Ajuste de cuentas en la cúpula del Poder Judicial

LUIS DíEZ | 11 de mayo de 2012

Entre bastante y muy envenenadas están las relaciones en la cúpula del Poder Judicial cuando el consejero José Manuel Gómez Benítez denuncia al presidente, que lo es también del Tribunal Supremo, Carlos Dívar, por presunta malversación de caudales públicos ante la Fiscalía General del Estado. Según Benítez, el presidente Dívar se fundió 5.658 euros en seis fines de semana en Marbella (Málaga) entre el 11 de septiembre de 2010 y el 14 de noviembre del 2011.

Los dispendios de Dívar con cargo a la institución corresponden a desplazamientos, alojamientos en hoteles de lujo, almuerzos y atenciones protocolarias. La cantidad mencionada se completa con la estimación de 27.000 euros de gasto de los escoltas, con cargo al Ministerio del Interior.

Dívar se enteró de la denuncia porque le llamaron a eso de las 20:00 horas del martes desde la redacción del El País para preguntarle si tenía algo que alegar en su defensa. El presidente del CGPJ dijo, y reiteró ayer, que se pagaba sus viajes particulares. “Están todos con su recibo correspondiente, pagado por mí, y los viajes oficiales –que además es una miseria–  están ya cargados en la institución”.

Pero eso no quita para que la escandalera sea mayúscula. Imagínense a un ministro denunciando al presidente del Gobierno como malversador de caudales públicos. Pues equilicuál. Cierto es que si Montoro, pongamos por caso, denuncia a Rajoy por gastoso, dimite a continuación, algo impensable en el CGPJ, donde los consejeros eligen al presidente y no al revés.

Con independencia de que el muy católico y apostólico Dívar, un hombre de misa y comunión diaria, tenga familia en Málaga y viaje muchos fines de semana y, aprovechando la circunstancia, pase gastos si, como hacen otros consejeros, al día siguiente tiene reuniones y tareas institucionales, Gómez Benítez ha podido revisar las facturas del presidente porque, al contrario de lo que ocurre en otras instituciones, en el CGPJ se fiscaliza hasta el último euro y se exigen las notas a los vocales y a todos los funcionarios.

Esto es así porque Margarita Robles, exviceministra socialista de Interior, a la que llaman “la monja” por su austeridad –se le atribuyen unos gastos de 2000 euros desde 2008 hasta el día de hoy– estableció un estricto control de los gastos, de modo que los consejeros, que cobran una retribución de 6.000 euros mensuales, han de justificar pormenorizadamente los gastos relacionadas con sus cometidos.

Esa documentación está a disposición de todos los vocales y Gómez Benítez, elegido en su día a propuesta del PSOE, dispone de tiempo suficiente para consultarla, habida cuenta de que sólo forma parte de una comisión (la disciplinaria) por haber dimitido de otras y de que su cometido se reduce a la reunión semanal de ese negociado y mensual del plenario.

En México dicen que si uno fija la vista en un punto, acaba apareciendo la mosca, y si se posa la mosca, es que hay mierda. ¿Por qué habría de fijar el consejero Gómez Benítez la vista en un punto llamado Dívar? Aparecen aquí supuestas razones como el hecho de que su amistad con Baltasar Garzón le llevara a ser su abogado defensor hasta que le dijeron que era incompatible con el cargo en el CGPJ.

Aparece también un episodio poco claro como la supuesta orden personal de inspeccionar el juzgado del que era titular un hijo del magistrado Luciano Varela, instructor de la denuncia contra Garzón, lo que pudo estimular el afán justiciero éste. Y, entre otras materias anotadas en fuentes jurídicas, aparece la legítima indignación de Benítez al comprobar cómo Dívar y otro magistrado escoraban decisivamente la sustitución del magistrado Javier Gómez Bermúdez como presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional por Fernando Grande-Marlaska. Bermúdez, que presidió el tribunal de la masacre del 11-M, y ha cosechado la animadversión de algunos sectores tras el carpetazo del caso Faisán, ha evitado opinar sobre los manejos del CGPJ para sustituirle.

Más allá del destino que, tras las correspondientes pesquisas, la Fiscalía decida dar a la denuncia de Benitez contra Dívar, el ambiente en el CGPJ parece tan tóxico como poco edificante. Si al menos la nonata ley de transparencia nos permitiera conocer tan pormenorizadamente como a Benítez los dispendiosos y abusivos gastos de otras instituciones, la probidad arreciaría.

http://www.cuartopoder.es/laespumadeldia/2012/05/11/ajuste-de-cuentas-en-la-cupula-del-poder-judicial/

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Un pensamiento en “Ajuste de cuentas en la cúpula del Poder Judicial

  1. Provenga de donde provenga la denuncia, sea quien sea el que la formula, si tiene fundamento, que se investigue y que todo el mundo apechugue con las consecuencias. El dinero público debe ser gastado con el mayor de los celos y debe haber unos mecanismos de supervisión eficaces.

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