En busca del inmigrante escondido

La semana pasada volvieron a ser detenidos y trasladados a CIE de la Península, congoleños que llevaban esperando hasta tres años en Melilla

Ante el temor de correr la misma suerte que sus 52 compatriotas que fueron deportados y encerrados en la prisión de Kinshasa en marzo, al menos veinte personas están escondidas en algún lugar de la Ciudad Autónoma sin poder salir a comer ni beber mientras, según activistas de derechos humanos, la Policía realiza redadas por la ciudad y visitas al CETI de noche para encontrarlos

16.05.2012 ·Patricia Simón

En estos momentos al menos unas veinte personas están escondidas en algún rincón de Melilla, probablemente en algún descampado de los que parapetan la ciudad y hacen las veces de antesala de las vallas que la aíslan del continente africano. Después de dos meses paralizados por el terror, ahora temen que sus peores pronósticos se cumplan, como les pasó a 52 de sus compatriotas. Tras meses de manifestaciones, concentraciones y huelgas de hambre, fueron deportados a República Democrática del Congo cuando la Delegación del gobierno de Melilla les había comunicado que serían trasladados a un CIE de la Península para, donde tras pasar como máximo el plazo de 60 días de encarcelamiento, ser puestos en libertad. Algunos de ellos llevaban más de tres años de desesperante espera en Melilla y sin aviso previo, fueron deportados a su país donde algunos de ellos, según fuentes cercanas, siguen presos en una de las cárceles más peligrosas del mundo, el Centro Penitenciario y de Reeducación de Kinshasa, donde hasta hace unos pocos años, morían diez personas al día por inanición y donde se encierran a los considerados opositores del régimen.

En el siguiente vídeo vemos escenas de hacinamiento y maltrato  grabadas dentro de la prisión donde fueron encarcelados congoleños deportados por Bélgica, por primera vez y tras una fuerte oposición de sectores de la sociedad civil, a principios de año.Hasta el 2011 de la Unión Europea sólo Chipre había deportado personas a RDC por la sistemática vulneración de derechos humanos que tiene lugar en este páis.

El lunes 7 de mayo, doce personas migrantes acudieron a la comisaría de Melilla tal y como se les había solicitado. Fueron detenidos y trasladados al CIE de Tarifa (Cádiz), donde se encontraron con otros diez  congoleños que habían sido trasladados desde Ceuta. Según Gustav Kiansumba, congolés, trabajador de la ONG Centro de recursos de africanistas (Crea), algunos de los detenidos le llamaron el miércoles para pedirle ayuda y fue cuando se tuvo constancia de esta situación. Kiansumba fue también migrante indocumentado, y según cuenta, activista en su país por lo que tuvo que huir para salvar su vida. Entre el grupo deportado, según nos cuenta , hay cuatro personas al menos que no son congoleños y temen que sean deportados igualmente a RDC.

Mientras el terror se ha extendido por la comunidad congoleña en Melilla, con la que ya estuvo tras la primera deportación Periodismo Humano, y que encontramos en un estado de shock paralizante. “Ahora todos tenemos mucho miedo, no le importamos a nadie. Nosotros no somos políticos, pero el presidente Kabila considera que las personas que estamos en el extranjero somos un Ejército de opositores y allí los matan. Ya nos hemos manifestado y nos han deportado. Tenemos mucho miedo. Ahora estamos aquí, no hablamos, no nos miramos…. En España, estás 60 días en la cárcel y te sueltan. Aquí en Melilla, algunos llevamos tres años…. Ya sólo nos queda esperar que sea lo que Dios quiera”, nos decía uno de los jóvenes fuertes y atléticos que habían conseguido sobrevivir a los peligros del viaje por el continente africano hasta llegar a suelo europeo, y que ahora cabizbajos, tristes, muy tristes y desactivados sólo tenían todo el tiempo del día para pensar que pronto podrían estar como sus camaradas en una prisión que Kiansumba define como “una exposición a la muerte: no hay comida, ni condiciones de higiene, no pueden recibir visitas…“.

Por ello, cuando supieron la suerte que habían corrido este lunes otros 12 de sus compañeros, se apresuraron a buscar escondrijos en una ciudad de 12 kilómetros cuadrados y cercada por una doble valla de seis metros de altura. Según han contado, algunos de ellos fueron citados esta semana de nuevo en comisaría donde sólo acudieron dos, que fueron detenidos de inmediato. Y entonces activistas de derechos humanos de la ciudad denuncian que miembros de la Policía comenzaron redadas por la ciudad identificando dependiendo del color de piel, una práctica que ha sido denunciada por la ONU entre otros organismos por considerarse discriminatoria –las llamadas redadas racistas–. Según nos cuenta Kiansumba, un joven congoleño fue detenido cuando salía de su escondite para buscar agua y comida. “Sólo se salvarán los que tienen un corazón duro y no salgan de sus refugios”, sentencia

Según denuncian internos del CETI, policías de paisano también han ido entrado en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) la madrugada del lunes buscando por las dependencias a congoleños y cameruneses desatando la alarma entre los inmigrantes que dormían y entre los menores que conviven con ellos. También denuncian que fueron a buscarlos al comedor policías vestidos de paisano.

Hemos intentado hablar con algunas de las personas detenidas en el CIE de Tarifa pero puesto que no hay un teléfono público que nos permita hablar con ellos, sólo pudimos dar nuestro contacto al trabajador que contestó en la centralita para que se lo dieran a uno de los detenidos para que nos llamara, cosa que no ha ocurrido hasta el momento y que tiene toda la lógica teniendo en cuenta que esta persona no nos conoce. Tras poner el caso en conocimiento de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, ésta ONG ha puesto una queja ante el Defensor del Pueblo para solicitar su intervención.

Nos hemos puesto en contacto con la Delegación de Gobierno de Melilla, con la Policía Nacional de la Ciudad Autónoma y con el Ministerio del Interior para aclarar, entre otras cuestiones, si se va a deportar a estas personas a un país que vulnera sistemáticamente los derechos humanos, exponiendo sus vidas a peligros graves, incluso a la muerte. La Delegación de Gobierno nos comunica que no tienen conocimiento ni responsabilidad en este ámbito. Con el responsable de prensa del cuerpo policial de Melilla nos ha sido imposible comunicarnos. Y el Ministerio de Interior nos pidió que le enviáramos las preguntas por escrito como es lo habitual. Tan habitual como que no tengan respuesta. Éstas son las cuestiones relevantes a las que no tenemos acceso:

  • ¿Van a ser deportados a RDC o van a ser puestos en libertad en la Península como se les prometió desde la Delegación de gobierno de Melilla hace dos meses?
  • En el caso de que vayan a ser deportados:
  • ¿Cuándo?
  • ¿En qué condiciones?
  • ¿Van a ser acompañados por policías?
  • ¿En un avión de una compañía comercial?
  • ¿Se les ha informado de qué va a pasar con ellos?
  • En el caso de que vayan a ser deportados:
  • ¿Bajo qué acuerdo de repatriación con el gobierno de RDC se hará?
  • ¿Serán internados como la vez anterior en la prisión de Kinshasa Kim Mazière donde hasta hace poco morían al día diez personas de inanición?
  • Bajo qué razones se permite que estas personas sean encerradas en una prisión política donde organismos internacionales han denunciado que se cometen torturas y humillaciones de todo tipo?
  • ¿Cúanto cuesta cada deportación de estos ciudadanos?

Preguntas por contestar sobre este caso enviadas en marzo de 2012, tras la primera deportación de los 52 congoleños que esperaban en Melilla:

  • ¿Tiene España un acuerdo migratorio de repatriación con la República Democráctica del Congo?
  • ¿A qué hora se realizó el viaje?
  • ¿Cuándo se les comunicó que iban a ser deportados?
  • ¿Fueron agredidos varios de los inmigrantes, como denuncian algunos de ellos, cuando se dieron cuenta de que iban a ser repatriados y se resistieron a montarse en el avión?
  • ¿Viajaron esposados hasta Kinshasa?
  • ¿Les acompañaron policías españoles?
  • ¿Quiénes les recibieron en el aeropuerto de Kinshasa?
  • ¿Les acompañaron hasta el Centro Penitenciario y de Reeducación de Kinshasa (CPRK), conocido como cárcel “Kin Mazière” de Gombe?
  • Había varios enfermos de gravedad entre los deportados y algunos sufrieron ataques de ansiedad. ¿En qué situación los encontraron los policías que los acompañaban? ¿Recibieron atención médica?

http://periodismohumano.com/migracion/en-busca-del-inmigrante-escondido.html

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