¿Puede un juez decretar el amor que hay que dar a un hijo?

Por: Juan Arias | 05 de mayo de 2012

Jueza Nancy Andrighi

 La juez Nancy Andrighi

La pregunta es inquietante y está creando perplejidad en Brasil. Resulta que el Supremo Tribunal de Justicia ha reconocido el derecho que tiene  una hija, que hoy tiene 38 años, de recibir una indemnización de 200.000 reales (76.000 euros) por crimen de “abandono afectivo”, un delito no tipificado en ningún código de derecho, y que ha sido llamado de “derecho creativo”.

La hija, nacida fuera del matrimonio, se ha quejado, a sus 36 años de la “falta de amor” de su padre cuando era pequeña. Ella fue reconocida como hija legítima, con derecho a la herencia y recibió siempre una ayuda material. El padre cumplió con la ley establecida.

Ella no se ha conformado y ha acudido a los jueces pidiendo resarcimiento de daños por haber sido “poco amada” en su adolescencia. Y la juez relatora del caso, Nancy Andrighi, ha redactado una motivación de enrevesada literatura.

Dice así: “El cuidado es fundamental para la formación del menor y del adolescente. No se discute la medida de lo intangible – el amor – pero sí la verificación del cumplimiento, descumplimiento o parcial cumplimiento de una obligación legal: cuidar”.

La juez reconoce que la hija en cuestión constituyó una familia, pero que le quedó “el dolor”. Y ha querido recompensar a la hoy esposa, el dolor de aquella falta de amor de su padre, con 80.000 euros.

Difícil de entender. Podríamos preguntarnos, si con estas motivaciones, no podrían también exigir resarcimiento por ‘falta de amor”, los hijos legítimos dentro de la familia. ¿Puede un juez medir la cantidad de amor que un padre debe dar a una hija o a un hijo? ¿Y se puede medir eso en dinero?

Como se pregunta, el intelectual Reinaldo Azevedo, en su blog de política, seguramente el más leído del país “¿Cómo medir si ese padre dió amor de más o de menos?¿Cómo establecer un padrón mínimo garantizada la asistencia material, que existió según la juez, de dedicación amorosa, capaz de ser medida en un tribunal?¿Qué saben esos jueces de las alteraciones y dificultades que padre y madre, en una relación no familiar, tuvieron a lo largo de la vida?”.

Y concluye Azevedo: “Si podemos ser castigados por un crimen que no está tipificado y obligados a hacer algo en razón de una ley que no existe, entonces estamos en una dictadura , aunque se trate de una dictadura ejercida por algunos jueces”.

No es extraño que la compleja sentencia, que toca fibras tan íntimas de la familia y de las relaciones amorosas entre padres e hijos, y que se presta a ser examinada más con las lentes del sentimiento del corazón que por las de la razón de la ley, esté causando perplejidad y polémica.

La cuestión del “derecho creativo”, puede hasta ser original y considerada como innovadora, pero no cabe duda que deja en manos de los jueces un poder que las leyes establecidas no les confieren. Esa presunta “creatividad” en la interpretación de las leyes puede prestarse a graves arbitrariedades, o abrir las puertas a complejas y discutidas sentencias.

De ahí el revuelo que ha creado y los interrogantes y preocupaciones jurídicas que plantea la sentencia de marras, por los precedentes que puede crear, sobretodo si ese resarcimiento por “falta de amor”, se puede medir en dinero.

http://blogs.elpais.com/vientos-de-brasil/2012/05/puede-un-juez-decretar-el-amor-que-hay-que-dar-a-un-hijo-.html

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