974. Fue culpable directo de los terribles bombardeos perpetrados contra Vietnam del Norte, Cambodia y Laos en los que murieron otros cientos de miles de civiles inocentes. Fue cómplice de Pinochet –al igual que Henry Kissinger– en el sangriento golpe contra el heroico presidente Salvador Allende en Chile, en septiembre de 1973.

29-. Gerald Ford –1974-1977. Fue culpable de los bombardeos contra la población civil de Vietnam del Norte que se hicieron en la última etapa de la guerra. Fue cómplice de varios dictadores-asesinos  de América del Sur.

30-. Jimmy Carter –1977-1981—. Como Gobernador de Georgia, dirigió la campaña nacional para que se le diera el perdón presidencial al teniente William L. Calley, el monstruo que asesinó con sus propias manos, a sangre fría, a cientos de niños, mujeres y ancianos en My Lai y otras aldeas del área de Song My, en Vietnam, en marzo de 1968. La entusiasta defensa que Carter hizo de Calley lo convirtió en cómplice y vocero de sus masacres.

31-. Ronald Reagan –1981-1989. A través de su asesor Donald Rumsfeld –quien sería veinte años después, como jefe del Pentágono, uno de los principales culpables del 11 de Septiembre— convenció a Saddam Hussein para que le declarara la guerra a Irán con el objetivo primario de aumentar las fabulosas ganancias de la industria bélica yanqui y para poner a la defensiva al gobierno de los Ayatollahs. Fue cómplice de varios delincuentes que ocupaban las más altas posiciones del Estado en el Escándalo Irán-Contra, en el que el Imperio le vendía armas, en secreto, al enemigo, o sea a Irán, para que matara a los soldados del aliado, Iraq. El final de esta sangrienta canallada fue la introducción en este país de 27 toneladas de cocaína pura procedentes de Colombia, crimen que fue dirigido personalmente por George H.W. Bush, su vicepresidente. Millones de jóvenes estadounidenses sufrieron las terribles consecuencias de este inmenso aluvión de drogas. Reagan ordenó la invasión a la isla de Granada, el 25 de octubre de 1983,  en que las tropas imperiales asesinaron a decenas de combatientes cubanos y granadinos.

32-. George H. W. Bush –1989-1993. Fue durante muchos años el padrino mundial de la droga. Fue culpable directo de los miles de asesinatos perpetrados por el Imperio en Panamá en diciembre de 1989, sobre todo el bombardeo al humilde Corregimiento Chorrillo en el que fueron volados en pedazos, mientras dormían, cientos de paupérrimos ciudadanos, entre ellos muchos niños pequeños. Fue el máximo culpable de la introducción en este país de una montaña de cocaína pura, como efecto del Escándalo Irán-Contra. Fue culpable directo de la Guerra del Golfo –1990-91– en la que fueron asesinados decenas de miles de iraquíes que lo único que habían hecho era recuperar un territorio –Kuwait—que había pertenecido al país que hoy llamamos Iraq por más de diez mil años. Como súperagente de la CIA, en 1963, estuvo complicado directamente en el asesinato de Kennedy

33-. Bill Clinton –1993-2001: Tratando de desviar la atención de la opinión pública del escándalo sexual de Mónica Lewinsky, ordenó varios bombardeos a Yugoslavia que asesinaron a cientos de seres humanos. Fue cómplice de G.H.W. Bush en la introducción en este país de 27 toneladas de cocaína pura por el aeropuerto de Mena, cuando era Gobernador de Arkansas. Fuentes confiables le achacan una serie de asesinatos en este país de enemigos personales, entre ellos el de Vincent Foster, Consejero Legal de la Casa Roja, quien había amenazado con revelar los secretos criminales de la firma legal a la que pertenecían Bill y Hillary en Little Rock, Arkansas. Se cree que fue la propia Hillary la que asesinó a Foster en su despacho de la Casa Roja y después hizo aparecer el hecho como el suicidio del Consejero en un parque cercano a la mansión presidencial. Existen numerosas evidencias que prueban que los Clinton ordenaron los asesinatos de más de treinta personas, en este país, para ocultar sus delitos, entre ellos los de los niños de dieciséis años Kevin Ives y Don Henry, que habían sido testigos accidentales de la introducción de drogas por el aeropuerto de Mena. Los niños fueron y asesinados, según se cree por orden de los Clinton, y colocados después, de madrugada, sobre rieles para que fueran aplastados por un tren. Dijeron, después,  que se habían quedados dormidos en las líneas del tren…  como si fuera tan fácil dormir en la vía de un tren.

34-. George W. Bush –2001-2009–. Culpable directo de los atentados terroristas del 11 de Septiembre en que fueron asesinados casi tres mil seres humanos, en su gran mayoría estadounidenses, crimen perpetrado, directamente, por agentes de la CIA, la Mossad y varias células terroristas de AlQaeda, grupo que ha estado colaborando con el Imperio aun desde antes de la lucha de los Talibanes contra el gobierno socialista de Afganistán en los años 80 (el análisis de la masacre del 11 de Septiembre es amplio y complejo, por lo que sugiero que, si lo quieren ampliar, lean mi artículo  “11 de Septiembre: diez años de terrorismo imperial”, publicado aquí en Kaos el 9 de septiembre del año pasado) Bush es culpable directo, además, de los bombardeos a Afganistán, a partir de octubre del 2001, que asesinaron a decenas de miles de civiles inocentes. Mintió sobre la presencia en Iraq de las Armas de Destrucción Masiva para ‘justificar’ la invasión a ese país en marzo del 2003. Es culpable directo del asesinato de cientos de miles de civiles inocentes en Iraq, Afganistán y Pakistán. Lejos de ser enjuiciado por la Corte Penal Internacional, este ultra-asesino visitó, hace diez días, la Casa Roja, borracho y muerto de risa, para dialogar con su cómplice en el crimen.

35-. Barack Obama –2009–?—. Traicionó al pueblo de Estados Unidos al prometerle, durante la campaña electoral del 2008, que terminaría con las guerras del Oriente Medio y lo que ha hecho es extenderlas. Culpable directo de decenas de miles de asesinatos perpetrados por las tropas imperiales, a partir del 20 de enero del 2009, en Afganistán, Pakistán, Iraq y Libia. Su más reciente crimen fue la Masacre de Kandahar, al sur de Afganistán, en que unos veinte soldados del Imperio, apoyados por dos helicópteros artillados, entraron en dos hogares de unas aldeas muy humildes y asesinaron, mientras dormían, a nueve niños y cuatro mujeres –esto de asesinar a personas dormidas es una constante imperial desde Washington–. Es, además, culpable –y probable autor—de la campaña de desinformación sobre esa masacre que se le quiere achacar a un solo soldado “enloquecido”. Es culpable directo de los asesinatos perpetrados con aviones no tripulados, o drones, de decenas de personas de las que se sospecha, sin pruebas, de terrorismo. Obama es, finalmente, culpable directo de los asesinatos del hijo menor y los tres pequeños nietos de Muamar Gadafi, Saif, de 29 años, la niña Cartago, de tres años, el niño Saif, de dos años, y la niña Mastura, de cuatro meses, monstruoso crimen perpetrado por los aviones del Imperio, por orden directa de Obama, el 30 de abril del 2,011.

Por todo esto debemos llegar a la conclusión de que aunque haya sido uno de los más cobardes, no es Obama el único Asesino en Jefe que ha vivido en la Casa Roja 

http://www.kaosenlared.net/america-latina/item/21724-la-casa-roja.html

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