Hijos de las nubes, cine comprometido con una herida abierta en el Sahara

Sábado 12 de Mayo de 2012

Mercedes Arancibia

cartel-hijos-de-las-nubes

Lo que el mundo no ve
Lo que Marruecos no quiere que se vea.
Lo que el gobierno de España no quiere ver
Lo que Naciones Unidas dejó de ver
Lo que los ciudadanos libres debemos ver
(El muro de la vergüenza. Asociación de amigos del pueblo saharaui de Almería)

Mercedes Arancibia

En mayo de 2008, el actor Javier Bardem viajó a los campamentos saharauis con el grupo de cineastas que participaban en la quinta edición de la muestra de “cine refugiado” FiSahara, que desde hace nueve años despliega una pantalla gigantesca en la wilaya de Dajla, “en el desierto dentro del desierto”, para ofrecer a una gente, que siempre fue libre y nómada –en su caminar tras las nubes cargadas de agua y de vida- y hoy está recluida en el espacio que le ha cedido la solidaridad vecina, algunos momentos de felicidad cinematográfica. Actores, productores y técnicos de la fábrica de los sueños comparten, por unos días, la cotidianidad de la jaima y las esperanzas de libertad y futuro de sus habitantes. En aquel 2008, los cineastas españoles redactaron un manifiesto de solidaridad y reivindicación con los habitantes del Sahara Occidental, que después llegó a sumar hasta 2.300 firmas y, de regreso a España, se plantearon no solo intentar que se conociera su contenido en instancias nacionales e internacionales, sino también filmar todo el periplo del equipo, desde los centros de poder de Madrid al reducto de Naciones Unidas, en un intento por comprender y explicar qué pasa en la última colonia africana.

Ahora, cuatro años después y en un viaje muy personal, Javier Bardem, productor y en cierto modo – y porque no ignora el valor mediático añadido de su presencia en el filme- uno de los protagonistas del documental Hijos de las nubes, La última colonia dirigido por Álvaro Longoria, que narra 37 años de negociaciones fallidas para arreglar “el conflicto del Sahara”, conduce desde la pantalla al espectador por el lamentable y tortuoso camino de la diplomacia, la doméstica y la mundial, al tiempo que le enfrenta –como el reflejo de un espejo- a la realidad, terrible, de un pueblo dividido por un muro y abandonado de todos: la de la magnífica e increíblemente bella gente saharaui que vive de la caridad argelina en campamentos en medio de ninguna parte o en la zona controlada por Marruecos, separados unos y otros por el muro de la vergüenza, 2.500 kilómetros de cemento flanqueados por millones de minas antipersona -cinco millones según las ONG- que separa a los saharauis que se quedaron en esa zona de los que huyeron al desierto.

Cuatro años de recogida de testimonios de diplomáticos, antiguos embajadores, responsables de misiones y programas, organizaciones no gubernamentales, políticos, líderes de opinión… Cuatro años de plantones y negativas a hablar de quienes mejor podrían explicar muchas cosas: Moratinos, Aznar, los ministros marroquíes… Cuatro años de investigación y rodaje, resumidos en 90 minutos de un documental que se “lee” como una película a mitad de camino entre el género de aventura (recuerdo y mención de Lawrence de Arabia) y el testimonial, para narrar la realidad de una población de algo menos de 200.000 personas que llevan ahora 37 años viviendo en la precariedad de unos campamentos (ya han nacido varias generaciones en ellos) que levantaron cuando huyeron de la invasión marroquí, la célebre Marcha Verde de noviembre de 1975: mientras en Madrid agonizaba finalmente el dictador Franco, el monarca absolutista Hassan II enviaba a 350.000 “pacíficos” marroquíes –mayoritariamente familias con sus mujeres, sus niños y sus ancianos- a apoderarse del Sahara español, sin armas, sin derramar una sola gota de sangre, por la vía de la ocupación.

Pese a que la jurisdicción internacional ha reconocido, varias veces ya, el derecho a la autodeterminación de los saharauis, y pese a que Naciones Unidas apoya el plan de paz que el Frente Polisario y Marruecos acordaron en 1991 para sellar un alto al fuego que debía llevar a un referéndum, a estas alturas de la historia ni se ha celebrado la consulta, “ni se va a celebrar nunca”, en opinión de algunos de los diplomáticos entrevistados en Hijos de las nubes. Y, mientras tanto, sigue en marcha la estrategia marroquí, que cuenta con el apoyo de Francia en la ONU, consistente en seguir poblando el Sahara de sus colonos, para ganarlo en el caso de que alguna vez se celebre.

La impotencia de la organización internacional llega hasta el punto de que la misión desplegada para vigilar un proceso que no llega nunca, la MINURSO, es la única en el mundo que carece de competencias en materia de derechos humanos, de forma que sus miembros asisten impotentes a la continuada represión que lleva a cabo la sádica policía marroquí con los saharauis. “La ONU –dice un diplomático austriaco- es una gran maquinaria política que no tiene nada que ver con el bien y el mal. Se reúnen, hablan y no hacen nada”.

Hijos de las nubes, La última colonia, que ha tenido un estreno mundial en las jaimas del campamento de Dajla, en la novena edición de FiSahara celebrada del 1 al 6 de mayo de 2012 y llega a las pantallas españolas el 18 de mayo, comienza con un homenaje a los indignados de la primavera árabe: una imagen de autoinmolación por fuego, emocionado recuerdo de Mohammed Bouazizi, el joven vendedor ambulante tunecino –“el mártir que vino con la primavera”- que se suicidó el 4 de enero de 2011, en Ben Arous, en protesta por la situación económica y la forma en que le había tratado la policía. Su gestó desató la revuelta popular que provocó la huida del dictador Zine El Abidine Ben Alí, y se extendió como una mancha de aceite por otros países árabes del norte de Africa y Oriente Próximo.

 

http://www.periodistas-es.org/cine/hijos-de-las-nubes-cine-comprometido-con-una-herida-abierta-en-el-sahara

 

Anuncios

Deja tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s